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 Daniel 4

 

La Conversión Milagrosa del Rey Nabucodonosor

 

            Durante los años que pasaron cautivos en Babilonia, Daniel y sus tres compañeros, dieron un verdadero testimonio de los principios de Dios. Desde la llegada de Daniel a Babilonia, a la edad de 18 años, Dios había estado trabajando en la mente de Nabucodonosor. Ahora cuando se realizan los sucesos del capítulo 4, Daniel tiene 53 años de edad. Ha pasado 35 años de cautividad. Pero, estos 35 años de cautividad, no habían sido en vano.

            Daniel pudo haber dicho: “Si Dios me ama, por qué ha permitido que haya pasado 35 años separado de mis familiares? Pero, él no razonó de esa forma. El rindió su vida completa a Dios. Permitió que Él fuera su guiador. Por eso, permaneció fiel a su Señor. Aun en su cautividad, fue un verdadero testimonio ante el rey. Daniel sabía que Dios tenía un propósito para él. Por lo tanto, aceptó que Dios dirigiera su vida.

 

Un Mensaje de un Rey.-

 

            Daniel 4, es el único capítulo que no es escrito por el profeta. Si no es escrito por él, entonces, ¿quién lo escribió? Nabucodonosor escribió 28 versículos, y los últimos cinco, fueron escritos por el profeta. ¿Por qué está en el libro de Daniel un capítulo que no ha sido escrito por el profeta? Este capítulo es la historia de una conversión. Nabucodonosor está dando su testimonio de lo que Dios ha hecho en su vida. Describe como la gracia de Dios y el poder del Espíritu Santo hicieron un milagro en su vida. Presenta la lucha que tuvo por 35 años, y todos los medios y circunstancias que Dios usó para lograr su conversión. Los últimos cinco versículos, son una explicación que Daniel hace de los primeros versículos escritos por Nabucodonosor.

            Veamos un testimonio que da un rey pagano que ha sido convertido por el poder de Dios. Daniel 4:1 dice:

 

“Nabucodonosor rey, a todos los pueblos, naciones y lenguas que moran en toda la tierra: Paz os sea multiplicada”.

 

            Es interesante ver la forma, que el rey usa para iniciar su declaración. “Paz sea multiplicada”. Esto pareciera ser una epístola del apóstol Pablo. Comparemos esta expresión con algunas del apóstol. “Gracia y paz sean a vosotros” (Gálatas 1:3). “Gracia y paz a vosotros” (Efesios 1:2). “Gracia y paz a vosotros” (Filipenses 1:2). Al leer estas expresiones encontramos que ambas comienzan con la misma forma. ¿No es verdad? Una cosa debiéramos saber antes de seguir adelante. Pablo, cuyo nombre era Saulo, fue un perseguidor de los cristianos. Pero, cuando viajaba hacia Damasco en un viaje perseguidor, una luz resplandeciente le sorprendió. Una voz que procedía del cielo, le dijo: “Saulo, Saulo, ... yo soy Jesús a quien tú persigues”. Saulo reconoce que él anda persiguiendo Jesús. Cambia su actitud. Decide dar su vida a Jesús. Ahora, su vida ha sido cambiada, y su nombre también cambia, de Saulo perseguidor a Pablo pacificador. Hay paz en su vida. Esta paz que él envía en sus saludos, es la paz que ha recibido al momento que acepta a Jesús, en el momento que se convierte de perseguidor a pacificador. Por eso decimos, que la conversión de Nabucodonosor tiene una similitud con la de Pablo, en los siguientes aspectos: ambos tenían una educación elevada; ambos eran respetados; ambos persiguieron a los fieles de Dios; en ambosa casos un poder sobrenatural fue usado para cambiar sus vidas; en ambos casos, Dios estuvo trabajando por un periodo de tiempo, hasta que finalmente cedieron al poder del Espíritu Santo.

 

Una Fuente de Paz.-

 

            Cuando una persona vive en contra de la voluntad de Dios, no tiene esa paz verdadera. Cuando Cristo habló a Saulo le dijo: “Dura cosa te es dar coces contra el aguijón”. Lo que Cristo quiere decorle a Saulo, es que, es muy dificil. Estar en contra del poder del Espíritu que está trabajando en la mente. Pero al ceder a esta influencia, la paz verdadera viene a morar en las vidas. Por eso, el apóstol podía decir: “Gracia y paz sea a vosotros”.

            Lo mismo pasó con Nabucodonosor, ese rey pagano que había estado resistiendo al llamado por 35 años, ahora entrega su vida a Dios. Como resultado de esta actitud, recibe la paz verdadera. Por eso pudo decir: “Paz sea multiplicada a vosotros”. El imparte ese buen deseo porque lo siente. Algunas veces después de reuniones como estas, algunos vienen hacia mi, y me dicen: “Yo conozco esa paz de la cual usted está hablando”. El profeta Isaías habalndo de esta paz, dijo: “Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado” (Isaías 26:3). Hay una paz que el cielo ofrece. Una paz como la que describe el viejo himno. “Tengo esa paz que el mundo no da, pero el mundo tampoco puede quitarla”. El cristiano tiene una paz interior que le da la seguridad que Dios está con él. Nabucodonosor dio testimonio de esa paz, porque había recibido el más rico don que el cielo da, el don de la paz.

            Veamos el proceso y el testimonio de la conversión de Nabucodonosor. Ver Daniel 4:4:

 

“Yo Nabucodonosor estaba tranquilo en mi casa, y floreciente en mi palacio”.

 

            El dice: “En los días de gran prosperidad, en el esplendor de mi fortaleza”. Yo tenía todo lo que mi mente deseaba: prosperidad, posición, riqueza, seguridad, poder de dominio y el ejército marchaba a mi orden. Pero un día, Cristo me dio este consejo: “¿Qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo y perdiere su alma?” (Mateo 16:26). Y posteriormente otro consejo: “La vida del hombre, no consiste de los bienes que posee” (Lucas 12:28). Jesús constantemente trata de guiar a los hombres a ver el valor de la vida a la luz de la eternidad. Nabucodonosor no entendió este propósito, por eso, fracasó. Entonces Dios tuvo que usar otros medios más dramáticos.

 

El Sueño de Nabucodonosor.-

 

            ¿Cuál es la diferencia, entre lo que sucede aquí y lo que sucede en el capítulo 2 de Daniel? El recuerda que tuvo un sueño, pero se le olvidó. Recuerda que llamó a los sabios de su reino para que le dijesen el sueño y su interpretación, pero no pudieron. Recuerda que les amenazó quitarles la vida si no podían dar la interpretación del sueño. Pero, todo había sido imposible. Ahora él recuerda y dice: ¿Quién interpretó el sueño de la imagen? Daniel. Fracasaron los sabios, magos, astrólogos y caldeos en su intento por saber e interpretar el sueño. Sí. Seguramente, nosotros diríamos, por haber fracasados los sabios, ahora debía llamar primero a Daniel. Pero él no lo hizo así. Llama otra vez a los sabios. ¿Saben lo que me enseña esta lección? Muchas veces el ser humano tiene dificultades para entender y comprender la lección que Dios quiere enseñarnos.

            En Daniel 2, el profeta trata de enseñar a Nabucodonosor, que Dios es la fuente de toda sabiduría. Pero ahora en el capítulo 4, Nabucodonosor comete el mismo error que había cometido hacía 35 años. ¿Creen ustedes que él había aprendido la lección? Me alegra saber que Dios no nos abandona, cuando por nuestra dureza no queremos aprender la lección que debemos aprender. Dios había estado enseñando a Nabucodonosor por 35 años. Pero, ¿saben una cosa? Ese mismo Dios ha estado tratando de enseñarme algunas cosas por muchos años. Algunas ya las he aprendido, otras no. Pero Él sigue usando la paciencia para que yo aprenda esa lección antes que Él tenga que usar otros métodos.

            Fui impresionado al ver una persona que tenía puesto un botón en su traje, que decía: “No me abandone Dios, todavía no se ha concluído la obra en mi”. ¿Acaso no te da ánimo saber que Dios trabajó tratando de convencer a Nabucodonosor por 35 años? Es posible que haya alguien aquí, que se siente algo desanimado, porque no ha podido aprender lo que Dios quiere que aprenda. Esta experiencia nos debe dar ánimo. Por supuesto, esto no es para animarnos a seguir esperando más tiempo. Por el contrario, es para animarnos a no seguir esperando. Debemos tratar de aprender la lección que Él quiere que aprendamos, lo antes posible.

 

El Último Recurso.-

 

            Daniel 4 dice:

 

“Hasta que entró delante de mí Daniel, cuyo nombre es Beltsasar, como el nombre de mi dios, y en quien mora el espíritu de los dioses santos”

 

            ¡Por último! Pensaríamos que llamaría a Daniel primero, pero no fue así. Daniel fue llamado por último. Saben una cosa, muchos de nosotros buscamos la solución de nuestros problemas por todos los medios posibles, excepto, buscar a Dios. Si viene una crisis a nuestra vida, nos enojamos. Decimos, ¿por qué me sucede esto? Cuando nos sucede algo en el trabajo decimos, ¿por qué me sucede a mi? O posiblemente uno de nuestros seres amados está cerca de la muerte, y decimos, ¿por qué me sucede a mi? ¿Qué voy a hacer ahora? Y cuando todo esto ha pasado, entonces decimos, vamos a orar. Esto es comun en la vida cristiana. ¿No creen que hubiera sido mejor llamar primero a Daniel? Sí, yo sé que ustedes lo creen así.

 

Algo Especial.-

 

            El texto anterior muestra que este rey pagano ha estado observando a Daniel por 35 años. Ahora dice: “En él mora el espíritu de los dioses santos”. El sabe que hay algo diferente en la vida de Daniel. Si usted es un cristiano, no puede estar conduciéndose mal en su trabajo, o en sus relaciones sociales, sabiendo que es cristiano.

            Me impresionó la historia de un hombre, que por todo un verano había estado trabajando en un campamento donde cortaban madera para enviarla a un aserradero. El lugar donde vivía estaba lleno de personas que tenían un lenguaje inmoral. Personas que decían maldiciones constantemente. Alguien le preguntó: ¿Cómo pudiste sobrevivir todo un verano en ese campamento? ¿No ridiculizaban tu comportamiento? El contestó: “Oh, no tuve ningún problema”. Ellos nunca descubrieron que yo era cristiano. Fui afortunado. ¿Es posible para un cristiano estar en una situación como esa, y que nadie pueda descubrir que es cristiano? No, nunca. ¿Sucedió esto con Daniel? No. La vida de Daniel reveló lo que vivía en su vida interior. Aquellos que vienen al conocimiento de Dios, viven una vida como la de Daniel, porque el Espíritu Santo mora en ellos. Ver Daniel 4:9,19:

 

“Beltsasar, jefe de los magos, ya que he entendido que hay en ti espíritu de los dioses santos, y que ningún misterio se te esconde, declárame las visiones de mi sueño que he visto y su interpretación. Estas fueron las visiones de mi cabeza mientras estaba en mi cama: me parecía ver en medio de la tierra un árbol, cuya altura era grande”.

 

            No permitas que la expresión, “jefe de los magos”, te confunda. Algunos dicen: ¿Fue Daniel un mago? ¿Por qué se le llamó jefe de los magos? Daniel era superior en sabiduría a cualquiera de los sabios del reino de Babilonia. En este sentido, él era el jefe.

 

El Juicio de Dios.-

 

            Nabucodonosor da la descripción de su sueño. El dice: “Me parecía ver en medio de la tierra un árbol grande y sus ramas daban sombra a las bestias del campo, y las aves del campo hacían sus nidos en él. Luego un vigía y santo del cielo, descendió y dijo: “Derribad el árbol”. Y un hacha fue tomada y el árbol fue cortado en pedazos. Pero sus raíces fueron dejadas amarradas con ataduras de hierro y de bronce”. Nabucodonosor pregunta a Daniel, ¿qué significa esto? Ver Daniel 4:15-16:

 

“Mas las cepas de sus raíces dejaréis en la tierra, con ataduras de hierro y de bronce entre la hierba del campo; sea mojado con el rocío del cielo, y con las bestias sea su parte entre la hierba de la tierra. Su corazón de hombre sea cambiado, y le sea dado corazón de bestia, y pasen sobre él siete tiempos”.

 

            Este sueño, claramente describe el juicio de Dios sobre Nabucodonosor. Ver Daniel 4:17:

 

“La sentencia es por decreto de los vigilantes, y por dicho de los santos la resolución, para que conozcan los vivientes que el Altísimo gobierna el reino de los hombres, y que a quien él quiera lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres”.

 

            En este versículo se ve claramente el propósito de este sueño. De acuerdo a la interpretación de Daniel, el árbol, representaba el reino de Babilonia, perdiendo su dominio. Dios había estado trabajando en la mente de Nabucodonosor, por 35 años. Pero él había estado diciendo: no. Por lo tanto, Dios vio que Nabucodonosor no aprendía cuando estaba en la prosperidad. Así, decidió enseñarle a través de la adversidad. Dios permitió que recayera sobre él una enfermedad, en la cual él perdió la razón, a tal grado que se parecía a un animal. Y por siete años pasó en el campo comiendo pastos como animal. Hasta que se diera cuenta que era Dios quien gobierna los negocios del hombre.

 

Porque El Ama.-

 

            Una de las grandes lecciones que debemos aprender de este capítulo es, que Dios pacientemente apela a los corazones de las personas. Pero él sabe que si no hay resultados voluntarios, eventualmente va a permitir alguna catástrofe, que pueda enseñarnos la lección que quiere que aprendamos. Alguien puede decir: ¿No es esto una crueldad? Fue Dios cruel con Nabucodonosor al hacerle perder su reino por siete años y conducirle a vivir con las bestias del campo? Piense acerca de esa humillación.

            Dios sabía que el orgullo se estaba incrementando en el corazón de Nabucodonosor. Sabía que no había otra forma de erradicar ese problema. El orgullo del rey, era una ruina de eterna perdición. A menos que algo drástico fuera hecho en su vida, estaría perdido para siempre. Dios hizo algo. Trajo a su conciencia el conocimiento del gran mal que se estaba haciendo.

            Yo confío que cada uno de vosotros va a responder pronto al llamado del Espíritu Santo, para que Dios no permita que alguna calamidad recaiga sobre vuestras vidas. Si mi vida va en sentido opuesto a la voluntad de Dios, y él en su omnisapiencia ve que la única forma de volverme de ese camino, es mediante una catástrofe, él lo va a hacer. Y yo vaoy a estar feliz de que lo haga. ¿No les parece que esto es una buena actitud?

            Es posible que esta noche haya alguien que ya ha estado pasando por una catástrofe; alguna enfermedad, o algún problema, y le parece que su vida se está pulverizando. Si usted reconoce a través de lo que hemos estado estudiando, que ésta es alguna forma que el Señor está usando para rescatar su vida. Acéptalo. Entender que ésta es una manera como Dios le acerca hacia él, es una buena idea. Debe entenderse que Satanás también trae catástrofes. Por lo tanto, debemos estar preparados para saber hacer la diferencia entre ambos tipos de catástrofes. Tengamos en mente que las de Satanás, siempre serán para destruirnos. Las de Dios, siempre nos conducirán hacia la vida eterna. Si ha habido alguna catástrofe en su vida, trate de situarla. Si ésta, está dentro de los propósitos de Dios, o dentro del plan de Satanás. Ver Daniel 4:18-19:

 

“Yo el rey Nabucodonosor he visto este sueño. Tú, pues, Beltsasar, dirás la interpretación de él, porque todos los sabios de mi reino no han podido mostrarme su interpretación; mas tú puedes, porque mora en ti el espíritu de los dioses santos. Entonces Daniel, cuyo nombre era Beltsasar, quedó atónito casi una hora, y sus pensamientos lo turbaban. El rey habñó y dijo: Beltsasar, no te turbes ni el sueño ni su interpretación. Beltsasar respondió y dijo: Señor mio, el sueño sea para tus enemigos, y su interpretación para los que mal te quieren”.

 

            Aquí se muestra una de las mejores ilustraciones de como un cristiano debe responder. Dios revela a Daniel el sueño, y le muestra que el significado estaba en contra de la voluntad del rey. Le dice además, que éste iba a perder su trono y que pasaría siete años en el campo con las bestias. ¿Le dijo esto Daniel al rey? Sí, Daniel le dice: “Te va a hacer bien”. Escucha, por 35 años, Dios ha estado llamándote, mediante muchas formas. Pero ninguna ha sido efectiva. Ni el sueño de Daniel 2, ni el suceso del horno de fuego de Daniel 3. Ahora Dios te va a dar lo que Él ve que s correcto. Acéptalo, te va a hacer bien.

            No me sorprendería que Daniel se lo haya dicho de esta manera. Conocía muy bien al rey. Además, sabía que “todo lo que el hombre sembrare, eso también segará”. Oh rey, es tiempo que empieces a cosechar. No, Daniel no le habló de esa forma. Cuando una persona acepta a Jesús, habla con amor. Daniel le habló con amor. Acepta el consejo, te va a hacer bien. Daniel no quería decirle el sueño. Porque amaba al rey. No quería que le sucediera lo que había visto. Pero éste era el plan que Dios tenía para salvarle. Ver Daniel 4:20-25:

 

“El árbol que viste, que crecía y se hacía fuerte, y cuya copa llegaba hasta el cielo, y que se veía desde todos los confines de la tierra, cuyo follaje era hermoso, y su fruto abunante, y en que había alimentos para todos, debajo del cual moraban las bestias del campo, y en cuyas ramas anidaban las aves del cielo, tú mismo eres, oh rey, que creciste y te hiciste fuerte, pues creció tu grandeza y ha llegado hasta el cielo, y tu dominio hasta los confines de la tierra. Y en cuanto a lo que vio el rey, un vigilante y santo que descendía del cielo y decía: cortad el árbol y destruídlo; mas la cepa de sus raíces dejaréis en la tierra, con ataduras de hierro y de bronce en la hierba del campo; y sea mojado con el rocío del cielo, y con las bestias del campo sea su parte, hasta que pasen sobre él siete tiempos; esta es la interpretación, oh rey, y la sentencia del Altísimo, que ha venido sobre mi señor el rey: Que te echarán de entre los hombres, y con las bestias del campo será tu morada, y con la hierba del campo te apacentarán como a los bueyes, y con el rocío del cielo serás bañado; y siete tiempos pasarán sobre ti, hasta que conozcas que el Altísimo tiene dominio en el reino de los hombres, y que lo da a quien Él quiere”.

 

            Daniel le dice: Nabucodonosor, tú vas a perder tu trono. Aquí está Nabucodonosor. Quiero que usted tenga una idea del caso. Sale al balcón y contempla su reino; es el reino más fantástico entre los diez reinos del mundo conocido. Ha terminado un período de diez años de renovación del imperio. El es un genio político y militar. Su reino es el centro del aprendizaje del mundo. Su vida habla de popularidad y éxitos. De repente, le sorprende la enfermedad, sale de su palacio y camina hacia el campo, donde va a pasar el período de los siete años. Note cuidadosamente, que Dios le da oportunidad tras oportunidad para que pueda considerar su situación. Le hace saber que se está acarreando su propio juicio. Pero no pudo aprender la lección. Después que salgas de tu trono, vas a andar con las bestias por siete años.

            Hay una enfermedad muy cruel llamada Licantropía. Esta es una enfermedad en la cual el paciente pierde la razón. Esto puede durar un mes, dos meses o un año. Cuando la persona tiene esta enfermedad, piensa que es como un animal. Em algunos casos piensa que es un lobo o un gato. Camina en cuatro pies. Los que adquieren esta enfermedad descuidan totalmente su apariencia personal; su cabello, sus uñas y su barba crecen sin control. Su forma de alimentarse es como la de un animal.

 

Una Oportunidad.-

 

            Daniel 4:27:

 

“Por lo tanto, oh rey, acepta mi consejo; redime tus pecados con justicia, y tus iniquidades haciendo misericordias para con los oprimidos, pues talvez será eso una prolongación de tu tranquilidad”.

 

            Dios no dice categóricamente, esto es lo que te va a sobrevenir. El le previene y le dice: “Si no hay otra forma, entonces voy a permitir que te sobrevenga este desastre”.

            Dios quiere enseñarnos en la prosperidad en vez de en la adversidad. El prefiere enseñar en la felicidad en vez de en la tristeza. Su deseo primordial es que sus hijos vivan una vida feliz, que tengan prosperidad y una vida saludable. Sin embargo, hay lecciones que la única forma de aprenderlas, es a través del dolor. Y si Él ve que el dolor es el mejor medio para enseñar esa lección, Él va a permitir que nos sobrevenga ese dolor. Es tanto su amor para nosotros que no nos va a permitir que permanezcamos en la dulzura sabiendo que eso nos puede llevar a la destrucción eterna.

            ¿Le vino el juicio a Nabucodonosor inmediatamente después del sueño? No. ¿Por qué no? Ver Daniel 4:29-31:

 

“Al cabo de doce meses paseando en el palacio real de Babilonia, habló el rey y dijo: ¿NO es esta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder? Aun estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A tí se te dice, rey Nabucodonosor: el reino ha sido quitado de tí”.

 

            Dios le dio doce meses para cambiar su actitud. Pero no lo hizo. Como consecuencia de esto, le vino el juicio. El versículo 31, dice que aun estaba ensalzándose cuando el juicio del cielo cayó sobre él. Ver Daniel 4:32-33:

 

“Y de entre los hombres te arrojarán, y con las bestias del campo será tu habitación, y como a los bueyes te apacentarán; y siete tiempos pasarán sobre tí, hasta que reconozcas que el Altísimo tien el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien Él quiere. En la misma hora se cumplió la palabra sobre Nabucodonosor, y fue echado de entre los hombres; y comía hierba como los bueyes, y su cuerpo se mojaba con el rocío del cielo, hasta que su pelo creció como plumas de águila, y sus uñas como las de las aves”.

 

Dios se Encarga de Todo.-

 

            ¿Cuál fue el propósito de este período de enfermedad (Licantropía)? ¿Por qué fue necesario que Nabucodonosor pasara ese período viviendo como animal? Dios deseaba que él reconociera dónde estaba la fuente del poder. El gobierno de los reinos no depende de la fuerza o de la habilidad militar. Es el Altísimo el que reina sobre los reinos. En otras palabras, cualquier gobierno que dirige una nación, está allí porque Dios le ha permitido estar en ese lugar, no importa si es bueno o malo. Aun Hitler que mató alrededor de seis millones de judíos. Alguien puede preguntar, ¿usted quiere decir que Dios puso a Hitler en su trono para matar a seis millones de judíos? No, no quiero decir eso. Lo que quiero decir es: Hitler nunca hubiese podico llegar al poder, a menos que Dios se lo hubiese permitiodo. Pero Hitler aumentó su poder bajo un poder satánico, y sus métodos eran todos satánicos. Eso no quiere decir que este mundo esté sin control. Dios aun está en su trono, y Él todavía reina supremo. Pero Dios en su misericordia puede usar aun la ira de los hombres para cumplir sus propósitos.

            Supongamos que un gran diagramador está aregalndo un hermoso diseño. Pero los hilos de las terminaciones parecen estar un poco mezclados, se ven fuera de lugar. No se puede detectar la hermosura del bosque. Pero esto que parece ser una mezcla desordenada de colores, es un gran diseño.cuando el trabajo esté terminado esto será una gran obra. Se podrá ver el azul del cielo, el verde del pasto, el café de las plumas y los otros colores cada uno en su lugar. Se podrá ver el azul y el rojo del cuello del faisán. Entonces sabré que ese color rojo era necesario. Pero esto no se sabe, sino hasta el final de la obra. En esta vida, no entiendo por qué se tiene que estar derramando sangre en muchos lugares. No es fácil para mi explicarlo. Ni puedo explicar el por qué de la cámara de gas que mató a seis millones de judíos. Solo sé que al final de cuentas, podremos ver la hermosura del cuadro. Sí, los reinos de este mundo no están sujetos a la voluntad humana, Dios en el cielo es el que tiene el control sobre ellos. Es ese Dios que nos da la paz y la seguridad.

  

Un Rey Transformado.-

 

            Al ver Daniel 4:34, encontramos una lección personal:

 

“Mas al fin del tiempo yo Nabucodonosor alcé mis ojos al cielo, y mi razón me fue devuelta; y bendije al Altísimo, y alabé y glorifiqué al que vive para siempre, cuyo dominio es sempiterno, y su reino por las edades”.

 

            Le costó 35 años, pero finalmente le ganó. Dios se había revelado a Nabucodonosor en Daniel 2, luego en Daniel 3, finalmente en Daniel 4, Dios usa la adversidad para poder salvar al rey. Gracias porque Nabucodonosor todavía tenía su razonamiento y pudo levantar su vista al cielo y decir: “Señor, he sido rebelde por muchos años, pero hoy quiero darte mi vida. ¿Puedo hacerlo?” Dios aceptó su decisión, porque Nabucodonosor voluntariamente decidió en favor de la vida.

            ¡Qué Dios tan paciente! El nunca se da por vencido. En Daniel 2, se manifiesta como el único que conoce el futuro y también como el verdadero profeta. En Daniel 3, es revelado como el Salvador y libertador. Y aquí en Daniel 4, se le presenta como el rey soberano del planeta tierra y como el verdadero conquistador. ¡Alabado sea su nombre!

            ¿Sabías que Nabucodonosor fue convertido después de haber estado rechazando el llamado del Espíritu Santo por 35 años? Si ese rey pagano que decretó cortar las cabezas de los sabios, quien era un idólatra, quien se emborrachaba, quien cometió inmoralidad, fue convertido, piense lo que Dios puede hacer por tí y por mí. Su corazón no es tan duro que Dios no pueda ablandarlo. Su mente no es tan difícil que Él no pueda convencerla. Su caso no está sin esperanza. Muy amenudo Satanás quiere que pensemos que nuestro pecado es tan grave, que no será posible que podamos alcanzar misericordia, que la gracia de Dios no podrá ser suficiente para salvarnos. Si Dios trabajó 35 años para salvar a Nabucodonosor y pudo lograr su propósito, entonces, piense lo que puede hacer por nosotros. Lo único que tenemos que hacer, es lo que el rey pagano hizo. Mirar hacia el cielo. Levantar nuestra vista hacia el cielo. Esta noche, antes de ir a vuestras camas, por qué no se arrodilla y dice: “Señor, gracias porque tú no me has abandonado”. Dice, “Señor, quiero que tomes mi vida y la cambies”.

            Hay sólo una fuente de seguridad y paz duradera. Esa seguridad y paz se encuentra sólo en el Dios que cambió la vida de Nabucodonosor. El te invita hoy con el mismo amor que invitó al rey. Te invita a que vuelvas tu vista hacia el cielo y que digas, “Señor, te encomiendo mi vida, haz en ella, si es necesario, lo que tuviste que hacer para salvar la vida del rey Nabucodonosor”.