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Daniel
5
Un
Vigía Invisible Pronuncia el Juicio
Hoy estamos estudiando el capítulo 5 de Daniel. Hasta ahora, hemos
estudiado el levantamiento de Babilonia, y para repasar, recordemos que esto fue
en el año 605 a.C. cuando Nabucodonosor, hijo de Nabopolasar, conquistó
Jerusalén. Daniel fue trasladado a Babilonia y casi de inmediato entró en el
programa de tres años, de la escuela de entrenamiento de Nabucodonosor.
En el capítulo 2, Daniel interpreta el sueño del rey. En el mismo capítulo
se expone la suprema estupidez de los sabios de Babilonia. En el capítulo 3, se
muestra una vez más la superioridad de Dios como el gran Salvador. En este
mismo capítulo se describe como Dios salva a sadrac, Mesac y Abed-Nego del
horno de fuego. En el capítulo 4, Daniel es llamado otra vez ante el rey, y una
vez más, Daniel da la interpretación del sueño al rey. Esta vez el juicio
recae sobre el rey Nabucodonosor y éste es consignado a vagar con las bestias
del campo por un período de siete años. En el año 605 a.C., cuando Daniel fue
llevado prisionero, tenía unos 17 años de edad. Y para esta fecha, había
estado cautivo por unos 65 años en Babilonia. Así que, cuando los eventos de
este capítulo toman lugar, Daniel tiene unos 80 años de edad, y Belsasar rey
de Babilonia tiene unos 36 años de edad. Cuando llegamos al capítulo 5, es
aproximadamente el año 539 a.C. Para este tiempo, el testimonio de Daniel ya ha
penetrado dentro de la corte babilónica, y el rey Nabucodonosor es uno de los
primeros en convertirse al Dios de Daniel. A través de los años Nabucodonosor
pudo ver la relación de Dios con Daniel, como el único Dios capaz de saber el
futuro. En el capítulo 3, se revela como el Dios que salva. Y en el capítulo
4, como el verdadero Rey de reyes y Señor de señores.
Después de la muerte de Nabucodonosor, su nieto Belsasar heredó el
trono de Babilonia. Pero Belsasar rehusó las bendiciones de Dios. Y así, una
vez más, Babilonia es conducida a una rebeldía contra Dios. Finalmente, el capítulo
5, revela el derrumbamiento y caída final del imperio.
La
Caída de Babilonia.-
Esta noche queremos revisar la siguiente pregunta. ¿Cuál fue la razón
de la caída de Babilonia? ¿Cuáles fueron los principaes motivos que llevaron
a Babilonia a su destrucción total? Para responder a esta pregunta, veamos
Daniel 5:1:
“El
rey Belsasar hizo un gran banquete a mil de sus príncipes, y en presencia de
miles bebía vino”.
Lo primero que hemos de notar, es el encanto hipnotizador de Babilonia
hacia los placeres carnales. El relato bíblico dice, que Belsasar hizo un gran
banquete a mil de sus príncipes. Parte de la cultura babilónica giraba
alrededor de las diversiones y los banquetes. Babilonia estaba bajo el poder
hipnótico de los placeres mundanos. La filosofía de Babilonia, era que: “Si
te causa placer hacedlo, si tiene buen sabor comedlo, y si te hace sentir bien
tomadlo”. Babilonia no tenía un estandar moral que pudiera regir su
comportamiento. Era guiada por sus placeres y sus deseos. El mismo capítulo
menciona que Belsasar bebió vino con los príncipes.
En los últimos 50 años, en las excavaciones arqueológicas del medio
este, los arqueólogos llegaron a descubrir el comedor donde Belsasar hacía sus
banquetes, y la sala donde disfrutaba de sus fiestas. Hoy quisiera que usted se
imagine que usted está allí en ese mismo lugar, en ese mismo comedor de hace
2.500 años. Los candeleros están encendidos y la luz se refleja en esa sala
suntuosa. La música de la orquesta llena con sus melodías el espacio del
comedor. El sonido de risas, diversiones y jarana, se hace sentir por los
corredores. ¡Qué diversión en el banquete!
En Isaías 21:4, el profeta, con 150 años de anterioridad, describe el
final de los sucesos del imperio de la siguiente manera:
“Se
pasmó mi corazón, el horror me ha intimidado; las noches de mi deseo se me han
vuelto en espanto”.
La noche de mi placer. Esa noche, había sido noche de placer. Mil de los
príncipes estaban presentes en el comedor para el banquete de esa noche. La música
romántica arrullaba los oídos. El vino se pasaba de mesa en mesa sin restricción
alguna. La mente se nublaba. El razonamiento se oscurecía. Las inhibiciones
morales eran desenfrenadas. Babilonia se hundía en su última noche.
He aquí una clave vital para comprender la caída de Babilonia. Estaba
encantada y obsesionada con el placer. Su pregunta básica era: “Qué es lo
que nos hace sentir bien? Diversión, diversión y más diversión. El gran
deseo de Babilonia era divertirse, pasarlo bien. Los bailes, la música, el
vino, eran parte de su estilo cultural. Pero no había una norma que pudiese
guiar o controlar sus principios de comportamiento moral. El espíritu o actitud
hacia la gratificación egoista era directamente opuesta a la actitud de negarse
a sí mismo. En Lucas 9:23, Jesús enseña que este estilo cultural no era
determinado por las verdades absolutas de Dios, sino por el deseo personal de la
búsqueda de los placeres.
La Biblia, enseña que en el tiempo del fin, todos van a reflejar la
misma actitud que se reflejara en el banquete de Belsasar. Ver los siguientes
textos:
“Mas
como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del hombre. Porque como
en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dándose
en casamiento, hasta el día en que Noé entró en el arca, y no entendieron
hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos, así será también la venida
del Hijo del hombre” (Mateo 24:37-39).
“Mirad
también por vosotros mismos, que vuestros corazones no se carguen de glotonería
y embriaguez y de los afanes de esta vida, y venga de repente sobre vosotros
aquel día. Porque como un lazo vendrá sobre todos los que habitan sobre la
tierra. Velad, pues, en todo tiempo orando para que seáis tenidos por dignos de
escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar de pie delante del Hijo
del hombre” (Lucas 21:34-36).
“Cuanto
ella se ha glorificado y ha vivido en deleites, tanto dadle de tormento y
llanto; porque dice en su corazón:
Yo estoy sentada como reina, y no soy viuda, y no veré llanto; por lo cual en
un solo día vendrán sus plagas; muerte, llanto y hambre, y será quemada con
fuego; porque poderoso es Dios el Señor, que la juzga. Y los reyes de la tierra
que han fornicado con ella, y con ella han vivido en deleites, llorarán y harán
lamentación sobre ella, cuando vean el humo de su incendio, parándose lejos
por el temor de su tormento, diciendo: ¡Ay, ay, de la gran ciudad de Babilonia,
la ciudad fuerte, porque en una hora vino tu juicio” (Apocalipsis. 18:7-10).
¿Desea Dios que nosotros seamos felices? Si. ¿Quiere Dios que Su pueblo
disfrute de la vida y que sea de los más felices del mundo? Si. Pero aquí
hemos visto una perversión. Una falsa felicidad. Esto era una ilusión, un
espejismo falso, una búsqueda obsesiva de placer a través de los sentidos físicos.
Nada de eso ocurre en los días de hoy, ¿no es verdad? ¡Nada de eso! El
vino ya no se vende. La música se ha dejado de escuchar. Los estadios de
deportes nunca se llenan. El hombre ya no busca el placer. Ahora el hombre busca
a Dios. ¿Esto es la verdad? Le parece que la semilla de la caída de Babilonia,
¿está germinando en nuestros días en nuestro país? Si. No sólo está
germinando, sino dando frutos en la sociedad de nuestros días.
¿Por
qué cayó Babilonia?
La razón primordial de la caída de Babilonia fue su obsesión por el
placer. Daniel 5:1 dice:
“Belsasar
hizo un banquete a mil de sus príncipes y bebió vino frente a ellos”.
Además de la obsesión por el placer, encontramos una desenfrenada
profanación del cuerpo. Los babilonios no tenían ningún concepto de que el
cuerpo era el templo del Espíritu Santo. Por el contrario, creían que había
una separación entre el cuerpo y el alma. Creían además, que el cuerpo era la
prisión del alma. Por lo tanto, no les importaba lo que comieran o bebieran o
si vivían de la parranda, porque el alma no sería afectada con lo que se le
hiciera al cuerpo. Es decir, que esto no podía afectar al espíritu de su vida.
En contraste a esto, Daniel creía que si deshonraba su cuerpo estaría
profanando el templo del Espíritu Santo. Mientras Belsasar bebió vino frente a
mil de sus príncipes, Daniel ya había rehusado mucho antes, el vino del rey
Nabucodonosor. Daniel 1:8 dice:
“Y
Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del
rey, ni con el vino que él bebía; pidió, por lo tanto, al jefe de los eunucos
que no se le obligase a contaminarse”.
Daniel reconoció que el vino de Babilonia nublaría su mente, destruiría
sus células cerebrales y su habilidad de distinguir entre lo bueno y lo malo, y
entre la verdad y el error. Los babilonios por ser grandes bebedores de vino, no
podían distinguir entre el bien y el mal, y por esa razón estaban adormecidos
a la realidad. No se daban cuenta que Medo-Persia estaba por atacar en ese
instante la ciudad de Babilonia. El profeta Jeremías hablando de lo que sucedería
con ese pueblo, dice lo siguiente en Jeremías 51:39:
“En
medio de su calor les pondré banquetes, y haré que se embriaguen, para que se
alegren, y duerman eterno sueño y no despierten, dice Jehová”.
El diablo ha inventado el alcohol para destruir específicamente las células
cerebrales, para que la mente esté incapacitada de distinguir con claridad
entre el error y la verdad. Quizás alguien esté confundido con el versículo
que hemos leído. ¿De qué esta hablando? Dios dice: “Y haré que se
embriaguen”. ¿Qué quiere decir esto? En el Antiguo Testamento aquello que
aparece escrito muchas veces, está describiendo el libre albedrío que Dios
otorga. El Antiguo Testamento dice también, que Dios endureció el corazón de
faraón. Lo cierto es, que Dios permitió que Faraón tomase sus propias
decisiones y fue así que su corazón se endureció. Aquí Dios permite que
ellos tomen su propia decisión. Que ejerciesen su propio albedrío. Y esta
libertad convertida en libertinaje fue lo que les llevó al estado de ebriedad.
Por eso dice: “Y haré que se embriaguen”. En otras palabras, Dios no les
impidió que usaran su propia elección. Aunque ese no era el plan que Dios tenía
para ellos. En Jeremías 51:9, el profeta dice:
“Curamos
a Babilonia, y no ha sanado; dejadla y vámonos cada uno a su tierra; porque ha
llegado hasta el cielo su juicio, y se ha alzado hasta las nubes”.
Según este versículo, ¿cuál era el propósito de Dios? Su propósito,
era curar a Babilonia. ¿Cómo trató Dios de lograr este propósito? En el capítulo
2, Daniel interpreta el sueño. En el capítulo 3, Sadrac, Mesac y Abed-Nego son
libertados del horno de fuego. En el capítulo 4, Nabucodonosor es convertido al
Dios viviente. Por lo tanto, Daniel era el representante de Dios, su testigo
fiel en Babilonia. Dios trató de traer a los babilonios al conocimiento de la
verdad, pero ellos continuaron rehusando el deseo continuo de Dios. Por lo
tanto, Dios permitió que ellos continuaran en su estado de rebeldía. Su
ebriedad les cauterizó la conciencia, de tal manera que no se daban cuenta de
la gravedad de la situación del tiempo en que vivían. ¿Qué fue lo que trajo
a Babilonia el juicio de Dios? Primero, su obsesión hacia el placer. Segundo,
la total despreocupación de considerar el cuerpo como el templo del Espíritu
Santo. El tratar a su propio cuerpo como si fuera un Dios, trajo sobre ellos el
juicio divino. Tercero, el juicio de Dios cayó sobre Babilonia, por la completa
rebeldía de obedecer los mandamientos de Dios.
Babilonia consideraba los mandamientos de Dios como un yugo, un
impedimento y una esclavitud. Por lo tanto, el profeta Jeremías dice en Jeremías
51:52:
“Por
lo tanto, vienen días, dice Jehová, en que yo destruiré sus ídolos, y en
toda su tierra gemirán los heridos”.
Babilonia levantó imágenes y estatuas. Esto era contradicción al
mandamiento de Dios. Dejaron a Dios por seguir las imágenes. ¿Ocurre algo
similar en la sociedad de nuestros días? La obsesión por el placer, la
contaminación del cuerpo a través del alcohol, tabaco, y drogas, las fiestas,
la inmoralidad, la música y la completa indiferencia hacia un estandar moral,
están fuera de la mente humana.
Una de las filosofías que peravlece hoy, es dejar que cada uno haga lo
que quiera, sin ser regido por un estandar moral o un objetivo concreto. La idea
de vivir juntos sin haber contraído matrimonio, el embriagarse, si lo hace una
vez por semana, muestran la idea básica que cada uno es su propio Dios y que su
mente dictará lo que está bien o está mal. En muchos círculos sociales la
idea es que, si la conciencia no le molesta, entonces lo que está haciendo debe
estar bien. Este es un principio babilónico. En estos casos, la idea total no
es sino una rebeldía en contra de aquello que nos frena. El concepto es, no
tener un estandar moral fuera del que deleite la mente humana.
Palabras
de Juicio.-
¿Se puede ver en Daniel 5, el paralelismo que existe entre la vida de
Babilonia y nuestra sociedad? ¿Cuál fue la causa que trajo el juicio divino?
Ver Daniel 5:3-5:
“Entonces
fueron traídos los vasos de oro que habían traído del templo de la casa de
Dios que estaba en Jerusalén, y bebieron en ellos el rey y sus príncipes, sus
mujeres y sus concubinas. Bebieron vino y alabaron a los dioses de oro y plata,
de bronce, de hierro, de madera y de piedra. En aquella misma hora aparecieron
los dedos de un mano de hombre, que escribía delante del candelero sobre lo
encalado de la pared del palacio real, y el rey veía la mano que escribía”.
¿Qué fue lo que hizo Nabucodonosor cuando entró en el templo de
Jerusalén? Robó los vasos de oro consagrados a la casa del Señor y los trajo
al templo de Babilonia. Y sucedió que en medio de la fiesta de belsasar cuandi
la orquesta actuaba, y todos estaban bajo un frenesí sensual, bailando en la
sala, el rey tuvo una idea. “Traed los vasos de oro del templo de Dios a mi
banquete y bebamos en ellos a nuestyros dioses para demostrar nuestra rebeldía
completa hacia el Dios del cielo”. Los vasos fueron traídos, pero
inmediatamente una mano invisible escribió en la pared las siguientes palabras:
MENE, MENE, TEKEL, UPHARSIN. La orquesta se detuvo y la música se desintegró
en la eternidad. Un silencio absoluto cayó en la sala del banquete. Las copas
rebosando con vino, temblaban en las manos de las víctimas. La gente que
danzaba en el centro del salón, quedó inmóvil. Y los candeleros robados del
templo de Dios, permanecían iluminando hacia las palabras escritas en la pared.
Ahora sólo hay un silencio arrobador. Daniel 5:6 dice:
“Entonces
el rey palideció, y sus pensamientos lo turbaron, y se debilitaron sus lomos, y
sus rodillas daban la una contra la otra”.
Los
Placeres del Pecado Pasan Rapidamente.-
El rostro del rey palideció. Por un momento había estado riéndose y
jactándose de su arrogancia. Pero ahora, su actitud cambia. Pareciera haber
visto un fantasma. Su cara está pálida, blanca como el papel. Sus pensamientos
se turban. ¿Qué quiere decir
esto? Se debilitaron sus lomos, y sus rodillas permanecían temblando. Ahora la
escena cambia. Ver Daniel 5:7:
“El
rey gritó en alta voz que hiciesen venir magos, caldeos y adivinos, y dijo el
rey a los sabios de Babilonia: cualquiera que lea esta escritura y me muestre su
interpretación, será vestido de púrpura, y un collar de oro llevará en su
cuello, y será el tercer señor del reino”.
El rey pidió que le trajeran, ¿a quién? Usted ya sabe. ¡Aquí vienen
otra vez! ¿Los hemos visto antes? ¿Dónde los vimos? En Daniel capítulo 2. ¿Qué
vinieron a hacer? A decirle al rey su sueño y a interpretárselo. Pero otra
vez, perdieron miserablemente. En Daniel 4, regresan otra vez. Esta vez, no
pueden explicar el sueño, aun habiéndoles proveído los detalles. Uno puede
pensar que Belsasar ya debería haber aprendido la lección. Sin embargo, parecía
no haberla aprendido. El rey gritó que le trajeran los magos, caldeos y
adivinos. Además, el rey les dijo: “Cualquiera que lea esta escritura y me
muestre su interpretación, será vestido de púrpura, y un collar de oro llevará
en su cuello, y será el tercer señor en el reino”. De paso, aquí hay un
punto interesante. ¿Sabe usted por qué Belsasar dijo, será el tercero en el
reino? El padre de Belssar era Nabonido. Quizás esto lo confunda un poco. Yo
también estaría confundido si no tuviera más información. En este capítulo
se menciona dos veces que Nabucodonosor era el padre de Belsasar.
En la lengua hebrea y en la caldea, no existe la palabra abuelo. ¿Se ha
fijado usted, que Jesús es llamado hijo de David? ¿Era en verdad, Jesús el
hijo de David? No. David era un antepasado de Jesús. Lo que aquí muestra es,
que Jesús era del linaje de David. La palabra “padre” significa antepasado,
y esta es la manera como muchas veces se usa en la Biblia. Históricamente es de
esta manera. Nabucodonosor tuvo un hijo llamado Evil-
Merodac,
quien reinó inmediatamente después de la muerte de Nabucodonosor. Pero, además
de este hijo, Nabucodonosor tuvo otros hijos. Una de las hijas de Nabucodonosor
se casó con Nabonido. Y uno de los hijos de Nabonido fue llamado Belsasar. Esto
quiere decir que este Belsasar no es hijo, sino nieto de Nabucodonosor.
Entonces Belsasar llamó a los sabios y les dijo: “El que lea la
escritura y dé su interpretación, le haré el tercero en el reino”. Nabonido
era el padre de Belsasar. Este era el rey. El y su hijo Belsasar reinaban
juntos. Pero Nabonido estaba más interesado en la historia natural, que en el
gobierno del reino. Era un enamorado del estudio de las mariposas y los árboles.
Entonces dejó que su hijo Belsasar reinase, y él se fue al palacio de verano,
más al sur del río Eufrates. Por esta razón Belsasar dijo: “quien
interprete el sueño, será el tercero”.ver Daniel 5:8:
“Entonces
fueron introducidos todos los sabios del rey, pero no pudieron leer la escritura
ni mostrar al rey su interpretación”.
Una de las grandes cosas que tiene el libro de Daniel, es lo siguiente:
en el capítulo 2, los magos y adivinos no pueden interpretar el sueño del rey.
En el capítulo 4, ni los más sabios pueden salvar sus vidas. En el capítulo
5, se presenta una vez más la sabiduría fatal de Babilonia. Aquí una vez más,
se establece que el único que puede conocer el futuro, es el autor del pasado,
del presente y del futuro. Y si nosotros queremos conocer el futuro, tenemos que
acudir a aquel que es el autor del futuro. Según lo que se ha estudiado, los
astrólogos y adivinos, probaron ser unos mentirosos. Lo fueron, lo han sido y
lo serán, hasta los últimos días de este mundo. Por lo tanto, si se quiere
saber algo acerca de las profecías, es necesario estudiar las profecías de la
Biblia. Daniel muestra que solamente Dios puede revelar el futuro.
Daniel
Una Vez Más.-
Daniel 5:9-10 dice:
“Entonces
el rey Belsasar se turbó sobremanera, y palideció, y sus príncipes estaban
perplejos. La reina, por las palabras del rey y de sus príncipes, entró a la
sala del banquete, y dijo: rey, vive para siempre; no te turben tus
pensamientos, ni palidezca tu rostro”.
Esta reina, es la reina madre. La esposa de Nabonido. Aquí hay un apr de
cosas que son alentadoras. Ella era la hija de Nabucodonosor. ¿Qué recuerda
usted de Nabucodonosor? ¿Qué suceso alentador le ocurrió en los últimos días
de su vida? Fue convertido. Y el hecho de que la reina no estaba en aquella
fiesta, da lugar a pensar lo siguiente: que la conversión de Nabucodonosor tuvo
influencia sobre su hija, o posiblemente, que ella también se convirtió. Esta
puede ser una de las razones por la cual ella no fue a la fiesta. Precisamente
porque ella no la aprobó. Pero cuando se enteró del problema, entró. Todo el
mundo se enteró de la escritura por una mano invisible. Así la noticia fue
dada también a la reina, y ella vino inmediatamente. Y se convierte en la
solución del problema. Daniel 5:11-12 dice:
“En
tu reino hay un hombre en el cual mora el espíritu de los dioses santos, y en
los días de tu padre se halló en él luz e inteligencia y sabiduría, como
sabiduría de los dioses; al que el rey Nabucodonosor tu padre, oh rey,
constituyó jefe sobre todos los magos, astrólogos, caldeos y adivinos. Por
cuanto fue hallado en él espíritu y ciencia y entendimiento, para interpretar
sueños y descifrar enigmas, y resolver deudas; esto es, en Daniel, al cual el
rey puso por nombre Beltsasar. Llámese, pues, ahora a Daniel, y él te dará la
interpretación”.
Resolver dudas. ¿Le agrada esto? Daniel era el descifrador de enigmas.
Ahora es llamado inmediatamente. El ya había descifrado el futuro. Es también
un estudioso de las Escrituras. Cuando nosotros estudiamos las Escrituras,
estaremos capacitados para resolver nuestros problemas. Si esta noche hay
alguien aquí que tiene dudas, de que la Biblia es la palabra inspirada de Dios,
si tiene alguna duda de la historia y del futuro de este mundo, si tiene duda de
que Dios es su guía personal, el estudio de las profecías y de las Escrituras,
le ayudará a resolver todas estas dudas.
“Entonces Daniel fue traído delante del rey”. Quisiera imaginarme a
Daniel entrando al lugar de la escena. Aquí están los mil príncipes. Las
mesas están repletas de platos de comida y vasos de vino. La orquesta está
enmudecida. Las mujeres de los príncipes con vestidos de ceda y terciopelo con
sus corazones endurecidos. El candelero de oro refleja su luz en la sala del
banquete. El rey está sentado, enmudecido de miedo y pavor. Daniel entra. Tiene
86 años de edad. Ahora todos los ojos de los presentes, se fijan en él,
mientras él camina por la sala del banquete. De pronto, el rey Belsasar levanta
su rostro y pronuncia la siguiente declaración. Ver Daniel 5:13:
“¿Eres
tú aquel Daniel de los hijos de la cautividad de Judá, que mi padre trajo de
Judea?”.
En su estado de ebriedad el rey dice: “Ah sí, el segundo en el reinado
de mi padre. El que mantuvo el reino unido cuando mi padre estuvo en el campo
comiendo yerbas. Me parece que he oído hablar de él”. Por supuesto, Belsasar
había oído hablar de él. Todos en Babilonia sabían quien era Daniel. El había
estado viviendo 65 años allí. Pero Belsasar no termina hasta que dice todo lo
que tiene que decir. Finalmente concluye diciendo: “usted es uno de los
esclavos que fue traído a Babilonia cuando mi padre conquistó Jerusalén”.
Así
fue como Belsasar trató de humillar a Daniel en frente de toda la corte y de
sus mil príncipes con toda su pompa. Pero aun en su ebriedad recuerda lo
siguiente en Daniel 5:14:
“Yo
he oído de ti que el espíritu de los dioses santos está en ti, y que en ti se
halló luz, entendimiento y mayor sabiduría”.
En los versículos 15 y 16, muestra que Belsasar tiene conocimiento de lo
que Daniel ha hecho en el pasado. Por lo tanto, le dice: “Mire Daniel, yo le
regalo un traje, cuelgo de su cuello un collar de oro, y lo hago el tercero en
mi reino, si tan solo me lee la escritura y me da la interpretación.
Contemplando la buena actitud del rey,
Daniel
le responde en Daniel 5:17:
“Tus
dones sean para ti, y da tus recompensas a otros. Leeré la escritura al rey, y
le daré la interpretación”.
Lo que Daniel quiso decirle es: ese traje no me interesa en absoluto y la
cadena tampoco. Guárdeselos para usted. Entregue esa recompensa a otros. Yo no
las necesito para nada. Además, no tengo ningún interés en lo que usted me
ofrece. El soborno no me atrae. No crea que voy a interpretar lo que hay en la
pared, tan solo por la recompensa. Pero de todos modos yo voy a leer y dar la
interpretación a lo que está en la pared.
El
Mensaje Final para Babilonia.-
Antes de leer el mensaje que estaba en la pared, Daniel sabía muy bien
que esta era la última oportunidad. Daniel sabía que los Medo-Persas
conquistarían Babilonia. Esta era la última noche del imperio babilónico. La
mayoría de los presentes en el banquete, no lograron salir de la sala, porque
esa misma noche la sangre de muchos de los presentes corría sobre los mosaicos
de la sala donde se estaba festejando la sensualidad. Antes que Daniel saliera
de la sala, los soldados persas marchaban con sus espadas desenvainadas por los
corredores del palacio. En esa misma noche, Belsasar y sus príncipes fueron
muertos allí mismo. Sabiendo Daniel que esta era la última noche de la
existencia del imperio babilónico y que era además, la última oportunidad,
les da la última exhortación. Ver Daniel 5:18-21:
“El
Altísimo Dios, oh rey, dio a Nabucodonosor tu padre el reino y la grandeza, la
gloria y la majestad. Y por la grandeza que le dio, todos los pueblos, naciones
y lenguas temblaban y temían delante de él. A quien quería mataba, y a quien
quería daba vida; engrandecía a quien quería, y a quien quería humillaba.
Mas cuando su corazón se ensoberbeció, y su espíritu se endureció en su
orgullo, fue depuesto del trono de su reino, y despojado de la gloria. Y fue
echado de entre los hijos de los hombres, y su mente se hizo semejante a la de
las bestias, y con los asnos monteses fue su morada. Hierba le hicieron comer
como a buey, y su cuerpo fue mojado con el rocío del cielo, hasta que reconoció
que el Altísimo Dios tiene dominio sobre el reino de los hombres, y que pone
sobre él al que le place”.
Belsasar conocía la interpretación que Daniel había dado de la estatua
de metal, del capítulo 2. Sabía que Dios había libertado a Sadrac, Mesac y
Abed-Nego del horno. Sabía lo que le había pasado a Nabucodonosor. Sabía la
forma en que Dios actúa. Daniel había dicho: “Y tú, su hijo, Belsasar, no
has humillado tu corazón, sabiendo todo esto”. “Sino que contra el Rey del
cielo te has ensoberbecido”. (Daniel 5:22-23). Leerlo.
Imagínese todo el terror de la gente, mientras Daniel con voz de
trompeta llena la sala con sus palabras. MENE, contó Dios tu reino y le ha
puesto fin. TEKEL, pesado has sido en balanza y has sido hallado falto. PERES,
tu reino ha sido roto, y dado a los medos y a los persas. ¡La última noche de
Babilonia! El juicio divino cayó sobre Babilonia repentinamente. Ver Daniel
5:30:
“La
misma noche fue muerto Belsasar rey de los caldeos”.
Esto nos da un retrato de una nación que sabía lo que era correcto,
pero no lo hizo. El saber, pero no hacer fue la causa de la destrucción de
Babilonia. ¡Ay queridos amigos! Ruego a Dios que ninguno de los presentes esta
noche, caiga en el mismo pozo en que cayó Babilonia. El saber lo que es
correcto, pero no hacerlo. Y elegir quedarse en el estupor de la ignorancia. La
Biblia dice que esto mismo sucederá en los últimos días de la existencia de
esta tierra.
Leamos en nuestras Biblias en Mateo 24:42. Aquí nos dice que en los últimos
días anteriores a la destrucción de esta tierra por medio de un diluvio, la
lujuria, la sensualidad, la preocupación por el placer y la rebeldía abierta
contra Dios, acarreó el juicio divino. ¿Hoy todo el mundo refleja el mismo espíritu
de la fiesta de Belsasar!
Los babilonios colmaron la copa de la iniquidad con su propia satisfacción
llena de egoismo y de orgullo. Miren, decían ellos. “Tenemos suficiente
alimento para 20 años”. Esto era verdad. Ellos decían: “Babilonia nunca
caerá”. “Jamás será destruída”; y se desató su locura hacia el
placer. Y fueron aterrorizados al ver llegar en forma repentina el juicio
divino. Ver Mateo 24:42:
“Velad,
pues, porque no sabéis a qué hora ha de venir vuestro Señor”.
No sea como Belsasar. No resista al llamado del Espíritu Santo. Esta
noche, a medida que el Espíritu de Dios mueve su corazón, entregue su vida al
Dios de Daniel. Prepárese para hacer esa entrega a Dios.
El capítulo 5 de Daniel, habla en tonos de trompeta, para que ocurra una
preparación individual, antes que el juicio recaiga sobre este mundo. El Dios a
quien servimos, es un Dios amoroso y paciente. Esta noche, las puertas de la
misericordia están todavía abiertas. Más aun, las características de nuestra
era son idénticas a las de Babilonia. El juicio de Dios vendrá repentinamente.
Esta noche Dios nos exhorta de la misma manera ue exhortó a Babilonia. Cuando
la música esté sonando, cuando los hombres y mujeres se abracen en la sala de
bailes, cuando el vino sea vertido en abundancia, cuando las multitudes corran
enloquecidas en busca de placer, una vez más Dios hablará y dirá: “pesado
has sido en balanza y fuiste hallado falto”. Las puertas de la misericordia
están abiertas esta noche. Prepárate, porque en el momento menos pensado, el
Hijo del hombre vendrá otra vez.
“Los Belsasares del día de hoy, harán sus grandes fiestas y orgías. Beberán sus vinos. Profanarán las cosas santas y sagradas, mas no saben que habrá una última noche para ellos”. W.G. Heslop, Diamonds From Daniel, página 93.