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Daniel 9

 

La Profecía Bíblica Más Sorprendente

 

            Esta noche vamos a comenzar con Daniel 8:14:

 

“Y él dijo: hasta dos mil trecientas tardes y mañanas; luego el santuario será purificado”.

 

            ¿De qué está hablando este versículo? ¿Qué evento del futuro está señalando Daniel 8:14? El relato bíblico muestra que Daniel quedó un poco confuso cuando él pensó acerca de este período de los 2.300 días. Los versículos 15 y 16 dicen:

 

“Y aconteció que mientras yo Daniel consideraba la visión y procuraba comprenderla, he aquí se puso delante de mí uno con apariencia de hombre. Y oí una voz de hombre entre las riberas del Ulai, que gritó y dijo: Gabriel, enseña a este la visión”.

 

            De acuerdo a Daniel 8:17, ¿a qué período de tiempo se aplica la visión de los 2.300 días? La respuesta es, al tiempo del fin. Usted recordará que uno de los principios importantes de las profecías es la secuencia. Por lo tanto, la secuencia de las profecías del libro de Daniel, nos llevan desde los días en que vivió el profeta, considerando las épocas de los tiempos más importantes, hasta la segunda venida de Cristo. En Daniel 2, la visión de la imagen de Nabucodonosor, muestra los sucesos que habrían de acontecer desde los días de Daniel hasta la primera venida de Cristo. La visión de las cuatro bestias de Daniel 7, en la cual el león representa a Babilonia, el oso representa Medo-Persia, el leopardo a Grecia y la bestia con semejanza de dragón a Roma, aparecen además diez cuernos que representan la división del Imperio Romano y un cuerno pequeño que simboliza la apostasía, representada por medio de un poder religioso que se levantaría en los postreros días. Otra vez encontramos que este poder nacería en un tiempo oportuno y se prolongaría hasta los últimos días.

            El capítulo 8 de Daniel y la profecía de los 2.300 días, siguen este mismo patrón. La primera parte de la profecía de los 2.300 días al igual que la imagen de Daniel 2, y las bestias de Daniel 7, comienzan en los días de Daniel. Pero de acuerdo a la profecía, estos sucesos que tendrían sus comienzos en los días de Daniel y que se extenderían hasta nuestros tiempos, serían eventos significativos que dejarían huellas a través de la historia. Esta noche vamos a estudiar los eventos más sobresalientes de la profecía de los 2.300 días, que tienen sus comienzos en los días de Daniel y que se han desarrollado a través de la historia hasta llegar a nuestros tiempos y que aun se proyectan más allá de nuestros días.

 

¿Qué Significa Tiempo?

 

            En el versículo 17 dice:

 

“Entiende, hijo de hombre, porque la visión es para el tiempo del fin”.

 

            Luego en el versículo 19 dice:

 

“Y él dijo: He aquí yo te enseñaré lo que ha de venir al fin de la ira; porque eso es para el tiempo del fin”.

 

            Ahora se levanta la siguiente pregunta: ¿Cuánto es 2.300 días literales? La respuesta es, alrededor de siete años. Pero, ¿puede este período de siete años abarcar desde los días de Daniel hasta el tiempo del fin? El relato bíblico dice que Daniel vivió en los días de los imperios de Babilonia y Medo-Persia. Por lo tanto, siete años, desde los días de Daniel, no pueden llegar hasta el tiempo del fin.

            De acuerdo a la profecía bíblica,según lo estudiamos en la clase anterior, un día profético equivales a un año literal, esto es exactamente como en un mapa, un metro equivale a cierto número de kilómetros. Por consiguiente, los 2.300 días proféticos equivaldrían a 2.300 años. ¿Podemos estar seguros que este principio de día por año, se aplica al capítulo 8 de Daniel? ¿Cómo podemos estar absolutamente seguros que estas 2.300 tardes y mañanas no son 2.300 días literales, sino días proféticos, es decir 2.300 años literales?

            ¿Cómo podemos saber que esta interpretación procede de Dios? Hay tres principios que muestran, sin temor a duda, que ésta es de origen divino.

 

1.- Los 2.300 días proféticos se extienden hasta el tiempo del fin, y los 2.300 días literales que comienzan en los días de Daniel, no llegan hasta el tiempo del fin.

2.- El principio de día por año es de origen bíblico. Ver Números 14:34 y Ezequiel 4:6.

3.- Cada evento predicho dentro del período de los 2.300 años (siguiendo la aplicación de día por año) ocurre exactamente en el tiempo fijado.

 

            ¿Sabía usted que una de las partes de este período profético predijo con exactitud 400 años antes el bautismo de Jesús y el año exacto, incluyendo mes y día de la crucifixión de Jesús? Además de estos eventos grandiosos que vindican la fidelidad y la veracidad de la palabra de Dios, se predijo también con exactitud, 400 años antes, el año en que el evangelio dejaría de ser solamente para un pueblo escogido y se llevaría a los gentiles y también el año en que ese pueblo judío sellaría su destino como pueblo escogido de Dios.

 

            La razón por la cual sabemos que los 2.300 días deben ser 2.300 años, es porque los eventos que Dios predijo se irían cumpliendo dentro de este período de acuerdo a la interpretación de los 2.300 años. ¿Has escuchado el antiguo adagio que dice, “si te ajusta el zapato, póntelo?”

            Aplicando el sentido de este adagio, se podrá ver que el principio de día por año se ajusta a la profecía, pues todos los eventos se cumplen con marcada exactitud en el tiempo profetizado.

 

Daniel se Esfuerza por Entender.-

 

            Ahora llegamos a uno de los momentos más emocionantes, el momento del estudio de la profecía que nos llevará hasta el tiempo del fin. Talvez alguien pueda pensar que esto debe ser algo complicado. Veamos primeramente lo que le pasó a Daniel, versículo 26:

 

“La visión de las tardes y mañanas que se ha referido es verdadera; y tú guarda la visión, porque es para muchos días”.

 

            Recordemos que en Daniel 12 fue dicho “cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin”. La visión de los 2.300 días no se cumpliría en los días de Daniel, sino en el tiempo del fin. Versículo 17 dice:

 

“Y yo Daniel quedé quebrantado, y estuve enfermo algunos días, y cuando convalecí, atendí los negocios del rey; pero estaba espantado a causa de la visión, y no la entendía”.

 

            Al terminar el capítulo 8 de Daniel, ¿entiende el profeta la visión? ¿A qué fue comisionado el ángel Gabriel de acuerdo al versículo 16? Al ángel se le dijo: “enseña a éste la visión”. Pero a la mitad de la explicación Daniel fue abatido y cayó sobre su rostro. Si Gabriel fue comisionado para hacer entender a Daniel la visión; y si Daniel fue abatido antes que el ángel terminara de explicar la visión, ¿qué espera usted que sea el tema del capítulo 9? De todos los capítulos del libro de Daniel, el 9 es el más complejo. Pero es también el más hermoso y más maravilloso. Los judíos tenían el siguiente dicho: “Maldito es el dedo de la mano del brazo del hombre que estudia el libro de Daniel”. ¿Por qué dijeron esto? Porque Daniel 9 presenta pruebas irrefutables que muestran que Jesús es el Mesías divino.

            Lo que se va a estudiar esta noche es algo específico. No es una sorpresa. La física, los cálculos y los idiomas extranjeros son ciencias específicas aunque algunas veces son complejas. Usted ha empezado a entender algunos de los principios básicos de la profecía y juntamente con esto, un amanecer de luz radiante ha empezado a penetrar en su mente con las más hermosas y gloriosas verdades bíblicas presentadas a través de Daniel 9. Por lo tanto, os invito esta noche a disponer de un momento más de concentración. Lo vamos a necesitar. No tenga temor en invertir ese tiempo, pues los premios y los dividendos son de incalculable valor eterno. Estoy seguro que usted se sorprenderá y quedará apasionado a medida que se desarrolla el estudio de esta noche. Y a medida que contempla el despliegue de este estudio, usted quedará pasmado y su mente será capturada no solo por la belleza de los diagramas numéricos, sino al ver eventos de la vida de Cristo cumplidos que fueron predichos muchos años antes de su nacimiento en esta tierra. Le aseguro que todo esto lo moverá y conmoverá su ser. Al concluir nuestro estudio de esta noche usted entenderá claramente que lo que estamos estudiando se relaciona tanto al juicio como al tiempo del fin.

            Daniel 9, comienza con una ferviente oración de parte del profeta. Daniel 9:2-4 dice:

 

“En el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años. Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza. Y oré a Jehová mi Dios he hice confesión diciendo: Ahorra, Señor, Dios grande, digno de ser temido, que guardas el pacto y la misericordia con los que te aman y guardan tus mandamientos”.

 

            Esta oración registrada en los versículos 2-20, es una de las más hermosas de la Biblia. Contiene los cuatro elementos básicos de una vida de oración exitosa. La oración no es una bebida medicinal que si se aplica en el tiempo correcto, produce resultados; la oración es una ciencia divina. La respuesta a una oración depende de principios básicos. En los versículos que acaban de mencionarse Daniel con sincera humildad expresa tristeza por su pecado y por los pecados de su pueblo. Con todo fervor confieza su pecado y el pecado de su pueblo, reconoce su pecaminosidad, su rebelión y su desobediencia. Pero también reconoce que Dios es el único digno y justo que puede extender su misericordia y su perdón hacia su pueblo. Algo que debe ser considerado antes de seguir más adelante, es que la confianza de Daniel en Dios está basada en el hecho de que El es un Dios justo, misericordioso, perdonador y digno de confianza.

            El reconoce las bondades infinitas de ese Dios supremo, por lo tanto, con ferviente fe suplica le responda. Escuchemos su ferviente apelación de fe registrada en el versículo 19:

 

“Oye, Señor; oh Señor, perdona; presta oído, Señor, y hazlo; no tardes, por amor de ti mismo, Dios mio; porque tu nombre es invocado sobre tu ciudad y sobre tu pueblo”.

 

            Daniel es llevado cautivo en el año 606 a.C. Como resultado de la desobediencia del pueblo de Israel, Jeremías había predicho que la nación sería llevada cautiva. Al estudiar el libro de Daniel encontramos que Dios en su amor tiene un límite para todas las cosas. En este estudio encontramos que Israel por su desobediencia hacia Dios fue puesto en cautividad por Babilonia y luego por Medo-Persia por un periodo de setenta años.

Al aproximarse el fin de las setenta semanas las décadas se sucedían una a la otra. Ahora al iniciarse el capítulo 9 del libro de Daniel es justamente cuando están por cumplirse los setenta años de cautividad. Dios en visión le dice a Daniel, “el período de la profecía de Jeremías está por llegar a su fin. Los setenta años de cautividad están por terminarse. Pero después que Israel salga de esta cautividad (recordemos como Babilonia conquistó a Jerusalén, quemó la ciudad y llevó cautivo al pueblo) voy a darle otra oportunidad para que pueda mostrar su fe y su obediencia y pueda servirme otra vez. Si después de esta oportunidad ellos no son fieles, leales y obedientes yo los desampararé y no serán más mi pueblo escogido”.

            La razón para la cautividad de Judá está claramente establecida en la oración de Daniel. Ver Daniel 9:5-6:

 

“Hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos hecho impiamente, y hemos sido rebeldes, y nos hemos apartado de tus mandamientos y de tus ordenanzas. No hemos obedecido a tus siervos los profetas, que en tu nombre hablaron a nuestros reyes, a nuestros príncipes, a nuestros padres y a todo el pueblo de la tierra”.

 

            El pueblo de Judá se rebeló contra Dios, por esta razón fue llevado cautivo. La raiz causante de todo pecado es la rebelión interior contra Dios que finalmente conduce a la persona a la desobediencia. 1 Juan 3:4 dice: “El pecado es trasngresión de la ley”. El blanco principal de Dios es conducir a su pueblo de la desobediencia hacia la obediencia, de quebrantar la ley a guardar la ley; de una vida desordenada a una vida de lealtad a Dios.

 

La Paciencia de Dios.-

 

            Una de las grandes lecciones que aprendemos al estudiar la vida y la historia del pueblo de Israel es ver como Dios prolonga su paciencia y su amor. Algunas veces cuando estamos desanimados decimos, bueno, por un período de tiempo hice lo que sabía que era correcto, pero después volví a vivir esa vida desordenada. Pero al ver como Dios soportó al pueblo de Israel, nuestro punto de vista es cambiado. Israel sirvió a Dios, pero pronto llegó el tiempo cuando se rebelaron contra El. Pero aun en esa situación Dios fue paciente y benigno con ellos. Vez tras vez ellos se alejaron y se rebelaron, mas El con paciencia y amor los volvía a traer hacia Sí mismo. ¿No es esto una gran noticia para nosotros?

            Después de haber estado en contacto con la gente por mucho tiempo, he aprendido que muchos mantienen una sonrisa en su exterior, pero en su interior hay un corazón quebrantado. La carga que llevan es pesada, la culpabilidad que hay en su ser no les permite conciliarse con la paz. Si hay alguno que está experimentando esta experiencia esta noche, yo le tengo buenas nuevas. El Dios que vamos a estudiar es un Dios que perdona. Es un Dios que cuando nosotros pecamos contra El, pero volvemos hacia El con el corazón contrito y humillado, buscando el perdón, El nos perdona y nos acepta otra vez como si nunca hubiéramos pecado, no importa que culpabilidad exista en nuestro ser o que clase de carga estemos llevando. Dios removerá nuestra carga y perdonará nuestro pecado. Dios restaurará en nuestro ser ese sentimiento que nos haga sentir que somos dignos de ser llamados sus hijos. Dios se agrada en libertar al hombre de su pecado, en sacarlo del horror a la belleza y llevarlo al gozo de servirle otra vez.

            Israel estaba ya para salir del período de cautividad. Ahora se encuentra frente a una nueva oportunidad. Daniel comienza su oración de esta manera, ¿qué significa esta profecía de los 2.300 días? Mientras Daniel estaba orando, el ángel Gabriel, quien había empezado a explicar la visión en el principio, viene como una respuesta a la oración de Daniel. Veamos lo que dice Daniel 9:21-22:

 

“Aun estaba hablando en oración, cuando el varón Gabriel, a quien había visto en la visión al principio, volando con presteza, vino a mí como a la hora del sacrificio de la tarde. Y me hizo entender, y habló conmigo, diciendo: Daniel ahora he salido para darte sabiduría y entendimiento”.

 

            ¿Tiene usted alguna idea del lapso de tiempo que ocurre desde el momento en que Daniel se desmaya, en el capítulo 8, y la llegada del ángel en el capítulo 9? Esto lo podemos saber. En Daniel 8:1 dice que él recibió la visión en el año tercero del reinado del rey Belsasar, y en Daniel 9:1-3 muestra que fue en el año primero del rey Darío, cuando Daniel recibe la respuesta a su oración. ¿Cuánto tiempo hay entre el año tercero del reinado de Belsasar y el primer año del reinado del rey Darío? Aunque los registros antiguos no dan un tiempo exacto, sabemos que fue por lo menos un período de ocho años o entre ocho y doce años. Esto nos lleva a la conclusión, que Daniel estuvo orando por un período de ocho años para poder tener la interpretación de la visión. Es decir, estuvo orando ocho años para recibir contestación a su oración. Fue al final de este largo período de oración cuando Dios contestó su oración y el ángel Gabriel vino a Daniel como una respuesta a su oración.

            Me gustaría saber si hay alguien aquí que ha estado orando por mucho tiempo y finalmente concluye que Dios no contesta su oración. Y se pregunta, ¿qué es lo que hace Dios? ¿Será que está descansando todavía? Daniel oró por lo menos ocho años. ¿Por qué no contestó Dios su oración inmediatamente? El Señor no contestó su oración al instante porque tenía una obra que realizar en las vidas del pueblo de Daniel antes que ellos estuvieran listos para salir de la cautividad. Si usted no recibe una respuesta inmediata a su oración, no se desanime, no desista de su propósito. Daniel oró por muchos años. Persistió en la oración, y al tiempo debido y en la forma más adecuada Dios contestó su oración. Veamos la forma en que lo describe Daniel 9:23:

 

“Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado. Entiende, pues, la orden, y entiende la visión”.

 

            El ángel Gabriel dice: “Daniel, Dios te ama demasiado; te valoriza en alta estima especialmente por tu persistencia en la oración aun cuando no recibías respuesta. Por esta cualidad que hay en ti, tú eres considerado en alta estima”. Cuando usted empieza a orar, y pide fuerza o victoria, Dios va a impresionar en su mente que usted es altamente estimado ante su presencia. Va a hacerle sentir que usted no ha sido privado del cielo. Que usted no ha sido despreciado. Que usted es altamente estimado. Dios le va a fortalecer mientras usted pelea la batalla contra el pecado, exactamente como El fortaleció a Daniel cuando estaba debilitado.

            De paso, ¿recuerda usted el texto del Nuevo Testamento que muestra cuando Pedro vino a Jesús y le dice: “Hasta cuántas veces debe una persona perdonar si su hermano peca contra él? ¿Hasta siete veces?”. Pedro pensó que siete, por ser un número perfecto, ya era suficiente. Pero, ¿qué le dijo Jesús?  Jesús le dijo: “No te digo siete, sino hasta setenta veces siete”. ¿Cuánto es setenta veces siete? 490. ¿Qué le quería decir Jesús a Pedro? Quería decirle lo siguiente: Pedro, por 490 años he sobrellevado las cargas del pueblo de Israel. Cuando tú logres sobrellevar las cargas de tu hermano por 490 años, entonces se empezará a consumir tu misericordia. Pero, ¿cuál es la realidad que Cristo quiere enseñarle a Pedro? Lo que El quiere darle a entender, es que, es imposible que un ser humano en toda su vida, pueda agotar el inmenso amor de Dios. En otras palabras, Pedro, lo que tú necesitas es esa buena voluntad que te haga sentir ese deseo de perdonar, perdonar y seguir perdonando. Jesús estaba tratando de que Pedro entendiera cómo El había sobrellevado las cargas del pueblo judío por 490 años, que El había estado con ellos todos los días de su cautividad. ¡Oh que maravilloso amor! Amor misericordioso y perdonador.

 

Punto de Partida.-

 

            A los judíos les fueron dados 490 años de cautividad, y estos corresponden a la primera parte de la profecía de los 2.300 años. ¿Cuándo comienza el período de los 2.300 años? ¿Cuándo comienza el período de los 490 años? El período de los 490 años es la porción más pequeña del período total de la profecía. Ver Daniel 9:25 y el diagrama que está a continuación.

 

2.300 años                    490 años

 

Cortadas o Determinadas Sobre el Pueblo Judío.-

 

“Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusalén hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y setenta y dos semanas, se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos”.

 

            Esto dice, “Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar a Jerusalén”. Dios predijo que al fin de los setenta años de la profecía de Jeremías, el pueblo de Daniel sería libertado de su cautividad. Es pues, desde el tiempo que pasó el decreto para restaurar y edificar los muros de Jerusalén y de la liberación de su cautividad, cuando Dios extiende su misericordia 490 años más. Siendo que ambos períodos proféticos, el de los 2.300 años y el de los 490 años comienzan en el momento cuando se da el decreto para restaurar a Jerusalén, ¿hay alguna evidencia en la Escritura que diga cuándo fue dado este decreto? Este es uno de los puntos más cruciales de la profecía. Porque esta fecha es el ancla y fundamento de toda la profecía. Veamos lo que dice Esdras 7:11-15:

 

“Esta es la copia de la carta que dio el rey Artajerjes al sacerdote Esdras, escribe versado en los mandamientos de Jehová y en sus estatutos a Israel: Artajerjes rey de reyes, a Esdras sacerdote y escriba erudito en la ley del Dios del cielo: Paz. Por mí es dada orden que todo aquel en mi reino, del pueblo de Israel y de sus sacerdotes y levitas, que quiera ir contigo a Jerusalén, vaya. Porque de parte del rey y de sus siete consejeros eres enviado a visitar a Judea y a Jerusalén, conforme a la ley de tu Dios que está en tu mano; y a llevar la plata y el oro que el rey y sus consejeros voluntariamente ofrecen al Dios de Israel, cuya morada está en Jerusalén”.

 

            El Artajerjes de Esdras 7, dio el decreto. El dijo: “El tiempo que Israel ha estado en cautividad ya es suficiente”. Ciro había dado un decreto. Darío ordena que ese decreto sea cumplido. Pero muy pocos de los judíos salieron para cumplir el decreto. Pero cuando llegamos a los días del rey Artajerjes, él no sólo refuerza el decreto, sino que provee protección y medios para el regreso de los judíos. Cuando Darío y Ciro dieron su decreto, muchos de los judíos estaban tan cómodos en su esclavitud y en su cautividad que no quisieron volver a Jerusalén. Pero en los días de Artajerjes fue cuando Israel volvió a Jerusalén. No perdamos de vista este punto. Hoy, hay muchos que están bien cómodos en su cautividad. Ellos saben que son esclavos, esclavos del alcohol o del tabaco. Algunos son esclavos del apetito o de un temperamento incontrolable, pero ellos están cómodos en su cautiverio. La manera de ser libertados de esa esclavitud ya ha sido preparada, pero ellos siguen siendo esclavos de un mal temperamento o de una maldición. Ellos saben que son esclavos, pero se sienten muy cómodos en esa esclavitud. Dios quiere darles la libertad que sólo se encuentra en Cristo Jesús.

 

La Venida del Mesías.-

 

            Finalmente los judíos salieron. La fecha del decreto del rey Artajerjes es 457 a.C. Desde que se ha encontrado la fecha del decreto y que es también la fecha de partida de la profecía, toda la profecía de los 2.300 años se ajusta a ella, como las partes de un rompe-cabezas se ajustan al molde.

            Daniel 9:25 muestra que 500 años antes que Cristo naciera, ya se había predicho la fecha de su bautismo:

 

“Sabe, pues, y entiende, que desde la salida de la orden para restaurar y edificar Jer (547 a.C.) hasta el Mesías Príncipe, habrá siete semanas, y setenta y dos semanas; se volverá a edificar la plaza y el muro en tiempos angustiosos”.

 

            Mesías significa “Ungido”. De acuerdo a la profecía, desde 457 a.C. hasta el ungimiento del Mesías habría sesenta y dos semanas proféticas. La Escritura dice, que hasta el Mesías habría siete semanas y sesenta y dos semanas. Siete semanas y sesenta y dos semanas dan un total de sesenta y nueve semanas, estas multiplicadas por siete (69 x 7 = 483) dan un total de 483 días proféticos o años literales. De acuerdo a la Escritura, desde 457 a.C. hasta el fin de los 483 años literales, nos lleva al año 27 d.C.

            ¿En qué año fue ungido el Mesías? ¿Qué sucedió en el año 27 d.C.? Ver Lucas 3:1:

 

“En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinia”.

 

            Aquí dice, “en el decimoquinto año del reinado de Tiberio César”. De acuerdo a los registros romanos, el decimoquinto año del reinado de Tiberio César, fue el año 27 d.C. ¡Qué sucedió en este año? Lucas hace una mención especial, ¿por qué? Ver Lucas 3:21-22:

 

“Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió, y descendió el Santo Espírito sobre El en forma corporal, como paloma, y vino una voz del cielo que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia”.

 

            En el año 27 d.C. justamente como la profecía lo había predicho 500 años antes, Cristo fue ungido con el Espíritu  Santo a la hora de su bautismo. Daniel 9 dice, “desde la salida del decreto para restaurar y edificar Jerusalén”, (es decir desde 457 a.C.) “hasta el Mesías Príncipe” habrán sesenta y nueve semanas proféticas o sea 483 años. Cuando figuramos esto en forma numérica, nos lleva al año 27 d.C., y Cristo fue bautizado exactamente en ese año, de acuerdo como la profecía lo había establecido. Cuando Jesús fue bautizado El reconoció que este acto era un cumplimiento de la profecía de Daniel. Ver Marcos 1:9-11, 15.

            Es posible que alguien se pregunte, ¿qué cambio puede hacer todo este aspecto matemático en mi vida? Cabe decir, que esto puede tener un tremendo impacto en su vida. Pero, veamos. Si Jesús vino como hombre o como un buen hombre o tal vez como un gran maestro de los aspectos morales, ¿qué diferencia hay entre Cristo y Buda o entre Cristo y Mahoma, o cualquier otro gran maestro? ¿No son acaso buenos hombres todos? Pero, si Cristo es el Mesías, si es el divino Hijo de Dios, y Daniel predijo su bautismo 500 años antes que esto sucediera, y podemos mostrar matemáticamente, históricamente y proféticamente que El vivió en carne aquí en la tierra y que todo lo profetizado se cumplió al pie de la letra, entonces hay una gran diferencia. Aun más, esto nos asegura que la oferta de la vida eterna no es un sueño o especulación, sino una realidad. Esto es algo substancial. Ver Marcos 1:9-11:

 

“Aconteció en aquellos días, que Jesús vino de Nazaret de Galilea, y fue bautizado por Juan en el Jordán. Y luego, cuando subía del agua, vio abrirse los cielos, y al Espíritu como paloma que descendía sobre El. Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado, en Ti tengo complacencia”.

 

            Ahora veamos el versículo 15:

 

“Diciendo: el tiempo se ha cumplido y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos y creed en el evangelio”.

 

            Jesús después de ser bautizado dijo: “el tiempo se ha cumplido”. ¿De qué tiempo está hablando El? Pablo dice en Gálatas 4:4, “mas venido el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo”. La profecía de los 483 años, se había cumplido, el tiempo de gracia que se había extendido para los judíos, estaba por terminarse. Ahora el Señor había dado un período de gracia al pueblo judío, les había enviado profeta tras profeta, ahora les envía al Hijo. Y como había sido predicho en la profecía, el Hijo es bautizado, ungido y Dios confirma desde los cielos que éste es su Hijo amado. Todo lo predicho por la profecía se ha cumplido y esto es emocionante, pero no es todo. La profecía contiene algo más emocionante. Volvamos a Daniel 9.

 

Muerte del Mesías.-

 

            De los 490 años, 483 han sido ya cumplidos. Si partimos del año 457 a.C., los 483 años llegarían al año 27 d.C. Para llegar al cumplimiento de los 490 años, nos quedan siete años. Este período de tiempo fue dado a los judíos para que mostraran su rebelión final directamente contra el Hijo de Dios. Ver Daniel 9:26:

 

“Y después de las sesenta y dos semanas se quitará la vida al Mesías, mas no por sí”.

 

            En algun tiempo después del año 27 d.C., sería quitada la vida al Mesías. El profeta Isaías dice: fue cortada no por sí misma, sino por las transgresiones de su pueblo. ¿Cuándo sería quitada la vida del Mesías? Ver Daniel 9:27:

 

“Y por otra semana confirmará su pacto con muchos”. ¿De qué pacto se está hablando? ¿Con quién hizo Dios un pacto? Después de la cautividad de los setenta años, Dios dijo: “Voy a darte 490 años más”. Este es el pacto que se menciona aquí. Pero, si ustedes continúan rebelándose contra Dios, dijo el Señor: “Yo voy a terminar ese pacto con ustedes y el mensaje de salvación será llevado a otros pueblos”. De la profecía de los 490 años o 70 semanas, 69 de ellas se han cumplido ya. Esto quiere decir que nos falta sólo el cumplimiento de una semana. El versículo que ha sido leído dice: “Y por otra semana confirmará el pacto con muchos”. Es decir, en esta semana El va a confirmar su pacto con su pueblo, el pueblo escogido, el pueblo judío. Si su pueblo no se arrepiente, entonces el evangelio será llevado a los gentiles. Pero, ¿qué sucederá al fin de esa semana? Ver Daniel 9:27:

 

“Y por otra semana confirmará el pacto con muchos; a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda. Después con la muchedumbre de las abominaciones vendrá el desolador, hasta que venga la consumación, y lo que está determinado se derrame sobre el desolador”.

 

            Sabiendo ya que las 69 semanas han tenido su cumplimiento en el año 27 d.C., nos resta ver solo el cumplimiento de esa semana. Si ésta la colocamos en días, encontraremos que estos siete días tendrían su cumplimiento en una fecha posterior, pero Daniel dice: “a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la ofrenda”.

            ¿Cuánto es la mitad de la semana? Tres días y medio o años de acuerdo a la interpretación profética que hemos venido siguiendo. De acuerdo a la profecía, algo tiene que suceder al fin de este período. Ya se ha estudiado que los 483 años llegan al año 27 d.C. Si se añade a esta fecha los tres días y medio, nos llevaría al año 31 d.C. ¿Qué sucede en esta fecha? La Biblia dice, que cesará el sacrificio y las oblaciones. Es bien sabido que en esta fecha el Mesías fue crucificado. El suceso es, la crucifixión de Jesús.

            Una cosa sorprendente, el decreto para restaurar y edificar Jerusalén fue dado en el otoño del año 457 a.C. El cumplimiento de los 483 años que llegaron al año 27 d.C., se cumplieron en el otoño de ese año. Pero la mitad de la semana o los tres días y medio nos llevan a la primavera del año 31 d.C. Esta es la fecha cuando la Pascua se celebraba. Es exactamente en el día de la Pascua cuando Jesús es crucificado.

            El sacerdote de Israel estaba listo para sacrificar el cordero pascual, pero en el momento que iba a efectuar el sacrificio, el cuchillo cae de su mano, el velo del templo se rompe en el centro de arriba hacia abajo, el cordero escapa de su mano. Este era el momento cuando el Hijo de Dios, el Cordero de Dios, estaba expirando en la cruz. Cristo fue crucificado en el año 31 d.C., conforme lo había predicho la profecía. El apóstol Pablo en 1 Corintios 5:7 dice:

 

“Porque nuestra Pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros”.

 

            Jesús el inmaculado Hijo de Dios, fue crucificado en la cruz por ti y por mí. Sufrió solo en el Calvario, por los pecados de la raza humana. Sabiendo que podía sufrir la muerte eterna, decidió morir por ti y por mí. Aquel que había existido con el Padre, siendo uno con el Padre, decidió entrar en los dominios de la muerte para que tú y yo pudiésemos entrar en los dominios de la vida. El experimentó los dolores de la experiencia de la separación para que tú puedas experimentar el gozo de la unión con Dios.

 

La Última Oportunidad de Israel.-

 

            Cristo el Mesías de la profecía, fue crucificado en la fecha exacta que el profeta Daniel profetizó 500 años antes. El fue crucificado exactamente en la mitad de la semana, como lo establece la profecía. Pero, para que la profecía sea totalmente cumplida, falta el cumplimiento de tres días y medio. Esta fecha nos llevaría al año 34 d.C. Esta es la fecha cuando el Sanedrín judío pasó su decreto oficial negando toda acusación y responsabilidad de haber crucificado al Mesías, y culminaron su decisión con el apedreamiento de Esteba. Por lo tanto, a partir de esta fecha, el Evangelio fue llevado a los gentiles. Ver Hechos 6 y 7. Una vez más, la misericordia de Dios es revelada. Después que la nación judía dio muerte a Jesús, Dios pacientemente esperó por tres años. Durante estos tres años, trató de impresionar en sus mentes la veracidad de la divinidad de Cristo. Pero, finalmente fueron abandonados y dejaron de ser una nación escogida. Hasta aquí se ha visto el cumplimiento de la primera parte del total de la profecía. Los 490 años han tenido su cumplimiento en el bautismo, crucifixión y rechazo de Jesús. Y como resultado, la extensión del Evangelio a otras naciones. Pero la profecía de los 2.300 años, continúa más allá de esta fecha. Si se restan de los 490 años que ya tuvieron su cumplimiento en el año 34 d.C., todavía nos quedan 1.810 años, que nos llevarían al año 1.844 d.C.

 

La Hora del Juicio.-

 

            En la misma forma como se cumplió el bautismo de Jesús en el año 27 d.C., su crucifixión en el año 31 d.C., y la expansión del evangelio en el año 34 d.C., así también Cristo en 1.844 d.C. entró en una obra especial de limpieza en el santuario celestial. Estamos viviendo en un tiempo especial conocido como el tiempo del juicio o la hora del juicio. En el libro de Apocalipsis, Jesús enfáticamente declara: “He aquí Yo vengo pronto, y Mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra”.

            Siendo que Jesús regresa y trae una recompensa con El, es necesario determinar su regreso y quién ha de recibir ese galardón. A través de las edades la gran controversia se ha marcado más y más entre el bien y el mal. Satanás ha usado en una forma efectiva a los dirigentes políticos, los reinos y los poderes religiosos para oprimir al pueblo de Dios. El punto focal del esfuerzo titánico entre las fuerzas celestiales y las del infierno, es la mente. Cada ser humano encara su decisión eterna. ¿Va él a permitir que Jesús reine supremo en su vida? ¿Rendirá usted su mente a Cristo? ¿Es el yo el centro de interés en su vida? Si Cristo, cuando venga, llevara al cielo hombres y mujeres con semillas de rebelión, acaso, ¿no se continuaría el conflicto entre Cristo y Satanás, otra vez? El juicio que se ha estado realizando desde 1.844, revela al universo si los hombres y mujeres que han de ser salvos, han sido en realidad leales a Dios.

            Amigo, nosotros estamos viviendo esta noche en la hora del juicio. De la misma forma como los del Israel antiguo que no se arrepintieron, dedicando sus vidas a Dios en sincera confesión y fueron cortados, así también nosotros estamos viviendo en un momento solemne, importante y hasta crítico de la historia. ¿Has tú, en este momento, rendido tu vida a Cristo? Sabiendo que el juicio se está realizando en el cielo, ¿has fijado ya tu destino? Este es tu momento. Hay muy poco que hacer con el pasado. El futuro puede no ser una realidad. Pero este es tu momento. Por qué no le dices al Señor: “Esta noche te doy mi vida. Perdona mis pecados, y por Tu gracia prepárame para Tu reino eterno”.