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"SOLO MUERE LO QUE SE OLVIDA..."

LA ASOCIACION AGE QUIERE ELEVAR UN RECUERDO A LOS LUCHADORES POR LA LIBERTAD QUE NOS HAN DEJADO. EL EJEMPLO DE SU MEMORIA NOS REFUERZA EN NUESTRAS CONVICCIONES.

ESTAS PÁGINAS ESTAN ABIERTAS A TODA COMUNICACIÓN QUE TENGA POR OBJETO INFORMAR SOBRE LA PARTIDA DEFINITIVA DE LOS HOMBRES Y MUJERES QUE ENTREGARON LO MEJOR DE SUS EXISTENCIAS A LUCHAR POR LA LIBERTAD DE LOS PUEBLOS. GRACIAS.



EN LA MUERTE DE FLORIÁN GARCÍA, “GRANDE”
Fallecido el 18 de abril de 2009

por José Pitarch

He estado esta tarde de lluvioso sábado 18 de abril en el tanatorio de Alfafar (Horta Sud valenciana), despidiendo, junto a otras personas de bien, a Florián García, "Grande", amigo querido a quien tanto he admirado, con el que compartí más de una reunión en Valencia o en la Venta de Contreras (límite provincial Valencia/Cuenca). Florián fue muchos años Presidente de AGLA, Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón, hasta que la edad y la salud le hicieron pedir el relevo.

Invade mis recuerdos otra tarde, de verano, en el despacho de Jorge Llácer, preparando la jornada republicana guerrillera de Santa Cruz de Moya de cada octubre: en aquella mesa, además de Florián y otros, estaba igualmente el inmenso Julián Antonio Ramírez, aquel que desde Radio París fue por un cuarto de siglo voz de dignidad y República, de no rendirse a la dictadura militarista-clerical-fascistona; Julián Antonio, que falleció (como Florián, con más de noventa años) dos atrás, en 14 de abril precisamente.

Y ha pocos días también se nos ha ido a los noventa y tantos otro amigo entrañable, Adelino Pérez, "Teo", de La Safor (comarca de Gandía), a quien siempre recuerdo codo con codo sobre una tarima en Aldaia, en un salón repleto de gente, festejando otro aniversario de la República abrileña.

¡Indigno régimen el que tenemos (¿se puede tener dignidad o virginidad sólo a medias?), incapaz democracia que tanto se auto-ensalza!, única en Europa (del este y del oeste) donde los combatientes antifascistas que ejercieron el sagrado derecho de resistencia armada a la tiranía, glosado por Tomás de Aquino y Locke, del que nacieron los mismísimos EEUU de Washington, Adams, Jefferson, único país europeo, decimos, donde estos hombres y mujeres (Remedios Montero, “Celia”, mujer de Florián, también militó en la guerrilla) no son héroes, ni tienen medallas, ni pensiones, ni rango militar honorífico, ni reconocimiento institucional.

No nos cuenten mentiras políticas. Es porque los del césar marroquí ganaron la guerra... y en 2.009 siguen impidiendo que se reconozca plenamente a los guerrilleros, últimos soldados de la República, que no se rindieron en 1.939. Esos añorantes y beneficiados del expolio franquista tienen suficiente poder para impedirlo, como tiene la CIA y sus aliados para impedir que Obama vaya más allá y encause penalmente a los torturadores de Guantánamo, aunque haya reconocido oficialmente que torturaron. (Obama no se arriesga a acabar como John F. Kennedy).

Aquí, tenemos al homicida de Estado (francofascista) Fraga presidiendo la primera mesa del Senado de 2.008, y continuando de "presidente" del PP. Franco aún cabalga, si no al galope al trote o al paso (véanlo en el patio principal de la "capitanía general" de Valencia, y su escudo fascistoide sobre la puerta principal, mientras no existe en Valencia una calle que recuerde al valenciano Vicente Rojo Lluch, o al heroico y noble coronel Joaquín Pérez-Salas). Aquí, el pueblo toledano llamado, de siglos, “Azaña” (de aceña, noria) sigue con el nombre del regimiento africanista que lo tomó a sangre y fuego el verano del 36.

Nuestros gobernantes y legisladores "ganan tiempo" para dar ídem a que se mueran los pocos guerrilleros que quedan (¡ay Pons Prades, ay Miguel Padial, ay tantos!). Y, a ser posible, que se mueran también sus viudas, hijos y sobrinos. Para que sea como con los españolitos llevados al matadero en el Barranco del Lobo o en Annual. ¿Qué familiar pedirá hoy responsabilidades por ellos?

Y, como cierre, los dignos magistrados de lo Penal de la Audiencia Nacional aseguran, salvo tres de ellos, que la sublevación militona-terrateniente-eclesiástica-mussoliniana-hitleriana contra el Gobierno de la República no fue un delito contra la forma de Gobierno. Mi modesto análisis jurídico dice que prevarican, que estiran el Derecho como un chicle. Hay que cerrar el paso a cualquier juez o fiscal que ose mirar en las cloacas de la feroz dictadura.

José Luis Pitarch, profesor de Derecho Constitucional,
vicepresidente de Unidad Cívica por la República
El pasado 24 de enero, ha fallecido en Liébana-Potes (Cantabria), ESTEBAN CUEVAS GONZÁLEZ. Tenía 95 años.

Nacido en Esanos de Bedoya en 1913, finalizada la guerra civil y durante un largo período de su vida fue enlace y punto de apoyo de la Brigada Guerrillera “Ceferino Machado” que operaba en la zona de Picos de Europa.

Detenido y condenado a 4 años de cárcel según causa núm. 114-1951 el 14.05-52. Hasta el día de su muerte, en plena claridad de ideas, se mantuvo fiel y firme en los principios éticos de izquierdas que siempre defendió.

Querido compañero, hasta siempre.

Maoño (Cantabria), 14 de febrero de 2008

Jesús de Cos Borbolla
Comandante “Lobo”, de la Brigada “Ceferino Machado”
Delegado de AGE en Cantabria.
Miguel Padial Campañito. Hasta siempre compañero guerrillero

El martes 16 de octubre ha fallecido en Madrid , Miguel Padial Martín, último superviviente de la guerrilla de la Agrupación de Granada tras la derrota de la República en el 39.

Miguel nació en Alhama de Granada el día 14 de diciembre de 1922. Cuando finaliza la guerra civil tiene 17 años. Su padre está en la
cárcel condenado a muerte, sus hermanas, por no poderlas atender la madre, fueron llevadas a un convento, y él tuvo que realizar tres años de servicio militar franquista. A los veinte años, ante la imposibilidad de vivir en su pueblo, sin trabajo, señalado como hijo
de rojo y rodeado de la miseria que dejó la guerra en aquellos lugares, decidió ir a Barcelona. En el año 1947 decide regresar a las sierras de su Granada e incorporarse a la lucha armada contra la Dictadura. Perteneció al Ejército Nacional Guerrillero, Agrupación
Guerrillera de Granada, compuesta por ciento cincuenta personas cuyo campamento central estaba en el cerro Lucero, situado en la sierra de Almijara.

Dos años en los que se sucedieron los combates y enfrentamientos con la guardia civil, se desgastaron suelas de goma y se añoraba un sueño tranquilo. Caminar de noche, dormir de día, haciendo guardias permanentes, alertas a posibles traiciones y soportando el hambre y el frío. Miguel y un grupo de compañeros, tras producirse la caída de José Muñoz Lozano "comandante Roberto", jefe de la Agrupación, y tener lugar la detención de casi todos los enlaces y puntos de apoyo, catástrofe de la que no se recuperaría jamás, decidieron salir hacia Francia.

Miguel nunca llegó, fue detenido en Barcelona y condenado a treinta años de cárcel, de los que permaneció once entre las prisiones
de Granada, Puerto de Santa María y Alcalá de Henares. En Alcalá de Henares también estaba presa otra guerrillera de la Agrupación de
Levante y Aragón, Amada Martínez, coincidieron en la misma cárcel, sin poder llegar a verse en todos aquellos años, y cuando Miguel salió en libertad, el 21 de mayo de 1960, contrajeron matrimonio. Amada había salido libre en octubre de 1959.

Miguel volvió a ser detenido el 29 de abril de 1968 permaneciendo en la cárcel hasta el 3 de enero de 1972, esta vez por la lucha sindical
y por su pertenencia al PCE y condenado a ocho años, de los que cumplió cuatro, dos en la cárcel de Carabanchel y dos en la de Segovia.

Quince años de vida en las cárceles ranquistas fue el precioque Miguel pago por luchar por la libertad y la democracia. Miguel Padial trabajó algún tiempo como obrero del ramo de las artes gráficas, despedido por su pasado militante de diferentes empresas, pasó al ramo de la construcción en el que trabajó el resto de su vida laboral, mientras no estuvo preso de las cárceles de la Dictadura. A la salida de la cárcel, tras su primera condena, pasó enormes dificultades en el Madrid de los años 60, acogido al apoyo que pudieron darle compañeros de la lucha antifranquista en iguales condiciones que él. Tras la llegada de la democracia Miguel, su compañera Amada, y sus muchos familiares y amigos que habían luchado en la resistencia armada al franquismo vieron frustradas las esperanzas de un reconocimiento de su ardua y dura labor.

Desde las filas de la Asociación Archivo Guerra y Exilio (AGE) reivindicó durante años la memoria de la guerrilla antifranquista y pudo ver recogido un pequeño recorrido por su memoria en la exposición que sobre él y su compañera Amada organizó la Asociación en el año 2003 en Mantiel, un pueblecito de Guadalajara.

Miguel Padial fue, por encima de todo, un hombre bueno.

La despedida tiene lugar en el Tanatorio de la M-30 de Madrid el miércoles 17 de octubre por la tarde.
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JOSÉ MORENO SALAZAR, EL ÚLTIMO
GUERRILLERO LIBERTARIO ANDALUZ

Ha fallecido en Alcázar de san Juan el día 1 de septiembre José Moreno, último guerrillero libertario andaluz. Nació en Bujalance, provincia de Córdoba de familia de jornaleros, conoció la guerra con sólo catorce años. El frente estuvo mucho tiempo establecido cerca del pueblo y cuando al final entraron las tropas franquistas hubieron de huir muchos vecinos para evitar detenciones, torturas y fusilamientos. Preso por primera vez en diferentes presidios, consiguió evadirse, vio torturar a su madre y a numerosos amigos a manos de la guardia civil y la Falange, Se unió a la guerrilla de los hermanos Rodríguez que habían luchado en el Ejército Popular de la República y con ellos y muchos otros compañeros anarquistas pasó años de lucha en las sierras de Andalucía y La Mancha. Perseguidos hasta el exterminio y traicionados por chivatos que se hacían pasar por guerrilleros y trabajaban para las fuerzas de la represión, fue cogido preso tras un ataque en el que murieron todos los demás resistentes de esa guerrilla. Él quedó sepultado bajo los escombros de la casa en la que se refugiaban y que fue literalmente arrasada por los atacantes. Detenido pasó una larga temporada en la cárcel hasta conseguir evadirse por segunda vez. Desde entonces comenzó para él una larga época de clandestinidad, huidas, y enormes dificultades. Consiguió hacerse con documentación falsa y hubo de trabajar en todo tipo de labores en diferentes provincias, siempre lejos de su tierra natal.

Afortunadamente la Guardia Civil creía que había sido muerto en un tiroteo con sus agentes y hasta llegó a publicarse la noticia de su fallecimiento en la prensa cordobesa. De esta forma pudo sobrevivir en el interior hasta la muerte del dictador y la llegada de la actual democracia. No pudo darle su apellido real a sus hijas que aún hoy han de mantener el apellido ficticio que con su falsa documentación utilizó durante años José.

José Moreno escribió unas interesantísimas memorias, de enorme dureza y realismo, relato simple y puro de los graves hechos que le tocaron vivir. Por desgracia el miedo y la falta de visión de numerosos editores las mantienen aún inéditas. Nunca olvidó su ideal anarquista, dedicó sus últimos años a dar a conocer a las generaciones más jóvenes desde la Asociación Archivo Guerra y Exilio (AGE) de la que era miembro junto a los demás guerrilleros supervivientes, y desde la CNT la tragedia del franquismo, y a exigir la recuperación de la memoria de sus víctimas. Pudo regresar a su pueblo natal y ver inaugurarse un pequeño monumento en memoria de él mismo y los que con él lucharon contra la dictadura en los montes durante años de feroz resistencia guerrillera. En aquel emotivo acto tuvo además la satisfacción de estar respaldado por todos los demás guerrilleros antifranquistas aún vivos y especialmente por José Murillo, Comandante Ríos, último guerrillero comunista de la serranía de Córdoba que aún vive.

Su enorme ingenio, la agudeza de sus observaciones y la frescura y claridad de su habla con la que relataba las cosas más tremendas con especial ironía y humor, le convirtieron no sólo en un auténtico testimonio vivo de aquella época de resistencia y de los ideales anarquistas, sino en un magnífico conversador, un transmisor inteligente de la larga tradición libertaria andaluza y un hombre sencillo cargado de profunda humanidad.

Dolores Cabra
Secretaria General de AGE
31 Agosto 2007

Nuestro socio Benjamín Rubio, enlace de la guerrilla antifranquista berciana, murió ayer día 25 de agosto, así nos lo comunicaba con tanto dolor su hijo Mariano esta mañana. Nuestras últimas palabras con Benjamín fueron para el guerrillero Manuel Zapico "Asturiano"
recordando que teníamos pendiente un homenaje a su persona ante el monumento de Ocero.

Francisco Martínez "Quico", guerrillero en las mismas tierras en las que actuaba Benjamín, representa hoy a la Asociación en Villablino.
Os envíamos una nota de recuerdo y dos fotos, la primera es del 2001, en el Campo de Concentración de Miranda de Ebro (Benjamín con su eterno cigarrillo entre los dedos al lado de sus compañeros), en un acto de reivindicación de justicia para los guerrilleros; y la segunda, del 2000, en un acto sobre memoria, verdad y justicia para la guerrilla antifranquista durante la Caravana de la memoria.

El ya no podrá seguir luchando por el reconocimiento jurídico de los componentes de la guerrilla antifranquista, pero su inmensa labor será soporte y ayuda para que los compañeros que quedan con vida puedan seguir demandando justicia ante un Congreso que sigue sin reconocer la aportación fundamental de estos combatientes para el restablecimiento
de la democracia. Ingratitud e injusticia, amargas palabras con las que cada día deberán amanecer nuestros representantes parlamentarios. Benjamín seguimos ocupando vuestro espacio de ausencia.

Dolores Cabra

Secretaria General de AGE
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HA FALLECIDO EDUARD PONS PRADES

REPUBLICANO, ANARQUISTA, GUERRILLERO E HISTORIADOR.

Eduard Pons Prades falleció en la madrugada del 28 de mayo de 2007 - Su despedida tiene lugar el MARTES día 29 de mayo en el tanatorio Sancho de Avila, en Barcelona, a las 15,00 horas



“Las guerras van cambiando de nombre, la causa de la libertad es siempre la misma”. Esto respondió a un periodista que le preguntaba sobre sus derrotas a Eduard Pons Prades.



Fue un luchador, un resistente, un empeñoso combatiente de la causa de la libertad. Desde su infancia no dejó nunca de batallar por los altos ideales con los que se había forjado su existencia, que nunca fue fácil ni sencilla.

Había nacido en Barcelona en 1920, hijo de una familia de fuertes convicciones libertarias. Su padre era un ebanista valenciano emigrado a Barcelona que llevaba a sus hijos a estudiar a las Escuelas Racionalistas de Ferrer i Guardia, donde Eduard entre otras cosas aprendió inquietud intelectual, respeto por sus maestros y el difícil arte de unir la tolerancia hacia las personas con la más dura intransigencia hacia la explotación, las humillaciones y la falta de libertades.



A los dieciséis años había decidido ser maestro e ingresó en a Normal, pero el golpe de Estado militar truncó su nonata carrera. Colaboró durante unos meses con los trabajadores del gremio de la madera en los trabajos del Consejo Económico de la Madera Socializada, pero cumplidos los diecisiete años ocultando su verdadera edad se incorporó a la Escuela Popular de Guerra de El Escorial.



Combatió en Brunete, el Ebro y Cataluña, y fue herido en el 38. Quiso unir al servicio de armas el de la cultura, dedicando buena parte de su tiempo en las trincheras a labores de alfabetización. Se había afiliado al Partido Sindicalista de Ángel Pestaña, y era ya un hombre profundamente impregnado de la sólida y profunda tradición libertaria.



Pasó a Francia en la retirada de Cataluña y en noviembre del 39 se incorporó a las fuerzas armadas francesas como teniente de una unidad de ametralladoras que tras la ocupación nazi fue literalmente diezmada por los alemanes. Incorporado entonces, primero a grupos de sabotaje, y luego al maquis, combatió en el sur de Francia hasta la liberación como capitán de una unidad guerrillera.



En el 44 se negó a participar de la aventura del Valle de Arán, y entró clandestinamente en España para intentar reorganizar la resistencia desde los grupos libertarios. Salió y volvió al interior en diciembre del 45 en que hizo un largo recorrido por el interior recabando información de los pocos compañeros que quedaban en libertad o con vida. Su informe resultó francamente pesimista. La represión había sido tan feroz que había acabado físicamente con toda posibilidad de resistencia organizada. En sus conclusiones consideraba que sólo la muerte del dictador permitiría alcanzar condiciones en las que poder reorganizar la lucha contra el Régimen.



Detenido por el ejército al intentar volver a pasar la frontera en el 46, fue llevado al penal de Salt, pero consiguió convencer a un coronel de que le pagaría un fuerte soborno y pudo huir y refugiarse en Valencia hasta el 58, sobreviviendo con documentación falsificada y en la más absoluta clandestinidad. Vuelto a Francia fue colaborador habitual de Cela en sus Papeles de Son Armadans, hasta que en el 64 regresó auspiciado por el escritor y editor que le llamó para hacerse cargo de la producción en la editorial que acababa de fundar, Alfaguara.



Desde finales de los sesenta fue publicando en diferentes editoriales una de las series de libros más importantes que se han hecho en España para la recuperación de la memoria de los vencidos. Su enorme tarea consistía en reunir los testimonios de cientos de luchadores que como él y como tantos otros ciudadanos habían luchado y habían sufrido la dura represión fascista. Publicó la memoria de los resistentes republicanos españoles en el maquis francés, la tragedia de los españoles en los campos de exterminio nazi, los testimonios de los guerrilleros antifranquistas, la amarga experiencia y el exilio de los niños que sufrieron la guerra, sus recuerdos de la vida de los soldados del Ejercito Popular en las trincheras, y participó en documentales como el de la guerrilla de la memoria, y así, otros muchos textos testimoniales hasta llegar a reconstruir para los españoles de los años setenta mucho de lo que la dictadura había secuestrado, suprimido, ahogado en sangre y cárcel y perseguido durante cuarenta años. Esta labor, realizada junto a su compañera, la también excelente escritora e historiadora Antonina Rodrigo, hubo de hacerla con enorme paciencia, esfuerzo y sorteando continuamente la presión de policías, militares y la Iglesia, ya que el miedo dominaba el país y los testigos de la represión dudaban ante la posibilidad de ser reconocidos y nuevamente represaliados. Ni Eduard ni Antonina dedicaron nada de su esfuerzo a cualquier actividad que les proporcionase lucro alguno por encima de cubrir sus necesidades vitales. La austeridad y la generosidad fueron siempre la norma que sostuvo su ingente labor de recuperación de la memoria de los vencidos que durante treinta años ha permitido que la voz de cientos de héroes anónimos de la lucha por la libertad viva y pueda ser transmitida de generación en generación.



Fue además un historiador apasionado. Nadie podrá decir que nada de lo que nos deja en sus libros no responde exactamente a la verdad de los hechos ocurridos, pero esos hechos no están contados con la frialdad académica de quien no se considera a sí mismo parte viva de esa historia y uno más entre millones de luchadores.



Era miembro de la Junta Directiva de la Asociación Archivo Guerra y Exilio, AGE, desde donde apoyó siempre toda labor de recuperación de la memoria de la dictadura y la guerra que restituía a los vencidos su papel en nuestra historia.



Fue un historiador de una radical tolerancia. Nunca escribió mal de nadie que hubiera luchado por estos altos valores, fuese del partido o ideología que fuese. Anarquistas, comunistas, socialistas, republicanos, sindicalistas, todos surgían ante el lector en sus libros destacándose el papel que tuvieron como luchadores consecuentes con sus ideas, que se comprometían en el combate y que debían ser recordados por ese combate mucho antes que por el partido al que estuvieran afiliados.



Fue, en suma, un hombre libre, cargado de humor, con la más fina ironía, capaz de responder con agudeza a opositores malintencionados, capaz de dejar chasqueados a quienes intentaban en el debate despreciar o ridiculizar la lucha de los republicanos españoles, capaz de añadir un toque de inteligencia y una respuesta sutil e intencionada a cualquier actitud agresiva o impertinente de los herederos del franquismo.



Fue uno de los últimos testigos de aquel viejo ideal libertario que sabía unir la lucha con las armas en la mano. a la más honda preocupación por la cultura y a la más viva inquietud intelectual. Fue realmente uno de los pocos de nuestra época que supo dedicar su vida, cuando ya había dejado la lucha armada, a pasar la antorcha de la rebeldía a los más jóvenes. Y fue uno de los pocos que consiguió que esa antorcha siguiese ardiendo en quienes le conocimos, quienes leímos sus obras y quienes supimos de su larga lucha. Su obra quedará por mucho tiempo, pero más allá de su obra literaria quedará su memoria y su ejemplo de combatiente incansable por la libertad.

Juan Barceló

(Junta Directiva de AGE)


EL BRIGADISTA INTERNACIONAL LAZAR LATINOVIC; FALLECE EL 31 DE DICIEMBRE
DE 2006

Lazar Latinovic, el actual presidente de la Asociación de los voluntarios yugoslavos en el Ejercito de la Republica española 1936-1939 e impulsor de la Asociación Archivo Guerra y Exilio (AGE), nació el 14 de marzo 1915 en Bosanski Petrovac (pueblo Kolunic), en Bosnia.

Se encontraba en Praga, siendo estudiante, en el momento del golpe de estado de Franco. Partió a España junto con un grupo de estudiantes yugoslavos. Viajó en el tren desde Praga pasando por Paris, y desde Perpignan llegó a Figueras. Se incorporo de inmediato al batallón "Dimitrov", XV brigada, luego en una batería antitanque llamada "Petko Miletic". Participó en las batallas de Jarama, Brunete, Aragón, Extremadura, Teruel y Levante. Fue herido dos veces. Obtuvo el
grado de Capitán del Ejercito y el de Jefe (komandir) de la batería mencionada.

Abandonó España en febrero 1939 y junto con sus compañeros brigadistas de otros países, entre ellos nuestro querido Lazar Udovicki ya fallecido, fue internado en los campos de concentración de Saint Cyprienne y Gürs, luego en las cárceles de Bordeaux y Pau hasta el mes de octubre 1940 en que llega a Marseille para incorporarse a la resistencia francesa. En 1942 sale ilegalmente a Suiza donde organiza a los yugoslavos antifascistas. En 1944 vuelve a Francia y con el apoyo del movimiento de De Gaulle y del ejercito americano organiza el retorno al país de 1500 de los yugoslavos de Suiza para incorporarse al Ejercito de Tito.

Antes del fin de la guerra, hacia finales de 1944, empieza su carrera diplomática en Marseille como cónsul general y delegado militar del gobierno de Tito. En 1948 ocupa el cargo del Ministro Consejero en la embajada de Yugoslavia en Paris.En 1949 se traslada a Moscú donde ocupa la función de encargado de negocios. Hacia finales del mismo año, como consecuencia de la ruptura entre Tito y Stalin, el gobierno soviético le declara persona non grata y le obliga a salir de la URSS.

Entre 1950 y 1954 ocupa el cargo de Embajador yugoslavo en Bélgica, luego en Japón (1955-1959), en Argentina (1961-1965) y finaliza su carrera diplomática como Embajador de Yugoslavia en Suecia (1967-1970) Durante todo este tiempo conservó su interés y amor hacia España. Era muy activo en la Asociación de los brigadistas yugoslavo en la que ocupó los últimos siete años la función de presidente. El año 2006 obtuvo la condecoración española de Orden del Mérito Civil como reconocimiento a él y a todos los brigadistas yugoslavos por su contribución en la defensa de la democracia y libertad en España.

Impulsó las actividades que desde la Asociación Archivo Guerra y Exilio (AGE) tuvieron lugar en Belgrado con motivo del 70 aniversario de la Guerra Civil y el 75 aniversario de la República por la que tanto luchó.Fue junto a Lazar Udovicki uno de los grandes impulsores de AGE y con su ausencia quedamos todos huérfanos de su ánimo, solidaridad y entusiasmo. Su legado de fraternidad queda en nuestros corazones

Dolores Cabra
Secretaria General de AGE