historia

HISTORIA ( parte I )


    Según los datos de Madoz, Alcabón es un villa con ayuntamiento de la provincia, administración y diócesis de Toledo y parte judicial de Torrijos. Situación: en un valle al Oeste de la capital, y a la izquierda del camino de Extremadura, de clima sano, aunque propenso a tercianas. En el momento de redactar Madoz este libro, en Alcabón hay 256 casas, una de piso alto, 5 de mediana construcción y las demás inferiores; todas forman cuerdo de población con 2 plazas y 2 plazuelas, en una de las cuales titulada de sus aguas en las afecciones gástricas; tiene casa de ayuntamiento, cárcel, taberna, carnicería y tienda de abacería, que corresponderá a los propios; escuela  de primera educación dotada de estos fondos a la que concurren 60 niños; parroquia situada en un pequeño cerro al extremo oeste de la población, dedicada a Sto. Tomás Cantuariense, de curato perpetuo en concurso; una ermita a las afueras con la adveración de Ntra. Sra. de la Aurora, y el cementerio al Norte en buen estado. Confina el término de Norte a Sur con el de Maqueda y Val de Sto. Domingo a 800 pasos, y por el Oeste con el de Sta. Olalla a 1.500; comprende 1.650 fanegas de tierra, incluso prados, eras; población y olivares; el terreno es llano a excepción de 50 fanegas de prado, eras y tomillares, lo demás es labrantío, incluso el que ocupan 7.000 olivos de íntima clase, y 2 nuevos plantíos de viñas; los caminos son rurales y bien conservados: se recibe correspondencia en la estafeta de Maqueda por medio de propio; se produce trigo, cebada, garbanzos y algarrobas; hay ganada lanar, 107 mulas de labor y 35 bueyes. Como industria tiene 6 molinos aceiteros, 2 tahonas y un horno de teja y ladrillo.

EL DICCIONARIO DE MADOZ. (1850)
Biblioteca Nacional de España. Madrid.
 

HISTORIA ( parte II )

    El vocablo alcabón es de origen árabe, pudiendo significar "la bovedilla". Una calzada romana unía Talavera con Toledo, pasando por la villa de Alcabón. El pueblo se documento a partir del año 1.095. Después, en el 1.156, Alfonso VII dona la aldea de Alcabón al conde Nuño Petriz o Pérez de Lastra. Posteriormente éste entrega el castillo de Alcabón al arzobispo de Toledo D. Juan a cambio de la Rinconada de Perales. En 1.777 entrega todo lo que le quedaba en Alcabón para dotar con ello el altar de Santo Tomás que se eregía en la capital primada.

    En 1.178, Alfonso VIII confirma a la catedral de Toledo y a su arzobispo don Cerebruno la donación que el conde D. Nulo y Doña Teresa su mujer hicieron de todos sus heredamientos a la iglesia mayor de Toledo, para que sus rentas sirvieran de donación al altar mayor que erigió la reina Doña Leonor, esposa de Alfonso VIII a Santo Tomás Cantuariense.

    En 1.234 figura este pueblo y Cespedosa entre las aldeas de la iglesia de Toledo, con una renta de 225 moravetinos. Poseía también unas viñas. En 1.179 la Reina Leonor de Inglaterra, esposa de Alfonso VIII donó a este pueblo de Alcabón a la capilla de un Santo Inglés, Santo Tomas Cantuariense, situada en el recinto de la catedral de Toledo. El acta de donación tiene fecha de 30 de abril de 1.179. Permaneció bajo el señorío de dicha Iglesia hasta que fué vendido por la iglesia de Toledo a Gutierre de Cárdenas primer duque de Maqueda, integrándose en el Estado de ese título, viniendo de este modo al señorío de los duques de Maqueda. Cuando adquirió el pueblo Gutierré de Cárdenas tenía 43 casas y 45 vecinos. Estos duques concedieron el derecho de villazgo, creando un alcalde ordinario, que administrase la jurisdiccíon, dos regidores y un procurador, lo que debió ser ella causa del incremento de población.

    En el siglo XVI, el Duque de Maqueda impuso a la villa su escudo, que ésta conservaba en la casa del Consejo; consiste en campo de oro, dos lobos de sable, andantes, uno sobre otro, con bordadura de gulas, con veneras de oro.


 

    En la segunda mitad del siglo XVI tenía el duque de Maqueda en su término dos mil quinientas fanegas olivas y quinientas fanegas de tierra cereal, que le rentaba doscientas setenta fas. de pan, por mitad de trigo y cebada. Las monjas de Santo Domingo el Real de Toledo poseen las alcabalas, con un ingreso de 25000 mrs., cuatro mil olivos y un molino de aceite. Los frailes Jerónimos de la Sisla cuatrocientas y un molino aceitero. Los vecinos cultivan unas cien fas. de viñas y reúnen trescientas olivas. Por último las monjas de Santa Ursula son propietarias de tres mil olivas. El término se compone de seiscientas fas. de marco. Los diezmos del aceite valen 60.000 mrs., los del vino 3.000 y el de corderos 8.000. El pan supone 20 cahíces. en esa centruaria el caserío se compone de cien viviendas y de 106 vecinos. Todos son trabajadores, habiendo un sólo hidalgo, Diego de Sahagún, aparte de él todos son pobres. Su iglesia pertenece al arciprestazgo de Santa Olalla de cuya matriz es aneja, valiendo el beneficio unido al de Cespedosa 300 Ducados.

    En 1.571 moran en el pueblo 80 vecinos.

    Mucho se padeció en la guerra de la Independencia, en sus campos empezaron a cebarse las tropas que chocaron en la batalla de Talavera. La vecindad había sufrido antes un horroroso saqueo por las tropas enemigas, que dispuso el general francés La Pinche, por creer que nuestro ejército iba a establecerse en este punto.

    Entre los horrores cometidos destaca el asesinato de la joven Petra Corral que resistió valerosamente su brutal apetito y cuyo cádaver enterrado después en la labranza de Villaseca, donde murió, fué trasladado con las licencias y formalidades necesarias en 1.814 a la iglesia parroquial donde yace en lugar distinguido y con la inscripción conveniente para perpetuar acción tan heroica y virtuosa. Tiene en esta villa dedicada una calle.

JURAMIENTO DE LA CONSTITUCIÓN DE 1812

    25, 26, 27 de Septiembre. Josef Antonio Fernandéz Ximenéz, escribano de esta villa. Comisionado Don Jacinto Sánchez Palomo. Juan Miguel, único alcalde ordinario. Don Manuel García de la Torre, presbíterio del hábito de San Pedro, teniente de cura, Don Cipriano Sánchez Roldán, cura propio, que predica en la ceremonia de la jura. Francisco Rioja y Aniceto Garrido, regidores. Manuel Maroto, Epifanio González Sepúlveda, presbíteros que actúan en la Misa conventual de la jura, como dácono y subdiácono.
    Las casas de los personajes fueron adornadas profusamente, eran estas las de Don Antonio León Arroyo, Doña Bernarda Pérez y de Don Manuel García de la Torre.
    Todos los días, al toque de ánimas, se iluminan las puertas y ventanas de las casas, colgando de ellas, cada uno, lo que mejor tiene, permitiendo esos días "todas la serie de dibersiones onestas y júbilos...", considerando esta de la publicación por al mas grande que se ha conocido entre todos los nacidos guardando la más dulce y fraternal unión..". Hubo música, pólvora, tambores y clarines y banda traida de Toledo, compuesta de violines, trompa, bajo, contrabajo, clarinetes y flautas.
    El comisionado se aposenta en casa de Don Cándido Gómez de Agüero, esta vivienda estaba adornada con colgadura "preciosa de Damasco de seda encarnada y en su zentro vajo dosel el retrato de Fernando VII". Se le sirvió al comisionado un refresco abundante de "vizcochos comunes y de canela, roquillas y vino exquisito de la tierra".
    En las varias procesiones actúan los danzantes vestidos al efecto. En otro refresco "magnífico y abundante... se sirve chocolate para el que quiso, vizcochos de todas clases y vevidas heladas y limón y muchos barquillos..."
    La iluminación se hace a base de "candilejas, faroles de todos colores, achas de viento y otras luces. Cinco pirámides con una ziguiñuela la hacían dar vueltas sin prar, en la que había ocjo barreñones enzendidos con las mismas materias, que así mismo daban mucha luz..." Los pobres iluminaban sus puertas con candiles.
    Hubo festival de danza, música, salvas de escopeta, cohetes, bailes desde las 10 a las 11 y media dela noche, hora en la que se retiró el comisionado a sus aposentos.
    Alas 9 de la mañana del día siguiente se procede a la lectura, en la plaza, adornada con tafetanes y damascos colgando del corredor de la fachada del Ayuntamiento. Después dela lectura se interpreta la Danza del Madroño, por seis niños "ricamente vestidos y adornados, todos uniformes, con sus capacetes de tela, con franjas de plata, zapatillas de colores, guarnecidas de lentejuelas, medias blancas, camisola... y madroña bien vestida, peinada con Piochas con flores, una casaca de seda antigua de Presna con flores, bien tratada y su peto de tela de plata y Planttina corresponde, unb lazo de piedras finas por la garganta y pendientes compañeros, un Brial muy antiguo de colores con su tontillo muy grande, para recoger y cubrir los madroños, cuando los llamaba,como hacen las gallinas con sus Pollos. En una mano un castañolon y en la otra un abanico de vara de alto con barias pinturas, la cual ejecutaba Josef Balberde, hombre de umor, aunque trabajador del campo, de bastante estatura, moreno y raro en sus facciones..." La madroña y los niños danzaban al son de la dulzaina y tamborcillo, bailando y haciendo sonas las castañuelas. Los niños, esto es los madroños, iban a guarecerse bajo el brial de la madroña y luego, cuando esta los llamaba por sus nombres iban saliendo.
    La escolta estaba formada por cuatro soldados y un sargento del segundo regimiento de "nuestros aliados portugueses", de dieciséis soldados de caballería de la partida de Don Gabriel Rojas. Todos estos soldados apenas podían contener al gentío.
    El escribano comenzó a leer la Constitución, pero por su mucha edad ( 69 años ) la siguió leyendo Antonio Clemente Fernández Burunda, vecino y comisionado del Real Apostadero de esta villa. Se celebran actos festivos en la casa de Alfonso Fernández Hierro. En los frecuentes bailes interviene una pareja de ochenta años.

Título: " Los pueblos de Toledo juran la Constitución de 1812". (1984)
Autor: Fernando Jiménez de Gregorio
Biblioteca Nacional de España. Madrid.
 
 

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