Cevico de la Torre
26 de enero de 1925
Entre gitanos
Como el suceso se presta para ser trasladado a la pantalla, con sus escenas emocionantes, sus disparos, que a nadie matan y su poquito de emoción, procure el lector no perder detalle.
En Cevico de la Torre, vive un individuo llamado Francisco Sánchez, alias "El Pistola", que aunque no dispara, se toma cada merluza de esas que no aceptan categorías. "El Pistola" cuando no está cargado, es un pacífico esquilador, que con sus tijeras hace filigranas en el cuereo cabelludo de los resignados jumentos.
Pero el otro día, "El Pistola" colgó las tijeras, y descolgó la bota, lo cual le alteró demasiado el sistema nervioso. "Cargado", "El Pistola", se fue con su "turca" a visitar a su convecino Ramón Hernández, en ocasión de que con él departían amigablemente los distinguidos cañís, Ramón Hernández, alias "El Guerrilla", Antonio Barrul, Belisario Correruela y Aquilino Correruela.
Llegó "El Pistola", y su "merluza", y ésta encarándose con Barrul, movió la cola, agitó la lengua y profirió frases algo obesas y malsonantes. Surgió entonces, una especie de Perla Blanca, llamada María Hernández, la cual, revolver en mano, hizo frente a "El Pistola" dispuesta, aunque con ternos desiguales a entablar combate.
A fuerza de valor, acorraló a "El Pistola", pero he aquí, que sin duda por la emoción del momento, pero sin ánimo de disparar, el revólver, en su mano temblorosa, se disparó, hiriendo a una pared que estaba enfrente.
Sin embargo "El Pistola" resultó levemente herido en la frente, pero no del rebote, sino de arma blanca.
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- © Alfonso Esteban Antolín![]()