Cubillas de Cerrato

29 de agosto de 1932

Un desprendimiento de tierras ocasiona la muerte a cuatro niños.

En el inmediato pueblo de Cubillas de Cerrato, se ha registrado ayer por la mañana un gravísimo accidente, que tanto por sus trágicas consecuencias como por ser las víctimas pertenecientes a familias que en la localidad gozan del afecto y simpatía de sus convecinos, ha producido honda impresión entre el vecindario de aquella tranquila villa.

Según los detalles que del suceso hemos adquirido, lo ocurrido fue como sigue: Desde hace tiempo venía siendo costumbre entre los chiquillos del pueblo y más especialmente entre los hijos de los guardias civiles afectos a este puesto de la Benemérita, acudir para entregarse a sus juegos, a las proximidades de unas cuevas, a la ladera de un pequeño terraplén, situado en las cercanías de la casa-cuartel de la Guardia civil.

Jamás este entretenimiento de la chiquillería dio lugar a contratiempo alguno, ni pudo sospecharse que el lugar de esparcimiento de los niños, pudiera ofrecer peligro de ninguna ciase para los pequeñuelos y como por otra parte, el sitio de sus juegos estaba para los niños reservado de las posibilidades de accidentes que la circulación de carruajes lleva consigo, sus padres nunca les privaron de jugar en el mencionado lugar, que desgraciadamente ha venido a ser ayer escenario de tristísima catástrofe.

Sobre las once de la mañana, como era ya en ellos muy corriente, porque a diario lo practicaban, acudieron a las citadas cuevas, para dedicarse a sus juegos, los niños Antonio González, de tres años, hijo del comandante del puesto, cabo de la Guardia civil, don Demetrio González y sus amiguitos Elías de seis años, Sebastiana, de cuatro y Alejandro, de dos, hijos del Guardia don Pedro Población, domiciliados en la casa cuartel de la Benemérita de aquella localidad.

Jugaron los chiquillos largo rato sin que nada anormal sucediera, pero sobre las doce y media, una polvareda intensa y los ahogados gritos de los infelices niños pusieron en justificada alarma a sus padres y a otras varias personas que se hallaban en las inmediaciones de la casa-cuartel de la Guardia civil, pues inmediatamente se dieron cuenta de que un accidente desgraciado y fortuito había causado graves daños a las criaturitas. Efectivamente, un repentino desprendimiento de tierras, en una cantidad de unos ocho metros cúbicos, había sepultado a los pequeñuelos, que a juzgar por sus desgarradores ayes y por la debilidad de sus vocecitas, debían encontrarse heridos de bastante importancia.

Sin pérdida de momento, con la ansiedad que es de suponer, los padres de las criaturitas, auxiliados por sus compañeros de instituto y, por los vecinos Segundo del Valle y Régulo Paisán, quienes por encontrarse en las inmediaciones del suceso acudieron con prontitud, comenzaron a separar las tierras desprendidas, realizando con turgencia y el ardor que es de suponer, los trabajos de salvamento, en auxilio de los cuatro niños sepultados.

Algo más de media hora, duró la angustiosa operación de desescombrar la entrada de las cuevas, para poder extraer del interior a los cuatro chiquillos víctimas del trágico accidente y a pesar de que los trabajos fueron intensos y de que se llevaron a efecto con la celeridad máxima, el resultado fue adverso, ya que cuando los cuerpecitos de las infelices criaturas fueron descubiertos, los niños habían dejado de existir a causa de las lesiones que por magullamiento habían sufrido y asfixiados por la falta de aire y el enorme peso de las tierras que les cayeron encima. La escena que se desarrolló a medida que iban siendo extraídos de entre las tierras los cadáveres de los desgraciados niños, no es para descrita. Sus mismos padres, horriblemente apenados por la desgracia, hubieron de trabajar denodadamente hasta separar las tierras del desprendimiento y también ellos mismos pasaron por el inenarrable dolor de encontrarse con sus hijos muertos entre los escombros.

La noticia se corrió inmediatamente por todo el pueblo y a la una de la tarde, el Juzgado municipal, las autoridades locales y todo el vecindario se hallaban en el lugar del accidente, notándose en todos los rostros la dolorosísima impresión y hondo pesar que la catástrofe les producía.

El médico titular, que por lo que se refiere a las infelices criaturas sepultadas, no pudo hacer otra cosa que certificar su fallecimiento, tuvo necesidad de prestar los auxilios de la ciencia a las madres de los desventurados niños, afectadas de intensos ataques nerviosos, motivados por la horrible impresión recibida ante la magnitud de su desgracia.

El juzgado municipal ordenó el levantamiento de los cadáveres de los cuatro pequeñuelos y su traslado al depósito del cementerio para la práctica de la autopsia, operación que ha sido realizada en la mañana de hoy.

Esta tarde se verificará el entierro de las infelices criaturitas víctimas de este trágico suceso y es seguro que el acto será una general manifestación de duelo entre el vecindario, puesto que el suceso ha producido verdadera y justificada consternación en el pueblo.

Del accidente se dio inmediata cuenta al gobernador civil de la provincia y al teniente coronel, jefe provincial de la Guardia civil, señor De Juanes, autoridades en las que también produjo la trágica noticia honda impresión.

Al objeto de que puedan asistir al enterramiento de las víctimas de este accidente, se han concentrado en Cubillas de Cerrato las fuerzas de la Guardia civil pertenecientes a los puestos limítrofes y el sepelio será presidido por el gobernador civil de la provincia, señor Puche Alvarez, y por el comandante de la Guardia civil de nuestra capital señor Ruiz, en representación del teniente coronel, señor De Juanes, que se encuentra ausente.

El Diario Palentino, haciéndose cargo del inmenso dolor por que en estos momentos pasan los padres de las cuatro criaturas que tan trágicamente hallaron la muerte en este accidente, se une a su pesar, deseándoles la suficiente fortaleza de ánimo y la precisa resignación cristiana para sobrellevar tan horrible desgracia.

 

http://www.galeon.com/alf_esteban - © Alfonso Esteban Antolín

Pulse para ir a la Página Principal