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Estas sentencias, estos refranes, eran hijos de la observación secular de los fenómenos atmosféricos y de sus incidencias en los cultivos y en las diversas faenas del campo. Sin ánimo de agotar el caudal y simplemente como un muestrario, aquí se reproducen algunos de ellos.
Si el año temprano miente, el tardío siempre.
En enero flores, en mayo dolores.
Enero veranero, ni para el pajar ni para el granero.
En enero verano, ni paja ni grano.
Con nubes en el cielo, nunca hiela por el suelo.
Agua en enero, cada gota vale dinero.
Si en enero oyeras tronar, ensancha el granero y amplía el pajar.
Con nieve en enero, no hay año fulero.
En febrero, un rato al sol y otro al brasero.
En febrero, mete obrero, pan te comerá y buena labor te hará, pero de la mitad en adelante, que no antes.
Venga febrero lluvioso, aunque salga furioso.
Por San Blas, la cigüeña verás, y si no la vieres, año de nieves.
Nieve por Santa Agueda, oro para las cámaras.
Febrero, febrerín, el más corto y el más ruin.
Marzo ventoso y abril lluvioso sacan a mayo florido y hermoso.
Marzo varía siete veces al día.
Pascua marcelina, el hambre camina.
Pascuas marzales, hambres y mortandades.
Nieblas en marzo, aguas en abril y fríos en mayo, aseguran el año.
Marzo frío ensancha el silo.
Ramos mojados, carros de trigos cargados.
Por abril, cortas un cardo y te salen mil.
Nunca vi abril que no fuera ruin, ora al entrar, ora al salir.
Abril tiene cara de beato y uñas de gato.
Los abriles y condes, los más traidores (abriles y señores, los más traidores).
Sale marzo y entra abril, nubecitas a llorar y campitos a reír.
A heladas de abril el hambre ha de seguir.
Primero falta la madre al hijo que la helada al granizo.
Semana Santa mojada, cuartilla de trigo colmada.
Lloviera para mí en abril y mayo y para ti todo el resto del año.
Si truena en abril, prepara la media y el celemín.
En abril, aguas mil, que todas caben en un candil.
Más vale agua en abril y mayo que los bueyes y el carro.
Abril y mayo tienen las llaves de todo el año.
En abril, flores, olores y predicadores.
Mayo frío ensancha el silo.
Mayo caliente y lluvioso ofrece bienes copiosos.
Mayo oscuro y junio claro aseguran el mejor año.
Aguas en mayo, pan para todo el año.
Mayo hortelano, mucha paja y poco grano.
Mayo ventoso, julio piojoso.
Lo que mayo no haya podido criar, mal podrá el mes siguiente madurar.
Por Santa Rita, el agua todo lo quita.
Calor de mayo, valor del año.
Agua por San Juan, quita vino y no da pan.
La lluvia a primeros de junio, vale más que carro, par y yugo.
Junio claro y fresquito, para todos es bendito.
Cuando junio llega, afila la hoz y limpia la era.
Un año bueno y dos malos, para que nos entendamos.
A julio normal, seco todo manantial.
En julio, se siega lo verde y lo maduro.
El agua agostera destroza la era, pero apaña la rastrojera.
Otoñada buena, por San Bartolomé la lluvia primera.
Cuando llueve en agosto, llueve miel y mosto.
Que llueva que no llueva, desde luego riega.
Agua del cielo no quita riego.
Septiembre, o seca las fuentes o se lleva los puentes.
Aguas por San Mateo, puercas vendimias y gordos borregos.
Por San Miguel gran calor, será de mucho valor.
Año pulguero, año triguero.
Año de neblinas, año de harinas.
En octubre, toma los bueyes y cubre.
Octubre que fina claro favorece los sembrados.
Ara con niños y cogerás cardillos.
Cada villa, su maravilla, y en cada lugar, su forma de arar.
Una cosa es gañanear y otra saber arar.
La arada y el arado requieren hombre bien alimentado.
El arado, rabudo, y el arador, barbudo.
Quien bien aró, bien segó.
Arar en lo arado, no es pecado.
Arando y orando, pan y cielo irás ganando.
Mas vale poco y bien arado, que no mucho y arañado.
Ara por enjuto y por mojado y no comerás el pan prestado.
Arame llorando y me segarás cantando.
Si en noviembre retronara, es que un año bueno se prepara.
Haz buen barbecho, y verás pronto el provecho.
Tierra que se ara cantando, se siega llorando.
Tierras que se aran gruñendo, se siegan riendo.
Clara la arada, vale poco o nada.
Si quieres coger mucho grano, ara muy hondo y siembra muy ralo.
Labra hondo y pon basura, y déjate de libros de agricultura.
En diciembre, hielos y nieves, si quieres que sea buen año el que viene.
Cuando en diciembre mucho llueve, mal año el que viene.
La Navidad lluviosa, nos presagia triste cosa.
Caliente diciembre y caliente enero, frío seguro nos traerá febrero.
El año bueno ha de llover en tres santos: Semana Santa, las Letanías y Todos los Santos.
Agua no falte, que sol sobrará.
No hay tan buen dinero como una lluvia a tiempo.
Poca agua del cielo es mejor que mucho riego.
Trillar mojado, trabajo disparatado.
Trillar mojado, aventar sin aire y comer sin gana, las tres jeringas de la tía Juana.
Quien su carro unta, a sus bueyes ayuda.
El buen segador no le teme al sol.
Quien no baja la mano de la hoz, no es buen segador.
Al que siega alto, despídele el amo.
Al que bien siega y mal ata, para buen segador algo le falta.
Ni mula sin facha, ni mujer con tacha.
http://www.galeon.com/alf_esteban - © Alfonso Esteban Antolín