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América Latina es el Continente de la Esperanza.
Lo fue en el pasado y lo es aún más en este Tercer Milenio.
El Continente de la Esperanza nace como un realidad humana nueva, en el territorio de lo que se llamò Nuevo Mundo, Indias Occidentales, o finalmente Amèrica.
Surge este Pueblo Continente en cuanto una nueva realidad bajo el impacto de la fe. Es la fe de la Iglesia que sella la identidad de los pueblos que conforman Amèrica Latina. Ella configura su sustrato más profundo y como tal irrenunciable de su realidad. No es posible hablar de Amèrica Latina sin mencionar este caràcter fundante de la fe.
El futuro de América Latina está ligado a la coherencia de sus gentes con la fe. Abandonarla o apartarse de los valores cristianos es caer en la alienaciòn. Y como es bien sabido, alienación y locura hacen de sinónimos.
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