79 Relatos 5
 

 
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Pagina de Honor
Nuestra AMM
Entrevista Hnos Bañuelos
Inician los 40s
Pagina 1 Los 40s
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Pagina 4 Los 50s
Pag. 5 TIGRES DE TACUBAYA
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Fin de los 50s inician 60s.
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Pag 37 - Fin de los 80s Inician Los 90s
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Pagina 45 Los 2000
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49 Algo de Historia 1
50 Algo de Historia 2
51 FONDOS 1
52 FONDOS 2
53 FONDOS 3
54 TIGRES DESTACADOS 1
55 TIGRES DESTACADOS 2
56 Boletines 1
57 Boletines 2
58 Boletines 3
59 El Proyecto
60 Uniformes y Accs.
61 CANTOS
62 Encuentros 1
63 Encuentros 2
64 Grupo Occidente
65 Grupo Cancun
66 Grupo Guerrero y Merida
67 Gpo 20 SanbornsJunta 2012
68 Gpo 20 Cuernavaca 2009
69 Gpo 20 Club de Golf 2010
70 EL CASTILLO
71 Para Bajar 1
72 Para Bajar 2
73 VIDA DE CADETES
74 INDICE DE VIDA DE CADETES
75 Relatos 1
76 Relatos 2
77 Relatos 3
78 Relatos 4
79 Relatos 5
80 Relatos 6
81 Relatos 7
82 Nuestro General Bañuelos
83 Desayuno fin de año 2016
84 comida fin de año Gpo. occidente 2016
85 Aniversario 75 de la AMM
86 En Construcción
87 En Construcción
88 En Construcción
89 Aniv. 74 AMM
90 Queremos una nueva Academia
91 Diseños para todos
92 RECONOCIMIENTOS
93 LINKS
94 COMUNIDAD
95 Guia De Novedades
96 DIRECTORIO
97 ¿PORQUE EL CIERRE?
98 Revista El Tigre
99 Revista Diana
100 Servicios Profesionales Egresados AMM
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Bueno pues esta narración en realidad es mas bien una buena travesura,en 1959 el internado era lidereado por el Profesor Manuel Mondragón que en paz descanse por cierto, él era el prefecto del internado y era quien nos hacia rezar todas las noches un rosario completito… ¡Diario un rosario!... Nooo pues esta canijo ya estábamos hasta la mother de tanto rezo éramos cadetes no seminaristas o monjes caray ¿Qué onda?... Pero pues había que aguantar candela pero en verdad que ya estábamos hasta el copete, hasta mi Sargento Herrera el clase que cuidaba el orden y que tenia un carácter de los mil demonios tenia que éntrale a los rezos… ¡Futa Ma!... y pues ni modo… Disciplina ante todo o ¿que no?, bueno la cosa es que una noche entre varios (Yo entre ellos) decidimos jugarle una mal pasada al prefecto Mondragón, para esto preparamos una mecha y compramos una paloma, pero que paloma hermanos Tigres, que digo ¡Palomòn! De esas que truenan bonito y sonoro… la mecha la preparamos de la forma siguiente, se agarra dos cigarros y se les saca el tabaco, luego le quitan el filtro, una vez vaciado el tabaco se enrosca en forma de trenza y se une a la punta de la mecha de la paloma, ya habíamos hecho la prueba para medir el tiempo que tardaba en llegar el fuego del papel encendido del cigarro a la mecha de la paloma el cual nos daba entre dos a tres minutos… Bueno preparada la “Bomba”… en la noche cuando ya estaban todos dormidos los maloras o sea nosotros "mesmos" una vez acordada la hora previamente… Nos reunimos descalzos y en absoluto silencio nos dirigimos a la habitación del prefecto la cual estaba en la esquina del lado derecho del castillo mas o menos arriba en el segundo piso del castillo donde estaban las oficinas inicialmente de la AMM…

Ahí mero dormía nuestra victima y siempre dormía con la puerta abierta de par en par así se las gastaba el prefecto, para estar atento de los que se llegaran a levantar hacer maldades… Pero esta vez... ¡Le fallote!... ja ja ja. Y ahí vamos pecho a tierra los cuatro canijos maloras y con la destreza requerida encendimos la mecha del papel del cigarro en la entrada de la puerta y arrastrándonos como lagartijas pusimos la "palomita" debajo de la cama del prefecto quien dormía muy sabrosamente y hasta lo agarramos roncando, hi, hi, hi…

Una vez puesta la "bombita" vamos de retro Satanás, nos retiramos de volada a nuestros respectivos aposentos a esperar el tronido… A los pocos momentos…. ¡¡¡PUUUUUUMMMMM!.... Pà su mecha, debieran haber oído este estampido… ¡Qué Nagaski, Hirosima ni que nada!... Se oyó en todo el internado y a las 3 de la mañana donde el pedo de una mosca lo oía medio mundo, No. pues ¿Se imaginan?....

El pobre prefecto no se murió de milagro pues el susto estuvo cañón, ¡Que gachos!.. Luego nos remordía la conciencia pero pues lo hicimos y ya no había marcha atrás…

Obviamente nos levantaron a todos y comenzó el interrogatorio y ¿Saben que?... Nadie, pero absolutamente nadie rajo leña… Eso era hermandad y unión de la buena, y claro nos arrestaron a todos por tres días consecutivos y al otro día nos llevamos la regañiza del Dr., Ruelas, que después supimos que se atacaba de risa de la puntada que habíamos hecho, Pobre prefecto pero... “La Venganza había sido consumada….

Así éramos en esa inolvidable Academia, por eso digo y con profunda nostalgia y tristeza, “Mi querida academia ¿Cómo poder olvidarte?”

Autor; Carlos Vázquez y Salas)
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El Artículo 2 del reglamento general de deberes militares dice al pie de la letra: “El principio vital de la disciplina, es el deber de la obediencia. Todo Militar deberá tener presente que tan noble es mandar como obedecer y mandara mejor quien mejor sepa obedecer”.

Y aprendimos a obedecer… y aprendimos a mandar… Los días en nuestra Academia no eran tan sencillos como muchos podrían creer, entre ellos los estudiantes comunes y sea dicho con todo respeto, ellos no sabían que nos inculcaron y enseñaron lo que es la verdadera disciplina, Las friegas que nos llevábamos en la instrucción, Los arrestos, Los brazos adoloridos con aquel fusil mosquetón máuser 7.62mm. Y que con bayoneta era peor la carga, Cuando se tardaban para ordenar el cambio de hombro, Rezabas porque ya lo hicieran, ¡¡Fibra!!.... ¡¡Ese tacón chamacos, Que se oiga!!... ¡¡Braceo señoritos, Braceo, Braceo!!... las ordenes de los oficiales y clases te rezumbaban en las orejas, ¡¡Futa…Maaaa!!... Pero te aguantabas y sacabas la casta y le echabas los kilos…No, Pues no había de otra, aunque no faltaba el tarugo que se le caía el arma y miren en todas las generaciones siempre hubo uno ¿he?... Si siempre había uno que la regaba y ¡Sopas! El arma al suelo y ya sabrás como le iba al pobre, También había el desaliñado con la corbata de fuera el quepí o cuartelera toda chueca, sin ligas, bueno el clásico chinche que se creía la mama de Tawa envuelta en huevo pero entraba en cintura a fuercitas aunque después el canijo fuera del plantel y de la instrucción estando en la calle volvía a las mismas, Pero lo bueno que de estos eran muy pocos y ya sabíamos quién era quién. Pero las friegas que duraban a veces hasta tres horas no te las quitabas ni de faul,… Si, Nada fácil y odiabas esas friegas… Cuando mejor nos iba con la instrucción duraba dos horas y media y terminabas como santo Cristo, No querías saber ya nada de nada, querías camita ¡¡Ha chaleco!!… Pues como no, Después de; Paso redoblado, Paso veloz, Embrazar, Marchando con el arma al hombro y derechito ¿he? Nada de que no podías, y hay ibas en joda cargando “el palo”, Corriendo para acá, para allá, Media vuelta, y de vuelta paso veloz, y embrazar y ¡échenle tacón viejas desnutridas! y que la tía de las chamacas, No pues como carambas no ibas a caer desencajado… Pero tenias que hacerlo y bien, Porque si no te iba a tocar bailar con la más fea… ¡Haaaa… Pero qué bonito se sentía después, Sabias que habías cumplido cual gallardo y apuesto cadete y como que después le ibas agarrando gustito al asunto, aunque no te gustara mucho, je, je, je, Que buena época de nuestras vidas, Que bien se siente uno el haber sabido cumplir… Y con el tiempo te volviste hombre, y hombre de honor también, porque te enseñaron a ganártelo.

Orgulloso de portar ese magnífico uniforme que hoy si pudiera me lo volvía a poner y estaría dispuesto a volver para que me zarandearan, y de nuevo ver al sargento pasar entre los pelotones revisando que tuviera brillo mis botones, que las pinzas estuvieran bien ajustadas, las ligas correctas, El lustre de mis botas, Los gafetes y escudos en su perfecto lugar, La fajilla con sus dos presillas, las palas, los seguros etc., etc.… ¡Por supuesto que sí!... Se quedo todo eso para siempre en mi vida, Vivo con ello, Lo recuerdo como si fuera hoy y lo que más añoro es el “Castillo” en donde tuve la fortuna de vivir como interno, yo lo pise, lo disfrute, lo viví, lo ame… ¡Haaaa, mi viejo Castillo!

Los desfiles eran otra cosa, (¿Se acuerdan de los limones?) como los servicios también, (Que chicas había en algunos de ellos) y que tal las aulas, Eso no lo vivió el estudiante común, claro que no, por eso fuimos distintos y únicos, Cada cosa era diferente integrada en una misma amalgama, Nuestros inolvidables maestros y nuestros oficiales, Como el Tte. Sigifredo Córdoba, mi Capitán Silvio, Don Guillermo Rúelas, Mi Tte. Coronel Jesús García, y mas y mas que me enseñaron; La lealtad, La nobleza, La disciplina y El Honor…. Bendita Academia ¿Cómo olvidarte?.... No, Definitivo… ¡¡Nunca Jamás!!

Escrito por; Carlos Vázquez y Salas
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Habían transcurrido como dos horas desde que nos anunciaron que ya venían camiones enviados por la Presidencia de la Republica para acudir a un servicio a fin de hacer valla de honor para la Reina de Bélgica que visitaría nuestro País.

Era una tarde medianamente calurosa y estábamos en el explanada de la escuela esperando el arribo de los "camiones del ejército" que nos llevarían al lugar del evento que en el caso de la Academia Militarizada México, sería en la Av. Paseo de la Reforma si no mal recuerdo a la altura de la glorieta del Ángel de la Independencia.

Nuestro contingente formado por Banda de Guerra. Escoltas de Bandera y Banderín, así como la Primera y Segunda compañía, estaban alistados, sin embargo los camiones que deberían llevarnos a tal lugar no llegaban lo cual había alterado un poco el estado de ánimo de los oficiales al mando, el cual obviamente estaba comandado por el entonces Mayor Jesús García, quien andaba de un lado para otro dando instrucciones a todos los oficiales cadetes al mando de las diferentes secciones.

Yo para entonces ya estaba incorporado a la Banda de Guerra, sin embargo aún con el conocimiento de como era el desarrollo de este tipo de servicios, no dejaba de existir entre los cadetes cierto nerviosismo. Como era natural antes de cualquier servicio, se escuchaba entre los cadetes, una y mil historias de servicios en los cuales habían ocurrido eventos inesperados???? Yo para entonces estaba más preocupado por ver que no le faltara nada en mi equipo y todo estuviera en orden ya que además estaba estrenando uniforme de Gala, así es que absorto en mis pensamientos no quise preguntar de que se trataban tales eventos, no sé si por temor a conocer algo que inquietaría mi estado de ánimo, o simplemente para dejar transcurrir los hechos y vivir mi propia experiencia.

Ansioso ya de comenzar éste nuevo servicio en mi vida de cadete, lo que me importaba era que ya llegaran los dichosos "camiones "y eso ocurrió precisamente cuando un compañero de la Banda de Guerra, de apellido Sanders platicaba lo ocurrido en un servicio anterior y ya no pudo terminar la narración ya que los camiones enviados por la Secretaría de la Defensa acababan de arribar y se dio la orden de abordar a toda prisa ya que de acuerdo al itinerario ya estábamos retrasados.

LOS CAMIONES

Cuando vi llegar los camiones, lo primero que vino a mi mente, éra esa imagen que tenía desde chico cuando mi padre me llevaba a los desfiles del 16 de Septiembre y veía pasar a esos mismos camiones llenos de soldados vestidos de verde con las caras todas sudorosas y acalorados lo cual indicaba que habían cumplido con su servicio.

Lo primero que imaginé, fué que a nuestro regreso así tendríamos que venir, todos acalorados y sudorosos como viles sardos. ¿Cómo era posible que nosotros siendo cadetes debíamos abordar dichos vehículos? pues en mi mente no cabía la idea de que fuéramos como sardinas en este transporte, en fin la historia comenzaba y yo iba haciéndome mentalmente mil preguntas viendo hacia todas partes y mirando a ninguna, dando rienda suelta a mi imaginación.

La marcha del convoy comenzó y tomando la Avenida Parque Lira nos dirigimos a Paseo de la Reforma. No habían transcurrido ni cinco minutos del trayecto, cuando al ir haciendo nuevamente un inventario mental de mi uniforme, revisando que todo estuviera en orden, miré hacia el piso, ví mi calzado y me percaté de que traía calcetines ¡¡¡blancos!!! y !dije hacia adentro de mí, ¡¡¡ no puede ser!!!, un escalofrío invadió mi cuerpo e imaginé lo que me esperaba cuando mi Comandante al bajar del camión viera mis relucientes calcetines "blancos", medité un poco y dije para mi mismo, debo hacer algo inmediato antes de que se descubra mi falta.

A un lado de mí, iba el segundo Comandante de la Banda, y sin esperar mas le dije, mi sargento tengo algo importante que decirle, ¿qué pasa? me respondió, pues fíjese que pasé por alto un detallito en mi uniforme, él me volteó a ver y me recorrió con la mirada el uniforme pero sin ver hacia abajo y me dijo ¿que pasa? yo creo mas bien venía pensando en otra cosa y no prestaba mucha atención a mi platica, fué hasta que le dije, " traigo calcetines blancos”, y entonces dijo ¿¿qué?? miró hacia abajo y dijo ¡¡¡¿ como ching....se le pasó este detallito?!! y ya no hubo mas comentarios ni platica, lo cual fué peor ya que a partir de ese momento solo pensaba en el castigo (arresto) seguro, ¿cómo pude pasar por alto semejante detalle?. En fin el caso es que llegamos a nuestro destino y yo con mis relucientes calcetines "blancos"

LA COMPRA INESPERADA

Estábamos formados sobre Reforma, en línea de acuerdo a la valla dispuesta, aparentemente todo iba bien, nadie había notado mi pequeña falta, o por lo menos eso era lo que yo creía, fué hasta el momento en que el Comandante de la Banda de Guerra que en ese entonces era el Oficial Sergio Oriad Astiz, comenzó a efectuar una revisión de rutina previo al paso de la dichosa Reina de Bélgica, entonces llegué a pensar "tontamente" que este pequeño detalle pasaría desapercibido, pero al llegar frente a mí, revisó mi uniforme minuciosamente lo cual indicaba que alguien ya le había informado acerca de mi falta, inmediatamente y con un leve ademán me hizo saber que debía dejar mi posición y seguirlo, entonces haciendo caso a su orden y con un paso al frente, eso si, muy marcial, salimos de la formación y mi sorpresa fué que nos dirigimos a la tienda Woolworth que se encontraba precisamente en frente de nuestra posición.

Ahí entramos ante la mirada atónita de la toda la gente que se encontraba en el establecimiento, él con su flamante espada envainada a la cintura y yo con mi corneta en una mano y mi arma, mosquetón 7mm "calado “al hombro, ¡que espectáculo! yo sentía como un taladro en la nuca las miradas de todas personas ahí reunidas, ¿que estarían pensando? tal vez ni siquiera nos voltearon a ver pero yo así lo sentía, seguí caminando junto a mi Comandante y nos dirigimos de inmediato al depto. de ropa en donde encontramos un flamante par de calcetines "negros""mismos que me puse de inmediato ante la mirada de interrogante de la gente que se encontraba en el establecimiento. Después fuimos directamente a la caja, pasando enfrente de todos como si se tratara de una acción de rutina, Sergio Oriad pagó los calcetines y salimos por la puerta principal del establecimiento como si nada hubiese pasado.

COMO UN TROFEO

Ya de vuelta a mi posición, confiado en que mi vestimenta estaba completa y mas relajado, pero aún pensando en lo que seguramente me iba a suceder cuando llegáramos a la escuela ya que mi Comandante Oriad, tenía fama de ser muy severo en los castigos para este tipo de faltas, me concentré en el servicio dejando atrás la angustia de mi calzado.

Por lo que se veía, el arribo de la dichosa Reina se había retrasado ya que llevábamos más de dos horas parados en posición de descanso y ésta ni sus luces. Todo en nuestro entorno era efervescencia, había mucha gente a nuestro alrededor y precisamente atrás de mí, se colocó un grupo de "señoritas" que durante más de una hora estuvieron haciendo preguntas estúpidas, tales como: ¿ es verdad que no los dejan moverse? ¿ y si lo hacen los castigan muy fuerte? ¿ te podemos dar un beso? etc., todo esto en un tono cantadito que ya me tenía nervioso, estaba en esto cuando pasó el Segundo Comandante de sección que en ese entonces era el Sargento Primero Jorge Edgardo Gómez Garduño, mejor conocido como "manzanita “y le dije, que las chicas de atrás no dejaban de dar lata y que me estaban jalando el uniforme, entonces sobre mi hombro les recriminó su actitud, diciéndoles que nosotros nos debíamos a una disciplina y estábamos ahí para cumplir nuestro servicio a la Presidencia y bla, bla, bla, bastó que terminara el discurso del "manzanita" para que inmediatamente se pusieran mas eufóricas de lo que ya estaban y comenzaron a decir, ¡¡uuuuy !! ya se enojó el oficial y en un instante todo giró hacia él y gritando como locas empezaron una nueva letanía,¡ tan guapo y tan sangrón!, miren ya se puso rojo ja, ja, ja y una bola de estupideces que provocaron que se le trabara la lengua al "manzanita" y efectivamente estaba tan rojo como una manzana que ya no pudo decirles nada, esto acabó con mi paciencia y entonces dí la media vuelta, solo para darme cuenta que una de ellas tenía en su mano todos los botones de la parte trasera de mi guerrera, la muy descarada me los había estado arrancando poco a poco, entonces se echaron a correr y la que había arrancado mis botones, todavía tuvo el descaro de voltear con los botones en la mano como un "trofeo" y mandarme un beso.

EL AZOTÓN

Después de tan bochornoso episodio ya tenía otra cosa mas porqué preocuparme, mi guerrera sin botones significaba otro castigo, ¿cómo pude dejar que me robaran mis botones sin hacer algo? ¿por qué no di la media vuelta antes en lugar de esperar a que pasara mi Comandante? en fin las cosas ya habían pasado y el evento seguía su curso.

Seguíamos en posición de descanso y la dichosa Reina no aparecía, muchos cadetes comenzaron a presentar síntomas de cansancio, algunos ya no soportaban la espalda otros tenían calambres, cuando de pronto se escuchó un ruido fuerte de algo que había golpeado el piso, era un cadete de la primera compañía, que con todo y arma se había ido de boca, el espectáculo por el simple hecho ya era denigrante. De inmediato se corrió la voz como pólvora ¡un cadete se desmayó! ¡Un cadete se desmayó! la gente detrás de nosotros comentaba el suceso, algunos decían, pobres es que llevan mucho tiempo aquí parados y no los dejan ni moverse, ¡casi ni respirar!, otros, por cierto los menos, pero eso sí los mas estúpidos, decían cosas como, ¡no que muy machos!, ¡pues no que mucha disciplina! y más cosas que estaban poniendo a más de uno de nosotros como agua para chocolate.

Todo tiraba para que en cualquier momento se armara la bronca con algunos presentes , el caso era que las cosas en el piso no estaban muy bien que digamos ya que además del azotón, el cadete también se había vomitado, haciendo de todo esto un espectáculo casi surrealista y pudo haberse visto más grotesco, sin embargo la oportuna intervención de los oficiales al mando de la primera compañía que lograron levantar a este cadete cargándolo en vilo para llevarlo a los camiones y darle atención, evitaron así que las cosas llegaran a más y que la gente ahí reunida siguiera haciendo comentarios que en cualquier momento hubieran provocado sin duda una bronca.


COMO UN DESPERTADOR

El anterior incidente por fortuna, ayudó en buen sentido para espabilarnos y despertar de ese somnoliento estado en que se encontraban muchos por falta de hidratación y actividad, ya que para entonces habían transcurrido más de tres horas desde nuestro arribo al lugar del mentado servicio.

Pues el tiempo transcurría y la dichosa Reina ni sus luces, se corría el rumor de que habían cambiado el itinerario e incluso, también el recorrido, cada vez se volvía mas tediosa la espera, todos en ese momento lo que deseábamos era que ya pasara la dichosa Reina y se diera la orden de retirarnos, para solo recordar el célebre servicio como una pesadilla mas entre nuestras anécdotas de cadetes.

CAMBIO EN LA LOGISTICA

Y tal y como se venía diciendo, el rumor se hizo realidad, la Reina llegó retrasada y por" logística" el recorrido cambió y ya no llegó hasta nuestra posición, dejándonos un mal sabor de boca, no solo por haber estado en vano ahí, sino por todo lo que aconteció alrededor de este servicio.

Inmediatamente se dio la orden de retiro, lo cual cayó para la mayoría como una bendición, por fin se acababa este infructuoso servicio y podíamos irnos a descansar, dejando a más de uno con las ganas de presentar sus respetos ja. Ja. a, la "dichosa Reina de Bélgica".

EL REGRESO

Había caído la noche, cansados y malhumorados por tan fallido evento, nos dispusimos a abordar los flamantes camiones verdes del ejercito que ahora ya no me parecían tan malos y denigrantes como en un principio los había visto, ahora los veía como largas limusinas con todo el confort de un vehículo de lujo, aire acondicionado ya que el viento de la noche pasaba a través de la lona y refrescaba el ambiente, sus bancas largas, que después de tanto estar parados parecían sillones mullidos, todo este lujo nos estaba transportando de regreso al plantel. Un servicio más de tantos a los que fuimos convocados durante nuestra estancia en la Academia Militarizada México.

SIN GANAS DE NADA

Cabría mencionar que la Banda de Guerra, cada ves que salía a algún evento o servicio, siempre al llegar al plantel "o casi siempre", interpretábamos una o dos marchas como sistema de relajación, pero esta vez todo el mundo incluyendo a los Comandantes en turno, veníamos tan encab....perdón malhumorados que inmediatamente nos dirigimos al cuarto de la Banda para dejar los instrumentos y pasar a retirarnos. Por supuesto nadie tenía "ganas de nada".

MORALEJA

A partir de este servicio, mis botones estuvieron unidos a mi uniforme con un remache adicional que los hizo inamovibles, un pequeño costurero siempre me acompaño a cualquier servicio, el cual se utilizó en algunas ocasiones y no precisamente en mi uniforme, pero si en el de uno que otro compañero, incluyendo a uno de los Comandantes de la Banda ya que sin querer en un servicio a una escuela femenina, la bayoneta del arma de un cadete de nuevo ingreso le perforó la manga desgarrándole hasta la capona del uniforme.

También nunca faltaron en mi inventario, unos cuantos botones adicionales por si acaso y por supuestos un par de calcetines "negros" que siempre llevé en mi portafolio a partir de ese servicio.

NOTA; Tuvo tan mal sabor ese servicio, que el incidente de los calcetines, el robo de mis botones y el desmayo del cadete no derivó en ninguna sanción, lo cual agradecí profundamente. Por cierto nunca le pagué a Sergio Oriad los mentados calcetines, ahí te los debo mi Doc.

Academia Militarizada México, "Gracias por los recuerdos"

Elmer Santos Madrazo
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Otra novatada era la del “Ladrillo Asesino” ésta consistía en lo siguiente: Agarraban entre varios al “Novato” ya saben lo clásico, le hacían bajarse los pantalones y los ¡calzones!... Luego dos cadetes le agarraban un brazo cada uno, y otros dos le abran las piernas mientras otro con unos calcetines puestos a falta de guantes, le amarraba un largo hilo cáñamo en los “Cuates” (testículos) formando una bolsita,...
¿Se imaginan?…
Y del otro extremo del hilo estaba amarrado un ladrillo entero. Y le decían a"Ves este ladrillito, bueno, pues lo vamos a aventar allá abajo y vas a ser un verdadero hombre”... “Vas a aguantar el jalón sin inmutarte y te vas a aguantar como los meros machos ¿Entendiste?”.

¡¡¡Noooo...!!!... Pues pobre camarada, ya no los tenía “ahí” abajo, ya los traía ¡¡De aretes!! … Así que pobre novato ya le estaban doliendo y apenas le estaban diciendo de lo que se trataba la gran prueba pero a punto de llorar por lo que estaba escuchando.

Entonces lo llevaban al borde de la cancha de básquet, en esa época 1958 al 60 estaba enfrente del internado y en parte alta, abajo estaba el campo de practicas.

Entonces le decían... “Mira este oficial va a aventar el ladrillo al campo, Aguántate como los hombres OK”... Así que este pobre iba a ver como volaba el ladrillo hacía abajo y ya estaba pensando en el jaloncito de “Aguacates” que se iba a llevar, y no me lo crean pero lloraba y suplicaba que no se lo hicieran, pero ni maíz palomas se la hacían y punto.

Entonces ya en la orilla y agarradito como santo cristo esperaba el final. Para esto y sin que se diera cuenta, Otro compañero cortaba con unas tijeras el cáñamo o sea que realmente no pasaba nada, pero la psicosis era tremenda en el pobre novato que si creía que iban a ser estirados como liga sus pobres “Huerfanitos” y obvio ¡se moría del susto!...

Pues para acabar, aventaban el ladrillo y este pobre nomás hacia ¡¡¡HAAAAA, HAAAAAAA HAAAAAAYYY!!!! Lógicamente las risotadas no se hacían esperar y el pobre cadete sentía que se desmayaba... Al ver que no pasó nada casi se desvanecía del suspenso y del susto del que había sido victima…

Muy buena y divertida, Así era la cosa. Con el tiempo y echándole “Tacón” él haría lo mismo cuando se ganara las cintas de mando pero había que ganárselas en serio...

Muy buena, yo pase por esa y al recordarla como me he reído hasta la fecha.

Autor; Carlos Vázquez y Salas
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Estos datos han sido poco difundidos y ciertamente nunca fuimos adoctrinados en la Masonería, pero siempre hubo un grupo de "elegidos", en cada generación que en su momento conocerán, Ni tampoco es casualidad que muchos hijos de militares de alto rango fueran educados en nuestra Amada Academia Militar México.

Hermanos la Gloriosa A. M. M. Fue mucho más que una escuela militar.

Excelente la descripción de nuestro ESCUDO POR EL Cadete Vázquez Tovar, creo conveniente completar la historia de mismo, con la aportación del Cadete Urdiales escrita el 11/08/2004, En nuestra antigua pàgina.

Debemos recordar que los fundadores de la Academia Militar México, (nombre original) El presidente de la república General Ávila Camacho y el General José Félix bañuelos, pertenecían a la masonería, por lo tanto nuestro escudo tiene un simbolismo más profundo, a saber:
El escudo corresponde al estilo francés (cobijo), de un águila color oro perchada, (alas abiertas mirando a la siniestra y en actitud “arrestada”, (parada y adoptada como escudo nacional por Don Benito Juárez García ), sosteniendo en cada garra una espada y una pluma, el escudo esta guarnecido por dos guirnaldas de laureles rematadas.
El campo del escudo es de esmalte gris y las letras distintivas en color oro y esmalte con gules, (rojo en todas sus tonalidades) en un diseño equilibrado representa con simplicidad y elegancia la filosofía y los valores de la institución.

Significado de los elementos:
Forma del escudo: Igualdad y perfección divinas, es muy exclusiva y solamente era usada por los guerreros “iniciados” en conocimiento y habilidades mas allá de lo común.

ESMALTES,(COLORES)

Gules, (color rojo en todas sus tonalidades, incluye al guinda), simboliza al dios Marte, (guerra, milicia), al elemento fuego, fortaleza, valor, honor, osadía y victoria, con obligación de servicio y protección a su patria con sus armas.

Oro: simboliza la nobleza, el esplendor, la prosperidad, magnanimidad, constancia, riqueza, poder y luz. Quienes ostenten este esmalte se deben caracterizar por estas cualidades y servir a su patria cultivando las ciencias y las letras.

Gris: simboliza, integridad, obediencia, firmeza, vigilancia, elocuencia y vencimiento, amparo a los necesitados y socorro a los oprimidos por la injusticia.

Antorcha: iluminación del espíritu, la luz de la verdad “La verdad os hará libres”

Águila: generosidad, magnanimidad, bizarría de espíritu, es quien desde las alturas vigila sin cesar.

Espada: conquista del saber, apto para la supervivencia y capacidad de adaptación, símbolo del esfuerzo por obtener la victoria.

Pluma y Espada en combinación: fortaleza con la prudencia que da el conocimiento. Quienes la portan son los primeros en defender las virtudes del caballero, amparar a los necesitados, y defender a su país con la obligación de servicio y protección de servicio y protección de las ciencias y las letras.

Laurel frutado: Buena fama y Victoria imperecedera.

Sobre la MASONERIA… En un sistema moral velado por alegorías e ilustrado por simbolismos que tienden fundamentalmente a la superación de los hombres, impartiéndoles un conocimiento y forjándoles una altísima ética, con el objeto de convivir pacíficamente con la humanidad, sin distinción de razas, de ideologías o religión, siempre tras la dignidad humana que es “su máxima aspiración”, enseñando a los hombres a ser útiles a sí mismos y a la sociedad.

Masones distinguidos: Don Benito Juárez García, Don Porfirio Díaz Mori, Don Lázaro Cárdenas del Rió, don Manuel Ávila Camacho, Don José Félix Bañuelos.

Estimados hermanos este es el verdadero significado de nuestro GLORIOSO ESCUDO.

Dr. Roberto Flores Becerra. Orgullosamente... “El Soldado.”
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Otra de esas famosas novatadas del Internado el cual se encontraba en el famosísimo “Castillo”. Que por cierto quien estaba a cargo era un prefecto de lo mas religioso que no vean, Hablo del año de 1959 en el cual ingresaba yo a mi primer año de secundaria de interno.

Diario nos teníamos que aventar en la noche un rosario completito con sus padres nuestros y aves marías... ¡Nombre, nomás de verían haber estado ahí! Ya casi en vez de salir cadetes salíamos Papas con todo y sotana.

Bueno la cosa es que en cada habitación dormían entre 8 a 10 cadetes y la cosa era que en la noche llegaban 4 muy despacito y sin hacer ruido, agarraban la cama del “Novato” por las 4 esquinas y la levantaban con mucho cuidado, para que no despertara la pobre victima.

Las habitaciones estaban en la segunda planta del “Castillo” así que bajaban las escaleras con una paciencia que ya la hubiera querido la madre Teresa de Calcuta, Me cae…. ¿Y saben en donde lo dejaban?... Pues en meritito en medio del campo de instrucción frente la cancha de basketball pero en medio y ahí sólito, lo dejaban y se retiraban como habían llegado en silencio y lo dejaban ahí soñando como bendito… Lógicamente el frió se hacía sentir y el pobre cuate despertaba todo atarantado y viendo las estrellitas, se decía para si mismo ¡Futa Ma…!...¿Donde estoy?...ja, ja, ja ¡Se imaginan!... el desdichado no hallaba que hacer ¿Cómo volvería al internado sin hacer ruido? ¡y que no lo descubrieran! y luego pa subir su cama y... ¿El solo? Pues estaba en chino. Pero ni hablar había que hacerlo y hay lo tienen al pobrecito novatito sufriendo para regresar a su habitación con un frió de la chifosca mosca y cargando su cama como fantasma desde la mitad del campo al "Castillo ¡ Ándale, que gachos,!...ja, ja ,ja

Lógico lo cachaba los de guardia y ya saben el consabido arresto para que se le quitara lo tarugo, pero que divertidas se ponía uno viendo el martirio del que le tocara esta novatada.

Autor; Carlos Vázquez y Salas)
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Se les decía (o se nos decía, cuando éramos novatos):

-!!Novato,!! ¿Ya compró su garitón de gala?

Por no demostrar ignorancia, preguntando que era eso, los novatos respondían.

-No.

-!!No lo vaya a comprar!!, yo tengo uno nuevecito, !!Se lo vendo!!.

Después de "negociar" el precio, se le decía al novato que fuera al garitón a recogerlo y ahí se le daba una buena pamba.

Autor: José Francisco García Caballero