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49 Algo de Historia 1
50 Algo de Historia 2
51 FONDOS 1
52 FONDOS 2
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54 TIGRES DESTACADOS 1
55 TIGRES DESTACADOS 2
56 Boletines 1
57 Boletines 2
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59 El Proyecto
60 Uniformes y Accs.
61 CANTOS
62 Encuentros 1
63 Encuentros 2
64 Grupo Occidente
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68 Gpo 20 Cuernavaca 2009
69 Gpo 20 Club de Golf 2010
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71 Para Bajar 1
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74 INDICE DE VIDA DE CADETES
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¡Nostalgia!,… Que callada vienes.

-Ya no recuerdas ese bello palacete inspirador y de bellos jardines...

-Ya no traes las fragancias de sus flores y el roció de sus mañanas.

-Ya no traes los pasos de esos de guinda, gris y oro resonando en su viejo tablado.

Nostalgia que callada vienes. ¿Que te pasa?...

-Ya no traes el bello sonido de la corneta y el tambor

-¿Por qué retienes el viento en el asta bandera que tantas veces se agito?

-¿Ya no traes los recuerdos del ajetreo del castillo y el silencio de la noche?

-Tal ves duerman, Tal ves sea solo tu imaginación, ya no están.

¡Nostalgia!, Que callada vienes.

-Ya no me dices nada del paso glorioso de aquellos jóvenes cadetes.

-¿No quieres decirme por que ya no ondea su pabellón?

¡Haaa!... Le dieron la espalda y ahora estas callada ¿Verdad?

-No te oigo, No escucho el ajetreo de las órdenes, ni risas, ni marchas en su explanada ¿Por qué?

Y ella nada dijo, Se sentó a mi lado, junto al fogón apagado...

En silencio, en un largo meditar, se perdía la luz del día,

La noche caía cubriendo con su negro manto los últimos rayos de sol.

Se comenzaba a dibujar en el horizonte la silueta de las estructuras de la gran urbe y la penumbra avanzaba lenta pero inexorablemente manchando todo de negro, Un negro bello pues estaba la noche vestida de gala con relucientes aretes.

En mi mente los internos en el Castillo descansaban y el asta dormía....

En el viejo tablado del castillo se escuchaban los pasos de los hijos de la Academia Militar México.

El hermoso palacete de Buck y Escandòn permanecía de pie con todo su tradicional esplendo e histórico abolengo.

Cuando volví en mi salieron de mis ojos dos furtivas lagrimas de dolor...

Nostalgia seguia sentada ahí y afuera se oía al viento silbar.

Autor: Carlos Vázquez y Salas
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Desfile del 5 de mayo de 1962 en Puebla.
En la Orden del Día para el 5 de mayo de 1962 se nos informaba que los integrantes de la banda de guerra, las escoltas y la 1ª y 2ª compañías deberíamos presentarnos en la Academia, a las 12 A.M. del 5 de mayo de 1962, debidamente uniformados de gala a fin de concurrir y participar en el desfile que se realizaría en la ciudad de Puebla para conmemorar el centenario de la batalla contra las fuerzas invasoras francesas y que terminó con una victoria para las fuerzas mexicanas.

Así pues, a esa hora fuimos llegando y poco más tarde se tocó reunión y nos preparamos para el traslado a Puebla en camiones. Como una situación adicional, tomaríamos la nueva autopista México – Puebla, que el presidente López Mateos inauguraría más tarde ese mismo día.

Alrededor de las 2 A.M. salimos a nuestro viaje, llegando a Puebla pasadas las 6 A.M. Un poco más tarde, desayunamos un panecillo con atole y nos dispusimos a esperar el inicio del desfile, programado originalmente para iniciar a las 10 de la mañana, pero retrasado por el deseo del señor presidente de reconocer completa la autopista para lo cual decidió recorrerla personalmente. Por lo tanto, el desfile se inició pasadas las doce del día. El itinerario de esté cruzaba toda la ciudad, desde la base aérea militar hasta la zona militar, por lo que fue considerablemente largo. El contingente de las escuelas militarizadas formaba casi al final de la columna del desfile, por lo que nosotros arrancamos pasadas las 2 de la tarde.

Huelga decir, que para esas horas, ya había habido bastantes desmayados entre nuestro contingente, tanto por hambre como por cansancio, ya que como lo imponía la costumbre, no podíamos sentarnos en la calle uniformados de gala y para esas horas llevábamos de pie casi 8 horas.
Aun así, el desfile se llevó a cabo con un buen desempeño de nuestra parte. Fue muy bonito desfilar por las calles de esa hermosa ciudad, y a fin de cuentas, llegamos con bien al final de la ruta.

Cuando llegamos a nuestros camiones, se nos dio permiso para disponer de una hora libre. Sin embargo muy pocos aprovecharon esa oportunidad. En mi caso, al llegar al camión se me ocurrió quitarme un zapato y después no pude volver a ponérmelo hasta más de una hora después.
Ya entrada la noche, llegamos de regreso a la Academia. Nos desarmamos y quedamos francos. Así terminó un desfile que fue increíble y memorable pero sobre todo, irrepetible. Los que en él participamos tuvimos la oportunidad de hacer algo de historia para la Academia y demostrar con hechos hasta donde alcanzaba nuestro orden y disciplina.

Autor; Manuel Saval Pérez
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La Diana Antigua

A mediados de 1962, se incorporó como instructor de nuestra banda de guerra el teniente Gregorio Flores Teodora.
Prácticamente desde que inicio en su labor, su idea principal fue la de poner en nuestro repertorio una marcha ya en desuso, el toque de Diana anterior al que actualmente está vigente, conocido como Diana Antigua.

El teniente Teodora se inició en el ejército al principio de la guerra cristera y su instrumento original era la caja. Tocaba este instrumento en una forma muy bien lograda, con sus “rau plau” perfectamente marcados. Con la corneta era igualmente muy bueno pues, aunque su sonido no era muy fuerte, su interpretación era inmejorable.

Así, con mucha paciencia y poco a poco nos fue enseñando las partes que integran a esa Diana Antigua. Siempre que teníamos escoleta, aparecía con su caja y su corneta y empezaba a tocar la parte en que nos habíamos quedado en la sesión anterior. Era algo muy difícil, pues eran marchas que nunca habíamos oído y además, las cajas tenían que ir cambiando con cada estrofa, pues ninguna era igual a la anterior. Tocaba la parte de las cajas, nos oía tocarla y cuando ya le parecía bien nos enseñaba la parte de las cornetas. Al final lo tocábamos juntos y después empezábamos a tocarla desde el principio hasta donde estábamos en ese momento.

En total eran la introducción y siete estrofas las que integraban la marcha completa y duraba alrededor de 15 minutos tocarla. Todo esto la hacíamos en la parte trasera del palacete, donde no había nadie más.

Por fin, el 24 de octubre de 1962 tuvimos la oportunidad de mostrarla completa.

Ese día tuvimos un servicio especial por el aniversario de la ONU. A nuestra columna de marcha se le agrego la Banda de Música de la Secretaría de Marina, que poco antes había ganado un concurso internacional de bandas de música militares. Llegamos a la Plaza de la Republica, le dimos una vuelta completa, con la banda de música tocando. No recuerdo nunca haber desfilado con banda de música, pero fue muy bonito; tocábamos una marcha y los platillos de la banda de música nos indicaban que les tocaba a ellos. Así llegamos a el lugar que nos correspondía en la plaza.
Ya ahí, nuestro corneta de ordenes toco atención y después la orden para que la banda tocara el “levántate huevon” que después se hizo tan conocido.

La Diana Antigua no se toca en marcha, por eso, el lugar y el momento fueron los adecuados para nuestra presentación: toda la gente escucho con gusto durante el tiempo que duró nuestra ejecución y al final nos aplaudió muy fuerte.

Este fue el camino que nos llevó a tener en nuestro repertorio y después de nosotros al de cada banda de guerra que nos siguió a la Diana antigua.

Por Manuel Saval Pérez.
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