FALTANBAILES 2000
A pesar de que no vivo en Buenos Aires, tuve la oportunidad de ir al fantabaires. Tenia muchas expectativas en que este año iva a estar mejor que el anterior, y mis razones estaban bien fundadas, ya que desde hacia tiempo se venia promocionando que muchos de los eventos que se realizarían estarían organizados por editorial IVREA, que dicho sea de paso, tiene un montón de seguidores por todo el país.
Menuda sorpresa la que me lleve... , pero mejor, empiezo por donde se debe, por el principio...
Faltaba más o menos dos meses para fantabaires y ya se estaban reclutando voluntarios para la travesía, travesía que ya habíamos realizado con mucho éxito un año atrás, y el número de personas ascendía a los 8. Una semana antes de Fantabaires ese número se había reducido drásticamente a solo dos personas, yo y Rubén Gaitan (el dueño de la comiquería de acá). Decididos a pasarla bien, evitamos o por lo menos yo evite nombrar a los compañeros que nos habían fallado. Este detallesito no es algo fundamental en este relato, pero es para que se pongan en mi situación para los hechos que luego se sucedieron.
Llegamos a las 7 de la matina y, después de comprar los pasajes para el regreso, acompañe a Rubén a unas distribuidoras y a una par de comiquerias de la zona. A las 13 Hs del día sábado 9 de diciembre, ingresamos al centro municipal de exposiciones en Av. Figueroa Alcorta y Pueyrredón, en donde se realizaba el FANTABAIRES.
El primer vistazo fue satisfactorio, mucha gente con buena honda, muchos disfrazados y una buena distribución de los stands hacia que por ese corto momento sintiese que los 5 mangos que pague en la entrada estaban bien gastados.
Todo lindo ¿no?, pero ¿cuanto tardas en recorrer todos los stand y en comprar algunas cosas? Un tiempo estimativo y, por supuesto, muy exagerado es decir que tardas 4 Hs.
Entraste a la 1 del mediodía y estas hasta las 5 de la tarde mirando y comprando. Quizás para una persona de Buenos Aires que vive a minutos de la exposición no tenga mucho sentido mi enfoque, pero para mi, que viaje 6 horas para llegar y pagarles 5 pesos, lo mínimo que quiero es quedarme hasta el final (de todas maneras el colectivo de vuelta salía a las 00:20 del 10 de diciembre y no tenia muchas elecciones), tengo que ver que hago las siguientes 6 horas (hasta las 11).
Me imagino que con 5 horas de visita a diferentes stand, el cuerpo comienza a fabricar anticuerpos que los repelen.¿Que haces ahora? Por supuesto, te vas a los diferentes evento que organizaron para despejar las neuronas. El único evento del que teníamos conocimiento era el concurso de disfraces organizado por Ivrea, por lo de más, no se habían impreso suficientes programas, así que navegábamos a la deriva. No pudimos entrar al concurso de disfraces por que la sala estaba llena, y vimos una película. En total, 2 horas ocupadas por eventos. Te quedan 4 horas de crédito, una falta de respeto. El año pasado se habían proyectado 2 películas de anime, había conferencias a rolete y ademas éramos bastantes.
Aunque debí imaginarme que las conferencia iban a ser eliminadas de los calendarios, sobre todo teniendo en cuenta los comentarios de Leandro Oberto del último fantabaires, publicados en la revista Lazer a modo de chiste "El nivel de aburrimiento de las charlas que se organizaron en Fantabaires es sólo comparable a una maratón de los mejores monólogos de Jaime Baily...", esta frase fue publicada en la Lazer #16, haciendo referencia a las charlas del Fantabaires 1999, fue quizás para muchos de los seguidores de Oberto un chiste de primera, a pesar que la mitad no sabia quien carajo era Jaime Baily. Un año después y con gran parte de la organización de los eventos en manos de Editorial ivea, era de esperarse que se cometieran este tipo de errores.
En conclusión, la buena onda no basta para que algo funcione, hace falta mucho trabajo, originalidad y sobretodo comprensión, porque no todos tenemos los mismos gustos. Un fantabaires eficaz pero ineficiente, eficaz porque cada stand estaba bien armado y había mucha variedad de material, e ineficiente porque no logra mantener un publico estable, un publico que dudosamente regrese, aunque este a dos minutos de la convención.
Matías Gon