LA COORDINACIÓN NERVIOSA.

 

 

 

LAS ESENCIAS

 

Desde tiempos muy remotos, las personas han intentado extraer de algunas plantas determinadas sustancias olorosas que resultaban muy atractivas. Estas sustancias aparecen en muy pequeña cantidad y tienen un olor intenso. Se denominan esencias. Algunas de las esencias más apreciadas son la del incienso, el sándalo, la rosa y el espliego.

En ocasiones son necesarios varios kilos de plantas para obtener unas gotas de esencias. Una vez obtenidas las esencias, se mezclan para conseguir perfumes.

 

 

¿NACEMOS SABIENDO?

 

Todos los bebes nacen con unos reflejos innatos. Entre ellos se encuentra el reflejo oral, que consiste en lo siguiente: si se toca la mejilla de un recién nacido, vuelve la cabeza hacia ese lado, abre la boca y sus labios se fruncen como si se preparara para mamar.

Otro reflejo muy importante es el de succión, Que permite al bebé alimentarse nada más nacer.

   

¿CÓMO FUNCIONA NUESTRO CUERPO?

 

Ejemplo de un ciclista:

 

1.      Los ciclistas ven la pancarta de meta. Esta información viaja del ojo al cerebro.

2.      El cerebro ordena pedalear más deprisa.

3.      Los músculos y los huesos se mueven a mayor velocidad.

 

La vista y el oído  

       El oído

    El oído nos informa de los sonidos que se producen a nuestro alrededor y también nos informa de nuestra posición en el espacio. Los oídos son los órganos de la audición y del equilibrio. En el oído se distinguen el oído externo, el medio y el interno.

  •      El oído externo está formado por el pabellón de la oreja, el conducto auditivo externo y el tímpano.

  •      El oído medio consta de la cadena de huesecillos y de la trompa de Eustaquio. 

  •      El oído interno está formado por el caracol, los canales semicirculares y el nervio auditivo. En el interior del caracol están las células que recogen las vibraciones del aire. Estas células se prolongan en el nervio auditivo, que llega al cerebro. Los canales semicirculares están llenos de un líquido llamado endolinfa. Los movimientos de la endolinfa nos informan de nuestra posición en el espacio. Por eso, el oído es también el órgano del equilibrio.    

    

 

 

  La vista.

        La vista es el sentido que nos permite percibir la forma, la distancia, el color y el tamaño de los objetos. Para que podamos ver los objetos, éstos deben estas bien iluminados.

        Los ojos son los órganos de la vista. En los ojos podemos distinguir el globo ocular, los músculos extraoculares y los órganos anejos.  

  •     El globo ocular tiene las siguientes partes:

    En la parte anterior del ojo están el iris, la pupila y la esclerótica.

  •     El iris regula la cantidad de luz que entra en el ojo, cerrándose y abriéndose. Puede ser de diversos colores.

  •     La pupila se encuentra en el centro del iris, Es el lugar por donde entra la luz en el ojo. Es de color negro.

  •     La esclerótica es la capa más externa del ojo, de color blanco. Delante del iris y de la pupila se vuelve transparente y se llama córnea.

        En el interior del ojo se encuentra el cristalino, que es una lente que sirve para enfocar los objetos.

        En el fondo del ojo está la retina, encargada de percibir las formas y los colores. La prolongación de la retina es el nervio óptico, que llega hasta el cerebro.

  •     Los músculos extraoculares mantienen el ojo en su sitio y le permiten realizar gran cantidad de movimientos. 

  •     Los órganos anejos sirven de protección al ojo. Son los párpados, las pestañas, las cejas y las glándulas lacrimales.

 

 

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EL OLFATO, EL GUSTO Y EL TACTO.

 

El olfato.

El olfato nos permite percibir los olores. El órgano del olfato es la nariz. Los olores entran en la nariz con el aire que respiramos por los orificios nasales y llegan a una zona llamada pituitaria, donde se encuentran las células sensitivas. Estas células perciben los diferentes olores y transmiten las sensaciones al cerebro mediante el nervio olfativo.

Al contrario de lo que sucede con los demás sentidos, el sentido del olfato se fatiga. Es decir, dejamos de percibir un olor cuando llevamos un tiempo oliéndolo. Por eso no percibimos nuestro propio olor corporal ni el olor de la colonia que solemos usar.

 

El gusto.

El gusto nos permite distinguir los sabores.  El órgano del gusto es la lengua. En la parte superior de la lengua se encuentran las papilas gustativas. Estas papilas están formadas por las células encargadas de percibir los sabores. A partir de estas células, la información viaja al cerebro por los nervios gustativos.

Todos los sabores que percibimos son mezcla de estos cuatro: dulce, salado, amargo y ácido.

Hay papilas gustativas de diferentes formas, y cada una está especializada en percibir un sabor diferente. Los diferentes tipos de papilas se agrupan en zonas determinadas de la lengua. Por ejemplo, el sabor dulce lo percibimos en la punta de la lengua y el ácido en los laterales. Los sentidos del gusto y del olfato están muy relacionados. Si no percibimos el olor de un alimento, no podemos percibir su sabor.

 

El tacto.

Mediante el sentido del tacto percibimos la temperatura, la presión, el dolor, la textura y la dureza. El órgano del tacto es la piel. El tacto es el sentido que tiene un órgano de mayor tamaño, pues la piel cubre todo nuestro cuerpo.

En la piel hay varias terminaciones nerviosas diferentes que captan los estímulos del exterior y los transmiten al cerebro por los nervios del tacto.

Algunas zonas del cuerpo son más sensible que otras. Por ejemplo, las palmas de las manos son muy sensibles a la temperatura; en cambio, los codos tienen muy poca sensibilidad.

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EL SISTEMA NERVIOSO.

 

El sistema nerviosos nos permite notar lo que sucede a nuestro alrededor y responder con movimientos y otras acciones a todos los estímulos que recibimos. Está formado por el encéfalo, la médula espinal y los nervios.

 

El encéfalo

 

El encéfalo es un órgano que controla el funcionamiento de todo el cuerpo.

Se encuentra en la cabeza protegido por el cráneo. Entre el encéfalo y el cráneo hay un líquido que también sirve de protección.

El encéfalo está formado por el cerebro, el cerebelo y el bulbo raquídeo.

·        El cerebro controla todos los actos voluntarios. Está dividido en dos mitades: hemisferio derecho y hemisferio izquierdo. Por fuera, el cerebro es de color gris y está lleno de surcos y de rugosidades. Hay muchos vasos sanguíneos, que llevan el oxígeno y los alimentos hasta el cerebro. Por dentro, el cerebro es de color blanco y no tienen ningún vaso sanguíneo.

·        El cerebelo coordina los movimientos y mantiene el equilibrio.

·        El bulbo raquídeo regula la actividad de los órganos internos.

 

La médula espinal

 

La médula espinal es un órgano que se extiende desde el encéfalo hasta el final de la espalda.

Se encuentra en el interior de la columna vertebral, protegida por las vértebras. Entre la médula y las vértebras hay un líquido protector. La médula espinal es el órgano encargado de ordenar algunos movimientos involuntarios, los llamados reflejos.

Los nervios.

Los nervios comunican el cerebro y la médula con los órganos de los sentidos y con los músculos.

Hay dos tipos de nervios: sensitivos y motores.

·        Los nervios sensitivos llevan información de los sentidos al cerebro y a la médula. Por ejemplo, el nervio óptico lleva información del ojo al cerebro.

·        Los nervios motores llevan información del cerebro y de la médula hasta los músculos. Por ejemplo, hay nervios que transmiten al bíceps la orden de contraerse o relajarse.

A través de los nervios, el sistema nervioso coordina el funcionamiento de nuestro cuerpo.

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LA COORDINACIÓN NERVIOSA

 

El sistema nervioso es el encargado de coordinar todas las actividades de nuestro cuerpo.

 

Los sentidos captan la información.

Los sentidos recogen información de todo lo que sucede a nuestro alrededor. La vista nos informa del color, tamaño y forma de los objetos, así como de la distancia a la que se encuentran. El oído nos informa de los sonidos; el gusto, de los sabores; el olfato, de los olores; y el tacto nos da informaciones diversas, como textura, temperatura y presión.

 

El encéfalo y la médula reciben la información y ordenan la respuesta.

La información que recogen los sentidos llega al encéfalo a través de los nervios sensitivos. Por ejemplo, la información visual llega al encéfalo por el nervio óptico.

El encéfalo interpreta la información que llega de los sentidos y determina las respuestas correctas. Una vez que las señales son recibidas e interpretadas, el encéfalo envía otras señales por los nervios motores para originar una respuesta en el cuerpo.

La médula espinal recibe información de los nervios del tacto y es la encargada de ordenar algunos movimientos involuntarios, llamados reflejos.

 

 

El aparato locomotor ejecuta las órdenes.

 

El aparato locomotor (huesos y músculos) ejecuta las órdenes del encéfalo y de  la médula. Los huesos y los músculos trabajan juntos cuando nos movemos o cambiamos de posición.

Los nervios motores que llegan a los músculos llevan la orden de que se produzca un movimientos: los músculos se contraen, tiran de los huesos a los que están unidos y nuestro cuerpo se mueve.

Podemos realizar dos tipos de movimiento: movimientos voluntarios y movimientos involuntarios.

Los movimientos voluntarios son aquellos que hacemos porque queremos; por ejemplo, correr y tragar.

Los movimientos involuntarios son aquellos que realizamos sin darnos cuenta; por ejemplo, los movimientos del corazón.

Los reflejos son movimientos involuntarios que realizamos muy rápidamente; por ejemplo, retirar la mano si nos pinchamos.

El movimiento reflejo de retirar la mano cuando nos pinchamos se produce de esta forma: la información viaja de la piel a la médula espinal a través de un nervio sensitivo. La médula ordena el movimiento de retirar la mano. Esta orden viaja hasta los músculos del brazo por un nervio motor.

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