Cómo estudiar las potencialidades que el niño tiene y guiarlo hacia aquella actividad o carrera para la cual presenta vocación.

Reconocimiento de la Aptitud.



La aptitud asoma en cualquier etapa de la niñez-adolescencia. Al ser estimulada, a nuestros ojos, podría ser reconocida antes, pero ésta se desarrollará donde ya existe y asomará cuando sea el momento(funcionando igual que la estimulación del aparato motriz ), y donde no existe, en el mejor de los casos se desarrollará una capacidad, pero no una aptitud.

Por ejemplo en mí, yo no tengo aptitudes para la música, si estimulan en mí esta característica, yo por mi esfuerzo y quizás hasta por gusto, puedo llegar a aprender la teoría o tocar un instrumento bastante bien, logro esa capacidad, puedo aprender todo lo que me enseñen, pero distinto es que yo además de lo anterior, sea ocurrente en esto, tenga intuición, inspiración , me tenga confianza, que sea capaz de seguir avanzando sola, e incluso imprimirle un sello personal a esto. En la persona que sí tiene esta aptitud, asomarán inmediatamente esta actitudes, la aptitud estaba allí, aún sin estimulación , solo que ahora al desarrollarla, él o ella tomó conciencia de esto y eso es lo importante.

Cabe destacar que las aptitudes de una persona son como una cajita de herramientas a las cuales la persona siempre recurre para solucionar lo que le toque enfrentar y son útiles para una variedad de tareas o actividades.

Además no se trata que una persona tenga o no tenga una determinada aptitud, todos la tenemos pero en diferentes grados, lo importante es que la persona sienta que no tiene techo en dicha aptitud. Es decir que se sienta suficientemente fructífera para no vislumbrar un tope en ella. Por ejemplo, a mi se me ocurre como hacer buena combinación de colores, sé reconocer cuando algo está en armonía o no, pero de ahí a lograr un diseño propio que me satisfaga, no, ese es mi “techo”, en cambio hay gente que es gran generadora de imágenes, diseños, etc. Tanto que esta imaginación va mucho más rápida que lo que ella pueda ir realizando, de manera que no ve o no vislumbra un tope o “techo” en esto.



Reconocimiento de los Intereses.

Las aptitudes son útiles para una variedad de tareas o actividades, pero no todas esas actividades a la persona le interesa realizar aún cuando obtenga buenos resultados.

Aquí entramos a hablar de los intereses y los intereses también se prestan a confusión. Por ejemplo hay alumnos que dicen gustarle las matemáticas por el hecho que les va bien. Claro, a quién no le gusta algo que refuerce su autoestima, pero el gusto verdadero sería la entretención y curiosidad que le produce la matemática misma y no por lo que va a conseguir a través de ella, sea lo que sea.

Es importante dejar claro que los intereses no tienen relación alguna con factores como: la conveniencia, la imagen, el status, las necesidades de aceptación, el reconocimiento, la solución de algún problema, el ambiente que rodea al trabajo, etc.

Es decir nada ajeno a la curiosidad y entretención que le produce el trabajo mismo del que dice tener interés, ni nada que vaya a conseguir a través de él.

Eso no significa que también puedan existir, por añadidura, algunos de estos otros motivos, lo importante es que no se puede prescindir de los verdaderos.

Es importante destacar también que el interés o gusto debe ser por el desarrollo de la disciplina y no solamente por los resultados de ésta.

Por ejemplo, puede que me llame la mayor atención e interés conocer los últimos avances en genética, pero resulta que a mí nunca me ha llamado mayormente la atención la biología, ni tampoco habría disfrutado con el trabajo realizado durante la búsqueda de esos resultados. Es decir, “a todos nos gustan las tortas pero no a todos nos gusta hacerlas”, lo que equivale a que no soy una creadora respecto de esta disciplina sino sólo una “consumidora”.

Reconocimiento de la Vocación.

La vocación tiene como base la reunión de aptitud e interés. Pero, esa es la vocación? No, aún no, faltan todavía ingredientes. La vocación se presenta como un desafío que enfrento con esperanza, es algo que yo valoro, que encuentro que la humanidad necesita y donde yo podría aportar algo y al hacerlo obtendría una gran satisfacción. Dónde se detecta esto en un adolescente? En sus fantasías, en esos sueños que a nadie comenta por lo locos que son, en las divagaciones de su mente cuando está libre, siempre que estas hablen de cosas por hacer, objetivos que lograr y no de asuntos de imagen, status, necesidad de aceptación u otra necesidad que no sea la satisfacción personal.

Patricia Cabrera Zagal

Docente y Orientadora Vocacional

Email: pcabrera@vtr.net

Sitio web : www.mi-carrera.com