LA INTELIGENCIA INTERPERSONAL EN EL AULA


La inteligencia interpersonal es importante para cualquier alumno, porque es la que le permite hacer amigos, trabajar en grupos, o conseguir ayuda cuando la necesita. El aprendizaje es una actividad social en gran medida.

La inteligencia interpersonal es todavía más importante desde el punto de vista del profesor, porque sin ella no podemos entender a nuestros alumnos, sus necesidades y sus motivaciones.

Además la empatía no sólo me permite entender al otro, cuando me pongo en el lugar del otro y aprendo a pensar como él puedo entender, entre otras cosas, la impresión que yo le causo y eso es crucial para un profesor, porque es lo que me permite ir adaptando mi manera de explicar hasta encontrar la más adecuada para ese alumno o grupo de alumnos.

Todos los profesores tenemos grupos de alumnos con los que nos es más fácil el trabajo que con otros. Las mismos pautas de comportamiento que Bandler y Grinder detectan en los grandes comunicadores nos pueden ayudar a extender nuestro radio de acción.

La primera, saber cuál es nuestro objetivo en cada momento. El mismo comportamiento puede requerir respuestas muy distintas por parte del profesor dependiendo de cada momento.

A principios de curso muchas veces mi objetivo prioritario, sobre todo con grupos que no conozco es establecer y crear un ambiente de trabajo. La misma interrupción por parte de un alumno puede ocasionar una explicación sobre las normas de funcionamiento en el aula a principios de curso y un airado reproche a finales de curso, después de todo un año trabajando juntos y cuando el objetivo principal es acabar el programa a tiempo.

La segunda, ser capaces de generar muchas respuestas posibles hasta encontrar la más adecuada. Cada alumno es un mundo y cada grupo un universo. Las mismas actividades que consiguen grandes resultados en tercero B pueden fracasar estrepitosamente en tercero C.

La atención a los estilos de aprendizaje es importante, pero también la atención a las diferencias en las motivaciones e intereses de cada grupo.

Tercera y última, tener la suficiente agudeza sensorial para notar las reacciones del otro. La mayor parte de los mensajes que nos mandan los alumnos en el aula son no -verbales. El ruido de fondo es, por ejemplo, un gran indicador del grado de atención de un grupo. Si los alumnos se empiezan a remover en la silla y a mover papeles a lo mejor es el momento de cambiar el ritmo o la actividad de alguna manera para recuperar su atención.

Además los indicadores no - verbales están relacionados con la manera de procesar la información. Una persona que procesa la información de manera visual tiende a hablar en un tono más alto y con más rapidez que alguien que procesa la información de manera kinestésica, por ejemplo. Cuando le prestamos atención a los indicadores no - verbales atisbamos el tipo de proceso mental de esos alumnos, lo que, a su vez, nos permite adecuar nuestra manera de dar clase a sus necesidades, no sólo en cuanto a las actividades sino en cuanto a mi manera de presentarlas.

El tono de voz que utilizamos, nuestros gestos, la postura, nuestra manera de movernos son parte del mensaje que le mandamos a nuestros alumnos. Un profesor preferentemente visual hablará a una velocidad que a un alumno predominantemente kinestésico le pude resultar agresiva, no por las palabras, sino por el ritmo y el tono de voz.

Cuando aprendemos a prestarle atención a las reacciones de nuestros alumnos no es mucho más fácil empezar a actuar sobre nosotros mismos. Y al fin al cabo, como dice uno de los principios de la cibernética, "normalmente es muy difícil cambiar a los demás, pero siempre me puedo cambiar a mi mismo".

Al igual que en el caso de la inteligencia intrapersonal, la inteligencia interpersonal es uno de los convidados de piedra de nuestro sistemas escolar. Sin embargo, es adiestrable. Algunos sistemas escolares incluyen periodos lectivos (como las horas de tutoría) en los que se pueden trabajar la inteligencia interpersonal. Además, en algunas asignaturas (por ejemplo, todas la lenguas) las actividades cuyo objetivo es fomentar la inteligencia interpersonal se pueden entremezclar con las actividades dirigidas a otras inteligencias, como la lingüística.