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COMPARACIÓN ENTRE SEXUALIDAD HUMANA Y ANIMAL
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COMPARACIÓN ENTRE SEXUALIDAD HUMANA Y ANIMAL
Francisca Martín-Cano Abreu
Las dos características que
diferencian profundamente la conducta sexual entre humanos y entre
animales mamíferos, son la frecuencia de actos sexuales y la
posibilidad de violencia sexual.
1. De forma que mientras que ENTRE
LOS HUMANOS, LAS RELACIONES SEXUALES SON MUY FRECUENTES Y REITERADAS,
CARACTERÍSTICA QUE COMPARTIMOS CON OTRA ESPECIE ANIMAL: LOS
BONOBOS, en la mayoría de especies animales las relaciones
sexuales son inusuales.
2. Y mientras que entre los
animales no existe violencia sexual del macho sobre la hembra, EN LA
ESPECIE HUMANA EXISTE EN EXCLUSIVA LA POSIBILIDAD DE VIOLENCIA
SEXUAL: el varón puede violar a la mujer.
En las diferentes especies animales
no existe violación: el macho nunca se impone sexualmente a su
posible pareja [y sirva de ejemplo la paciencia que ha de desplegar
el pretendido rey de la selva: el león macho, para copular con
la hembra, que sólo le permitirá la cópula tras
reiterados intentos (para asegurar una adecuada calidad del semen)
que puede durar horas].
PRIMERA CARACTERÍSTICA QUE DIFERENCIA DE MAMÍFEROS
Al comparar la conducta sexual
entre humanos y la mayoría de especies de mamíferos, se
descubre que la principal característica que las diferencia es
que, mientras la relación sexual entre los humanos es MUY
FRECUENTE, en las demás especies de mamíferos es muy
singular.
Esta posibilidad exagerada de
relación sexual en la especie humana, es consecuencia de que
la sexualidad femenina no dependa de las HORMONAS: la mujer
está dispuesta a copular en cualquier momento del día y
del mes, ya que no tiene relación con la ovulación. Las
mujeres no tienen período de celo, su sexualidad no
está determinada por las hormonas. Y dada esta conducta
femenina, no tiene nada de extraño que haya sido calificada de
"atleta sexual", según referencia de la antropóloga
HELEN FISHER.
Mientras que las hembras de las
diferentes especies animales mamíferos, sólo
están dispuestas a copular en el período definido para
la procreación: en el estro anual (o mensual).
De forma que en ciertas especies
salvajes, los machos sólo copulan una vez al año, en la
época de apareamiento, cuando las hembras tienen el estro.
Incluso la mayoría de los machos lo hacen aún menos, ya
que las hembras sólo se aparean con el macho que haya vencido
en la contienda con otros. Por lo que sólo los más
aptos, en ciertos períodos de su vida, tienen relaciones
sexuales.
Y entre los animales
domésticos, ya se sabe la vida reservada a los sementales, y
por tanto la limitada vida sexual del resto de los machos: sufren una
total abstinencia sexual.
PRIMATES
Las hembras de los primates
salvajes (a excepción de los bonobos, en los que pasa otra
cosa), tienen relaciones sexuales aún con menor frecuencia,
que las de otros mamíferos. Ello se debe a que, cuando las
hembras maduran, sólo aceptan al macho durante el
período mensual de celo (salvo excepciones, ya que se ha visto
copular a hembras de algunas especies fuera del período de
celo, lo que evidencia que no depende totalmente de las hormonas).
Pero dado que la supervivencia ha asegurado, que tras la
cópula venga el embarazo, y dado que durante el período
de embarazo y de lactancia, que dura un par de años, la
actividad sexual de las mamíferas se paraliza, no
volverá a entrar en celo y por tanto a copular, hasta pasados
dos o más años, tras el destete de su bebé.
Así, que sólo se aparean durante un breve
período, cada dos o más años.
Los machos primates podrían
copular en los períodos mensuales de la actividad sexual de
las hembras. Pero dado que el número de hembras maduras de los
grupos es limitado, y dado que son ellas las que llevan la iniciativa
en la elección de parejas, muchos machos tienen limitada la
posibilidad de aparearse. Incluso los machos de ciertas especies, no
tienen demasiado interés por el coito.
El hecho de que la hembra sea libre
de elegir a su pareja para aparearse, también evidencia que la
relación sexual primate, no depende totalmente de las
hormonas: LA HEMBRA ES LA QUE ELIGE A LAS PAREJAS SEXUALES, que no
pueden imponerse por la fuerza, a pesar del dimorfismo (los machos
son mucho más grandes). El dominio del macho primate nunca
sirve para imponerse sexualmente a la hembra, sino en presencia de
alimentos.
[Respecto a la elección
femenina de la pareja sexual implica, que los machos que ocupan una
posición de dominio en la jerarquía dentro de un grupo,
no tienen asegurado la cópula, la jerarquía no se
ejerce en el campo sexual. De ahí que los machos han de
aplicarse en atraer y convencer a las hembras para que los dejen
aparear. He visto en un vídeo de SHIERLEY STRUM, que los
machos babuinos (los estudió en 1976 en el rancho Kekopey
junto a Gigil, Kenia), gastan enorme energía en atraerse las
simpatías y amistad de las hembras, para que les otorgue en el
futuro, un favor sexual. Como ejemplifica la conducta de
niñera de un babuino macho, para tener contenta a la
madre].
HUMANOS
Y esa mayor frecuencia de la
relación sexual entre humanos, respecto a los otros
mamíferos, manifiesta que la conducta sexual humana
está vinculada al PLACER, mientras que la de los animales
mamíferos está vinculada a la fecundación, a la
supervivencia, es instintiva y está bajo control HORMONAL y
con la finalidad exclusiva de la PROCREACIÓN.
En el caso de los primates
superiores, aún estando la relación sexual vinculada a
la supervivencia, se ha observado que no depende totalmente de las
hormonas.
BONOBOS Y PLACER
De forma extraordinaria, existe una
especie animal, en la que la conducta sexual no depende ni de las
hormonas, ni tampoco está vinculada a la supervivencia, al
igual en los humanos. Son los chimpancés pigmeos / enanos /
bonobos. En esta especie, NANCY THOMPSON-HANDLER fue la primera que
lo observó (en Lomako, República de Zaire, entre el
río Zaire y Kasai en la década de los años 80s),
que la práctica sexual está vinculada al placer, al
igual que en la especie humana.
Los bonobos "nuestros más
inteligentes parientes primates y más semejantes a nosotros"
hacen muchísimo el amor. Y lo hacen porque las hembras bonobos
no presentan estro (igual que la mujer) y siempre están
dispuestas a la cópula, a excepción del tabú
madre-hijo. Quizás los bonobos sean los animales que
más hacen el amor, incluso mucho más que los humanos,
ya que ellos no limitan la sexualidad con normas morales, ni tampoco
eliminan el derecho al placer, como los humanos aún hacen.
Los bonobos forman parejas
esporádicas de hembras con machos o de hembras o machos entre
sí. Este emparejamiento evidencia que la utilización
del sexo se ha desvinculado de la procreación mucho más
que entre los humanos. Y además daría incluso
fundamento biológico a la conducta sexual homosexual.
Y justo es la conducta sexual de
los bonobos, la que da idea de la conducta sexual en los inicios de
la cultura humana, ya que algo parecido debió ocurrir con
nuestros remotos antepasados homínidos, de los que
descendemos: la relación sexual de los prehomínidos
sería similar al de los primates no humanos como los bonobos.
O sea que las conductas de los bonobos nos muestran el comportamiento
sexual de nuestros antepasados: nuestras ancestras serían muy
promiscuas y harían el amor en cualquier momento del
año, sin tener en cuenta la ovulación y sin atenerse a
la monogamia, y los varones no tendrían conocimiento de
cuándo ocurría su paternidad real.
Diamond nos aporta la teoría de la antropóloga Sarah Hrdy, de la Universidad de California en Davis, que da apoyo a la hipótesis de la promiscuidad de nuestras ancestras prehomínidas. En (1999, 105) resume a Hrdy y reflexiona sobre las ventajas de una hipotética hembra prehomínida promiscua con sucesivos consortes y el porqué un varón le ayudaría a alimentar su cría, a pesar de que no estuviese seguro de su paternidad, dada la promiscuidad de su pareja: "Supongamos, entonces, que la hembra tiene
ovulación oculta y constante receptividad sexual. Puede
explotar estas ventajas para copular con muchos machos, aunque tenga
que hacerlo incluso solapadamente, cuando su consorte no preste
atención. Mientras que ningún macho puede estar seguro
de su paternidad, muchos machos reconocen que podrían ser los
padres de la eventual cría de la hembra. Si más tarde
uno de esos machos tiene éxito en ahuyentar al consorte de la
madre y en conquistarla, evita matar a su cría porque
podría ser la suya propia. Podría incluso ayudar a la
cría con protección u otras formas de cuidado paternal.
La ovulación oculta de la madre serviría también
para disminuir las peleas entre machos adultos dentro del grupo,
puesto que cualquier copulación aislada no es muy probable que
resulte en concepción, y de ahí que no merezca la penar
luchar por ello."...
"En resumen, Hrdy considera la
ovulación oculta una adaptación evolutiva llevada a
cabo por las hembras tendente a minimizar la gran amenaza para la
supervivencia de su prole que suponían los machos adultos.
Mientras que Alexander y Noonan veían la ovulación
oculta como clarificación de la paternidad y refuerzo de la
monogamia, Hrdy la contempla como algo que introduce un factor de
confusión en la paternidad y que arruina la monogamia de
manera efectiva."
Sigue en (1999, 108): "Entonces ¿Qué haremos para evaluar estas
dos teorías en disputa?"...
"Pero aún podemos recurrir a
otra potente técnica que prefieren los biólogos
evolutivos para resolver tales problemas; se denomina método
comparativo."
Tras estudiar numerosas especies de primates, llega a
la conclusión de que es la teoría de la promiscuidad la
que explica el sistema de apareamiento que condujo a la
ovulación oculta femenina. Y así manifiesta en (1999,
119): "En resumidas cuentas, todo se
reduce a que la ovulación oculta ha cambiado repetidamente y
de hecho ha invertido su función durante la historia evolutiva
de los primates."... "En aquellos momentos, la ovulación
oculta permitió que la mujer-simio ancestral distribuyese sus
favores sexuales a muchos machos, ninguno de los cuales podía
jurar que era el padre de su hijo, aun cuando cada uno de ellos
sabía que podría serlo. En consecuencia, ninguno de
esos machos potencialmente asesinos querían hacer daño
al bebé de la mujer-simio, y algunos de hecho lo
habrían protegido o habría ayudado a
alimentarle."
(Aunque citemos a Hrdy para dar apoyo a la hipótesis de la promiscuidad de nuestras ancestras prehomínidas, no estamos en absoluto de acuerdo con sus reflexiones. En otro lugar nos extenderemos al respecto.)
SEGUNDA CARACTERÍSTICA: VIOLENCIA. CONDUCTA SEXUAL APRENDIDA
Decíamos con anterioridad
que la conducta sexual humana da idea en los inicios de la cultura
humana se parecería a la de los bonobos. Sin embargo, como
cualquiera puede ver, existe hoy día en occidente absoluta
discrepancia sexual humana con respecto a los bonobos: las relaciones
homosexuales han estado reprimidas, así como la conducta
sexual libre femenina (hasta que afortunadamente hoy día, los
seres humanos estamos reivindicando y consiguiendo la libertad sexual
total).
Además, hay comportamientos
violentos del varón sobre la libertad sexual femenina, como es
la violación, conducta que no aparece en los bonobos, ni en
otros primates, ni en ninguna especie animal: no se da
imposición sexual.
Ni tampoco existió en los
estadios mas arcaicos humanos, como cualquiera puede constatar
estudiando las características de las sociedades
matrilineales, a pesar de la idea estereotipada que ha sido
divulgada, que proyecta sobre la Prehistoria al varón
imponiendo de forma brutal la relación sexual a mujeres
maltratadas. Siendo como es un mito machista totalmente inexacto.
Lo constata los
contemporáneos descubrimientos de la Etología y de la
Arqueología, Sociología y Antropología de
Género (es decir no androcéntrica / no machista, como
lo han sido estas disciplinas hasta hace poco), en las que se basan
para afirmar que: serían las mujeres las que elegirían
a sus parejas sexuales, que no se podrían imponer por la
fuerza, al igual que ocurre en todas las especies de primates, en las
que son las hembras primates, las que eligen a sus parejas
sexuales.
La violencia sexual del
varón sobre la mujer, surgió por intereses
patriarcales, en cierto momento de la historia humana. Fue justo con
el advenimiento de la revolución patriarcal, que se
extendió por todo el universo, hace varios miles de
años.
En Escandinavia, la institución del matrimonio
también se narra en otro mito: tras la lucha de los invasores
Vanes contra la tribu de los autóctonos Ases, los
contendientes se unieron entre sí para firmar la paz. Lo que a
la vez refleja el enfrentamiento entre la sociedad matriarcal y la
patriarcal, así como la generalización y
establecimiento de la familia patriarcal.
Y en la civilización del pueblo mongol de
Yunán, donde aún no existía el matrimonio al
final del siglo XX, quizás se generalice el matrimonio
patriarcal en el siglo XXI, por contacto con la civilización
occidental (es una suposición, porque a lo "mejor" no sufre
contaminación y la dejan subsistir en paz, sin que se iguale a
los valores "civilizados" occidentales)].
Con la instauración de la
institución del matrimonio, empezó la relación
sexual monógama, por la que la mujer intercambiaba su
disponibilidad sexual permanente a su pareja, a cambio del sustento.
Y a partir de entonces, se
fijó la conducta sexual adecuada de cada sexo y se
enseñó de forma discriminativa las conductas sexuales.
De forma que la conducta violenta sexual del varón es
consecuencia del APRENDIZAJE.
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CONDUCTA SEXUAL ENSEÑADA A LA MUJER
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CONDUCTA SEXUAL ENSEÑADA AL VARÓN
- Mientras que al varón, se
le permitió y fomentó el comportamiento sexual libre. Y
se le permitió la INFIDELIDAD dentro del matrimonio, de
ahí la abundancia de prostitutas surgidas tras la
instauración del patriarcado, para que les dieran placer, ya
que con sus esposas sólo cumplían el débito
conyugal tres veces al mes de manera desapegada.
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Y bajo el bombardeo de tales
doctrinas, propagadas a través de poderosos medios de
comunicación: el arte, los mitos, la literatura, las
leyendas,... en los que se concretizaban ejemplos que atemorizaban y
subordinaban a las mujeres, que exaltaban la violencia masculina, no
es raro que se implementase la violencia del varón sobre la
mujer, y que cumpliese su función de modelamiento.
De forma que tanto la
violación masculina como la violencia sexual del esposo sobre
la esposa surgió en cierto momento de la historia humana, no
como una conducta resultado de un desenfreno instintivo, sino como
una conducta cultural enseñada a los varones, que
resultó útil para la vejación de las mujeres y
para que tomaran conciencia de su "inferioridad".
Lo que muestra que la conducta
sexual que los humanos practican, aunque deriva de la
biológica, es aprendida, responde a factores culturales, es
resultado de la cultura. Y en cada cultura se han impuesto diferentes
normas, y cada sexo las ha aprendido desde la infancia.
SEXUALIDAD FEMENINA EN CULTURAS JUDEOCRISTIANA E ISLÁMICA
La conducta sexual actual que cada
sexo ha aprendido en nuestra sociedad de tradición
judeocristiana, es deudora de la tradición griega machista y
extendida por numerosas regiones occidentales, gracias a la
civilización romana. La moral judeocristiana negó a la
mujer la posibilidad de disfrutar de libertad sexual y la
consideró como un elemento corruptor, lleno de lascivia, que
alejaba a los varones de Dios, por lo que le limitó la
sexualidad como un castigo, por haber disfrutado en época
arcaica de una sexualidad más desarrollada, similar a la de
los bonobos. Así que no sólo la obligó a la
fidelidad dentro del matrimonio, sino que también le
exigió que se atuviese a un ideal de pureza y castidad por lo
que consideraba pecamiso la autoestimulación sexual, y le
exigió que llegara virgen al matrimonio. Y además se
desacreditó la prostitución.
Pero aún fueron peores las
normas sexuales que se impusieron en regiones en las que se
extendió la religión islámica, ya que en algunas
zonas, se llevó al extremo de eliminar el derecho al placer
femenino. La mujer es necesaria para la procreación, pero como
pertenece a los varones, sufre la infibulación:
ablación del clítoris, para disminuir su deseo sexual y
eliminar la posibilidad de adulterio o infidelidad. Y las
infracciones del tipo de quedarse embarazada soltera, incluso se ha
castigado durante siglos con la muerte.
SEXUALIDAD FEMENINA EN SOCIEDADES MATRILINEALES
Pero esta imposición de
forma violenta de la represión sexual por parte de varones,
para subordinar a la mujer que ha venido imperando en la sociedad
occidental, no siempre ha existido.
Constata que la conducta sexual fue
en principio libre y pacífica, similar a la de los bonobos,
las costumbres de las sociedades matrilineales, tipo de sociedad
existente en las etapas más antiguas de la historia humana:
existen evidencias de que fueron matrilineales en todas las
civilizaciones, antes de su constitución en estado, y
sociedades matrilineales existentes en algunas regiones primitivas
todavía.
En las sociedades matrilineales
existen costumbres licenciosas y de promiscuidad sexual por parte
femenina, que tiene relaciones sexuales libres. Es ella la que elige
a sus múltiples amantes, la casada puede ser infiel a su
esposo y existe promiscuidad sexual entre los jóvenes de
manera reglamentada, antes de casarse.
En correspondencia a la estructura
de la sociedad, en el panteón lo femenino ocupa el lugar de
honor y las Diosas tienen multitud de amantes Divinos y humanos,
mitos que reflejan la gran libertad sexual que goza la mujer.
La existencia de libertad femenina
en las sociedades matrilineales, en las que la familia es
matrilineal, demuestra que fue la implementación de la familia
patriarcal, la causante de la pérdida de libertad sexual
femenina.
Hoy día aún perviven
en ciertas regiones primitivas, costumbres de extraordinaria libertad
sexual femenina, que ejemplifica la que tendría en la
Prehistoria de forma universal, antes de las invasiones o
revoluciones patriarcales.
Una sociedad que aún
milagrosamente permanece es la de los Na, pueblos mongoles del norte
de China, cercana a la frontera con Rusia, que viven en las
montañas de Yunán. Es una cultura que conserva
instituciones de la organización social y familiar de tipo
matriarcal, en la que la mujer tiene total independencia y
autonomía, ya que no existe el matrimonio: disfruta de
libertad sexual y es ella la que elige a sus amantes, a los que
invita a pasar la noche en su casa.
En otras regiones, aún hoy
día se conservan algunas costumbres, reliquias de una sociedad
anterior de derecho materno. Se da en aquellas culturas en las que
las religiones patriarcales no han ejercido su influencia
(judaísmo, cristianismo o islamismo). Por ejemplo entre los
esquimales existe la costumbre de jugar al cambio de pareja entre
matrimonios. En algunos pueblos del Pacífico en ciertas
fiestas periódicas, también los miembros de matrimonios
se emparejan con otros compañeros y se van al bosque a pasar
la noche. En Tanzania las mujeres casadas pueden disfrutar de
amantes, aunque de manera discreta,...
SEXUALIDAD FEMENINA A PRINCIPIOS DE ÉPOCA HISTÓRICA
Y es testimonio de que en principio
todas las sociedades fueron matrilineales, antes de su
evolución al patriarcado, el hecho de que aún a
principios de época histórica, pervivían en las
culturas ya patriarcales, costumbres de gran libertad sexual y de
promiscuidad femenina, que evidencian que eran heredadas de una
situación anterior, antes de la transición.
Como por ejemplo lo evidencia las
ceremonias sagradas celebradas por mujeres y sacerdotisas, que
incluía orgías sagradas femeninas (sin el varón,
usaban falos o esculturillas), que eran un acto sagrado de
Fertilidad, y que incluían en algunas ocasiones, ritos con
perras.
Además aún no estaba
desacredita el ejercicio de la prostitución por parte de las
sacerdotisas, sino que eran una acto sagrado con finalidad sagrada,
sacerdotisas muy acreditadas que además de la
prostitución, eran maestras que se ocupaban de la
formación de las niñas.
CONCLUSIÓN
En realidad la única
conducta sexual que nos diferencia de los animales es que los varones
"son hombres civilizados" que han aprendido a tener comportamientos
violentos y a imponerse sexualmente a la mujer, mientras que los
"animales no son tan bestias como para ser animales violadores de
hembras".
Artículo relacionado: Conducta de primates: http://galeon.com/contraandrocentrismo/etologicos.htm
ARTÍCULOS de MARTÍN-CANO
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En la Prehistoria y en culturas primitivas maternales hasta hace poco, la sexualidad femenina estaba muy desarrollada: la mujer podia disfrutar de la sexualidad desde la infancia, a solas (masturbacion con la mano o con falos artificales) o acompañada tanto de chicas como de chicos (se permitia la bisexualidad y la promiscuidad).