MEDICINA NATURAL

El Cannabis tiene usos medicinales potenciales

Alrededor de diez millones de norteamericanos sufren de asma: dificultad para respirar y respiración jadeante causadas por el estre­chamiento de los pequeños conductos de ventilación de los pulmo­nes, los bronquiolos. El revestimiento de los bronquiolos se inflama y se hincha y se llena de flemas; puede aparecer una tos crónica de­bido a los intentos por liberar la obstrucción. Los ataques de asma matan a más de cuatro mil norteamericanos cada año. El trastorno es causado por reacciones alérgicas al polen, polvo, plumas y pelo de animales, así como por el aire frío, las infecciones, el ejercicio y la polución. Es más común en los niños que en los adultos y habitualmente se hace menos intenso con la edad. Pueden usarse bronco­dilatadores para relajar los músculos bronquiales y ensanchar los conductos; los esteroides sintéticos reducen la inflamación y las hin­chazones resultantes. Pero los beta-agonistas, los fármacos más habitualmente utilizados como broncodilatadores, pueden causar in­somnio, miedos y náuseas; y los esteroides, utilizados durante varios meses, tienen efectos secundarios aún más graves, incluida pérdida de masa ósea, convulsiones y hemorragias. (Estos efectos pueden mi­tigarse en alguna medida si se utiliza un inhalador para llevar los este­roides directamente a los pulmones, evitando la sangre.) Otros me­dicamentos ant i inflamatorios tienen también importantes efectos secundarios y son más difíciles de administrar.

Dadas las limitaciones de los fármacos existentes en el tratamien­to del asma, debería considerarse el uso de cannabinoides. Varios es­tudios han mostrado que el THC actúa como broncodilatador tanto en sujetos normales como en pacientes con asma bronquial crónica o con espamos bronquiales inducidos de manera experimental. Según un estudio, el THC permitía un flujo más libre del aire que entra y sale de los pulmones en los sujetos sanos; en los pacientes asmáticos, se invertía la constricción bronquial. En otro estudio se comparó el THC fumado con el isoproternol inhalado, un broncodilatador co­mún. Ambos productos mitigaron los espasmos bronquiales; el iso­proternol actuó más rápidamente y su efecto máximo fue más fuerte, pero el efecto del THC duró más tiempo. En conjunto, la marihua­na no es útil, probablemente, para este objetivo, dado que los efectos irritantes del THC y los alquitranes del humo de la marihuana pueden producir bronquitis crónica en los consumidores de grandes cantidades. El humo del cannabis también contiene agentes cancerí­genos y sustancias que son tóxicas para los cilios, células semejantes a los cabellos que ayudan a liberar los pulmones de mucosidad.

Fuente: Marihuana, Laster Grinspoon – James Bakalar, Editorial Paidós, Barcelona 1998