ATEISMO
1. LAS NUEVE MUSAS
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1. LAS NUEVE MUSAS

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- CLÍO -

La historia resulta uno de los temas más interesantes para todo amante del conocimiento, interés que va más allá de la admiración y alcanza los límites de la realidad: la facticidad y la trascendentalidad. Sin la historia no se puede construir un discurso científico, pues ¿qué ciencia parte del mero presente? La naturaleza de la historia abarca tanto el tiempo como el espacio.

El tiempo, aunque puede parecer una simple ilusión, está por encima de la fantasía misma; el tiempo comprende pasado, presente y futuro. La historia presenta al pasado con una imagen de temporalidad que lo convierte en realidad latente que puede interactuar en el presente, caso contrario que ocurre con el devenir, ya que éste es poco predecible, inconstante e irreal. La historia sigue siendo historia hasta el mismo pasado, pero nunca hasta el presente, pues algo que es, lógicamente no puede ser catalogado como algo que fue, lo cual resulta ser un elemento característico de la temporalidad de la historia.

Por otra parte nos encontramos con el espacio, el cual nos brinda accidentes tales como el lugar, la posición, la extensión y el movimiento; todos estos factores alteran la historia, pero debido a que se encuentran en un continuo cambio pueden producir también alteraciones en los mismos datos cronológicos que nos brinda la historia.

De esta forma, la historia como ciencia nos proporciona un método más por el cual podemos adquirir un conocimiento bien fundamentado en la realidad inmutable del pasado, tal método actúa en el presente e interviene en el devenir antes de que éste se dé, por medio de la predicción, es decir, la interpretación de circunstancias que ayuden a delinear lo que está por llegar a suceder en el espacio y el tiempo.


- EUTERPE -

La música, definida por unos como el arte de pensar con los sonidos, va más allá de esa definición; se podría decir más bien que la música es el arte de sentir con sonidos, es la prueba sensitiva que le demuestra a aquellos que poco tienen que ver con los hombres, que todavía poseen algo de seres humanos. En el trascurso de la historia los sonidos han acompañado al hombre, incluso cuando hablamos de historias particulares como la vida de un individuo, la música se hace presente desde la niñez hasta el mismo día de la muerte. Durante ese trascurso la música se puede convertir en tristeza y alegría a la vez, sentimientos que pueden surgir de una misma melodía, dependiendo del ambiente y las circunstancias que estén afectando a la persona.

La música ha sido exaltada por diferentes personajes de la vida antigua y la vida contemporánea: poetas, científicos, filósofos, hombres de fe, pedagogos, literatos, e inclusive, individuos masificados que han visto en la combinación artística de los sonidos un aliciente más para pasar desapercibidos por un momento entre las multitudes. Muchas personas son conocedoras de tal arte, pero también hay aquellos individuos que vanagloriándose por tener un conocimiento afianzado en la música, no son más que títeres manejados por grandes empresarios que se olvidan del arte y lo sustituyen con un espectáculo circense donde las pocas melodías salen de un ordenador y no del cuerpo ni de los instrumentos; el hecho de que la música sea un arte combinatoria de sonidos no indica que la expresión de la misma no juegue un papel fundamental en tal técnica, ya que el cuerpo también hace parte de la música como tal: el movimiento, el tono de voz, la expresión corporal, así como la concordancia entre el sentimiento expresado y el sonido emitido.

La música desde sus orígenes siempre ha sido grande; tal vez la imitación de la naturaleza y sus sonidos por parte del hombre y la utilización de instrumentos para tal acción hayan dado lugar al surgimiento de la música. Épocas como el barroco y el romanticismo dotaron a la música de un sentido sobrehumano incomparable con cualquier otra actividad artística y científica: polifonías, sinfonías, lieder, mazurcas, valses, polcas, polonesas, baladas, nocturnos, tocatas, zarzuelas y óperas hicieron de estas épocas un periodo glorioso para la música. El jazz, el rock, la música popular y la música experimental han tomado vigencia en la actualidad, pero a pesar de dicha fama no han desvirtuado el prestigio de los grandes clásicos barrocos y románticos.

Algunas melodías están dotadas de tanta gracia que muchas veces nos hacen reír, además de alentarnos anímicamente; pero también hay otras que nos bajan el ánimo y nos llevan por bosques solitarios y oscuros donde el tiempo parece que no trascurriera; también hay melodías que nos incitan a la práctica del arte amatorio, y además están aquellas que nos guían por un camino suicida en el cual el fin es inevitable; algunas nos provocan un estado de inconsciencia que no es comparable ni con el sueño ni con la muerte; están las que comienzan y nunca terminan, pues su reminiscencia queda en aquellos que la escuchan. En fin, la música deja una huella imborrable en aquellos que la viven y la sienten, huella que puede permanecer y perdurar por mucho tiempo sin ser recordada hasta después de muchos años.

En la actualidad existen terapias de recuperación anímica para personas enfermas, así como también para madres que se encuentran en periodo de gestación; estos son sólo algunas muestras de lo que hace la música en las personas que se encuentran débiles física y mentalmente, demostrándose así que la combinación de sonidos es más que un arte profano &#8211;pocas y muchas veces sacralizado&#64979; el cual le da al hombre una personalidad casi divina.


- TALÍA -

¿Quién no ha reído alguna vez en la vida hasta más no poder? ¿Quién no ha desafiado a los dioses y ha sobrevivido para reírse de ellos? ¿Quién no ha preferido reír en vez de llorar en momentos donde sólo la tristeza es válida? En verdad la risa es un elemento innegable en la naturaleza humana, más no una forma de ironizar la realidad, ya que como seres humanos, somos la única especie con la capacidad de expresar tal emoción, porque eso es en realidad la risa: una emoción, que en los momentos que reclaman seriedad a la persona se vuelve incontenible.

Hay que reconocer que tanto la risa como la comedia han sido temas ajenos de aquellos que prefieren la tristeza que expresa el rostro de un hombre crucificado a la sonrisa de un niño que aún no comprende el concepto de alegría. Umberto Eco se refirió al respecto de este tema en una de las obras literarias más grandes de todos los tiempos [El Nombre de la Rosa], concibiendo a la risa como una cualidad humana, la cual resultaba innegable en la naturaleza del hombre.

La risa como realidad natural del hombre debe su categoría a la comedia, la cual se basa en la poesía cotidiana y dramática que encuentra un desenlace poco usual y a la vez ridiculizado de los errores humanos. Se dice que la comedia es poesía porque también es un arte, que resulta innato en muchos y aprensible en pocos; la comedia comienza su larga trayectoria histórica en la antigua Grecia; algunos de los autores griegos sintetizaron la poesía, la comedia y la tragedia, dando así origen al teatro, y por ende a la ópera. Hoy en día tales vestigios se conservan, pero su impulso sólo se ha venido dando en ciertos hemisferios terrestres que se interesan por el arte y la cultura.

La ridiculización de los errores del hombre no puede producir otro resultado diferente a la risa, convirtiéndose ésta en expresión artística, tan afín como lo es la misma actuación de los comediantes que están en escena; el artista refleja todo su arte al público y éste sólo puede responder de manera correcta, más con la risa o una lágrima que con unos cuantos aplausos. Por otra parte, la comedia también se ve manifiesta en la música, de una manera en que la gracia de la misma, sin necesidad de palabras, puede encontrar un punto en el cual el individuo capta la ridiculización de la vida por medio de sonidos, aunque esto sólo se presenta en personas que pueden alcanzar la verdadera naturaleza de la música y la comedia, teniendo en cuenta las premisas del artista.


- MELPÓMENE -

¡Muerte! ¡Accidente! ¡Enfermedad! ¡Aborto! ¡Alucinógenos! ¿Qué representan dichos términos si no es la tragedia? ¿Acaso la tragedia que representa la vida? ¿O tal vez la tragedia que nos interpone las circunstancias? ¿Y es que acaso no puede ser la tragedia una realidad plasmada con las manos, con máscaras en el rostro y movimientos difusos que suenan con gran armonía en las tablas que están ocultas al público? Quizás Sófocles comprendió y vivió el verdadero significado de la tragedia o en algunos casos, y de manera un poco más contextualizada con nuestra época, se piense que lo haya hecho Nietzsche; aunque sería inadmisible e inaudito que nos olvidáramos de Dante y hasta de Hoffmann.

Aunque, ¿quiénes han representado mejor la tragedia si no la religión? La religión, que de un pequeño triunfo pasa a una gran derrota y a la vez un gran daño para la humanidad. ¡No ha existido mayor tragedia que la existencia de un Dios particular en quién creer! ¡No ha existido mayor sufrimiento entre los hombres que el recordar la muerte de un Cristo clavado de pies y manos en un madero! La tragedia se ha convertido en una aliada de la religión y ha sido despojada de su carácter artístico y sádico, con la cual el hombre, más que aterrarse, se tenía que sobresaltar y hacer una breve comparación entre la representación escénica y la vida personal cotidiana. El hombre de hoy le teme a la tristeza artística, tan normal como la risa; la tragedia y la comedia muchas veces se unen para hacer que nos burlemos sádicamente con las cosas malas que le ocurren a los buenos, porque desde un punto de vista artístico, los buenos y los malos terminan en los camerinos dándose la mano; entonces, ¿por qué no podemos estrechar las manos entre la risa y el llanto, la comedia y la tragedia?


- TERPSÍCORE -

Mover armónicamente el cuerpo es un arte que muchos practican y que poco comprenden; la danza es una forma de expresión corporal, que se asemeja a un ritual materialista que busca la reproducción o apareamiento. La danza como tal, no tiene un grado de interés destacado en el campo del pensamiento ordenado, ya que es tan sólo una afección corporal cultivable por medio de la experiencia y sin ningún cause trascendental, más que la mera diversión y la búsqueda de la alegría social.

¿Y dónde han quedado aquellos movimientos de las grandes bacanales de la antigua Grecia, donde el vino, la música, la poesía y el arte amatorio se sincretizaban en una danza sin reparos y sin discriminaciones que llevaban a los individuos al éxtasis sensitivo, el amor por la vida y el desprecio de la misma? Tal vez pasen muchas décadas, o quizás siglos, para que tal armonía entre cuerpo y sensaciones se vuelvan a producir, pues los hombres de hoy ven tales expresiones como la manifestación errada de los instintos y la maculización del hombre ante la moral tradicional. La danza ha perdido gran parte de su verdadero valor y su significado; hoy sólo es una mezcla de movimientos monótonos y faltos de cualquier contenido erótico, ya que sólo importa el beneplácito personal en los medios sociales.


- ÉRATO -

«Joven: ¿por qué te apresuras? Se mueve tu nao por la mar larga y aún está lejano el puerto final: No basta que siguiendo mis consejos hayas logrado tener en tus brazos, desfallecida de amor, a una mujer. La obtuviste, sí. Pero en saber conservarla debes esforzarte tanto como en conseguirla. Mi arte te ayudará a esto último. Si la conquista es obra del azar, la conservación de ella lo será del arte. Quizás tenga lo primero menos importancia. Ahora es cuando más necesito de su ayuda, Cupido y Citera, propicios ya en otras oportunidades. Y de la tuya, Érato, cuyo nombre quiere decir amor» [PUBLIO OVIDIO NASÓN. El arte de amar; libro segundo]. Tales y tan sabias eran las palabras del poeta y conocedor del arte conquistatorio y amatorio que han trascendido hasta nuestros días con tal veracidad y firmeza que aún algunos amantes de la poesía erótica y anacreóntica hacen libaciones a Érato.

La poesía es una de las artes que más validez ha alcanzado durante toda la historia; muchas veces rechazada y otras tantas elevada a la posición que ocupan los habitantes del Olimpo. Lo único claro que hay con relación a la poesía es que es un arte practicado por incomprendidos, que encuentran en los versos una forma de comunicación con el mundo, mundo que no comprende tal lenguaje y por lo tanto la obvia pero no la comprende ni la vive.

Son muchos los artistas de la palabra que han tratado de hacerle el amor a una mujer con un poema, pero son pocos los que lo han conseguido; lo erótico aún es un tabú, que aunque se diga que está superado, sigue latente en aquellos que aunque se sonrojan con la palabra coito, ven en la expresión sicalíptica de las palabras, un hecho por el cual no vale la pena arriesgarse. ¿Y es que puede una palabra desnudar una mujer? Aun más que eso, las ensordece y los aturde con el amor, que aunque sea pasajero y casi incuantificable en materia de temporalidad, es lo suficientemente largo como para que surja un arte de mucho mayor movimiento en las palabras y en el cuerpo, pues la poesía y la erótica, pocas veces utilizadas en el arte amatorio, por miedo a caer en pedanterías, no surgen en aquellas personas que realmente las necesitan, ni siquiera en los que dicen llamarse poetas, ya que la incomprensión los persigue y los supera.

En otro lugar perteneciente al territorio de la poesía, nos encontramos con la anacreóntica; poesía que apoyada en la ligereza de términos, en la gracia que causa la combinación de los mismos y la mezcla del buen vino y el placer sexual, le dan a la vida de quienes practican tal arte poético un soporte más, ya sea para enamorarse de la sensibilidad con el mundo o el desprecio de sí mismo, lo terreno y lo extraterreno. Un arte así sólo puede ser practicado por personas cultas, que conozcan el verdadero significado de los sentidos y las sensaciones, las cuales superan el amor mismo y que despojan a las palabras de toda validez, haciendo poesía con las manos, con el néctar vivificante de Baco y el sudor de dos que quieren unificarse entre juegos, silencios, risas, desesperos, delicadezas, alimento y sensación.

¡Tal es la poesía de Érato! ¡Tal es la poesía de Anacreonte!
Musa

- POLIMNIA -

La actitud meditativa de algunos poetas es tan propia de su personalidad lírica como lo es la prudencia en los virtuosos. En muchas ocasiones nos negamos a hacer poesía con el sentido y el sentimiento, la razón y la pasión, la armonía y la simpatía ofensiva de quien quiere llamar la atención de otra persona; dicha negación se produce por temor el rechazo, el cual, si se produce, sólo podría provenir de un individuo con una actitud intelectual limitada que sólo busca la seguridad en otro que cumpla las características propias de un ente masificado por los lineamientos de la sociedad.

Para un poeta lírico, vivir de su trabajo le resulta algo dificultoso, pues esta clase de poetas son los que al parecer más abundan; digo que &#8220;al parecer&#8221;, pues muchos se llaman a sí mismos poetas cuando no son más que simples aficionados de la trascripción prosaica de lo que para ellos son sentimientos, confundidos muchas veces con afecciones corporales que tienen que ver más con los instintos que con la misma realidad que se quiere expresar.

A pesar de esto, sobreviven aún algunos buenos poetas líricos; buenos en el sentido en que estos expresan sus percepciones de una manera tan clara que hacen que el lector mismo sienta cierto tipo de identidad con la obra, aunque dicha identidad no se dé en grado pleno, pues nunca un literato de la poesía es lo suficientemente comprendido como para asegurar que hubo una afinidad total entre obra y espectador.


- URANIA -

Admirar las estrellas, los satélites, los planetas, las nebulosas, las galaxias, las constelaciones, en sí, todo el universo es un arte antiguo que ha perdurado a través de la historia hasta nuestros días. Algunos han utilizado a los astros para practicar el oficio del arte adivinatoria, ya que valiéndose de la posición de los mismos pueden ver tanto el presente como el devenir. Pero, ¿tiene validez real tal arte? ¿La práctica de la astrología es comparable con el saber producido por la astronomía? En realidad, no hay ningún punto de comparación; aunque ambos conocimientos parten del estudio de los astros, sólo la astronomía alcanza un conocimiento avanzado, real y exacto, además, esta ciencia también consta del mismo elemento con el que cuenta el oficio de la astrología: la predicción. El estudio del universo, a nivel físico y orgánico, le da al hombre una perspectiva clara de lo que está por darse en éste, aunque no de manera completamente exacta, pero sí muy aproximada.

Ptolomeo fue el iniciador de una larga cadena de personajes interesados en desmitificar los misterios del universo, valiéndose de instrumentos que sobrepasaban la concepción fantasiosa de los de su época. Copérnico, Brahe, Galileo, Kepler y Newton fueron los continuadores de la obra de Ptolomeo, aunque estos dotaron a la astronomía y a la ciencia en general del elemento práctico faltante, ya que las limitaciones inquisitoriales del cristianismo medieval y moderno impedían un avance significativo, pero gracias a ellos la revolución científica pudo comenzar y trascender, inclusive, los frágiles límites de la fe, pues como siempre la teología se vio obligada a hincarse ante la ciencia; hay que tener en cuenta que dicha revolución debe gran parte de sus avances a Bacon, quien se convirtió en profeta de la revolución tecnológica moderna, además de Descartes, pues éste dotó a la ciencia de método y reglas de funcionamiento. En nuestro tiempo encontramos innumerables continuadores de la obra de tales personajes, pero quizás los más representativos han sido Hobbel y Einstein, quienes han dotado a la astronomía y a la física con nuevos elementos de una alta validez práctica.

La astronomía, pues, como ciencia, ha logrado trascender de una forma incuantificable; ha destruido mitos y creado nuevos espacios de investigación; le ha dado al hombre la posibilidad expandir sus territorios, además, le ha aclarado a la humanidad que es imposible que Dios esté fuera o dentro del universo, pues como lo decía el cosmonauta: «Miré y miré y por ningún lado encontré a Dios» [Yuri Gagarin].


- CALÍOPE -

Cicerón ha sido uno de los principales oradores de todos los tiempos; sus palabras se han visto plasmadas en sus obras, así como también en las memorias de los historiadores; pero en realidad, ¿en qué consistía el arte practicado por Cicerón? Mucho se ha dicho sobre tal personaje: sus capacidades para hablar en público, la forma de atraer la atención de los espectadores y el fino estilo de escritura cultivado en las escuelas más influyentes de la Roma Imperial; la realidad alrededor de Cicerón está en que sus palabras, aunque muy elocuentes, no estaban dotadas de un elemento profundo que valiera la pena resaltar, convirtiéndose su oratoria en una actitud casi que demagógica que exaltaba los ánimos del pueblo y el intelecto de los hombres sabios.

Personajes imitadores de Cicerón han surgido por cantidades a lo largo de la historia; personajes que han tenido que ver con la política, el poder militar, la religión y las comunidades particulares. Muchos se han valido de la demagogia que les obliga practicar, otros por el contrario, se han convertido en individuos que ponen en práctica su capacidad de oratoria en pro de la sociedad; en todo caso, han desvirtuado a la elocuencia, despojándola del lugar artístico que le corresponde, dejando de lado la belleza y la armonía que obligan en los buenos discursos. La elocuencia es un arte que exige mucha práctica, además de respecto, pues si no es bien utilizado puede llevar al poder a quienes se valgan de éste, teniendo en cuenta que ese poder no les corresponde.
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