Las Villas son grandes explotaciones agrarias de gran variabilidad de tamaño y propietarios, así como cronologías. Este tipo de explotaciones está en manos de los grupos dirigentes, que durante la República y el Altoimperio las explotan a través del sistema esclavista, y en las que no solía residir el dueño, que prefería estar ocupado en el desarrollo de su ascensión en la escala política en la misma ciudad.

En el Bajo Imperio esta aristocracia, ante la situación de crisis decide abandonar la ciudad y refugiarse en estas grandes propiedades, trasladando al campo su corte aristocrática, realizando esos palacios, similares en modelo, a los existentes en las áreas suburbanas. Es en estos momentos cuando surge esta nueva clase aristocrática basada en la explotación de tierras, una aristocracia militar de sangre, que vive del campo, anticipando lo que se va a desarrollar durante la Edad Media.

Esto origina una polisemia desde época latina en lo que respecta a qué afecta al concepto Villa. Lo será tanto la explotación agraria, como el palacio de campo (tanto la propiedad, como el edificio del señor), incluidas las otras edificaciones para el resto e la gente adscrita a la propiedad y para los diversos usos necesarios.

Para evitar confusiones, en una Villa, se pueden distinguir tres partes, dos de ellas hacen referencia a las partes arquitectónicas y la que resta, a la explotación de la tierra:

Villa Urbana. Es la parte arquitectónica señorial, la parte de la mansión señorial, donde se desarrolla un programa arquitectónico diferente, específico. Se denomina también Pars Dominica.

Villa Rústica o Pars Fructuaria, es la que se acoge < las arquitecturas propiamente agrarias: las granjas, silos, almacenes, viviendas de los esclavos o campesinos...

Fundus: sería la propiedad trabajada, la parte explotada: tierras, bosques, aguas, dentro del cual se pueden constituir pequeños núcleos de múltiple denominación: Vicus (caseríos)...

 

A continuación, en una diapositiva, aparece un mosaico del siglo IV, de una villa el Norte de Túnez, concretamente en Tabarka, donde se representa una villa, con su Pars Dominica, constituida por un palacio con columnata en su frente, con torres en los extremos y en el centro. También muestra actividades rurales, como una campesina hilando, ovejas, así como el Fundus de la propiedad, expresado por medio de tierras de labor, bosques, montañas... También aparecen caballos, que son símbolos de la vida aristocrática en el campo.

En otra diapositiva muestra una maqueta correspondiente a una Pars Dominica. Dotada de uno o varios peristilos o jardines, en torno a los cuales se desarrollan las habitaciones señoriales, altamente decoradas, con mármoles, mosaicos y pinturas; con suelos calefactados por medio de hipocausta; Cubicula, Oeci, Triclinia y zona termal.

Lo que más destaca del mundo tardorromano son los mosaicos, por motivos decorativos e ideológicos de la clase aristocrática.

 

INTRODUCCIÓN CRONO-HISTÓRICA EN LA PENÍNSULA IBÉRICA.

Lámina 9. Las formas de organización y administración están en la ciudad, pero ésta necesita las villas porque necesita organizar la producción agraria, la minería, la artesanía y la industria... se puede ver que el progreso a través de la implantación urbana y de la rural, ya que corren paralelos.

En los primeros momentos de la conquista, aparece la conquista militar que en casos es origen de la ciudad, siendo el paso siguiente el de la puesta en explotación de los terrenos. Los primeros en llevar a cabo esta labor son las áreas del levante y el sur de la Península Ibérica, extendiéndose posteriormente hacia el interior de la misma. La Zona del Mediterráneo, es la que poseía más posibilidades de adaptar el tipo clásico de Villa y es la que va a favorecer el tipo de explotación mediterránea con la Vid, el Olivo y el trigo, la Tríada Mediterránea. Hacia el interior y el norte, estas zonas se van a ir alejando del modelo tradicional de Villa. Las zonas atlánticas son las más difíciles de introducir dentro del sistema mediterráneo.

En época Republicana nos hallaríamos con los lugares inmediatos a estas ciudades incipientes, readaptando lo existente.

Sería desde Augusto y el Altoimperio, el momento en que esta progresión va a desarrollar este modelo de explotación agraria, de Villas, como algo singular, siempre en la Tarraconensis y la Bética como principales zonas de explotación.

En el siglo I, en época Flavia/Antoniniana, es el momento en el que se produce un desarrollo de gran extensión por el resto de la Península. Aumento del desarrollo de las explotaciones, de la propiedad patricia altoimperial, aristocrática (serían más bien granjas, no serían los núcleos de residencia señorial; sería una Pars Fructuaria, sin haber Pars Dominica).

A mediados del siglo III parecen avistarse los efectos de esa crisis política, militar, el tradicional catastrofismo con el que se han descrito las invasiones de esta época, a las que se les atribuye la destrucción masiva de todas las Villae, e igual sucede en el siglo V con las que restaban.

En realidad, esta visión está cambiando hoy totalmente. No todos los incendios se deben a estos momentos. Incendios los hubo siempre, como causa del más penoso de los infortunios. Se ve que no todos los incendios vistos en estratigrafia coinciden con estas épocas, y la mayoría de las veces no se abandonan las Villae.

En el siglo III lo que sí debe influir es el contexto general del Imperio, de crisis. Crisis general a lo que se suman sublevaciones políticas y que repercuten en los modelos de producción. Esta situación viene a poner en duda el sistema de esclavos, ya que en épocas de carestía su mantenimiento resultaba costoso. La respuesta está en las medidas de Diocleciano y Constantino que llevan al resurgimiento de estas explotaciones, que irán anticipando el mundo de producción feudal. Constantino ofrece la responsabilidad de vigilancia a los productores. Así como la responsabilidad fiscal y será el señor el que los recaude. Se conciben estas explotaciones como auténticas cédulas de producción que tiende ala autarquía, ya que se ve que tienden a autosatisfacer todo el ciclo industrial, aunque es cierto que necesitaba del mercader urbano.

Por otra parte también es producto de un cambio de la producción, habiendo un cambio en el sistema esclavista que ya no es rentable y estos cambios aseguran el ciclo concreto de la producción interior y se cubren las necesidades menores, pero el ciclo autárquico se rompe porque son zonas que vuelven a poner en circulación la riqueza del campesino. Arqueológicamente es fácil demostrar que en estas villas están presentes productos económicos de larga distancia. Incluso se puede ver cómo en Villas de Asturias hay productos norteafricanos, con influencias de zonas más lejanas y otras zonas del interior poseen productos costeros como ostras en el Valle del Duero.

El siglo IV es el momento de apogeo de estos grandes dominios rurales como fondo básico de producción, manteniéndose las que existían desde época altoimperial y apareciendo allí donde no las había. Auge principalmente en este último grupo, donde no estaban implantadas, como Asturias y el País Vasco, zonas en las que siempre se ha creído, careció de una total romanización, cosa que es absolutamente falsa. La zona de Asturias se caracteriza por su explotación minera, en la que no vale el modelo de villa, aunque si había puestos administrativos, que crean edificios que se asemejan a los de las villas, pero sólo unas pocas, las del Recaudator Metallorum, como las de Veranes o Beroño, que se ocupan desde el siglo II al menos.

En el siglo V comienza el derrumbe de la estructura imperial, y el limes se ve invadido por las oleadas de bárbaros. Este hecho se ha interpretado como la causa de la desaparición de las Villae, y que ya se ha comentado anteriormente, es falso.

Tras la segunda oleada de invasiones, en la segunda mitad del siglo V, una vez desmantelado el imperio, no hay ruptura, no hay interrupción, en el siglo VI todavía existe una gran actividad. La ciudad de Gijón sigue comerciando con el Mediterráneo Oriental, con la zona atlántica, que redistribuye todo este comercio con las Villae. Y están presentes elementos materiales que certifican estas relaciones exteriores. En los siglos V-VI es cuando hay una mayor remodelación en estas casas de campo. Un ejemplo es Veranes, con presencia de metalurgia en esta explotación y aún no cabe hablar de autarquía en este periodo.

Además, Vándalos, Suevos y Alanos sólo tenían pretensiones de invasión, cosa que a excepción de los Suevos, que sí logran mantenerse en el Noroeste, no consiguen al ser expulsados por los Visigodos por tanto, si existían modelos de explotación ya funcionando, cuando llegan las invasiones bárbaras, lo normal no es arrasar con todo y volver a crear otro nuevo, se mantiene el que existe. Lo único que varía es la nueva concepción, la nueva organización territorial que conlleva la aparición de una nueva potencia, de un nuevo poder, mas esas propiedades, esos fundus siguen siendo trabajados, explotados.

El momento final de las Villae es un poco difícil de determinar, es muy diversificado, no hay un momento brusco del final de todo el sistema. Algunas Villae sí desaparecen a lo largo del siglo V, mientras que otras van a perdurar y mantendrán a lo largo del siglo VI. Incluso en la Lusitania no parece haber existido abandono, manteniéndose y enlazando con el sistema de explotación medieval.

También en algunas de estas Villae quiere verse el origen de los centros monacales, de los dominios de algunos monasterios, como pequeñas cédulas de producción.

Más allá del siglo V no hay pruebas de más reconstrucciones, ni elaboración de mosaicos, con una progresiva transformación.

 

CARACTERÍSTICAS FÍSICAS Y MATERIALES DE LAS VILLAE.

La implantación espacial es inicialmente un modelo Mediterráneo, parte de esta zona, para ir adentrándose hacia el interior de la Meseta, donde existe un tipo de explotación diferente, por lo que se llevarán a cabo adaptaciones de este modelo a medios diferentes. Así, no se cumplen todas las características descritas por Mela y Varrón, al describir los modos de economía agraria, cómo debían ser éstos: debían estar cerca de un camino pero no en el mismo camino, ligeramente apartado; cómo debe ser, cómo organizar, cómo organizar el sistema de explotación esclavista. Por otro lado, Vitrubio lleva a cabo un razonamiento de cómo debía llevarse a cabo el trabajo de arquitectura, cómo debía ser un edificio, implantándose en sitios llanos con buenos recursos en el suelo (agua, por ejemplo). Pero hacia el interior y el noroeste, el tipo de recursos agrarios es diferente a los que son propios del mediterráneo (la Trilogía Mediterránea), ya que han de hacer frente incluso ala montaña, desarrollándose, por tanto, otro tipo de explotaciones como la ganadería, con lo que se produce una diversificación en el tipo y extensión de estas propiedades rústicas, con varios fundus, no respondiendo al modelo agrupado de un latifundio, siendo este el caso de Asturias, donde no cabe pensaren medianas extensiones, sino múltiples pequeñas extensiones repartidas por un territorio, con un tipo de Villae no muy grandes, y bastante cercanas entre sí, no las suele separar más de uno o dos kilómetros. Todas las Villae están repartidas con toponimia latina terminada en –ANA o en –E -I. En las estribaciones de la Península Ibérica, los mejores casos son los de Torre de Palma, que mantiene su estructura y su extensión se calcula en 3.000 hectáreas. A partir de aquí se lleva a cabo una gradación en la escala de fundus, más pequeños, considerando los dominios de, entre 500 y 1.000 hectáreas como grandes villas, más propias de las cuencas del Duero y Miño. Siendo un latifundio de gran propiedad el origen de espacios latifundistas actuales. Existe también una serie de propiedades de mediano tamaño, de unas 30 hectáreas, y otras de tipo familiar que no llegan a las 3 Ha.

Con ello se origina también una diversidad tipológica-arquitectónica sumamente atractiva. La Pars Dominica, la parte del propietario, es donde se va a desarrollar un programa arquitectónico que sea capaz de transmitir el poder, la riqueza, la ostentación de la que hace gala, en el que se ponen a su disposición todos los medios de construcción de un gran palacio, con anexos como puedan ser las termas.

Están compuestas por toda una serie de estancias, en las que las más señoriales suelen ser los Triclinia y los Oeci, este último se desarrolla especialmente en época tardía. Un ejemplo es la Villa de Materno (lámina 13), con un peristilo central, y un corredor que separa dos zonas, un Triclinio y un Oecus con un espacio macrocefálico. Eran zonas de grandes banquetes de dispensa del señor y el Oecus o Salón de recepciones o Salón de Trono donde se ejercen las labores administrativas con una pequeña corte en la Villa. Es por tanto, en estas zonas, donde se desarrolla especialmente el programa de ostentación y riqueza del dominus y donde se desarrolla todo el programa arquitectónico representativo, con mosaicos, cortinajes, mármoles. A través de los mosaicos, precisamente, se puede observar el carácter ideológico que posee esta aristocracia rústica. No son simples residencias de campo con un sistema macroeconómico. El estudio arqueológico nos informa de este modo de vida; de sus coordenadas ideológicas y de cómo las llevan acabo.

A partir de aquí, se ven las tipologías urbanísticas de las Villae, con sus elementos. La lámina 9, describe varias de estas tipologías, que en las zonas más montañosas, como en Asturias, se caracteriza por carecer de edificios con peristilo, siendo sustituida por la casa cerrada. Estas diferencias regionales generan una tipología diversa de adaptación al medio y se consideran dos modelos básicos de Villae: la Mediterránea o la Continental/Nórdica, que será la Villa-bloque.

Pero esto no quita, que se de el caso de la aparición de edificios bloque en áreas mediterráneas, como el Mosaico de Túnez, donde aparecía una Villa de este tipo, o que en casos de las Islas Británicas, hayan aparecido Villas con peristilo.

En la Península Ibérica están representados los tres tipos de villas que ilustran la lámina:

Villa Lineal. Cerrada, sin peristilo. Presenta 3 subtipos:

A. Lineal simple. Es de planta basilical, si bien el modelo más propio de este tipo, es el que posee corredores transversales, en el que se pueden dar varios ejemplos en la Península Ibérica, como es el caso de la Villa de Memorana, en Asturias, si bien se la conoce muy poco.

B. Galería. En la que se desarrolla ésta, en uno o varios de sus lados, generalmente presidiendo la fachada, en la que se distinguen tres variantes. La primera sería una especie de corredor con arcadas en la fachada; la segunda tendría un corredor abierto y la tercera, la galería cubriría varias partes

C. Galería y torres. Con una galería en la fachada en marcada por dos torres, que pueden estar esquinadas e integradas en la planta del edificio, sobresaliendo de él, u ocupando todo el lateral del mismo. Esta solución crearía pabellones laterales no saliéndose de la fachada, Villae con peristilo pueden tener también esta solución de galería entre torres (Villa de la Olmeda, derivada de la de Diocleciano en Split)(lámina 11).

La Villa de Beloño (lámina 12), presenta tres bloques. El B se cree que es una Villa de Galería con dos pabellones o torres, pero podría darse el caso que no se haya excavado todavía el peristilo, por lo que la tipología podría variar.

Villa-bloque con peristilo. Se encuentra dividida en dos variantes:

D. Planta simple. Con forma cuadrangular.

E. Planta compuesta. Con elementos que rompen estas estructuras simples, abriéndose a otro patio, a otro peristilo, etc.

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Villa Aulica. Si las lineales y con Peristilo se diferencian en función de su desarrollo a partir de un corredor o un peristilo, en este caso no va a existir un concepto espacial, es más bien un carácter que un tipo, porque las Villae Áulicas vienen dadas por el carácter aristocrático de determinados elementos, como las salas absidiadas, los Oeci, los Triclinia, las Termas, etc... Se trata de un tipo de Villa engrandecido o dotado de unas características que le confieren un carácter áulico. Pueden ser monumentales, simples o complejos, motivados por la superposición de varios patios, peristilos, con un mayor número de salas destacadas por la incorporación de ábsides.

La zona del Duero es la que mayor número de Villae de este tipo presenta en la Península Ibérica, lo cual puede estar ligado a que en esta zona, o de esta zona es originaria la familia de Teodosio, si bien esta zona era poco propicia para el cereal, sí las arquitecturas van a responder a este tipo de construcción mediterránea. Durante los siglos IV-V, estos aristócratas, en algunos de cuyos casos se conocen los lazos de unión con el emperador, estuvieron ligados a actividades imperiales.

Otros tipos de Villae Áulicas no responden a una arquitectura determinada, sólo a la presencia de elementos singulares. Como en Cencellas, que se trata de una Villa de Tipo Lineal, con una zona termal y dos salas monumentales, la central, que es un mausoleo ya visto, esférico con pequeños absidiolos en los ángulos (al exterior, la estructura es cuadrangular).

Lámina 10. La Villa de la Piazza Armerina, se trata de una Villa suburbana, pero resulta ser una referencia ineludible para las Villae Romanas. Fue el modelo mucho tiempo, para definir estos palacios, tanto suburbanos como rústicos del bajoimperio, aunque algunos de sus elementos, los absidiados no sean los más antiguos (Cercadilla). Armerina es un palacio áulico, rn l que todo gira en torno a un peristilo, pero las estructuras se escapan del entorno inmediato del peristilo, por el desarrollo tan exagerado del programa que e lleva a cabo. La entrada, desproporcionada, y entorno a un pequeño patio porticado, se escapa del eje del peristilo, como todo el conjunto termal, en la parte inferior. Lo mismo sucede con las salas absidiadas (5 y 6), desarrolladas a partir del corredor (4), que también se sale de los ejes del peristilo, al igual que la sala Trícora (9), que se abre a partir de un patio porticado (8), todos fuera del eje.

Las Villae del Bajoimperio, introducirán en el campo del palacio y centros de explotación agraria, elementos que hasta entonces no existían. Es la introducción de elementos de refinamiento del conjunto palaciego, como salas exedradas, termas; técnicas constructivas; elementos como las cubiertas, de Tegulae en vez de los sistemas de techumbre tradicionales del campo que se realizaban a partir de materiales vegetales... También elementos relacionados con suelos y paredes. En los suelos, el Opus Signium, pero sobre todo los mosaicos, que se desarrollan no sólo como elemento decorativo, sino también representan en sus escenas, la ideología, la idiosincrasia de los señores de la Villa. También uso de Opus Sectile y pinturas (en las paredes).

Por último, la presencia e introducción, no desde los primeros programas arquitectónicos, de elementos cristianos: Mausoleos,

 

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