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En la gastronomía de
Beniganim entre muchas otras cosas vamos a destacar el arrop y tallaetes, un postre
tradicional de este pueblo.
La golosina del arrope, de la que tan orgullosos se sienten los de
Beniganim, se elabora con vino corriente y frutas confitadas.
Encontramos pues una receta que desconocemos su antigüedad en un libro
que data de 1901 en el cual. Se habla de que hace siglos nos decía, que se hacían en la
población no menos de 30.000 cantaros al año de lo que nos da la importancia que pudo
tener este postre en fechas anteriores, se mantenía este postre en cantaros, las tinajas
se utilizaban para el envase, transporte y conservación del mismo, así pues encontramos
esta formula que la escribimos tal y como esta en el libro de la descripción de como
hacían este rico postre:
Se escogen uva sazonada, que no este sobrado madura, y de ella exprimen el
zumo con limpieza; a este licor, antes que fermente, le añaden marga blanca sumamente
caliza, cuyo peso debe ser la duodécima parte del liquido, y con esta mezcla lo ponen al
fuego en un caldero, donde hierve media hora; lo apartan de allí pasado este tiempo y se
precipitan al fondo las heces y la tierra, quedando encima el licor sumamente limpio. Así
defecado, lo pasan a otro caldero y lo hacen hervir como dos o tres horas, hasta que tome
la consistencia que se reputa necesaria. Esta se conoce haber llegado al debido punto
cuando, cogiendo una gota de arropen en un vaso de agua, se precipita al fondo y vuelve a
subir a la superficie sin mezclarse con el agua. En este estado ponen en cantaras el
arrope y lo conservan o lo emplean en confitar membrillos.
El arrope de Beniganim consiste en cocer con mosto trozos de calabaza y de
sandia, limones, naranjas y otras frutas, de lo cual resulta una especie de dulce y
almíbar tan exquisito que, conservado en unas cantarillas de figura oblonga, se exporta
para otras ciudades. |