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¿HaciaDónde corres?

 

Cuenta la historia de algo que sucedió mientras un señor estaba cazando venados en los bosques de Oregon.

Con el rifle acunado en el hueco de sus brazos, el hombre iba por un antiguo camino de leñadores casi borrado por la exuberante espesura. Caía la tarde y estaba pensando en regresar al campamento cuando oyó un ruido en los arbustos cerca de él. Antes de que tuviera oportunidad de levantar el rifle, un bultito castaño y blanco corrió hacia él a toda velocidad.

 

"Todo sucedió tan rápido, que el hobre apenas tuvo tiempo de pensar. Miro hacia abajo y allí estaba un conejito castaño (en extremo agotado) acurrucado contra sus piernas entre sus botas. La cosita temblaba como una hoja, pero allí estaba sin moverse. 

Esto era sumamente raro. Los conejos silvestres tienen miedo de la gente, y ni siquiera es fácil llega a ver alguno... mucho menos uno que venga y se siente en nuestros pies.

Mientras  trataba de encontrarle explicación a aquello, otro actor entro en la escena: Más abajo en el camino una comadreja salto al camino, cuando vio  al hombre (y a la que consideraba su presa, sentada a sus pies) el predador quedo congelado, el hocico jadeante, los ojos con un brillo rojo.

Entonces comprendió el hombre que había irrumpido en medio de un pequeño drama de vida y muerte en el bosque. El conejito, exhausto por la persecución, estaba a solo minutos de la muerte. Este hombre era su última esperanza de refugio. Olvidando su natural recelo y miedo, el animalito instintivamente se había pegado a él buscando protección de los afilados dientes de su implacable enemigo".

El hombre no lo decepcionó: alzó su rifle, apuntó y disparó al suelo justo debajo de la comadreja. El animal pareció saltar casi recto al aire un par de pies y entró disparado hacia el bosque de nuevo, a toda velocidad que sus patas se lo permitían.

Durante un rato el conejito no se movió. Siguió echadito allí, acurrucado entre los pies del hombre, en la tarde que caía poco a poco, mientras él le hablaba suavemente. 

¿A dónde fue, chiquitín? No pienso que te molestará por un tiempo. Parece que esta noche te has librado de la trampa.

Pronto el conejito se fue saltando, alejándose de su protector para entrar en el bosque.

¿A dónde corres Tu en momentos de necesidad?

¿A dónde corres cuando te persiguen predadores como los problemas, las preocupaciones y los temores?

¿Dónde te escondes cuando tu pasado te persigue como un lobo implacable, tratando de destruirte?

¿Dónde buscas protección cuando las comadrejas de la tentación, la corrupción y la maldad amenazan con vencerte?

¿A dónde te vuelves cuando tu energía se agota... cuando la debilidad te embarga y sientes que no puedes huir por mas tiempo?

¿Te vuelves a tu protector, Aquel que esta firme con los brazos abiertos, esperando porque vuelvas y te refugies en la seguridad de todo lo que El es?

 

Vengan a mí todos ustedes que están cansados de sus trabajos y cargas, y yo los haré descansar.(Mateos 11:28)

 

Bendeciré al Señor con toda mi alma;

no olvidaré ninguno de sus beneficios.

 Él es quien perdona todas mis maldades,

quien sana todas mis enfermedades,

 quien libra mi vida del sepulcro,

quien me colma de amor y ternura,

 quien me satisface con todo lo mejor

y me rejuvenece como un águila. Salmos 103:2-5

¿Acaso no lo sabes? ¿No lo has oído?

El Señor, el Dios eterno,

el creador del mundo entero,

no se fatiga ni se cansa;

su inteligencia es infinita.

 Él da fuerzas al cansado,

y al débil le aumenta su vigor.

 Hasta los jóvenes pueden cansarse y fatigarse,

hasta los más fuertes llegan a caer,

 pero los que confían en el Señor

tendrán siempre nuevas fuerzas

y podrán volar como las águilas;

podrán correr sin cansarse

y caminar sin fatigarse.Isaías 40:28-31

Te inviton a que realices esta oracíón: Señor Jesús, en este momento reconozco que tú eres el Todopoderoso, pérdoname por no recurrir a tí en mis momentos de angustias, cuando me abatieron los problemas, sé mi sosten, vengo a Tí para descanzar, toma toda autoridad sobre mi ser y renueva mis fuerzas como las águilas, día a día, renuévame, hoy más que ayer, pon de tu Espíritu en mí, En Tu nombre  Jesús Amén.