| La
Historia de la Humanidad es también la historia
del caballo, el animal más bello de la creación
y el que, sin duda, prestó más y mejores
servicios al hombre, como lo demuestra cualquier
pasaje o cualquier página de cualquier año y
cualquier siglo. Ya
decía Rubén Darío que "No se concibe a
Alejandro Magno sin "Bucéfalo"; al Cid,
sin "Babieca"; ni puede haber Santiago
en pié, Quijote sin "Rocinante", ni
poeta sin "Pegaso".
Pero
la verdad es que Rubén Darío se quedó corto,
pues aparte de los caballos por el nombrados hay
todavía muchos nombres célebres de los que aquí
vamos a hacer mención y que dejaron su huella en
la Historia del Hombre.
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| Pegaso:
El caballo de los dioses "Pegaso"
fue el primer caballo que consiguió estar entre
los dioses de la Mitología Griega y tratar de tú
a los habitantes del Olimpo. Pegaso era el
caballo de Zeus, el dios soberano y amo del Cielo
y la Tierra.
Según
los esquemas de la Mitología el "caballo
volador" nació del chorro de sangre que
brotó cuando Perseo cortó la cabeza a Medusa y
gracias a él pudo libertar el héroe a Andrómeda,
la hija del rey de Etiopía, que quiso disputar a
las Nereidas el premio de la hermosura y fue
atada a una roca para que la devorase un monstruo
marino
.y que después haría su
esposa.
"Pegaso",
creció y vivió sus años de potro en las
laderas y los verdes prados del monte Olimpo,
morada de los dioses, que estaba situado entre
Tesalia y Macedonia (Hoy monte Olimbos)
y
era un bello ejemplar del tipo "sículo",
cruce del ario y del persa, de color blanco y
gran poderío. Estaba dotado de alas y volaba por
los aires, cuando no corría "como el viento"
por la tierra.
"Pegaso"
fue el caballo más rápido que ha existido y el
símbolo de la velocidad
como los demuestran
los cantos inmortales que en su honor entonaron
los poetas de todos los tiempos. Pero, además,
fue también el primer medio de comunicación y
transporte que se elevó por los aires. De ahí
las numerosas fábulas que le atribuyeron los
griegos y el lugar destacado que ocupa en la
mitología y en la historia del caballo. Aunque
no fuese un caballo de carne y hueso.
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| Janto:
El caballo de Aquiles Después
de "Pegaso", el caballo de los dioses,
no hay más remedio que hablar de "los
caballos de la Ilíada", ya que sin ellos no
se concibe la obra de Homero
ni la guerra de
Troya.
"Janto"
junto con "Balio" formaban la pareja de
"caballos inmortales" que Peleo recibió
al casarse con la nereida Tetis, de cuya unión
nació Aquiles. La yegua que los parió se
llamaba "Podarga".
Se
asegura de "Janto" que, aunque de
origen divino e inmortal, era un caballo negro y
de pura sangre persa, que tenía tres años y
estaba dotado de patas especialmente vigorosas
que le capacitaban para correr a mayor velocidad
que la mayor parte de sus congéneres. Por su
parte, "Balio" era de color blanco e
igualmente rápido. Esta rapidez de ambos era lo
que impedía que Aquiles pudiera uncir a su carro
otros dos caballos que era lo habitual entre los
griegos.
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| Bucéfalo:
El caballo de Alejandro Magno Se
llamaba "Bucéfalo" y era el caballo
del gran Alejandro Magno, sin duda el general más
grande de la Historia (¡el que jamás perdió
una batalla y construyó un imperio!) y el "hombre
de Estado" más genial de su tiempo.
Alejandro
fue el hijo primogénito del rey de Macedonia,
Filipo II, el creador de la famosa "falange
macedónica", que revolucionó el arte de la
guerra y el que logró unificar las ciudades-Estado
de Grecia, salvo Esparta. Alejandro nació en el
año 356 A.C. y tuvo como profesor de estudios al
gran Aristóteles. A los dieciséis años,
Alejandro guerreaba ya como un experto y hacía
de "regente" en ausencia de su padre.
Dos años más tarde era el jefe de la caballería.
A los veinte años subió al trono y fue rey
hasta su muerte, acaecida trece años más tarde.
Según
la leyenda fue en sus tiempos de jefe de la
caballería cuando pidió a su padre que le
proporcionase "caballos de Tesalia" por
ser los mejores del mundo para la guerra. Y eso
hizo el rey Filipo.
"Bucéfalo"
que era de color negro azabache y una estrella
blanca en la frente con forma de "cabeza de
buey", despertaba el asombro de todos por su
belleza, su poderío y su rebeldía
.
Cuenta
Plutarco en "Vidas paralelas: Alejandro y César"
que el encuentro entre Alejandro y "Bucéfalo"
se produjo de la siguiente manera: "Trajo un
tesalino llamado Filónico el caballo Bucéfalo
para venderlo a Filipo en trece talentos, y
habiendo bajado a un descampado para probarlo
pareció áspero y enteramente indómito, sin
admitir jinete ni sufrir la voz de ninguno de los
que acompañaban a Filipo, sino que a todos se
les ponía de manos. Desagradóle a Filipo y dio
orden de que se lo llevaran por ser fiera e indócil;
pero Alejandro, que se hallaba presente dijo:
-Qué
caballo nos perdemos!¡Y todo por no tener
conocimientos ni resolución para manejarlo!
A
lo que replicó Filipo, algo molesto por la
suficiencia de su hijo:
-¿Acaso
tú lo manejarías mejor que estos que tienen más
años y más experiencia que tú?
-Por
supuesto que sí; a este ya se ve que lo manejaré
mejor que nadie -respondió Alejandro.
-¿y
cuál ha de ser la pena de tu temeridad -preguntó
Filipo- si no lo consigues?
-¡Por
Zeus -exclamó el joven- , pagaré el precio del
caballo!
Echáronse
a reír y convenidos en la cantidad, marchó al
punto adonde estaba el caballo, tomóle por las
riendas y, volviéndole, le puso frente al sol,
pensando, según parece, que el caballo, por ver
su sombra, que caía y se movía junto a sí, era
por lo que se inquietaba. Pásolo después la
mano y le halagó por un momento, y viendo que
tenía fuego y bríos, se quitó poco a poco el
manto, arrojándolo al suelo, y de un salto montó
en él sin dificultad. Tiró un poco al principio
del freno, y sin castigarle y aún tocarle le
hizo estarse quieto. Cuando ya vio que no ofrecía
riesgo, aunque hervía por correr, le dio rienda
y le agitó usando de voz fuerte y aplicándole
los talones. Filipo y los que con él estaban
tuvieron al principio mucho cuidado y se quedaron
en silencio; pero cuando le dió la vuelta con
facilidad y soltura, mostrándose contento y
alegre, todos los demás prorrumpieron en voces
de aclamación. Más del padre se refiere que
lloró de gozo, y que besándole en la cabeza
luego que se apeó le dijo:
-¡Hijo
mío, busca un reino igual a ti, porque en la
Macedonia no cabes!"
Alejandro
salió de Grecia para hacer el imperio más
grande de la antigüedad
y siempre a lomos
de "Bucéfalo", el caballo más rápido
y resistente que ha existido. Entre ambos,
construyeron un imperio de más de veinte
millones de kilómetros cuadrados.
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| Strategos:
El caballo de Aníbal Aníbal
fue el hijo de Amílcar Barca, el general
cartaginés que conquistó España para Cartago,
y vivió entre los años 247 y 183 A.C. Aníbal
fue un gran jefe militar, sin embargo, lo que le
elevó a la categoría de "mito universal"
fue su hazaña de atravesar los Alpes con un ejército
de más de cincuenta mil hombres, diez mil
jinetes y medio centenar de elefantes
y
vencer a los romanos en su propio feudo.
"Strategos"
-en griego "General"- fue "el
caballo de los Alpes", aquel con el que
culminó la hazaña del gran Ejército y los
elefantes. Al parecer, era un caballo
impresionante, de gran alzada y color negro
azabache, inquieto, agresivo en la carrera y fácilmente
manejable en el combate (y no hay que olvidar que
los cartagineses montaban sus caballos sin freno,
sin bocado y muchas veces sin bridas). que se había
hecho traer de la Tesalia griega en un afán de
imitar a su gran ídolo juvenil: Alejandro Magno.
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| Incitatus:
El caballo de Caligula Los
romanos nunca fueron especialistas en caballería,
ni fue ésta el eje de sus ejércitos, pues Roma
confió siempre más en sus famosas legiones que
en sus jinetes; Sin embargo, Roma hizo del
caballo su animal predilecto, y de las carreras
de caballos su deporte favorito.
De
todos los caballos de Roma, incluyendo el de
Julio César, el más famoso, sin duda, es el del
emperador Calígula. Cayo César Augusto Germánico,
que estos eran los verdaderos nombres de Calígula,
fue el segundo de los llamados "emperadores
locos" (los otros fueron Tieberio, Claudio y
Nerón) y reinó desde el año 37 al año 41 de
nuestra era cristiana.
Se
llamaba "Incitatus", es decir, "Impetuoso",
y al parecer era de origen hispano, lo cual no
sorprende, pues Roma importaba cada año de
Hispania alrededor de 10,000 caballos. Calígula,
por lo visto, llegó a adorar a la noble bestia
hasta el punto de que mandó construir para él
una caballeriza de mármol y un pesebre de marfil
y
más tarde una casa-palacio con servidores y
mobiliario de lujo para que recibiese a las
personas que le mandaba como invitados.
La
leyenda asegura que el joven emperador comía y
dormía en los establos, junto al caballo, los días
de las carreras
, y para que nada ni nadie
turbase al equino, ya desde la víspera decretaba
el "silencio general" de toda la ciudad
bajo pena de muerte a quien no lo respetase.
Se
cuenta que en una de aquellas carreras, a pesar
de todo, perdió "Incitatus" y que Calígula
no pudo contenerse y mandó matar al osado auriga,
pero diciéndole al verdugo aquello de "Mátalo
lentamente para que se sienta morir".
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| Genitor:
El caballo de Julio César Caballo
extraordinario, casi con pies de hombre y con
pezuñas hinchadas a manera de dedos, el cual,
nacido en su casa, habiendo los arúspices
predicho que su dueño tendría el imperio del
mundo, lo alimentó con gran cuidado y fue el
primero en montarlo, al no consentir ningún otro
jinete; más tarde hizo levantar incluso una
estatua de éste delante del templo de Venus
Genetrix.
Parece
ser que "Génitor" -o sea, creador,
padre o reproductor- fue llamado así por César
en recuerdo de su padre muerto, cuando tan sólo
tenía él catorce o quince años.
Con
este caballo de "pies de hombre" fue
con el que pasó el Rubicón cuando la noche del
12 de Enero del año 50 A.C. (calendario "Juliano")
se decidió por la guerra civil y la conquista
del Poder.
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| Lazlos:
El caballo del desierto "Lazlos"
fue el primer caballo real que tuvo Mahoma, el
caballo que precedió a la "espada"
aquel
caballo que le regaló el gobernador del Egipto
en los primeros años de la Egira.
Con
este caballo hizo Mahoma su primera peregrinación
real a La Meca, aunque sin abandonar todavía su
camello favorito ("Al Qaswá"). Es más,
se dice que fue este espléndido animal el que
inspiró a Mahoma su gran pasión y su amor por
los caballos, y especialmente por las yeguas
.y
el que le movió a escribir y proclamar "El
diablo nunca osará entrar en una tienda habitada
por un caballo árabe".
Más
tarde, y preocupado por la supervivencia "pura"
de la raza equina, escribiría en el mismísimo
Corán esta máxima: "Cuantos más granos de
cebada proporciones a tu caballo, más pecados te
serán perdonados
", lo cual justifica
con creces la relación hombre-caballo, que duró
trece siglos, y la grandeza del caballo "Árabe",
el más bello y hermoso de los caballos del Mundo
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