Citas y frases célebres.

El
cielo caballar
Por Mónica Dutto
"Dios está
con los que se ocupan de los caballos. Al quien cuide un caballo para la causa
de Dios todos sus pecados le serán perdonados "
Mahoma
Esta historia comienza con la llegada del mítico Pegaso al reino celestial de los caballos. Pegaso fue hijo de Poseidón, dios del mar y de la górgona Medusa, criatura alada y terrorífica, con aspecto de dragón, cubierta de escamas doradas y con serpientes en lugar de cabellos. Al ser muerta por el joven Perseo, de su sangre surgió el caballo alado. Todos quisieron capturar y amansar al corcel allegado del viento y Belerofonte, príncipe de Corinto, gracias al consejo de un augur y a la concurrencia de la diosa Atenea, logró someter al noble bruto y juntos realizaron proezas extraordinarias, hasta que el jinete pecando de soberbia, como buen humano que era, quiso ser transportado hasta el Olimpo, residencia de los dioses y aquí fue cuando Pegaso con buen tino, lo derribó y abandonó al osado que pretendió alcanzar la inmortalidad. El todopoderoso Zeus premió la prudencia de Pegaso estabulándolo en el Olimpo y lo nombró encargado de los símbolos del poder: el trueno y el rayo El corcel alado cumplió fielmente con la tarea impuesta hasta que cansado de la inmortalidad entre dioses de figura humana, solicitó subir a los cielos de sus semejantes. Zeus aceptó liberarlo y así es como Pegaso ascendió al Edén de los équidos, un infinito universo de praderas eternas y frescos manantiales. Allí se encontró con un albo rocín que descansaba plácido bajo la fronda.
__¿ Quién eres noble hermano?, le preguntó
Y Pegaso continuó su camino, dejando en descanso al que podríamos llamar Rocinahora, ya que el leal cuadrúpedo había retornado a su juventud. A un lado del sendero halló pastando frescas hierbas a otro congéner que le resultó conocido por su impronta arábiga: elegancia, belfos salientes, ojos expresivos y brillantes...
__ Perdona buen amigo, creo que te conozco...
De los grandes ojos relampagueantes del corcel, cayó una lágrima, en homenaje a los gloriosos tiempo idos
__ Disfruta de este solaz que con tu valentía y arrojo te has ganado. Continúa con tu merecido descanso, inmortal Babieca.
Y despidiéndose así de la fiel cabalgadura del Campeador, continuó su marcha sin prisa por un sendero bordeado de flores silvestres que seducían con su aroma. Detuvo su marcha al sentir un tropel a sus espaldas, al voltearse vio la figura que ya frenaba, jadeante, a su lado.
__ Me han dicho que estabas junto a nosotros y no pude contener mis ímpetus, ¡envidiable caballo alado!
Contempló al majestuoso hermano que tenía ante sí, brillante en transpiración, que lo contemplaba con arrobamiento.
__ Oh Incitatus!, el gran caballo del emperador. El único representante de nuestro género que llegó a detentar un título honorífico, propio de humanos
El tordillo alado enfiló hacia las orillas de una límpida vertiente para calmar su sed. Y allí encontró abrevando a un semejante de poca alzada, pero digno dentro de su sencillez, quien el ver a su lado al legendario Pegaso le habló con cierta timidez.
__ Te venero hermano de los vientos
"Caballito criollo del galope corto Del aliento largo y del instinto fiel... " __" ... caballito criollo que de puro heroico se alejó una tarde de bajo su ombú y en alas de extraños afanes de gloria trepó los Andes y se fue al Perú... "
Y allí el memorable criollo argentino, se sintió tan grande como cualquiera de aquellos héroes que habitaban el reino celestial de los caballos.
__ Veo allí en la ribera opuesta a dos viejos conocidos
Continuó Pegaso su recorrida celestial y junto a un monte de olivos halló en actitud de espera un soberbio ejemplar, en quien reconoció de inmediato a Bucéfalo
__ ¡Te saludo gran potro del inmortal Alejandro!
Caía la tarde. El rojo sol del poniente iba destiñendo el verde de la pradera. Comenzaron a escucharse tropeles desde todas las direcciones. Los elegantes señores de ese paraíso iban formando manadas que a galope tendido y alegre buscaban el refugio nocturno de las cavernas. Crines al viento. Belfos abiertos Colas cual banderas flameantes. Ojos chispeantes Iban juntándose los indómitas caballos escitas, los ponies manchurianos, los hijos de Darley Arabian, Godolphin y Byerley Turk, los poleros argentinos, los albos lipizanos, apaluzas del norte, los de tiro hicsos y romanos, los pesados y nobles percherones, las tordas o claras jacas de elegante paso de ambladura, los valientes ulanos,... Todos juntos, retozantes, gozando de la paz eterna bien ganada tras arduas faenas y muestras de nobleza hacia los hombres con los que compartieron gloria. Unos avanzan devorando leguas de libertad bien ganada, emancipados de arneses y monturas. Libres de toda unción. Otros ganan distancias a carrera limpia, y ante algún matorral que se interpone en la senda, se impulsan con sus poderosos cuartos traseros, elevándose en un salto majestuoso para salvar el obstáculo. En este grupo de saltarines va el chileno Huaso, el inigualado campeón de los 2,47 mts. en potencia, el tozudo Chimbote, Popeye el mosqueador, Ambassador, Risueño, Virtuoso, Tostado... y otros muchos que aún disfrutan trasponiendo obstáculos.
__¿Puedo acompañarte en la
carrera honorable Pegaso?
__ ¡Por supuesto eterno Secretariat!, único caballo que compartes el podio con
los grandes atletas humanos del siglo...
Y a galope tendido,... un poco
rezagado, porque es recién llegado al reino del cielo caballar, marcha en la búsqueda
de sus gloriosos pares, Ranquel, el oscuro que a una niña colmó de goce a
pesar de ser un perpetuo rebelde.
Mónica Dutto, Córdoba Argentina.