En todos los
deportes ecuestres el caballo es el soberano.
El bienestar del
caballo debe prevalecer sobre las exigencias de
criadores, entrenadores, jinetes, propietarios,
comerciantes, organizadores, patrocinadores y
jurados.
Todos los
cuidados y tratamientos veterinarios prodigados a
los caballos deben asegurar su salud y bienestar.
Se debe mantener
en todo momento un buen nivel en materia de
alimentación, salud, higiene, y seguridad del
caballo.
Un ambiente sano
debe mantenerse durante el transporte de los
caballos. Debe adoptarse las oportunas medidas
para asegurar que la ventilación sea la adecuada
y la alimentación y agua suficientes y
suministradas se forma regular.
Deberá ponerse
especial interés en que la instrucción en el
entrenamiento y práctica de los deportes
ecuestres mejore, así como promocionar los
estudios científicos sobre medicina equina.
En interés del
caballo, la salud y la competencia del jinete se
consideran esenciales.
Cada tipo de
equitación y cada método de entrenamiento deberán
considerar al caballo y excluir toda técnica
considerada abusiva por la Federación Ecuestre
Internacional.
Las Federaciones
Nacionales deberán instituir controles adecuados
para que toda persona y órgano bajo su
jurisdicción respete el bienestar del caballo.
Los reglamentos
nacionales e internacionales del deporte
ecuestre, relativos a la protección del caballo,
deberán ser respetados, no sólo durante la
celebración de concursos, sino también durante
los entrenamientos. Los reglamentos deberán ser
continuamente revisados, a fin de asegurar el
respeto al caballo