teorias_de_equitacion

 

Algunas teorías sobre equitación.

EL CALENTAMIENTO

Saber calentar bien al caballo antes del ejercicio intenso, sea cual sea su disciplina, es más importante de lo que muchos pueden imaginar. El correcto calentamiento lo prepara física y psíquicamente para el esfuerzo y la concentración, y es la mejor forma de prevenir lesiones provocadas por un trabajo brusco o descontrolado.

Para el caballo de doma o salto, el calentamiento es la parte más importante del trabajo, y el principio es muy similar: descontracción a los tres aires, flexibilidad, cadéncia y conseguir un perfil redondeado que incremente la verdadera impulsión. Todo esto potenciará las cualidades atléticas del caballo y lo encaminará hacia la voluntad y concentración que se requiere en estas disciplinas.

Muchos profesionales coinciden en que el éxito de un concurso está en la pista de calentamiento; en como se trabaje este aspecto, pues al fin y al cabo, el calentamiento nos permite preparar al caballo en su mejor condición.

EL CALENTAMIENTO DEL CABALLO DE DOMA CLASICA

El caballo de doma clásica, como todo deportista, necesita un adecuado calentamiento para prepararse física y psíquicamente a los esfuerzos físicos y de concentración que requiere esta disciplina. Al margen del trabajo a la cuerda, cuya necesidad en el trabajo diario dependerá muchas veces del temperamento del animal y de la necesidad de potenciar e insistir en determinados aspectos que pueden verse favorecidos en esta práctica (con el inconveniente de no poder disponer del caballo en línea recta), aquí nos referiremos a la progresión del trabajo montado, previo a los ejercicios específicos de la doma clásica.

Lo primero de todo, deben dedicarse de 10 a 15 minutos al paso, con las riendas ligeramente alargadas, y permitiendo que el caballo estire el cuello hacia abajo manteniéndose tranquilo y relajado, con un movimiento amplio hacia delante. Esto hay que tenerlo en cuenta, tanto si el trabajo se hace en pista como si se hace en el exterior, y sobretodo, hay que prestar mucha atención en evitar retrotes. Seguidamente, y todavía al paso, iremos recuperando lo más pronto posible un ligero contacto con la boca del caballo, que irá acompañado del aumento de las ayudas propulsoras, y de unas flexiones y cesiones de mandíbula, para ponernos en condiciones de comenzar el trabajo al trote. En el paso es conveniente también practicar ejercicios laterales antes

e empezar a trotar, para romper las rigideces dorsales. Depende del nivel de adiestramiento del caballo, esos ejercicios serán: ceder a la pierna o espalda adentro.

El trabajo al trote se empezará primeramente levantado "a la inglesa", para no sobrecargar el dorso del caballo y animarlo a redondearse. Empezaremos con trote de trabajo, con el contacto en la boca necesario para llegar a conseguir la puesta en mano elemental propia de este aire. Es importante en el calentamiento, que el caballo se mantenga tranquilo y relajado. A medida que vaya calentando sus grupos musculares, se podrá ir exigiendo más y el caballo, a la vez, estará más predispuesto. En esta fase, se deberá prestar especial atención al paso de las esquinas, incurvación en círculos grandes, semicírculos, vueltas y serpentinas de pocos bucles, así como transiciones trote-paso y paso-trote.

Podremos empezar el trabajo a galope en el que tendrá especial importancia la rectitud, con una buena impulsión y remetimiento de los posteriores, incurvación adecuada según el radio de los círculos, y el mantenimiento de la cadencia.

En esta fase empezaremos a realizar transiciones a los tres aires, por orden paso-trote-galope o a la inversa, en las que profundizaremos en la búsqueda del equilibrio. Después de haber trabajado a los tres aires comenzaremos con algún alargamiento tanto a paso, trote o galope; las paradas, el galope entrocado, y ejercicios de dos pistas.

La pierna interior, junto a la cincha, será la que nos servirá para mantener la impulsión, y también será aquella alrededor de la cual se incurvará el caballo, tanto en los círculos como en las vueltas, las serpentinas y los trabajos de dos pistas.

La pierna exterior nos ayudará, entre otras cosas, a evitar los desplazamientos de la grupa, colocada ligeramente hacia atrás, y para las salidas a galope.

En cuanto a las riendas, habrá que cuidar especialmente, no excedernos en el uso de la interna, que nos ha de servir para relajar la mandíbula y colocar al caballo, acompañada siempre de la acción simultanea de la rienda externa, que evitará los excesos de flexión conteniendo las espaldas, proporcionando el apoyo necesario.

A partir de aquí comenzaremos a practicar las figuras incluidas en el nivel o reprís que estemos preparando, teniendo en cuenta que todos los ejercicios deben realizarse a ambas manos.

A lo largo del trabajo, se intercalarán periodos de descanso al paso, para terminar la sesión con unos minutos de relajación, que podremos empezar, por ejemplo, con un galope ligero, seguido de trote levantado y paso.

EL CALENTAMIENTO DEL CABALLO DE SALTO DE OBSTACULOS.

El salto de obstáculos exige del caballo un gran esfuerzo físico y de concentración. El tener que medir y controlar sus trancos entre obstáculos hace de la precisión un esfuerzo psicológico y de concentración.

El caballo de salto se verá muy vinculado a la doma clásica, ya que no es recomendable trabajar más de tres días por semana sobre obstáculos, por lo que el calentamiento será similar en un principio.

Los primeros 10 o 15 minutos a paso, buscando un buen contacto y una descontracción de mandíbula. El trabajo al trote será ligero, siempre levantado y hacia adelante, buscando una buena flexión de nuca que le lleve hacia un perfil redondeado. En esta etapa, los círculos grandes, semicírculos, vueltas y serpentinas, serán de gran ayuda para potenciar la flexibilidad, y siempre, con un movimiento decidido hacia a delante, con trancos elásticos y una buena suspensión.

Las transiciones trote-paso-trote nos pondrán al caballo más atento en el trabajo, para luego pasar al galope. En los primeros galopes buscaremos la cadencia e impulsión. Siguiendo con la búsqueda del movimiento decidido y amplio, iremos redondeando aquí más al caballo, buscando una mayor impulsión y un galope saltado.

Para ello nos serviremos de los círculos y semicírculos, y si es conveniente, serpentinas con algún bucle en trocado. Los alargamientos y acortamientos de aire pondrán al caballo más atento y en marcha, y después seguiremos con las transiciones galope-trote-galope en un círculo para mejorar el remetimiento de los posteriores y la respuesta a las ayudas.

Cuando tengamos al caballo en marcha, hacia adelante y atento a nuestras ayudas, pasaremos a los ejercicios convenientes, ya sea para mejorar la reunión en caballos que lo necesiten, o simplemente lo que acostumbremos a practicar antes de saltar; como cambios de pie, transiciones paso-galope, etc.

Será conveniente pasar barras de tranqueo y unas cruzadas de poca alzada para calentar al caballo en el movimiento de salto, y hay que tener en cuenta, que en el calentamiento la altura no juega ningún papel importante, es suficiente practicar con obstáculos bajos antes de pasar al salto en sí.

DOMA CLASICA: ALGUNAS COSAS A TENER EN CUENTA

LA IMPULSIÓN

Es el término empleado para describir la transmisión de una energía propulsora, ardiente y activa pero controlada, encontrándose su origen en las caderas y animando el potencial atlético del caballo. Su buena expresión no puede mostrarse más que por un dorso flexible y elástico del caballo, que le lleva a un contacto suave con la mano del jinete.

Es el resultado de una disposición de la voluntad del caballo, natural o adquirida por la doma, puesta en juego por el jinete, y que se traduce por un deseo constante e incontenible de ir hacia delante con toda su energía, aplicando el conjunto de fuerzas musculares.

Una de sus características visibles es una mejor flexibilidad de las articulaciones posteriores, en una acción continuada y regular. Los corvejones, cuando los posteriores se levantan, deben ir de inmediato hacia adelante antes que elevarse , y, sobretodo, no ir nunca hacia atrás. Podemos decir que es la expresión que se añade a los aires. Este deseo, esta obsesión del movimiento hacia delante, tiene su contrapartida en el respeto absoluto y no menos imperativo a la mano del jinete, que no anula la impulsión en forma alguna, sino que la canaliza y regula.

Si la impulsión se debilita, el jinete debe, ante todo, restablecerla por una acción de piernas. Cualquier movimiento ejecutado con una impulsión insuficiente no puede obtener una buena nota por muy buenas que sean sus otras cualidades. La falta de impulsión restará calidad y brillantez a cualquier aire y movimiento del caballo, pudiendo apreciarse todavía más en aquellos ejercicios que requieran especialmente de ella, como el trote reunido, el passage,etc.

LA SUMISIÓN

Se manifiesta por la obediencia completa a la acción de las ayudas, demostrada por la atención, la buena disposición y la confianza constante en toda la conducta del caballo, con la armonía, la ligereza y la facilidad en la ejecución de los diferentes movimientos. El grado de sumisión se pone de manifiesto también por la forma en la que acepta la embocadura, con un contacto ligero y una nuca flexible o resistiéndose o escapándose de la mano del jinete, que le lleva a estar por delante" o "detrás" de la mano.