La conjuntivitis es un proceso inflamatorio del tejido conjuntivo,es decir, de la membrana que reviste la parte posterior de los párpados y la anterior del globo ocular. Las causas de la conjuntivitis pueden ser varias, de la irritación debida al viento o al polvo, al enfriamiento y a la infección, y puede ser aguda, crónica, catarla y purulenta. La mucosa del tejido conjuntivo se presenta enrojecida y dolorosa, el animal trata de frotarse los ojos con las patas. La cura consiste en quitar los eventuales cuerpos extraños y se basa en la higiene local y la desinfección con disolución de ácido bórico.Si en las veinticuatro horas el ojo no mejora, es necesario consultar al veterinario. En la conjuntivitis catarla o purulenta, se recorre a las sulfamidas y a los antibióticos, bajo vigilancia del veterinario.
Las cataratas, una de las enfermedades más penosas del ojo del perro, están formadas por la opacidad, total o incompleta, de la lente del cristalino. Enfermedad grave, pero bastante común en los perros viejos. A veces las cataratas con congénitas, es decir, existen desde el nacimiento; pero normalmente se manifiesta por las causas más diversas, diabetes, intoxicaciones, confusiones, vejez. Iniciado su curso, las cataratas ya no retroceden. Primero aparecen en el cristalino unas manchitas, que poco a poco invaden toda la lente hasta hacerla opaca. Así se llega al oscurecimiento y pérdida de la vista. La cura de la enfermedad es esencialmente quirúrgica y consiste en la supresión del cristalino. La operación hecha con éxito en el hombre, ha dado menores resultados en los animales, que no pueden llevar gafas. De todas maneras, con la intervención el perro puede readquirir capacidad visual. La operación de las cataratas debe ser hecha por el especialista en clínica veterinaria.
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La dentadura del perro debe cuidarse desde que tiene pocos meses de vida. Sobre todo a las
razas de pequeño tamaño habrá que vigilar que no asomen los dientes nuevos antes de la caída de los de
leche ( a los 4-5 meses). Si esto ocurriera, se recomienda que el veterinario extraiga el diente viejo, pues
de lo contrario se producirá una malformación dental difícilmente corregible.
Los perros, sobre todo en edad avanzada, sufren fácilmente la carie, con fuertes dolores, dificultad de
masticación, inapetencia, aliento fétido. Única cura decisiva es la extracción del diente estropeado. A
veces se forma una fístula en la base del diente enfermo, pero se obtendrá una perfecta curación después
de la extracción y de lavados desinfectantes. En los Estados Unidos se ha intentado el empasta, como para
el hombre, pero con resultados raramente positivos, porque el animal no se presta a la manipulación del torno,
necesaria para obtener resultados que duren. También el perro padece inflamación de las encías. Las causas son varias, pero muchas veces
puede depender de dientes sucios y habitualmente se asocia a estomatitis. Pueden lavarse dientes y encías
del perro después de cada comida con algodón empapado en una solución de sal en agua hervida. En el caso
de ulceración de las encías y abscesos en los dientes, el veterinario intervendrá con inyecciones de antibióticos
para reducir la inflamación. Hemos nombrado la estomatitis. Se trata de una inflamación de la mucosa de la cavidad bucal,
con enrojecimiento y aparición de úlceras dolorosas. Puede interesar encías, lengua y mejillas. En general es
producida por causas externas como líquidos demasiado calientes o sustancias irritantes, la caries, el tumor, y
puede seguir a enfermedades del aparato digestivo. La estomatitis primaria se cura en pocos días alejando la
causa y lavando la boca con sustancias antisépticas. Se aconseja el zumo de limón diluido en agua, que
desinfecta la boca y el intestino. Si el animal está deprimido, se le estimula con una cucharadita de café.
En los casos más graves, se le da sólo alimentos líquidos. Enfermedad crónica del aparato de sostén del diente es la piorrea. Es frecuente en el perro de
edad avanzada. Se manifiesta con inflamación de las encías; después, los dientes se mueven y caen. Puede
intentarse una cura local, con lavados de tintura de yodo y glicerina, acompañada de una cura general de
sulfamidas, antibióticos y vitaminas. Si la encía está herida, el veterinario procederá a la extracción. Otro trastorno que puede aparecer en la boca del perro es el papiloma. Es una excrescencia,
tipo verruga, que se forma sobre todo en la boca y difunde rápidamente a las mejillas. Enfermedad fácilmente
eliminable, ya con intervención quirúrgica, ya cauterizando los papilomas, ya con cura médica interna. Pero el
papiloma tiene carácter contagioso. Por último, el mal aliento. El trastorno es bastante frecuente en el perro y puede ser causado
por las primeras comidas a base de carne, por dientes estropeados o sucios, por gastritis o por disfunción
renal. Si el trastorno persiste, estará bien consultar al veterinario. Fin página
En el perro el estremecimiento o el zarandeo de la cabeza casi siempre significa trastornos del
oído. La indisposición más común es la otitis, una inflamación aguda o crónica del oído, que puede ser externa,
media o interna. Hay también otitis parasitaria. La otitis externa, que interesa el conducto auditivo exterior, es
común en el perro, sobre todo en las razas con orejas largas, colgantes o pelosas. Puede ser causada por
cuerpos extraños o más fácilmente por la suciedad y el cerumen acumulado en la oreja. La forma aguda
se manifiesta con dolores, enrojecimiento, secreción de líquido purulento y con particular olor. Si se cuida
a tiempo, cura bien, pero si se la descuida se convierte en otitis crónica, que requerirá una larga y paciente
cura. Por lo tanto es indispensable consultar al veterinario. Más rara en el perro es la otitis interna, habitualmente
complicación de la externa. De hecho, los síntomas son los mismos, pero más evidentes, con la adición de dolores,
fiebre alta, a veces vértigos y convulsiones. La cura es a base de antibióticos y de higiene. La otitis parasitaria se
debe a un parásito del género de los ácaros de la tiña y es contagiosa. Los síntomas son un violento prurito,
inflamación, a veces convulsiones y crisis epilépticas. La cura, a base de lavados médicos del conducto
auditivo, da generalmente una rápida curación; pero si se la descuida puede provocar la sordera del perro. La sordera sólo es frecuente en el perro viejo. Cuando se presenta, es necesario controlar
minuciosamente el conducto auditivo para establecer las causas de la sordera. La cura será decidida por
el veterinario, pero es difícil alcanzar buenos resultados en la sordera congénita. Fin página
El perro está sujeto a enfriamientos y resfriados, a bronquitis y reumatismos, ni más ni menos
como el hombre. Un golpe de frío debido a corrientes de aire, a cambios repentinos de temperatura, a la
humedad, a la lluvia, pueden como mínimo provocar un común resfriados. Se manifiesta con estornudos,
flujo nasal, irritación de la mucosa nasal, por lo que el animal frota la nariz con todo. También puede haber
dificultad en la respiración; en todo caso, el animal está decaído y no come. El resfriado o coriza se resuelve
normalmente en pocos días, pero no hay que menospreciar el trastorno, porque en los cachorros podría ser la
primera advertencia del moquillo. El estornudo es, en el perro, un síntoma más serio que en el hombre; de ahí
que si durara un día entero, convendría acudir al veterinario.Si la nariz del perro resfriado muestra irritación,
se la puede lavar delicadamente con agua tibia, secarla y por último ungirla con aceite de oliva. Es necesario
tener al perro enfermo en un lugar cálido, sobre todo con temperatura constante y protegido de las corrientes
de aire y a dieta ligera. El perro enferma fácilmente de amigdalitis, que causa dificultad en la deglución y a veces
vómito. Se cura con supositorios pediátricos a base de bismuto y con antibióticos, pero en caso de repetidas
recaídas e infecciones, el veterinario podrá aconsejar la operación consistente en suprimir las amígdalas.
Pero con el nombre de "mal garganta" o anginas, pueden agruparse amigdalitis, faringitis, laringitis, es decir,
inflamación de las amígdalas, de la faringe y fondo bucal, de la laringe, que debe curarse con sulfamídicos y
antibióticos en supositorios o en inyecciones. La gripe del perro es diferente de la del hombre y no se transmite a éste. Se trata de una
enfermedad infectiva causada por el llamado virus filtrable, forma morbosa semejante al moquillo, pero
bastante menos grave. Puede presentarse en forma catarla que interesa a las primeras vías respiratorias,
en forma abdominal bronco pulmonar. Breve es el paso de la gripe a la bronquitis. La bronquitis, la inflamación de la mucosa que
reviste los bronquios, es frecuente en el perro y se asocia con otras enfermedades del aparato respiratorio,
como el resfriado, las anginas, el mal de garganta y a veces la pulmonía. La bronquitis se manifiesta con
malestar, inapetencia, fiebre alrededor de los 39 grados, es decir, no alta. Primero, la tos es seca; después,
suelta; sigue un flujo nasal mucoso o muco-purulento, la respiración se acentúa. Tales síntomas irán
disminuyendo poco a poco hasta la curación a los diez días. La enfermedad puede hacerse crónica, y en
este caso los síntomas serán menos intensos, pero persistirán durante mucho tiempo. Los perros viejos,
asmáticos o con enfermedades cardiacas, presentan a menudo bronquitis crónicas, sobre todo en invierno.
El perro atacado por bronquitis debe estar protegido del frío y de la humedad. Como cura, van bien los
expectorantes, los antisépticos y los balsámicos respiratorios, calmantes de la tos; ayuda mucho la leche
caliente con azúcar. Están indicadas las sulfamidas, los antibióticos, los supositorios de resina de muguete
pediátricos: curas que deben realizarse bajo control del veterinario. Durante la enfermedad se aconseja
suministrar alimentos ligeros y fácilmente deglutibles. La pulmonía es la inflamación del pulmón causada por gérmenes diversos, a consecuencia de
enfriamiento. Es rara en el perro; normalmente es una complicación del moquillo. Puede ser simple o doble,
según ataque uno o los dos pulmones. Puede asociarse a la bronquitis (bronco pulmonía) o a la (pleuropulmonía).
Los síntomas evidentes son el notable abatimiento, la ausencia de apetito, la fiebre alta (40º-41º), la dificultad de
respirar, la tos, el flujo nasal. La pulmonía tiene curso breve y en pocos días se llega a la curación o a la muerte,
a menudo debida a complicaciones cardíacas. Es indispensable la vigilancia del veterinario y la cura con antibióticos.
También puede tenerse pulmonía por cuerpo extraño, provocada, por ejemplo, por el modo erróneo de suministrar las
medicinas líquidas. Una atenta y larga convalecencia después de la pulmonía es indispensable. Por lo menos durante
un mes después de la curación el perro no debe salir de casa y después irá gradualmente entrando en la vida normal.
Se suministra oxígeno al perro cuando padece pulmonía, cuando está bajo un choc, cuando se necesita la anestesia
general. Quien posee un perro viejo, enfermo de asma o que sufre del corazón, haría bien en tener en casa una pequeña
bombona de oxígeno. El asma se revela en una evidente dificultad en la respiración y con frecuente tos. Se da sobre
todo en los sujetos de edad avanzada, sobre todo sí son obesos o afectos de defectos cardíacos o pulmonares
(enfisema). La respiración se hace difícil en cuanto el animal corre o sube escaleras; el enfermo alarga las
patas anteriores, respira rumorosamente, tose como para desembarazarse de algo que le molesta en la
garganta. Los perros que padecen asma son curables sólo en parte (el veterinario prescribirá medicinas
eficaces) y necesitan aire seco, alimento no abundante, vigilancia médica, reposo. El reumatismo, articular o muscular, es frecuente en perros expuestos al frío, a la humedad,
en lugares pantanosos. Aunque al reumatismo se le reconozca una causa de origen infectivo, es el enfriamiento
lo que lo determina. Cuando aparecen los dolores, el perro aúlla al moverse, cojea ya de una, ya de otra para
(dolores vagantes), loa articulaciones se hinchan. Habitualmente el curso es agudo y se resuelve en una semana,
salvo recaídas. La forma crónica, menos dolorosa, es más larga, fastidiosa y reaparece en el invierno. La cura del
reumatismo es generalmente local y debe realizarse bajo vigilancia médica. Con la pasteurización de la leche, la tuberculosis canina h desaparecido casi del todo y es raro
que el animal pueda ser contagiado por el amo enfermo, por ejemplo, comiendo las sobras de sus comidas.
Al comienzo de la infección los síntomas son de poca monta y pasan inadvertidos. El animal se muestra
apático, tiene un poco de fiebre; pero después empieza la tos. Y una radiografía mostrará exactamente la
gravedad del mal. En las formas ligeras puede obtenerse la curación con antibióticos, una dieta sana y vida
sumamente higiénica. Pero en las formas avanzadas y difíciles se aconseja la supresión porque la cura, además
de ser larga, es de resultado inseguro. Fin página
La forma más leve de inflamación cutánea es el eritema y consiste en el enrojecimiento de la
piel. Es primario si se debe a quemadura, a exceso de sol, a demasiado frío, a reacciones alérgicas; secundario,
cuando es consecuencia de otras enfermedades. La piel se enrojece y empiezan prurito y dolor. El trastorno
dura en general una horas o pocos días y desaparece sin dejar trazas. A menudo se cura con aplicación de
polvos secantes o de pomadas a base de sulfamidas, de antibióticos, de cortisónicos, de antialérgicos. Pero el verdadero y frecuente trastorno de la piel del perro es el eczema, un estado inflamatorio
caracterizado por enrojecimiento, ampollas, formaciones de postillas. El eczema, que aparece fácilmente en el
perro, es habitualmente consecuencia de autointoxicación de origen gastrointestinal, y como síntoma declara
un intenso prurito, exudación cutánea, lesiones debidas a que el animal se rasca. La enfermedad, más
frecuente en perros viejos, es a menudo tenaz y con curso variado, con recaídas. Causas del eczema,
además de la dicha, pueden ser la mala limpieza de la piel, picaduras de pulgas o de garrapatas, lavados
con jabones irritantes, falta de vitaminas, estados de alergia.Si el eczema es de forma aguda, se obtiene
la curación en pocos días; pero si dura tiempo, serán fáciles las recaídas sobre todo en el verano y en
ejemplares viejos y obesos o particularmente predispuestos. La cura, general y local, deberá ser prescrita
por el veterinario, que tendrá en observación al animal. En período de enfermedad es aconsejable una dieta
sin carnes, a base de pescado blanco sin espinas, arroz, verduras, un poco de queso fresco. En caso de indomable
prurito, se aconseja fajar las patas del perro para que no se hiera al rascarse. La pomada curativa podrá ser
aplicada antes del paseo de manera que el perro, distraído en la calle, no se la quite lamiéndose. Otras enfermedades de la piel y del pelo del perro son la alopecia (pérdida y falta de pelo), la
seborrea (exagerada secreción de las glándulas sebáceas) y el acné. Es esta última una inflamación de las
glándulas sebáceas y de los folículos de los pelos, debida normalmente a microbios que han penetrado a
consecuencia de lesiones cutáneas aun mínimas, como, por ejemplo, el frote del bozal. El acné se limita
generalmente a la superficie cutánea del hocico. Aparecen nódulos del tamaño de la cabeza de un alfiler,
que supuran y se convierten en postillas. El acné se cura con lavados de agua y jabón neutro, y con toques
de tintura de yodo y glicerina a partes iguales. También es útil la cura local con antibióticos y sulfamídicos.
En los casos más tenaces, el veterinario ordenará curas de vacunación autógena, en forma de ungüento o
por inyecciones. Cuando la inflamación de la glándula sebácea se difunde en el tejido circundante, se tiene
un furúnculo, nódulo grueso y doloroso, con la llamada "cabeza" rodeada de pus, y en este caso la solución
es esencialmente quirúrgica. También el perro está sujeto a alergias, una hipersensibilidad con respecto a sustancias de
diversa naturaleza, que se manifiesta con reacciones anormales como la urticaria, el prurito, los estornudos.
Pero es rara en el perro y habitualmente es debida a defectos de alimentación provoca eczemas y prurito.
En algunos casos basta cambiar el régimen alimenticio; en otros, el veterinario tendrá que determinar las
causas de la alergia. Fin página
El estreñimiento es la dificultad en liberar el intestino. Puede ser causado por exceso de
alimentación de carne o de dulces, falta de movimiento, uso excesivo de laxantes, por próstata, por ingestión
de grumos de pelo y por otros muchos motivos y por eso es frecuente en los perros de peso y en perras de
gestación. El animal se presenta inquieto, tiene poco apetito, hace esfuerzos por liberarse. En los casos más
tenaces no deberá tardarse más de 2-3 días para hacer intervenir al veterinario. La cura se basa en irrigaciones,
laxantes, supositorios pediátricos de glicerina, sopas de verdura, aceite de oliva y movimiento. Pero antes de
suministrar medicinas resolutivas, conviene comprobar la causa del estreñimiento. La oclusión intestinal es una complicación del estreñimiento, por la que las heces no tienen su
curso normal. Puede ser causada por cuerpos extraños, bolas de pelo, parásitos o por las mismas heces
endurecidas. La oclusión puede manifestarse de repente, el perro acusa fuertes dolores abdominales, el
vientre duele cuando se la palpa, falta el apetito y aumenta la sed, habrá vómito. No habrá más remedio
que acudir al veterinario. Difícilmente hay cura espontánea. En los casos más rápidos, se liberará al animal
de la oclusión con aceite de vaselina e irrigaciones. Pero en los caso más persistentes habrá que acudir a la
intervención quirúrgica. La gastritis en la inflamación de la mucosa des estómago, caracterizada por dolores, náuseas,
vómito. Es frecuente en el perro asociada a la enteritis, que es la inflamación del intestino. La gastroenteritis puede ser primaria o secundaria, aguda o crónica. Causas principales son los
errores en la alimentación, las comidas irregulares, los trastornos de masticación, alimentos estropeados o
indigestos, alimentos demasiado calientes o demasiado fríos, dulces en gran cantidad, corrientes de aire. Si
es el estómago el más interesado, hay intolerancia de alimentos, sólidos o líquidos, con correspondiente
vómito; si es el intestino, habrá diarrea y fiebre. La forma aguda tiene breve duración, pero también puede
ser mortal. La forma crónica tiene los mismos síntomas, pero con menos intensidad. Se deberá dejar al perro
en descanso y en ayunas y sólo se le da de vez en cuando alguna cucharada de agua y limón, o agua y té, o
agua con manzanilla. A los perros jóvenes y débiles puede dárseles alguna cucharada de caldo, de agua de
arroz, de té, de manzanilla y una cucharadita de café. Es importante contener el vómito y la diarrea y desinfectar
el intestino. Pasada la crisis, el veterinario dará el permiso de reanudar gradualmente la alimentación. En los casos de diarrea, el perro debe estar en reposo y ayunas durante veinticuatro horas.
Las causas pueden deberse a enfriamientos, sustos, envenenamientos, enfermedades del tubo digestivo, y
los síntomas pueden ser la señal de comienzo del moquillo o de la enteritis. Si la diarrea va acompañada de
vómito, la intervención del veterinario debe ser inmediata. Es rara en el perro la trombosis, es decir, la formación de coágulos en el corazón y en los
vasos sanguíneos, por lo que los músculos de la parte atacada por trombosis no son bien irrigados y se
manifestarán disfunciones motoras. Es necesario tener al perro en reposo a la espera de la visita médica.
Con el tiempo, la circulación puede restablecerse. Fin página
La micción tiene importancia no sólo en las enfermedades renales sino también en las del
metabolismo y de la sangre. Si el modo de emitir la orina o micción aparece anormal y fatigoso, es síntoma
de estado morboso y el amo debe intuirlo. La micción puede aumentar en modo excesivo, o disminuir, ser
dolorosa, involuntaria o incluso cesar. En tales situaciones, bien será llevar al perro al veterinario. El análisis
de la orina dará útiles indicaciones.Como hemos dicho, al perro se le saca a la calle a orinar cuatro o cinco
veces al día. Es oportuno evitar que por la noche beba demasiado, por lo que después del último paseo es
mejor quitarle del todo el agua. Es interesante saber si la micción del macho está condicionada por un
cartílago óseo que hay dentro del pene y que, contrayéndose, deja de fluir el líquido. Tal contracción está
condicionada psíquicamente por los olores que el perro siente en la calle y así el macho, levantando una
pata posterior, orina a menudo y brevemente según su voluntad. Si la sed del perro es anormal, si bebe
el doble o el triple de lo normal sin motivo plausible, es indicio de que los riñones no filtran bien las
sustancias nocivas asociadas a la sangre y el animal busca agua para facilitar el trabajo de los riñones.
En tal situación, es aconsejable llevar el perro al veterinario para los diversos análisis. La cura es
esencialmente dietética: pescado no graso, ternero, conejo, es decir, alimentos blancos y ligeros.
Otro motivo de disfunciones renales pueden ser los dientes estropeados prematuramente. La diabetes es una enfermedad del metabolismo cuyos síntomas evidentes son el aumento
de orina y la sed casi morbosa. Además puede notarse abulia, menor resistencia a la fatiga, adelgazamiento
a pesar del gran apetito. El curso de la diabetes es largo y dura meses. La mejor cura es la dietética: la
alimentación se basará en carnes (siempre deletéreos), las grasa, los farináceos: en cambio, hay que
conceder agua en abundancia. El perro diabético habrá de hacer vida ordenada, higiénica, con movimiento
al aire libre. Las curas médicas son las tradicionales (insulina) y se realizan con vigilancia del veterinario. La insulina es una de las rarísimas medicinas puestas a punto a través de la vivisección:
los perros sacrificados en la Universidad de Toronto han dado una contribución a la humanidad, mientras
miles de otros experimentos inútiles deben figurar en el elenco de las crueldades. La nefritis es una inflamación de los riñones debida a enfermedades infectivas o de excesivos
resfriados. El comienzo es imperceptible, pero al cabo de unos días, en las formas agudas, se de fiebre, vómito,
cólicos, emisión frecuente de orina, decaimiento. El análisis de la orina permitirá al veterinario el diagnóstico.
En unos diez días puede llegarse a la curación, pero en las formas agudas el pronóstico es reservado. La
nefritis crónica puede tener curso bastante largo con alternativa de crisis y mejorías y el perro acabaría en
la muerte. En todo caso, es necesaria una dieta en blanco con exclusión de la carne y la sal, a base de leche,
arroz hervido, quesos frescos y un poco de hígado. Los cálculos en la orina se dan sobre todo en los perros viejos. Pueden manifestar fenómenos
de nefritis si se localizan en los riñones, o de cistitis crónica, si en la vejiga. En el primer caso el perro manifiesta
dolores y a menudo se presenta en posición de orinar; en el segundo caso, habrá trastornos en la micción y orina
turbia. Pero la presencia de cálculos urinarios en el perro no puede ser comprobada por seguridad y la diagnosis
debe ser definida por análisis radiológico. La cura médica obtiene sólo raras veces resultados eficaces y conviene
tomar en consideración la oportunidad de una intervención quirúrgica. Para mitigar los dolores, el veterinario
aconsejará inyecciones calmantes. La cistitis es una banal inflamación de la vejiga, pero puede ser aguda o crónica. La mucosa
de la vejiga se ha irritado o inflamado por retención de orina demasiado larga, o por sustancias irritantes
ingeridas por el animal y después eliminadas por la orina, o por cálculos de la vejiga o por enfriamiento:
siempre a causa de gérmenes que hallan en tales situaciones el terreno adecuado para desarrollarse. El
animal enfermo hace esfuerzos para orinar y emite con dolor sólo unas gotas, la orina es turbia y con
fuerte olor. La cistitis dura unos días normalmente, tras la cura veterinaria, se cura. Si los síntomas
persisten, es posible que el mal se establezca en estado crónico. Las curas médicas se basan en
antibióticos y antisépticos. La próstata es una glándula situada entre la uretra y la vejiga y su inflamación es la prostatitis,
aguda o crónica. Es enfermedad frecuente en el perro viejo de sexo masculino y se debe a causas diversas.
En el perro se aconseja la intervención quirúrgica y hay preferencia por las curas hormónicas. Fin página
Una inflamación bastante común es la de codos y rodillas, es decir, de las junturas anteriores
y posteriores. El perro debe estar en reposo y el veterinario prescribirá los necesarios baños y compresas.
En la junturas del animal puede formarse un callo; si crece de modo anormal, es doloroso y se necesita una
intervención. Si el perro no tiene ocasión de gastar sus uñas con el movimiento, hay que cortárselas periódicamente
por parte de personal especializado en salones de aseo. Al cachorro, el mismo dueño puede limárselas. La sensación de miedo es fácil en el perro; el instinto de conservación lo impulsa a huir de
algo que podría dañarle. Los casos más comunes de miedo se deben a disparos de fusil, al trueno, a los
temporales, a los fuegos artificiales, a ruidos muy fuertes, a la entrada en sitios desconocidos y silenciosos.
El miedo puede ser congénito, y en este caso es de difícil remedio, o se adquiere. En este caso, con mucha
paciencia, pueden obtenerse excelentes resultados. El miedo al arma de fuego puede remediarse disparando
salvas y teniendo cerca al perro, acariciándolo en el momento de terror, o dándole algún bocado que le sea
agradable. Y lo mismo puede hacerse con los ruidos fuertes que molestan el sensibilísimo sentido del oído del perro. La enfermedad nerviosa más seria en el perro es la epilepsia, caracterizada por accesos
convulsos. Puede ser primitiva o secundaria. La primitiva se manifiesta en la segunda edad del perro por
causas hereditarias que han estado latentes en los primeros años de vida. La forma secundaria puede ser
causada por lesiones del cerebro, intoxicaciones o moquillo en edad joven. También un cuerpo extraño
entrado en el oído o lombrices intestinales pueden ser causa de efectos epilépticos. En general, el acceso
puede aparecer de repente o precedido de señales de inquietud; después el perro es atacado por espasmos,
se tambalea, cae, agita las patas, echa espuma por la boca y en poco tiempo pierde la conciencia. Al cabo
de unos minutos, el perro vuelve a la normalidad, pero a menudo como atontado. Mientras la auténtica
epilepsia dura toda la vida del perro y sólo puede ser atenuada con calmantes, la forma secundaria puede
curar si desparecen la enfermedad y la causa que la ha provocado. El perro epiléptico debe estar bajo
constante vigilancia del veterinario. Fin página
Representan no sólo un continuo tormento para el animal, sino a menudo un peligro porque
son fuente de enfermedades, de lesiones cutáneas, vehículo de lombrices. El arma más eficaz contra las
pulgas es la limpieza. Cuando nos demos cuenta de que el perro las tiene, precederemos a un enérgico
cepillado y a un control cutáneo.
La inspección será laboriosa en perros de pelo largo y se necesitará un baño tibio, al que se añadirán
sustancias antisépticas en dosis aconsejada por el veterinario. Después del baño se someterá a atento
examen la cabeza del animal, porque para evitar el anegamiento, las pulgas se habrán trasladado allí como
náufragos a una isla seca. Lo mismo para perros de pelo largo que para los de pelo corto se necesita unos
buenos polvos antiparasitarios, en general a base de pelitre o piretro, indicado por no es tóxico. Puesto que
las pulgas se reproducen también en los lugares en los que vive el animal, hay que desinfectar periódicamente
la "cama" o la perrera y hasta los rincones y las hendiduras del lugar en el que el perro pasa parte de su jornada.
Pero no debe usarse para la "cama" del perro desinfectante de olor demasiado fuerte, porque podría sufrir el
olfato del perro, inconveniente serio si se trata de perros de casa.
Es difícil que la pulga del perro se traslade al hombre. Menos comunes pero más fastidiosos son los piojos, que causan al perro un insoportable prurito.
También es necesario liberarlo inmediatamente de estos fastidiosos huéspedes recurriendo a oportunos lavados
y a un decisivo baño en un salón de toilette. A veces puede hacerse necesario esquilar totalmente al perro. Los perros que viven en el campo, los que van de caza o en el verano corren por el prado,
pueden infestarse de ese testarudo ácaro parásito, del tamaño de una semilla de sandía, que se llama
garrapata y chupa la sangre a ovejas y perros. La garrapata se mete con la cabeza bajo la piel del animal
y vive con la comida al alcance de la mano, provocando pruritos y, a la larga, anemias. Este parásito no es
difícil de descubrir durante la periódica limpieza con el cepillo porque deja bien visible la pequeña redondez
de su cuerpo. Pero sería error grave arrancar la garrapata sin las debidas precauciones porque, si bien se
arrancaría el cuerpo, la cabeza quedaría dentro de la piel del perro y, pudriéndose, podría provocar pequeñas
pero fastidiosas infecciones. Par extraer científicamente la garrapata se deberá usar un común palillo de mesa
y apoyar un extremo en el cuerpo del parásito; desde el otro extremo del palillo se harán descender dos o tres
gotas de bencina o de petróleo o de trementina o, si no se tiene otra cosa, de agua salada, de manera que uno
de esos líquidos llegue a la zona donde se ha agarrado el parásito. Se espera un par de minutos y con una pinza
se extrae la garrapata suavemente, sin romper su cuerpo y de manera que salga fuera la cabeza prensil. Una
vasta invasión de garrapatas tiene sus peligros, porque pueden liberar los piroplasmas, parásitos de los glóbulos
rojos de la sangre. Fin página
Entre los parásitos del intestino-lombrices-las más comunes son las ascárides, los oxiuros y los
anquilostomas, todos ellos frecuente en el perro. La ascáride del perro, gusano cilíndrico de 4 a 11 cms. De
largo, parecida a la del hombre, puede hallarse en perros de cualquier edad, pero sobre todo en el cachorro.
La invasión ocurre cuando el animal lame materiales en los que haya depositados huevos del parásito. Los
lactantes pueden contraerlo incluso a través de las mamas maternas. A veces estas lombrices se reproducen
de manera tan abundante que forman bloques que obturan el intestino. Si el perro tiene lombrices, los síntomas
pueden ser estos: apetito desigual, adelgazamiento, alternancia de diarrea y estreñimiento, vómito, prurito anal,
fenómenos nerviosos, pelo sin brillo. Además las lombrices pueden salir con las heces y entonces ya no hay
dudas. Y será mejor que el veterinario examine las heces y entonces ya no hay dudas. Y será mejor que el
veterinario examine las heces al microscopio, con lo que verá los pequeñísimos huevos depositados en ellas:
entonces ordenará el vermífugo en la dosis adecuadas. Los oxiuridos son gusanos cilíndricos, más pequeños que loas ascárides. Habitualmente están
en la región rectal y producen mucho prurito. La cura esla misma que para los ascárides. La anquilostomiasis es enfermedad parasitaria debida a gusanos redondos llamados
anquilostomas, y es frecuente en los perros de casa. Estas pequeñas lombrices redondas se fijan en la
pared intestinal y chupan la sangre, produciendo anemia. También en este caso se necesita el vermífugo
y una cura antianémica. Los ingleses aconsejan tratar con vermífugos a los cachorros cada dos meses y
al erro adulto una vez al año. En todo caso, será el veterinario de confianza quien decida. La tenia, mejor conocida como solitaria, es también parásito frecuente en el intestino
del perro. El animal infestado puede no manifestar molestias, pero con más frecuencia se da alternancia
de diarrea y estreñimiento, apetito abundante con adelgazamiento; a veces aparecen fenomenos nerviosos,
apileptiformes. Se puede estar seguro de que el perro está infestado cuando se notan en la heces pedacitos
de tenia, blancos, de algún centímetro de longitud. La cura consiste en suministrar en dosis adecuada un tenífugo. Si no es causado por parásito, el prurito se debe a otras enfermedades, especialmente
cutáneas. Puede aparecer además en la diabetes, en la nefritis crónica, en enfermedades del turbo digestivo.
También la autointoxicación y los errores alimenticios pueden causar prurito al animal. La cura se basa en el
reconocimiento de las causas y en su remoción. A la espera de acudir al veterinario, puede aliviarse al perro
con Hay otra enfermedad de la piel que provoca prurito y es la tiña. Ataca sobre todo a perros
jóvenes y es necesario el aislamiento. Pero eso es de estricta pertinencia veterinaria. Fin página
El moquillo es una enfermedad peligrosa y muy contagiosa, difundida en todo el mundo,
que ataca al perro ( y nunca al hombre) sobre todo en edad joven, de los pocos meses al año. Los ejemplares
que por sí solos (pero eso es rarísimo) consiguen superar la enfermedad, quedan inmunizados. El moquillo lo
provoca un virus cuya deletérea acción es agravada por gérmenes secundarios. El nacimiento de la infección
es favorecido por causas generales que debilitan (enfriamiento, regímenes alimenticios equivocados, selección
de las razas) y ocurre por contacto directo con perros enfermos o, indirectamente, con material infectivo, como
mucosa nasal y saliva, a través de las vías respiratorias y digestivas. Se manifiesta en forma catarral a cargo del
aparato respiratorio, gastroentérico y del tejido conjuntivo óculoparpebral, o en forma exantemática (pústulas) o
en forma nerviosa (contracciones epilépticas, calambres). El pero presenta fiebre, evacuación en los ojos,
inapetencia y a veces vómito. La diagnosis es generalmente infausta: en la mayoría de los casos, sobre todo
en las formas nerviosas, se prevé un resultado mortal; los tejidos nerviosos dañados raramente se regeneran.
La prevención del moquillo con la vacunación ha hecho grandes progresos y ofrece hoy un altísimo porcentaje
de inmunización. Por ello es neceesario vacunar a los cachorros a los 3-4 meses de edad y repetir la inyección
en el plazo establecido por el veterinario. El moquillo es curado con antibióticos, inyecciones para ayudar el hígado
y medicinas específicas para combatir el virus según el lugar en que se haya instalado. Como consecuencia del moquillo puede aparecer la corea o baile de San Vito. Se caracteriza
por contracciones de algunos grupos musculares con movimientos rítmicos repetidos. Puede ser grave con decurso
progresivo, o menos grave pero con decurso crónico. Se localiza en un punto del cuerpo (patas, tronco, hocico) y
las contracciones rítmicas persisten con un tic incluso en el sueño. A veces los años atenúan los síntomas, pero
raras veces el trastorno desaparece del todo. Como cura, siempre bajo vigilancia del veterinario, son útiles los
sedantes, los reconstituyentes para mejorar el estado de salud, la buena alimentación el aire libre. La segunda gravísima enfermedad infectiva del perro, habitualmente con resultados mortales,
es la leptospirosis. Sólo se tiene diagnosis optimista si se la cura al comienzo. Como se ha dicho, la defensa está
en vacunar al cachorro. La leptospirosis es provocada por gérmenes espiroquetos que se hallan en la orina y en
las heces de animales enfermos, con las que el animal se infecta. Hay una forma ictérico-hemorrágica transmitida
al perro por los ratones. Es necesaria la inmediata intervención del veterinario. La tercera gravísima enfermedad del perro es la hepatitis viral, que tambien sepreviene con
la vacunación. Se reconoce, como en el caso de ictericia, porque se colorean de amarillo la parte blanca del ojo y
las mucosas de la boca. El perro aparece muy abatido, no come, hay que consultar enseguida al veterinario. La hidrofobia, llamada vulgarmente rabia, es un caso raro actualmente y, en muchos países
civilizados, ha desaparecido. Pero es un deber hablar de ella porque se trata de una de las rarísimas enfermedades
que pueden ser transmitidas por el perro al hombre a través de la mordedura y que en la mayoría de los casos, si
no se interviene a tiempo, lleva a la muerte. En ningún caso la hidrofobia aparece espontáneamente, sino sólo por
contagio. En los individuos mordidos, para evitar el desarrollo del mal, se realiza la inyección antirrábica, aprovechando
el largo período de incubación, la enfermedad se manifiesta y puede ser tranquila o furiosa. El perro cambia de humor,
pasa de momentos de viva agitación a otros de depresión, evita la luz, se esconde en lugares apartados, está irritable.
A veces su voz se hace ronca, otras veces es un aullido. Aumenta la salivación, la deglución de alimentos y del agua
se hace difícil (por edema de la glotis). Pasada la primera fase de la enfermedad , el perro se pone furioso, muerde
cosas, animales y personas; por último, atacado por una parálisis, muere en poco días. Si ha mordido a alguna persona,
deberá ser tenido en observación para comprobar si efectivamente era hidrófobo. Si no muere en los quince días, no
lo era; si muere, podrá comprobarse si la causa ha sido la hidrofobia y, teniendo en cuenta su larga incubación, se
procederá a la vacunación de la persona mordida y salvarla.Enfermedades de la boca
Caries
Inflamación de las encías
Estomatitis
Piorrea
Palpiloma
Mal aliento
Enfermedades del oido
Otitis
Sordera
Enfermedades del aparato respiratorio
Resfriado
Amigdalitis, Faringitis, Laringitis
Gripe
Bronquitis
Pulmonia
Asma
Reumatismo
Tuberculosis
Enfermedades de la piel
Eritema
Eczema
Alopecia, Seborrea, Acné
Alergia
Enfermedades del aparato digestivo
Estreñimiento
Oclusión intestinal
Gastritis, Enteritis
Gastroenteritis
Diarrea
Enfermedades del corazón
Trombosis
Enfermedades de los riñones
Micción
Diabetes
Vivisección
Nefritis
Cálculos en la orina
Cistitis
Próstata
Enfermedades en las extremedidades
Bolsas
Enfermedades del sistema nervioso
Miedo
Epilepsia
Parásitos externos
Pulgas
Piojos
Garrapatas
Parásitos internos
Ascárides
Oxiuridos
Anquilostomas
Tenia o Solitaria
Prurito
Tiña
Enfermedades transmisibles al hombre
Moquillo
Corea o Baile de San Vito
Leptospirosis
Hepatitis Viral
Hidrofobia


