Eduardo Sanz
Santander, 1928

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Bibliografía
Biografía


Un amigo suyo ha dicho de él: "Eduardo Sanz es un pintor de cuerpo entero. Francote él, aunque se exprese largo, ancho y espeso. Y un tipo sano, al que honra tener como amigo".

Gran Robinson de la pintura cántabra. Marcha a la cabeza del grupo español de multiplicantes. Hasta su regreso del servicio militar en 1950, practica la pintura de brocha gorda, oficio aprendido de su padre y hermanos. En este año tiene por profesor a Cataluña. Formado en el rigor de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando, donde ingresó en 1952, comenzó desde el principio a inclinarse por la pintura informal, la cual practicaba antes de graduarse, alternándola con estudios figurativos donde predominaban los grises.
Acabado el aprendizaje académico -que en su caso, no le sirvió de mucho, puesto que cada vez retorna más al taller donde comenzara-, inicia un periplo viajero que tiene como ángulos del triángulo París-Madrid-Santander. Se produce entonces su punto de partida en el informalismo, el cual esquinó sin caer de lleno en él. Su personalidad no estaba configurada para ello, siendo, pues, frecuente la presencia de formas tales como aspoas y círculos estrellados con apariencia de huevos fritos. Fundamenta el movimiento apoyado en el gesto y la espontaneidad en la libertad de expresión. Esta etapa suya que podríamos denominar de no-figuración, se extiende, con naturales alteraciones de ejecución, desde 1958 a 1962. Pasa por distintos momentos de abstracción informalista, figuración expresionista y una brevísima etapa post-cubista; cada vez toma más en serio el arte y va llegando a una concreción de la imagen calificada de concretismo mágico.

En cuanto a la materia característica de este período creativo, conviene también distinguir dos tendencias totalmente contrapuestas, consecuencia lógica del espíritu evolutivo, indagador o investigador que siempre acompaña al cántabro con aires de vetusto patriarca que es Eduardo Sanz.
En su primera etapa colorística se deja llevar por su atracción hacia los colores virginales, realzado su brillo con barnices, para evolucionar seguidamente con loble tozudez hacia un color atemperado, descascarillado, seco y poroso, al que difícilmente se le encuentra parangón en la pintura española contemporánea. Para conseguir su propósito, busca entre los cartones los más absorventes, y entre las arpilleras las de más rudo tejido y más amplias urdimbres. La propia materia de la arpillera le sirve a sus efectos y cuando quiere realzarlos las cose y descose, en tarea de cirujano, con gruesos hilos. Sus colores preferidos suelen ser el minio y el negro humo del carbón vegetal altamireñoso. Su pasta está formada por temple, cola y aceites.

1960 Exposición Individual Galería Sur de Santander.
Eduardo Sanz se instala de nuevo en Santander tras haber disfrutado de una beca que le permitió viajar por España y visitar París.
1961 Exposición Individual Galería Sur de Santander.
Exposición Individual Galería Illescas de Bilbao.
Sobre estas dos exposiciones Juan-Eduardo Cirlot escribe en Indice, Madrid, julio 1961
"Al referirse a la obra de este artista importa destacar que no haya surgido en Madrid o Barcelona, ciudades que cuentan ya con sus respectivas escuelas de abstracción informal, sino que haya brotado en un centro que carecía de antecedentes en esa dirección. En los orígenes de la obra de Sanz cuentan menos las corrientes internacionales que la formulación hispánica del fenómeno, pero también actúa el sustrato de su período figurativo esquemático, no sólo en lo que concierne a los cuadros con lejana reminiscencia de concepto figurativo, sino también en otros que, por la aspereza de las calidades, por lo limitado del registro cromático de tierras y por la directa transcripción de lo táctil recuerdan las direcciones más efectivas de la pintura castellana de los años anteriores a la eclosión informal."
1962 Exposición Individual Galería San Jorge, Madrid
1963 Es más o menos por estas fechas cuando, el inquieto santanderino rompe con su informalismo anterior al considerar pasado de rosca el movimiento. El ambiente general del arte no parecía propicio a la continuación; se estaba llegando a un manierismo de las formas expresivas. La reacción de Sanz es completamente violenta, iniciando una etapa agresiva y feista.
Incorpora entonces un elemento nuevo: el vidrio-espejo. Sus primeros espejos rechazan más que aceptan, deshacen la figura, la ridicularizan, la minimizan o la agrandan. La deformación violenta de esta etapa le lleva a romper los cristales, realzando su caos por una comparsa de heterogéneos elementos, tales como gasas, esparadrapos, compresas y papelitos decorativos. 

Esta primera etapa en el vidrio, viniendo de un cansancio manierista que flota en el clima universal, hace que en los primeros ensayos haya unas incorporaciones violentas y los cuadros dan como resultado un sentido expresionista y desgarrado. El cuadro de una sola capa y plano permite la participación del espectador sin que nada se interponga entre el sinfín comunicante-receptor. Juega con la participación del reflejo del espectador y el tiempo les infunde un nuevo carácter expresionista.

Los resultados los presenta en la galería Sur de Santander. 

1964 Exposición Individual Galería San Jorge, Madrid

Exposición Individual Museo de Bellas Artes, Bilbao
Exposición de xilografías. Julio Ignacio de Laespada escribe en Artes, num. 50, Madrid, 23.02.1964
Eduardo Sanz. Ahora xilografías
"... Las xilos de Sanz -siempre fiel a su informalismo- son una lección de ejecución, técnica y generosa prodigalidad. Ahora que se habla de nueva figuración y de vuelta atrás al informalismo, esta muestra de Sanz es un fiel reflejo de lo que este arte -que un día se llamó nuevo- ha aportado y sigue aportando al complejo mundo de las Artes. Aún los figurativos de hoy tratan de aprender la lección de abstracto en la informa de su dicción plástica, de sus revolucionarias técnicas, de su manera de expresión, que en Sanz siempre se tiño de un algo especial y misterioso, sutil y mágico a la vez, con bravura y romántica natura madre y de los misterios de Altamira, que tanto influyeron el comienzo de Sanz como elemento base en la multiplicidad de sus facetas artísticas".

Sanz es un grandísimo xilograbador, técnica mal que bien empleada en España por estos años y que Eduardo Sanz aupó con su ejemplo. Y subrayo especialmente el hecho porque cuando llegó a la xilografía no lo hizo como el común de los practicantes que reciben sin aportar. Tal hecho no va con el carácter investigador de Sanz. Para él un grabado en madera tenía que ser algo muy distinto de los códices meddievales. Razón de más para que posponga lo conseguido, en busca de planchas y cartones de gran absorción que le permitan conseguir en los grabados la misma calidad porosa y atemperamiento cromático conseguido en los lienzos. Casi huelga decir lo que ocurrión al conseguirlo, abandonó lo archisabido y se refugió en un nuevo jeroglífico: el grabado en plancha, con sus misterios de mordientes ácidos e inusitadas posibilidades.

Exposición en el Ateneo de Madrid
Expone por primera vez en Madrid sus espejos rotos y provoca entre los asistentes diferentes reacciones, unos críticos aplauden otros rechazan. 

Esta exposición, que significaba una verdadera ruptura de su línea artística, promovió en ciertos sectores de la crítica una desproporcionada indignación. Acostumbrados a ver en la obra de Sanz un equilibrado ascenso y una madura meditación, la colección de espejos rotos y ensangrentados descompuso la medida que la crítica tenía de su obra. Sanz no aceptó con buen talante la opinión de aquella cierta crítica y se lanzó a una polémica que la descalificaba.

Sin embargo, ya en el 67, en la exposición que realizó en Lolas-Velasco, componía su obra en una geometría que le reconcilió con la crítica para más adelante deslumbrarla con la exposición que montó en las salas de la Dirección General de Bellas Artes, con un montaje del Equipo Diseño, que utilizó unos efectos fantásticos y bellos por primera vez se veían en una exposición y donde, sin embargo, la obra de Sanz permanecía sólida y perfecta en su protagonismo.

Sobre la exposición del Ateneo, Manuel S. Camargo escribió en el periódico Pueblo en Nov. del 94:
"... podríamos creer que estábamos ante una bien concebida concepción de pop-art; pero creemos que en la obra de Eduardo Sanz, en esta obra actual, tan estremecedora, tan trágicamente pensada y amablemente realizada, existen propósitos más altos. En todo caso nos hallaríamos ante una nueva aplicación filosófica del pop-art, ya que Eduardo Sanz sobre la incorporación de objetos reales pone en ellos una quimera, coloca entre sus composiciones no una decorativa arbitrariedad, sino una pensada posibilidad, un fabuloso juego, en el cual interviene el espectador, el futuro dueño de esos cuadros-espejos que vienen a traernos una oportunidad de sugerencias, de hacer posibles novelas y estados poéticos y sentimentales, a darnos la ocasión de encontrar tras el mundo que ofrecen aquel estado con el cual soñamos o que un día presentimos ... Creemos que Eduardo Sanz ha hecho una exposición con signo de excepción, y pobres los que ante ella ponen muecas de escepticismo y de no comprensión, ya que el mérito mayor es que el pintor ha hecho difícilmente algo que sea fácil, pero para que exista esa facilidad es necesario que el espectador sea colaborador, y eso, en este estupendo caso exige una sensibilidad, un saber lo que quiso el artista, un saber que ante sus composiciones se abre una gran ventana, un inmenso mirador por donde muchas cosas son posibles, son posibles desde ahora".

1965 Participa en el Concurso Exposición Internacional El Deporte en las Bellas Artes organizado en Barcelona por la delegación Nacional de Educación, Física y Deportes,
1966 Es seleccionado para participar en la XXXIII Bienal Internacional de Arte de Venecia.
Entre otros también se seleccionó a Andreu Alfaro, Amadeo Gabino, Juan Genovés, Manuel Gómez Raba, Remigio Mendiburu, Dimitri Perdikidis y Joaquín Rubio Camín
1967 Finalizada la etapa de participación directa, Sanz inicia una nueva, de participación perceptiva y estructural y que va a durar cuatro años aproximadamente..
Mientras que en el primer período la capa única permite la participación directa, en este segundo período, más formal, trabaja con distintas superposiciones de planos que es lo que caracteriza el cambio de distinción. En estas composiciones, el espectador no es rechazado violentamente, sino que pasa a formar parte del conjunto complementándolo. La simple presencia de una persona u objeto altera el equilibrio y crea distorsiones, en las que el receptor pasa a ser comunicante, ahora convertido en receptor.
La última tendencia de Sanz es la incorporación de elementos cada vez más geométricos, evolucionando hacia una figuración simplista. Entre el maremagnum de informalismo y feismo, los cristales azogados ofrecen cambiantes mundos mágicos de calidades brumosas, brillantes, soleadas, antiguas y borrosas. 
1968 Antes del arte
Tras su presentación en Valencia en el mes de abril del mismo año, tiene lugar en Madrid una nueva exposición bajo el tema Antes del arte. En ella se reunieron los siguientes artistas: Tomás Marco, Joaquín Michavilla, Eduardo Sanz, Eusebio Sempere, Ramón de Soto, Jordi Teixidor y Jose María Yturralde, bajo la dirección ideológica de Vicente Aguilera Cerni. Su planteamiento era un nuevo objetivo de la tarea artística, a partir de la idea de antes del arte.
El texto de presentación del catálogo era de Vicente Aguilera Cerni. 
1969 Exposición Individual Galería Lolas Velasco, Madrid.
En esta exposición aún presenta sus obras realizadas con espejos que venía cultivando desde hacía unos años. En este año Sanz comienza su primera serie de multiples.
1972 Durate el año 1972, experimenta nuevos caminos tratando de amalgamar lo geométrico, figurativo y libre en un colorido arbitrario. Dentro de la parcela geométrica destacan los temas de paisaje, lluvias, soles y arcoiris; en la de relicarios, las ornacinas y altares; y en la de vitolas, los retratos irónicos de los felices treinta, en forma de árboles genealógicos, crónicas de sociedad, bautizos, bodas, etc.
Como actividad nueva entra en el campo de la escultura, con composiciones que tratan de plasmar el origen de la cristalografía: prismas de cuarzo, piritas, etc., y dodecaedros escultóricos. 
Se adentra en el concepto que algunos llaman alfombras vidriadas con dibujos geométricos modulables. La superficie de vidrio resistente al peso humano ofrece al espectador una dimensión desconocida.
Desaparece la visión horizontal y la vertical para observar cuán extraños somos contemplados desde abajo, en posición invertida, como s nos fuera dado convertirnos en hormigas y contemplar nuestros cuerpos agigantados por obra y gracia de los reflejos. Aún siendo todo esto más que apreciable, no podemos por menos que añorar sus excelentes calidades pictóricas de antaño. Así decía uno antes de que el pintor prestara atención al que se veía ya entonces como inevitable reto. La vuelta de Eduardo Sanz a la figuración era inevitable. Eduardo Sanz vuelve decididamente a ella. Primero con la serie llamada de las banderas marítimas. Con estos signos, que como hombre de costa tan bien conoce, realiza infinitas variantes, llenas de gracia y sugerencias pláticas. Luego, da en pintar faros de costa, para lo cual se recorre todo el perfil marítimo del país, que capta en estampas de excepcional belleza. Que, poco más tarde, diera en pintar el mar, sin más, también parecía inevitable. Eduardo Sanz vive el mar, siente el mar, pinta el mar. Y como lo pinta desde el sentimiento, se nota.
Pocos artistas españoles han alcanzado, pintando el mar, la gracia, armonía y verdad que Eduardo Sanz, cuyas estampas del Cantábrico se configuran como lo mejor que se ha pintado de este mar.

Tropos
La revista madrileña Tropos de creación, arte y pensamienot, dedica un número especial (núm. 3-4) al Proceso de creación y problemas actuales de la pintura. A través de una serie de entrevistas y textos realizados por varios críticos y algunos artistas ofrecía un panorama de la realidad del arte español en el momento. Eduardo Sanz fue uno de los artistas participantes, además de, entre otros, Antonio Saura, Rafael Canogar, Equipo Crónica, Eusebio Sempere, Lucio Muñoz, Antonio López García, Gordillo, Alcaín, Alcorlo, Echauz, de Celis, Enrique Gran, Isabel Villar (casada con Eduardo Sanz), Jose Luis Alexanco.

1976, A una mujer romántica
Colección Banco Hispano Americano

1975, De un marido ausente
Colección Banco Hispano Americano
1973 Exposición Individual Museo Español de Arte Contemporáneo, Madrid.
Presenta esculturas realizadas con espejos.
1975 Exposición Colectiva Centro de Arte M-11, Sevilla
Compartió sala con Andrés Cillero, Gabarrón, Michavilla, Yturralde, Rafael Canogar, Guillermo Perez Villalta, Eusebio Sempere y Carmen Laffón.

Javier Aguirre: Tautólogos Plus X
Javier Aguirre realiza la película Tautólogos Plus X (35 mm. en color con una duración de 13 minutos) sobre los ambientes creados por los Espejos de Eduardo Sanz. El guión era del propio Aguirre y la música del compositor Cristóbal Halfter.

1976 Exposición Individual Galería Kreisler Dos, Madrid
En esta muestra presenta una serie de obras de su nueva etapa creativa en la que comienza a utilizar el lenguaje de los signos: Cartas de amar y amar.
1978 15 años de la Casa del Siglo XV
Colectiva para conmemorar el aniversario de los quince años de vida de la Casa del Siglo XV de Segovia. 
En ella se habían celebrado importantes exposiciones como: Alcain, Alcorlo, Alfageme, Gerardo Aparicio, Arranz-Bravo, Elena Asins, Baixeras, Barjola, Barón, Bartolozzi, Celis, Echauz, Equipo Crónica, Joan Miró, Mon Montoya, Picasso, Sanz, y muchos otros.
1980 Exposición Individual Galería Kreisler Dos, Madrid
Eduardo Sanz presenta series marineras que engloban cartas marinas, faros, señales marítimas, naufragios famosos, barcos de vapor, navegantes famosos y barcos de vela. 
El catálogo va prologado por Julio Caro Baroja. 
1981 Exposición Retrospectiva Museo Municipal de Bellas Artes, Santander
Se presentan obras fechadas entre 1963 y 1980
1984 Exposición Individual Dirección General de Bellas Artes, Madrid
Bajo el título El Faro y en las Salas Pablo Ruiz Picasso se presentan más de setenta obras sobre faros españoles junto a las que muestra los dibujos y bocetos realizados en el itinerario por el pintor por todo el litoral español. 
En el catálogo se publican textos de Ricardo Toja y Francisco Calvo Serraller.
1986 Exposición Individual Galería Siboney de Santander.
En esta exposición ofrece, en una selección de medio centenar de obras, acrílicos, acuarelas y dibujos pertenecientes a la serie que viene centrando su trabajo en los últimos años. En ella, conjugando estilos y técnicas muy diversas, Sanz establece un minucioso inventario visual de los faros de lsa costas españolas.
La mirada de Eduardo Sanz sobre el mar, reunida en el
Exposición Palacete del Embarcadero, Santander
Desde el Palacete del Embarcadero, el santanderino Eduardo Sanz expone una muestra antológica sobre el mar durante una década.
Más de una veintena de obras, en su mayoría de gran formato, incluyendo un tríptico representativo de su investigación y querencia, se aúnan en la exposición en el Palacete, bajo la organización de la Autoridad Portuaria y la Fundación Portuaria. 
La muestra "Eduardo Sanz", reúne una selección de su obra afrontada en los últimos diez años, organizada a modo de antológica representativa y como una invitación abierta a contemplar, disfrutar y reflexionar sobre:el mar

Faro de Mouro


Serigrafía
Portada del libro
"Alfabeto"
de Bernerdo Atxaga y Eduardo Sanz

Colección "Ovejas al Lobo"
Editado por 
Galería Sen Madrid

1994 Exposición Individual Galería Sen de Madrid.

Crítica de Francisco Calvo Serraller para Babelia (El País)
Una visión triplicadamente moderna
Con una técnica moderna por triplicado, pues emplea la fragmentación, la seriación y la imagen congelada, Eduardo Sanz nos presenta una muestra con su obra última, que titula Polípticos, pues se trata de cuadros formados por multiplicadas imágenes de diferente dimensión, aunque todas ellas girando sobre lo que ha constituido una de las principales obsesiones temáticas de su trayectoria artística: el mar.
Originalmente relacionado con las vanguardias frías del pop y el op, también se podría añadir que esas triplicadas técnicas modernas han presidido de alguna manera su estilo de pensar y hacer arte prácticamente desde la década de los sesenta.
No obstante, buscando esa complicación, que apetecen los espíritus interesantes, y, en especial, los artistas, que, como él, han tenido siempre una muy dotada facundi manual, Sanz, desde hace aproximadamente unos diez años, dio una vuelta más a la tuerca al dedicarse a una especie de pintura naturalista de paisajes marinos, cuya deslumbrante precisión fotográfica pudo quizá engañar a más de uno que no fuera capaz de ver el perverso mecanismo vanguardista que alimenta y ordena el trasfondo de esta obra última.
Lo advierto ahora, porque esta exposición pone las cosas definitivamente en claro a este respecto. Sanz lleva a cabo una suerte de recorte y pegado de sus propias imágenes marina, que puede recordar los collages de iconos instantáneos de Polaroid de David Hockney, pero, como quien dice, justo al revés, ya que Sanz pinta o dibuja primorosamente sus visiones del mar, borrando las distancias entre lo pictórico y lo fotográfico.
Museo imaginario
Lo que sí parece claro es que Eduardo Sanz ha arribado al punto óptimo, en cuanto a calidad y complejidad, respecto a esta última serie marina, que inició con la pintura de faros y que culminó con la suprema dificultad de pintar la superficie marina en sí. Ahora, con in inteligente sentido de síntesis, hace su particular museo imaginario de lo por él pintado, y lo hace, además, resumiendo toda su sabiduría vanguardista de muchísimos años. Este recorte es como un fín, pero todo fín está al comienzo de algo nuevo, adem´sa de mostrar de paso la vitalidad emprendedora del creador, un Eduardo Sanz rejuvenecido.

Crítica de A.M. Campoy para ABC 
Eduardo Sanz, agua y sal
Cada pintor de la mar santanderina tiene su poeta. Gerardo de Alvear, el pintor de las tardes tranquilas frente a la bahía, retiene la caricia del sol poniente, que es una cometa enrojecida colgada del cielo de plata que cobija un mar de de plata, y para Gerardo de Alvear quiero yo los versos de su amigo y tocayo Gerardo Diego:
     Descalza por la mar la primavera llega, racha de sal, para que vueles ... 
Pero a la mar en vórtic de Pancho Cossío, que somete la mar santanderina, a un sueño de catedral sumergida, con veleros fantasmas que rolan, insumisos, proa al maelstrom, lo que le va es un soneto de Jose del Río Sainz, que trae luz por la amura:
     Entre el ronco gemido de las olas, única estrofa de la noche oscura ...
¿Y a la mar santanderina de Eduardo Sanz, a esta mar que sin metáfora puede llamarse mar montañesa, no porque se arbole en las cordilleras de sus olas, sino porque esta mar es, tanto como la del Faro y la Isla de los Ratones, la mar de Peña Cabarga? Pues para la mar de Eduardo Sanz, los versos húmedos de lluvia otoñal de José Hierro:
     He mirado la mar, olvidándose allá, convirtiéndose en cielo ...
Convirtiendose en cielo, identificándose con el cielo, solitaria como el cielo, de azules tan volubles como el cielo. En otras ocasiones, la mar de Eduardo Sanz tenía islas, promontorios, el ojo insomne de los faros en su noche, y viejos capitanes de patache que habían vuelto a Piquío después de haberse hundido, sencillamente heroicos, con sus barcos. Ahora no hay más que mar en los cuadros de Sanz, mar y cielo, aire salino. ¿Y para que más? Porque ésta es la hora del mar solo, la hora de partir a la singladura más contemporánea del arte, que es la de memorizar, tal vez por última vez, la vieja Naturaleza. Y esta mar solitaria, lejos de acabar con el Sanz artista moderno, lo que hace es corroborarlo. La mar sin más emblemas que sus aguas, su cielo, los vientos del cuadrante. Sanz nos ha dejado solos frente al mar solo dice Ricardo Toja. Solos frente a la mar, que es la manera más perdurable de estar frente a nosotros mismos.

Inicio

Bibliografía

Arte. Diccionario de Pintores Españoles. Antonio Martínez Cerezo
Catálogo Colección Banco Hispano Americano
Madrid, el Arte de los 60. Sala Exposciones de la Comunidad de Madrid. Comisarios de la expo. Pedro García-Ramos y Juan Ignacio Macua.

Galería Sen de Madrid. http://www.cernet-srl.com/arte/sen/index.htm

2001 Colección Testimonio 2000 Sevilla. Caixa Barcelona. En ésta colectiva se presenta un conjunto de obras adquiridas por la Caja de Ahorros y Pensiones de Barcelona en la temporada 1999-2000 para engrosar los fondos de su Colección.

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Biografía iniciada:
15.Octubre.1999
Ultima Actualización
23.Febrero.2001
 
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