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El Fin de la piratería Berberisca |
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Nuevas Campañas contra Argel.
Campaña de 1.783
Antonio Barceló fue promovido al empleo de Teniente General de la Armada, debido a los buenos informes personales que de él dio el Marqués de Grillón al que conoció en el Sitio de Gibraltar.
| Se le confirió el mando de una escuadra que se reunió en Cartagena compuesta por 4 navíos (con insignia en el "Terrible") de 70 cañones, 4 fragatas, 9 jabeques, 3 bergantines, 16 buques menores, 19 lanchas cañoneras (inventadas por el propio Barceló), 20 lanchas bombarderas con un mortero y 10 lanchas de abordaje que servían para proteger a las anteriores por si eran abordadas por embarcaciones enemigas con superior. A esta escuadra se unieron dos fragatas de la Orden de Malta. En total esta fuerza naval contaba con 14.500 hombres y 1.250 cañones. La escuadra zarpa de Cartagena el 1 de Julio de 1.783. |
Tras una penosa travesía, la escuadra fondea frente a Argel el día 26.

El día 1 de Agosto a las 14.30 horas se rompe el fuego contra la plaza. Las 19 lanchas bombarderas forman en línea avanzada al frente estaba Barceló en una falúa. A ambos costados se situaron las lanchas cañoneras y las de abordaje protegiéndolas, más atrás dos jabeques y dos balandras; el resto de la escuadra no toma parte en el bombardeo.
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Al poco tiempo salen del puerto de Argel 22 pequeños buques enemigos, entre ellos 9 galeotas y 2 cañoneras, que son rechazadas por el fuego de los españoles. Hacia las 16.30 las lanchas españolas han consumido sus municiones y se ordena el alto el fuego. Han disparado unas 375 granadas y 390 balas de cañón, provocando dos grandes incendios en la ciudad, de los que uno no logra ser controlado en toda la noche. Los argelinos han disparado unas 1.400 balas de cañón y 80 granadas, que sólo han causado dos heridos leves en el bando español. Se vuelve a repetir los bombardeos en días sucesivos hasta ocho veces más. Lanzándose un total de 3.752 granadas y 3.833 balas de cañón contra Argel y sus defensas. Según informes neutrales el pánico se apoderó de la ciudad de la cual fueron destruidas alrededor del 10 por ciento de sus construcciones, buques, cañones, fortificaciones y fuertes pérdidas humanas.
La
defensa Argelina disparó 11.280 balazos y 399 bombas, que sólo
causaron 24 muertos y 20 heridos entre los atacantes de la
escuadra cristiana. Sólo lograron hundir una lancha cañonera
(la número 1) que saltó por los aires muriendo su segundo el
Alférez de Navío Villavicencio y 20 marineros y siendo herido
su comandante el Teniente de Navío Irisarri y 11 miembros de su
dotación.
En España la alegría por el resultado es enorme y el rey confirma el ascenso de Barceló el 13 de Agosto de 1.783 a Teniente General y le señala ese sueldo cómo pensión vitalicia.
Se había obtenido un gran castigo contra el enemigo con poquísimas bajas por la parte española gracias al acierto del buen uso de las lanchas cañoneras y bombarderas que Barceló introdujo en la estrategia naval Compárese los limitados medios de esta escuadra frente a los éxitos obtenidos con el desastre de la operación combinada contra Argel de 1.775 en la que se perdieron 5.000 hombres y numerosos cañones y fusiles sin conseguir gran daño al enemigo. Este éxito de la Armada Española, fue propiciado por el genio innato del Gran Capitán Toni Barceló que aprendió de los desastres de otros comandantes de antaño.
La plaza pirata de Trípoli a la vista del castigo sufrido por Argel, se avino a la firma de un Tratado de Paz con España... El fin de la piratería berberisca estaba cerca.
La República Corsaria de Argel, a pesar de haber sufrido un gran castigo, no daba muestras de dejar su lucrativo negocio y en Septiembre de ese mismo año de 1.783, cinco buques corsarios argelinos apresaron cerca de Palamós a dos polacras mercantes. Y se lanza a una campaña de rearme de la plaza: Se refuerza con una nueva fortaleza con 50 cañones, se reclutan 4.000 soldados turcos voluntarios que arriban a Argel en buques neutrales, llegan "asesores" europeos para ayudar en las fortificaciones y baterías, se han aprestado a la defensa no menos de 70 embarcaciones entre goletas y cañoneras para rechazar un posible ataque español. El Dey de Argel ofrece una recompensa de 100.000 "cequíes" al que aprese a una embarcación española.
Barceló activa los preparativos de una nueva
Escuadra en Cartagena, se reúnen 4 navíos (con insignia en el
"Rayo") de 80 cañones, cuatro fragatas, 12 jabeques, 3
bergantines, 9 bergantines menores, y cómo fuerza artillera: 24
lanchas cañoneras (con una pieza de a 24 libras), 8 más con una
pieza de a 18 libras, siete con calibres menores para abordajes,
24 bombarderas con morteros y ocho lanchas con obuses de a 8
pulgadas. Pero esto no es todo: la expedición adquiere un cierto
aire de Cruzada, por lo que cuenta con el apoyo de la Armada de
Nápoles (entonces tan íntimamente unida a la española), que al
mando del Almirante Bologna aportó dos navíos, tres fragatas,
dos jabeques y dos bergantines; la Armada de la Orden de Malta
aportó a la escuadra cristiana un navío, dos fragatas y cinco
galeras, y la Armada de Portugal, al mando del Almirante Ramírez
de Esquivel, aportó dos navíos y dos fragatas.


Tras una solemne advocación de la empresa a la Virgen del Carmen, la escuadra zarpó de Cartagena el 28 de Junio de 1.784, arribando a las cercanías de Argel el 10 de Julio.
El bombardeo español comenzó el día 12 de Julio a la 08.30 h, sosteniéndolo hasta las 04.20 horas de la madrugada del día siguiente. En ese bombardeo ininterrumpido se lanzaron 600 bombas, 1.440 balas de cañón, 260 granadas y se observaron grandes destrozos al enemigo que provocaron un incendio en la ciudad. El enemigo disparó ese día 1.164 balas de cañón y 202 bombas y lanzó contra la flota española una flota de 67 embarcaciones, que fueron rechazadas por los españoles, destruyéndoles 4 de ellas. Los españoles sufrieron sólo la pérdida de la lancha cañonera nº 27 mandada por el Alférez de navío napolitano José Rodríguez, produciéndose 6 muertos y 9 heridos en el bando cristiano después de este primer encuentro.
Los argelinos en esta ocasión aprendieron del borrando del anterior año y situaron una línea previa de barcazas artilladas que impedía en gran parte aproximarse a su objetivo a las lanchas cañoneras españolas, con lo que en esta ocasión la precisión del tiro era más difícil.

Esto hizo que de
nuevo Barceló con su valor proverbial embarcara en una falúa en
primera línea para descubrir cualquier hueco en la defensa
flotante argelina, animar a la Marina y dar ejemplo de valor a
los suyos. Tanto se aproximaba el "anciano" Barceló a
las líneas enemigas con su falúa, que su
embarcación fue echada a pique por un proyectil enemigo, el
Almirante Barceló cayó al Mar, pero fué pronto
rescatado ileso y tomó de nuevo el mando de ataque sin dar mayor
importancia al incidente.
Se continuaron durante varios días los bombardeos hasta que el día 21 de Julio se decidió poner fin al castigo a Argel, habiéndose disparado más de 20.000 balas, bombas y granadas sobre el enemigo. El castigo contra la Plaza esta vez fue atroz, frente a las pocas bajas cristianas (53 muertos y 64 heridos, muchos de ellos debidos a accidentes más que a la eficacia del fuego enemigo).
De nuevo en España se produjeron manifestaciones de alegría y Argel ante la eventualidad de otro ataque más que ya preparaba Barceló se avino a entablar conversaciones de Paz con España, que culminaron en el Tratado que se firmó el 14 de Junio de 1.786 ante el Jefe de Escuadra español Mazarredo. También Túnez se avino tras estos castigos a firmar la Paz con España. Con lo que se pudo dar por acabada definitivamente la piratería berberisca en el Mediterráneo gracias a la constancia, celo, inventiva, acometividad y valor de marinos españoles entre los que destacó como ninguno el mallorquín Antoni Barceló.
Las acciones piratas de los moros en el Mediterráneo posteriormente sólo fueron ya anecdóticas. La estrategia de Barceló fue eficacísima ya que consiguió con pocas pérdidas y relativa economía de medios (la utilización de las lanchas cañoneras) un gran éxito: desgastar al enemigo Argelino que pudo comprobar que los gastos que utilizaba en su propia defensa tras los ataques de Barceló eran superiores a los beneficios que le reportaba la propia piratería y la redención de los cautivos que apresaba de las costas y buques cristianos.
Por esta última acción de guerra se le concedió a Barceló la Gran Cruz de Carlos III
El beneficio del fin de la
piratería berberisca supuso para los países de la costa
mediterránea que por fin se pudieran repoblar sus costas y se
permitiera sin temor la actividad de la marina mercante de las
Ciudades Mediterráneas, lo cual permitió el relanzamiento
náutico y mercantil de Catalanes y Mallorquines que se mantuvo
pujante durante todo el siglo XIX. Recordemos que
debido a los continuos ataques piratas berberiscos la franja
litoral estaba en gran parte desierta, de ahí que existiesen
muchas poblaciones repetidas una en el interior (cuando no
atacaban los piratas) y otra en la costa en dónde
definitivamente adoptaron su mayor pujanza económica, por
ejemplo en la Costa Catalana: Arenys, Premiá, Vilassar (que
tienen su pueblo en el interior y su pueblo "de Mar"),
y en la costa levantina Altea la Vieja en el Interior y la nueva
en la costa... Y dejaron de ser en gran parte necesarias todas
las torres de Vigía y muchas de las fortificaciones que aún se
pueden ver por toda nuestra costa Mediterránea.
El
mérito de este nuevo reflorecer "cara al Mar" se debe
en principal parte, aunque no siempre se reconozca, a estos
éxitos de la Armada Española y a la tenacidad y valentía de
los hombres que cómo Barceló (Capitá Toni) a su servicio
estuvieron.
Continúa
con las aventuras de Capitán Toni, que aunque ya está viejo, no
está vencido. Pero toma antes tu sable, que te hará falta