Juventud

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Nació nuestro protagonista en la Isla de Mallorca, en el pueblecito de Galilea, cerca de Calviá, un día primero de Enero del año de Nuestro Señor de mil setecientos diecisiete, en el seno de una conocida familia de la isla dedicada a las cosas de la Mar. Su padre se llamaba Onofre y era patrón de un jabeque (típico barco mediterráneo de la época) dedicado al transporte de mercancías entre las Islas Baleares y la Península. Al nacer sus padres le bautizaron con el nombre de Antoni.

De niño, "en Toni", cómo era común entre todas los niños de familias marineras, gustaba de estar siempre entre barcas y redes jugando con la demás canalla de la playa a "piratas" y a "batallas navales" que acababan por lo general con varios "berberiscos" remojados o a lo peor "descalabrados" a golpes de tolete o por la consiguiente pedrea final. Su madre tenía frecuentemente que ir a rescatar al joven Toni de entre las hordas turquescas con muestras varias de su valor (raspallones, moraduras y heridas de todo tipo).

En la playa era en dónde siempre le podían encontrar: Unas veces cogiendo cangrejos, otras charlando con los pescadores, ahora nadando...

- ¿ A ver quien llega antes a aquel "gallo"? Decía a los de su panda. - ¡Vamos a coger la chalupa de aquel bou !... El "nostramo" "pelut" ya se ha metido en la taberna y no nos pillará.

 

Castillo de Bellver en Palma de Mallorca   El Jabeque-Correo de Palma según un azulejo de la época. Barco que mandó el Capitán Toni  y su padre

Así empezaba casi cada día una de sus ya incipientes correrías navales, en las Playas de Palma.

Su madre al llegar a casa cada tarde le decía...."¡ Quítate el salitre !", " ¡ Siempre en la playa...te van a salir escamas !", "... pareces un morisco de tanto estar al sol ".

Pero la hora preferida de Toni, era la de arribada del jabeque de su padre y ver la maniobra magnífica de entrada a la Bahía. Ningún jabeque trasluchaba mejor que el del patrón Onofre. No era raro ver a Toni, ir a nado a hasta la embarcación y subir por una estacha con la que le izaba su padre hasta la cubierta, para darle un abrazo. ....

Fragata La Garzota, otro de los barcos que mandó el Capitán Toni

- Toni, ¿Nunca puedes esperar a que desembarque yo?

La vida en Mallorca por aquellos años no era fácil. Era común que los piratas argelinos, tunecinos y berberiscos asolaban periódicamente las costas de todo el Mediterráneo. Llevándose todo lo que podían pillar y en especial jóvenes cautivas a las que poder vender en la casbah de Argel.

 

Torre de Tamarit en Santa Pola (Alicante)Torre d´en Nadal en Vilassar de Mar (Barcelona) Torre de Vigilancia en Santa Pola (Alicante)

Esto hizo que la población se refugiara siempre en el interior. La costa española estaba llena de "torres vigía" ( atalayas o talayots) desde las cuales las "alertas" avistaban de la presencia en el horizonte de navíos piratas y mediante señales de fuego alertaban a la población para que se adentrara hacia el interior. El comercio marítimo y la pesca eran trabajos arriesgados. Los patrones de mar debían de ser gente valerosa, que no pocas veces tenían que defender en la Mar su vida y sus bienes contra la morisma corsaria.

El joven Toni era ya casi un "at.lot". Toni soñaba con embarcar pronto y encontrase de cara a cara con los argelinos. Ese era su anhelo que solía compartir con sus compañeros de juegos, más empeñados en las bromas (que Toni despreciaba) de perseguir "chuetas" por el Call de Palma para comprobar si efectivamente éstos tenían rabo.

Por la pericia náutica y la rapidez en desempeñar su cometido y las garantías que daba el jabeque de su padre Onofre, le fue otorgada la concesión del tráfico de Correo Real con la Península.

Cuando Toni tuvo la altura suficiente su padre le embarcó por primera vez como paje (grumete). Ese fue el día más feliz de su vida, sin duda ninguna. Andaba descalzo por la cubierta con su camisola blanca al viento soñando ya grandes hazañas navales, su mirada y aplomo en su primera travesía a Barcelona eran ya de "Almirante de la Mar Océana", creía ser Roger de Lluria, el Almirante Colom o el mismísimo Juan de Austria en Lepanto. Su misión no era otra que la de servir a la oficialidad, cantar las "horas" y hacer la "descubierta" en la cofa del trinquete, cuando le tocaba la guardia de Mar. Allí entre el Cielo y el Mar, junto alguna gaviota que quizá les confundía con un llaut pesquero, Toni era feliz.

Allí conoció el oficio, pasando de paje a marinero y de marinero poco a poco formándose para piloto aprendiendo de su padre y de todos los demás. La maniobra de las velas, cómo capear un temporal y cómo encomendarse al Señor, a San Telmo y la Santísima Virgen cuando las cosas iban mal dadas....siempre se ha dicho "quien quiera aprender a orar, que venga a la Mar". Varias veces con su padre al timón vio las listadas velas berberiscas de cerca y pudo compartir con ellos el olor y acre sabor de la pólvora que tanto gusta al moro.

A los dieciocho años murió su padre D. Onofre, envejecido prematuramente por todos los sinsabores de la mar. Toni al estar preparado ya, tomó el mando del jabeque-correo familiar. A los 19 años haciendo la ruta Palma-Barcelona mantuvo su primer combate cómo patrón contra los piratas moros que se coronó con éxito. Los piratas berberiscos infectaban todas las costas del Levante español y Toni se labró en poco tiempo una fama de valiente y temerario patrón, que bien pronto llegó hasta oídos de la misma Corte, tal que a los 21 años recibió del Rey la graduación honorífica de Alférez de Fragata por la valentía y eficacia demostrada en sus diversos encuentros con la morisma embarcada.

 

 

Jabeque argelino

Tratamiento que le fue conferido mediante Cédula Real de 6 de Noviembre del Año de Nuestro Señor de 1.738.

Este nombramiento era un alto e inusual honor pues aunque no reconocía derecho económico alguno con su otorgamiento, le confería el rango de Oficial de la Armada y Caballero, al cual sólo podían acceder los hijos de familias de la nobleza de sangre reconocida, los cuales accedían a la Carrera en la Armada sentando plaza como Guardiamarina en un buque de Guerra del Rey y tras unos años de preparación en la Real Armada eran promovidos a la Oficialidad, ostentando el empleo efectivo que ahora el Rey concedía directamente y por méritos al plebeyo Toni Barceló de Palma.

Ya Toni, se le podía llamar Don Antonio Barceló. Aunque los suyos le siguieran llamando cariñosamente "Capitá Toni"

En 1.741 estando en Palma, su jabeque recibió una curiosa comisión de interceptar a una balandra francesa...

Siguió Toni durante bastante tiempo al mando de su jabeque-correo, labrándose una fama de intrépido capitán mercante y corsario eventual, temerario ante el enemigo y ante las inclemencias de la Mar. Su tripulación empieza a venerar al joven "Capitá Toni", ya que sumaba a su valor y a su intrepidez con un buen trato cordial y afable hacia todos los suyos a los que lograba imponer la disciplina natural que requiere el oficio de la Mar a base del ejemplo, la fineza en el trato y una abnegada entrega a su oficio.

Diez años más tarde el Rey le vuelve a conferir un alto honor al ascenderlo el 21 de mayo de 1.748 al tratamiento de Teniente de Fragata "con carácter de graduado", es decir, "sin derecho de goce de sueldo alguno". Empleo que se le confiere de nuevo por méritos marineros contraídos por haber mantenido a ultranza la comunicación con Barcelona cuando las malas cosechas ocasionaban grande penuria a las Islas Baleares, llegando hasta el hambre, y los más furiosos temporales azotaban sus costas.

Si quieres seguir con el capitá Toni debes de saber disparar el cañón

 

La gavina La Gavina (Si quieres guardar la música de fondo haz click)