Ultimas Campañas del Capitá Toni
En Socorro de Ceuta y contra Tánger
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En 1.790
cuando contaba Barceló la avanzada edad de 73 años y
descansaba en su natal ciudad de Palma de Mallorca.
Llegó entonces a Palma la fragata "La
Florentina" en búsqueda de Barceló con orden del
Ministro de Marina Valdés, para llevarle a Algeciras en
dónde se aprestaba una escuadra cuyo mando se le
confería, con objeto de socorrer la Plaza Española de
Ceuta y bombardear Tánger como represalia al cerco de la
ciudad española por los moros. Zarpa Barceló de Palma el 25 de Noviembre y arriba a Algeciras el 7 de Diciembre. Cuando llega a Algeciras llegan noticias desde Madrid de que se suspendan las hostilidades pues los moros pretendían enviar emisarios del sultán a Madrid para parlamentar. El viejo "capitán Toni" siguiendo la máxima de "Si quieres la Paz, prepárate para la Guerra", arría su insignia del mástil de "La Florentina" y la iza en uno de los "jabeques" (el pequeño barco preferido de Barceló) y sale para Ceuta, para estudiar personalmente las posiciones enemigas alrededor de la Plaza por si tenía que operar. |
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Fracasaron las negociaciones y España declaró la guerra al Sultán de Marruecos, pero intrigas y criterios distintos hicieron que a Barceló no se le diera el mando, dándoselo al Teniente General Morales de los Ríos, jefe entonces de las Fuerzas del Mediterráneo. Recurrió Barceló al mismo Rey y finalmente se le confiere el mando de la escuadra reunida en Algeciras, que estaba formada por las fragatas "Perpetua" y "Santa Rosalía" de 34 cañones, jabeques "San Blas", "San Leandro" y "África", 44 lanchas cañoneras-bombanderas repartidas en 3 divisiones y una flotilla de buques menores.
Finalmente por órdenes superiores se desiste del bombardeo del Campo de Ceuta y de la Plaza de Tánger, y el día 12 de Junio se firmaba un decreto que disolvía la escuadra. Dado que el sultán había muerto en el curso de un combate contra las fuerzas de su hermano Muley Jehem.
Barceló muy desilusionado por haberse perdido una gran ocasión para el castigo al enemigo se retiró a Mallorca. Había acariciado la idea de infringir a los moros un duro golpe y precisamente con las "lanchas cañoneras" armas que él había inventado y probado en los diversos sitios a Argel, pero que no pudo emplear a su gusto y demostrar su total efectividad durante el Sitio de Gibraltar. Y escribe diversas cartas al Rey aconsejándole que no pierda esa oportunidad de castigar a los enemigos.
Más tarde se tuvieron que reanudar las hostilidades (cómo ya aconsejaba Barceló) pero no se le confirió el Mando de las Fuerzas del estrecho, que se le otorgó al General Morales de Los Ríos, que si bien no cosechó muchas victorias ganó frente a Tánger el título de Conde.
EPÍLOGO
Fue Barceló general muy discutido. No tuvo amigos entre los Jefes de la Armada, pero contaba con numerosos seguidores entre sus subordinados. Contribuía a ello su tosquedad en el hablar y lo brusco de sus modales, como también la expresión de suspicacia que le hacía tener su sordera (adquirida por los cañonazos). Su cara tampoco era muy atrayente, sobre todo después de que se la cruzó una cicatriz consecuencia de una herida en batalla. Su instrucción se limitaba a saber escribir su nombre.
Pero si bien no tenía mucha simpatía entre los jefes, era en cambio el ídolo de sus marineros. Con ellos se mostraba cariñosos y afable y los trataba con familiaridad, a pesar de ser con ellos exigente hasta el extremo, cuando la ocasión lo pedía.