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“ En el principio existía la Palabra y
la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios”.
(Jn.1.1)
Dios Padre, desde toda la eternidad, en unión con Cristo y el Espíritu vivían una profunda relación de amor, un amor que necesitaba expandirse y del cual quisieron hacer partícipe al ser humano.
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Un
día la Palabra fue enviada a la tierra con una misión, ser luz y ser
vida. “En
ella estaba la vida y la vida era la luz de los hombres". (Jn
1,4 Quiso hacerse uno como nosotros, con una carne débil como la nuestra, para poder experimentar desde dentro la fragilidad y la pobreza que el hombre siente, y así, cercano, abrirnos el camino de la libertad y de la salvación. “.. y la Palabra se hizo carne”.(Jn. 1,1)
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El que había sido anunciado por los profetas, “al llegar la plenitud de los tiempos”, quiso nacer en el seno de una Virgen "MARÍA”. Una mujer sin mancha de pecado, dispuesta a recibir al Hijo de Dios y abierta con su “SÍ ” incondicional; capaz de engendrar desde la fe y desde la carne a quien había de ser el “DIOS CON NOSOTROS”.
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Esto es lo que celebramos en la Navidad con inmensa alegría, que “Vino a su casa y... a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios”.(Jn 1, 11-12). Sí, ya no somos extraños sino hijos. Ni ojo vio, ni oído oyó lo que está en el seno del Padre, y Él nos lo ha revelado con su palabra y con su vida.
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Navidad
no es sólo un acontecimiento que recordamos, sino vivir en plenitud el
mandamiento nuevo
que Él nos dejó la noche antes de partir de nuestra tierra. “Amaos
los unos a los otros como
yo os he amado”. Navidad es olvidarse de sí, estar al lado de quien te necesita, para darle una palabra de consuelo, acogerle, tenderle una mano amiga. Es no guardarse la “LUZ“, sino abrir las puertas de nuestro corazón y nuestros labios y dejar que “SU LUZ” ilumine en la oscuridad. Es saber perdonar y sentirse perdonado y salvado y abrir un camino de esperanza para comenzar de nuevo, porque Él está ahí, se fue de nuestra vista, pero no de nuestro lado y sigue naciendo día a día dentro de nosotros. ¿Quieres
entrar dentro de ti “en
tu pesebre” y adorarle y amarle
como lo hicieron los pastores? Vive
la Navidad a tope, se LUZ
y VIDA donde quiera que estés.
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