EUCARISTÍA

“ ¿QUIÉN DECÍS VOSOTROS QUE SOY YO?” (Mt. 16,15)

Jesús va haciendo reflexionar a sus discípulos; respeta tanto la libertad de los doce, que no les revela directamente que es el Mesías; tienen ellos que llegar a reconocerlo viéndolo vivir y actuar. Es Pedro quien habla en nombre de todos y reconoce en Jesús al Mesías prometido, al Hijo de Dios. (Mt 16,16)

Jesús quería que llegaran a esta fe; los doce lo reconocen como Mesías, pero sin renunciar a sus ideas nacionalistas; esperan que triunfe en Jerusalén y empiece allí su reinado.

A lo largo del camino hacia Jerusalén, Jesús, les repite lo que va a pasar con él (Mc 10, 32-34). Los discípulos que esperan ventajas personales, siguen sin entender (Mc 9,30-32). El objetivo de Jesús al subir a Jerusalén es para denunciar el sistema. Jesús va a enfrentarse con las autoridades centrales, va a denunciar el sistema, aunque sabe que le costará la vida, pero necesita un poco de tiempo para preparar a sus discípulos para la prueba, y para darles las últimas consignas.

 

"

El que venga 

a mí,

no tendrá 

hambre,"

 

 

"

y el que crea 

en mí, 

no tendrá 

nunca sed."

 

En la cena, en la eucaristía, es cuando Jesús, les da a los discípulos las últimas consignas.

Lo que había iniciado en el reparto de los panes, prometiendo la bendición divina y la abundancia a los pobres que reparten lo que tienen, lo amplía Jesús ahora: HAY QUE COMPARTIR EL PAN, PERO CON EL PAN HAY QUE DARLO TODO, HASTA LA VIDA: compartir el pan es la expresión del amor auténtico y verdadero. Eso es lo que él hace, les ha dado todo y va a dar también la vida por ellos y por todos los hombres. ESE PAN, FIGURA Y VEHÍCULO DEL AMOR DE HERMANOS, lo es también DEL AMOR DE JESÚS, EN ESA COMUNIDAD DE HERMANOS ESTÁ ÉL PRESENTE.

 

El pan que se come sustenta la vida; cuando es EL PAN DE JESÚS (su cuerpo y sangre), LA VIDA DEL GRUPO ES LA DE JESÚS.

Ya lo predijo: “Yo soy el PAN VIVO BAJADO DEL CIELO; el que come pan de éste vivirá para siempre”. (Jn 6,51)

La última consigna es que vivan y mueran como él ha vivido y va a morir, que lo sigan hasta el fin, CREANDO LA NUEVA COMUNIDAD DE HERMANOS Y OPONIÉNDOSE COMO ÉL AL MAL QUE HAY EN EL MUNDO; para eso, que sobrepasa las fuerzas humanas, les de su misma vida. La eucaristía, en la que Jesús se entrega a los discípulos, EXIGE, por tanto, el COMPROMISO de vivir en la HERMANDAD y de oponerse al MUNDO QUE MATÓ A JESÚS.

También, Jesús, los anima. No todo va a acabar con su muerte, la prueba es pasajera, el éxito es seguro; les anuncia su resurrección (Mc 14, 27-31)

 

Ante esta realidad de fe, que penetra nuestra existencia, nuestro vivir y nuestro hacer, como ocurría en el místico doctor Juan de la Cruz, cuando le desbordaba: “Qué bien sé yo la FONTE que mana y corre; aunque es de noche”. Con qué vivencia y seguridad de fe y amor repite: “ EN ESTE PAN DE VIDA YO LA VEO, AUNQUE ES DE NOCHE”. Y la reconocemos los creyentes, gracias a la FE DE LOS APÓSTOLES, AUNQUE ES DE NOCHE.

 

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