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A vosotras, jóvenes, que navegando por estas páginas de Internet, deseáis tener un contacto con las Carmelitas Descalzas de Godelleta (Valencia), os abrimos la puerta claustral para que penetréis, en lo posible, en el interior del convento. |
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Sabemos que venís de una sociedad industrializada,
que estudiáis o ejercéis un oficio y ciertas
responsabilidades; que sois independientes, viajáis, y
que el espacio geográfico y el universo cultural, como
mujeres, se ha ampliado considerablemente. Pero ni el consumismo, deseo de eficacia y la vida afectiva, aunque en ocasiones os hayan dejado rastros negativos, es óbice para que prestéis atención a ver si Dios os llama a consagraros a Él en el Carmelo de Teresa de Jesús. Quizá haya llegado el tiempo de optar vocacionalmente, y es este un momento de gracia decisivo en vuestras vidas. En el Evangelio de Juan (15, 16) constan las palabras de Jesús: No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros. ¿Seréis de las elegidas? Y, ¿para qué? Es cuestión de corresponder al Amor gratuito, personal y único de Dios que abarca toda la persona, hasta el punto que ésta ya no se pertenece a sí misma, sino que pertenece a Cristo (1 Corintios 6, 19). |
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No obstante, ¡ojo! La vida de la Carmelita Descalza se funda sólo en la experiencia; una exposición puramente teórica no puede abarcar su totalidad, ni siquiera ser suficientemente clara, si no hacéis la experiencia personal con ardor y generosidad. ¡Hay que saber arriesgarse! |
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- Celo apostólico verificado por el empeño en la intercesión y el compromiso real hacia los demás: el mundo, la Comunidad, la Iglesia. - Amor a la Iglesia, tal como es: en su misterio y en su rostro humano, dentro de nuestra diócesis valenciana. |
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- Amor al silencio y a la soledad, para estar con Cristo, y no para huir de los demás.
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- Amor al
trabajo que se
nos asigna tanto en el técnico y profesional, como en el
sencillo - Amor a la Virgen María, cuya presencia "invade la vocación carmelitana y confiere una impronta mariana particular a la contemplación y a la comunión fraterna, a la abnegación evangélica y al espíritu apostólico" (Constituciones, 59). |
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Hasta llegar a un compromiso definitivo y estable (como el matrimonio cristiano) son necesarias varias etapas: |
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