Enrique Bande Rodríguez: La recuperación de las máscaras.

La recuperación de las máscaras

Un artículo que aparece no diario La Región o 22 de febreiro do 2007.

Escribe Enrique Bande Rodríguez.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La recuperación de las máscaras

 

    Las descripciones de las máscaras, de sus vestimentas y de sus comportamientos son muy abundantes en toda Galicia, en especial en Ourense. Pero lo que las gentes se preguntan y lo que los investigadores queremos aclarar es el significado de dichas máscaras.

Peliqueiro Cigarrón Pantalla

Han surgido varias teorías como son:

         La Vegetativa-Animalística: sus defensores sostienen que los peliqueiros, los cigarrones y las pantallas son personajes son personajes emparentados con los que en la prehistoria tenían como objetivo favorecer el renacimiento vegetal y animal, la fecundidad de la tierra, de los animales y de los humanos. Significan pues la parte voluptuosa, carnal y vital de la persona. Significaban también el espíritu del mal y no son más que encarnaciones de los dioses, principios del bien, y de los demonios o principios del mal y supervivencia de antiguas danzas prehistóricas. Las pieles, los cencerros y los dibujos de los animales que llevan las máscaras en sus mitras no son más que dibujos de una máscara que imitaba un animal con el cual se identificaba, un toten.

Detalle da mitra

Felo de Maceda

Detalle dos cencerros.

 

          Significaban pues la parte carnal y bestial de la persona humana. Ritos de fecundidad por su marcado carácter sexual como sucede con la Morena de Laza. Ritos zoolátricos que hacen que el hombre se crea transformado en un animal.

           Son máscaras con las que los pueblos primitivos hacen ritos de diversa índole fruto de los principios primarios del hombre. Recuerdo de lo que los pueblos primitivos festejaban al llegar el año nuevo.

           La Medievalista: los defensores de la tesis medievalista sostienen que son ritos heredados de Grecia y Roma en honor de los saturnales. También sostiene esta tesis que son los cobradores del Conde de Monterrey o del de Maceda. Esto lo deducen los defensores de esta teoría por el "zurrigo" que llevan los peliqueiros y los cigarrones y por el acto petitorio. Los sirvientes de la guardia  del Conde de Monterrey que cobraban los tributos. Gentes que se vestían así para ahuyentar los lobos, ojeadores del Conde de Monterrey que con sus chocallos levantaban la caza. Esto lo fundamentaban en los cencerros que llevan a la cintura. Los chocallos y la careta le dan al peliqueiro y al cigarrón un carácter funerario y de culto a los muertos.

Algunas máscaras  del carnaval de la Provincia de Ourense.

          La tesis actual, la que yo defiendo, sostiene que muchos de los ritos y de los personajes  hoy considerados carnavalescos e irreverentes en otro tiempo formaban parte de festividades religiosas como eran las procesiones del Hábeas en la que iba la tarasca, la coca, el irrio, Juan de Arzúa, gigantes, cabezudos y personajes componentes de los gremios. Según esta teoría, el entroido tiene su origen en el "Ritus Paschalis", acto que se escenificaba en el interior de los templos para hacer reír a los asistentes a las funciones sagradas. Desde el siglo XVI con el ansia de purificar la cultura religiosa popular se prohibieron muchos de estos ritos y personajes en las procesiones. Así fue como nacieron algunas fiestas, entre ellas, el entroido. Fiestas que siguieron perviviendo como autónomas pero con un matiz exclusivamente profano. Fiestas consideradas por la iglesia como irreverentes en las que perviven ritos hoy llamados carnavalescos.   

Nota: las fotografías, carteles y sus comentarios,  son un añadido del  webmaster (Secundino Lorenzo)  al texto de Enrique Bande, con el ánimo de indicar algunos elementos a los que se refiere el sensacional artículo de Enrique Bande.

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