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LOS TOBAS
SE RENUEVAN A GRANDES SALTOS
Una versión antigua dice que los tobas habrían llegado al
Collasuyo con el inca Tupac Yupanqui, pero se cree que
vinieron a Oruro con su vestimenta típica atraídos por la
fama de la Virgen de la Candelaria. Posteriormente, se
constituyó una comparsa que intervenía en las fiestas
religiosas con un disfraz de vestimenta selvática.
En 1916, se formó un grupo de 20 personas que dirigía Tomás
Cáceres, integrado por su hijo Donato Cáceres, según Rómulo
Terrazas, Hernán Quiroga y Alberto Ocampo, dirigentes de los
"Tobas de la Zona Sur", una de las comparsas más
aplaudidas en el último carnaval.
CRECER Y RENOVARSE
Al suceder en la dirección a Quiroga, Rómulo Terrazas y su
esposa introdujeron varias reformas. Una de ellas fue el
cambio de la banda de pinquillos por otra de viento. Se
necesitaba más fuerza musical, por el aumento creciente de
danzarines y por las numerosas bandas de otros conjuntos.
La vestimenta también fue mejorada y se renovó la melodía
imprimiéndole un ritmo más alegre, estimulante para el
danzarín, permitiéndole lucirse en las demostraciones.
Actualmente cuenta con doce piezas musicales que alternan en
cada cuadra. Habiendo desaparecido las caretas de tela metálica
importadas dispusieron que los "tobas" y
"cambas" se pintaran las caras y que los
"chunchos" usaran máscaras apropiadas fabricadas en
Oruro.
En 1976 se amplió el conjunto con dos grupos, de
"cambas" y de "chunchos", y en 1977, con
otros de "chipayas". Más recientemente se ha visto
adelante a varios "chunchitos" y dos caporales.
Destacan también 12 "chunchos" de entre 1.70 y 1.80
m. de estatura; 29 tobas y 16 chipayas, y finalmente 6
chipayas, todos acompañados por una banda de 26 músicos.
Pero en la última entrada hubo 120 tobas grandes, además de
20 niños.
Cada grupo tienen su respectivo caporal.
VESTIMENTA Y PASOS
Los tobas usan falda, ponchillo, turbante largo con plumas en
las puñeras y tobilleras. Los cambas que antes desfilaban
casi desnudos, ahora se cubren con un pantalón y un poncho
con flecaduras en ambas prendas. Y los chipayas portan ponchos
y pantalón ligeramente modificados del que usan a diario.
Lo más costoso del disfraz es el turbante, las puñeras y
tobilleras. Las plumas, si son de parihuana cuestan 120 pesos
y un poco más de la avestruz. Un turbante se hace con las
plumas de 20 parihuanas, y una tobillera o puñera, con 10
plumas cada una, lo que hace subir el valor del traje a más
de cinco mil pesos.
Las mudanzas de paso son: "Bolívar" (rápido con
saltos regulares); "camba" (sumamente ágil, con
saltos de más de un metro de altura); el
"chucu-chucu" (de ritmo más alegre que gusta mucho
al publico; se danza sobre la punta de los pies y casi de
rodillas, lo que después, lamentablemente, produce calambres
al danzarín). El salto "cullahui", hoy poco usado,
salía muy bien al son de los pinchullos.
Los tobas de la Zona Sur han ofrecido exitosas
representaciones con sonado éxitos en el Perú (1920), en
Chile (1923) y en La Paz en 1996.
El grupo estaba integrado por gente obrera y solo por
hombres, pero desde 1964 es policlasista y congrega a
escolares, colegiales, universitarios y profesionales amantes
del folklore, tomándose únicamente en cuenta su aptitud para
este tipo de danza acrobática.
La
Diablada
Los
Morenada
Los
Caporales
Los
Tinkus
La
Kullaguada
La
Llamerada
El
Pujllay
Los
Negritos
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