Historia ampliada de Villanueva de Argaño
Tomada de la memoria realizada por Dña María López Saiz para la realización del escudo y bandera de Villanueva.
VILLANUEVA DE ARGAÑO está situado a veintiún kilómetros de la capital burgalesa y se encuentra sobre un estrecho valle que es regado por dos ríos, el Hormazuela y el Ruyales, que desembocan unos kilómetros más abajo en el río Arlanzón. Tanto por su situación geográfica (su altura es de unos 800 metros sobre el nivel del mar) como por la formación de sus tierras su suelo es de buena calidad y de él sus habitantes obtienen sobre todo cereales. Importante es también por estar perfectamente comunicado con otras comarcas y provincias españolas a través de la N-120, sin olvidar que la Autovía León-Burgos, actualmente en construcción, atravesará algunos de sus términos (Fuentelegaña, Fuente Redonda, Fuente Sendrino, Fuente la Rata, el Carrisar). Los vecinos con los que limita VILLANUEVA DE ARGAÑO son: Al Norte Cañizar de Argaño, al E. con Palacios de Benaver, al S. con Isar y al O. con la villa de Citores del Páramo.
Ahora bien VILLANUEVA DE ARGAÑO tiene una historia, un origen, unos principios y una evolución que vamos a ir desarrollando en esta Memoria bastante, exigida por decreto para poder obtener el ESCUDO Municipal, que la han llevado hasta el siglo XXI. Así tiene restos de la presencia de los romanos en la Península Ibérica ya que algunos de sus pagos atravesaban dos de las vías que los romanos construyeron, una la Aquitana (que iba desde Burdeos a Astorga) y la otra, si bien menos importante, que terminaba en Peña Amaya.
¿Cuándo tuvo su origen VILLANUEVA DE ARGAÑO? Nuestra Villa nace como consecuencia indirecta del Camino de Santiago: En el hospital de Hornillos del Camino nace y se extiende la peste (a finales del siglo XIV) por lo que los enfermos y los que los asisten tienen que trasladarse a los poblados cercanos, uno de ellos será el de Ventas Nuevas. Sus habitantes estarán bajo el régimen del señorío, y este señor no era otro que el conde Garci Fernández (hijo de Fernán González que fue conde de Castilla entre los años 970-995), ahora bien, el conde donará su poblado a distintos monasterios: Las Huelgas, San Pedro Cardeña, San Miguel o al de Palacios de Benaver.
¿Por qué VILLANUEVA lleva el apellido de ARGAÑO? Los especialistas en esta materia no llegan a ponerse de acuerdo. De acuerdo a la documentación sabemos que en los años en que vivió el primer conde independiente de Castilla (Fernán González) existió un personaje llamado GARGAÑON (Garhanno o Gargaño) fundador de un pequeño poblado (Soto de Argaño) que llevaba, por lo tanto, su nombre. En España por estas fechas está teniendo lugar la Reconquista y una vez liberado el terreno de la ocupación árabe tiene lugar la repoblación. Las tierras son ocupadas por los primeros que llegan a ella (es lo que se conoce como “presura”). El fundador de dicho poblado –Soto de Argaño- vendría acompañado de otros hombres con sus familias, que van a trabajar la tierra, construirán sus viviendas –simples cabañas- y cuidarían algunos animales domésticos para completar su alimentación que era de subsistencia. Estos poblados eran pequeños, generalmente no se componían de más de seis familias, cuyos miembros se asentaban en los territorios que les garantizaba seguridad, en los que podían sembrar y sentirse protegidos tanto de los enemigos como de las inclemencias del tiempo. Dichas personas procedían del norte de la península, abandonando las montañas que les habían resguardado hasta entonces. Estos hombres se sentían seguros por la presencia del “tenente” del castillo o en una torre de abnuda que protegía y cuidaba a la población en los términos que tenía bajo su control y jurisdicción para que no sufriesen peligros y pudieran trabajar sus pequeñas propiedades. Por circunstancias que se desconocen este poblado desapareció a finales del siglo XII principios del XIII y sus gentes, con sus propiedades, se reagrupará en el vecino poblado de Ventas Nuevas. Su población era escasa a juzgar por la estimación de los préstamos al Obispo de Burgos entre los años 1247-1257: “Villanueva de Garhanno” sólo contribuía con 16 maravedises. Se puede decir que la fusión de los dos poblados y de su nombre nace una Villa nueva: VILLANUEVA DE ARGAÑO. No queremos olvidar otro despoblado conocido como Las Cotorrillas.
En una de las muchas fuentes[1] y manantiales que tiene nuestra Villa el rey Alfonso VI (1065-1109) en uno de sus viajes descansó y bebió, a raíz de dicho acto esa fuente se conocerá con el nombre de Fuente del Rey. Es curioso ver como escasea la documentación sobre VILLANUEVA DE ARGAÑO entre los siglos XII al XIV). Sabemos que perteneció al Alfoz[2] de Mansilla de Burgos, que era la cabeza (lo que suponía ventajas militares y administrativas al formar una sola jurisdicción) de veintitrés localidades, siendo una de ellas VILLANUEVA DE ARGAÑO. Llama la atención el hecho de que no aparezca ninguna referencia en el Libro de las Behetrias de mediados del siglo XIV – 1350-. De hecho no empezamos a tener referencia de VILLANUEVA DE ARGAÑO, a través de la documentación, hasta bien entrado el siglo XVI. Ejemplo de ello lo tenemos en el año 1521, el día 25 de octubre, en dicho día escriben los vecinos de VILLANUEVA DE ARGAÑO, junto con los de la villa de Isar, al Marqués de Aguilar dándole las gracias por haber comprado la jurisdicción de sus términos confiando en que van a ser bien tratados. VILLANUEVA DE ARGAÑO es pues Villa de señorío y el mencionado Marqués será el encargado de imponer justicia real y ordinaria con jurisdicción alta y baja, además de poder elegir anualmente al alcalde pedáneo así como a un regidor y otro alcalde, éste de hermandad.
Andando en el tiempo llegamos al año 1536, trece de enero en el que tiene lugar un “Acuerdo sobre el Soto de Nuestra Señora de Argaño”, en el que los vecinos de VILLANUEVA y de Cañizar de los Ajos se reúnen para solventar las dudas sobre a cuál de las dos localidades pertenece el término en el que se encuentra la ermita de Nuestra Señora de Argaño. Por dicho acuerdo conocemos los nombre de alguno de sus vecinos, en concreto del sacerdote de su iglesia parroquial “en presencia de mi Pero Rodríguez clérigo e cura del lugar de Villanueva de Argaño”, o el de Rodrigo Miguel y Gonzalo García. Los testigos del acuerdo fueron “Juan de la Fuente y Martín García”.
En el último tercio del siglo XVI (1571) VILLANUEVA DE ARGAÑO junto con los otros pueblos que pertenecen al partido de Castrojeriz entran en pleito[3] con el conde de Castro porque éste se tomaba excesivas libertades para visitar las cuentas, realizar visitas y llevar salarios. El pleito se resolverá en la Real Chancilleria de Valladolid declarando: “Que el conde puede ir una vez al año a revisar las cuentas pero sin llevarse nada; así mismo en caso de necesidad éste puede ir a por pan, cebada o trigo pero siempre y cuando a los vecinos de los pueblos no les dejen en situación de necesidad”.
El archivo de su parroquia[4], Santa María de la Asunción, podía darnos más información sobre la Villa pero de nuevo nos llama la atención ver como no se han conservado los libros parroquiales, éstos les tenemos a partir del año 1679. Durante el siglo XVI y XVII tiene lugar la construcción del retablo[5] mayor de su iglesia presidido por Nuestra Señora como reza su himno:
“Porque vela por nosotros
Nuestra Señora de la Asunción”.
El marqués de la Ensenada mandó, entre los años de 1750 y 1753, la elaboración de un Catastro por el cual se pudiesen cobrar los impuestos en función de la riqueza de cada sujeto, siendo proporcional a la misma. Se pretendía acabar con el soborno y la falsedad. Dichos impuestos se cobrarían a vasallos e instituciones ya fueran del estado general, nobles o eclesiásticos. Pues bien, por las preguntas contestadas tenemos acceso a un mejor conocimiento de nuestra Villa, así el 17 de julio de 1751 el alcalde pedáneo era Matheo Lopez y que junto a él están otros vecinos como Carlos Alcalde, de 66 años, Bernardo Yudego, de 70, Baltasar López. de 50 años, o Andrés Monasterio que había nacido cincuenta y cinco años antes. Así por el mencionado Catastro podemos saber que VILLANUEVA DE ARGAÑO tenía 40 vecinos, siete viudas, tres pobres de solemnidad y otros tres habitantes que trabajaban en nuestra Villa, pero que no eran nacidos en ella. Además de los anteriores encontramos tres jornaleros que trabajaban al año sesenta días y se les paga dos reales por día trabajado. Nuestra Villa cuenta además con dos sastres (con una ganancia de real y medio al día) y dos tejedores de burieles[6]. La población se distribuía entre las cuarenta y nueve casa habitadas si bien había otras siete inhabitables. La Villa contaba por estas fechas con un mesón, una panadería y una taberna que era propiedad del concejo además de un hospital mantenido con la renta de la Cofradía de Nuestra Señora de la Presentación fundada en su parroquia.
Al ser la Villa propiedad del Marques de Aguilar recibe de la misma 331 maravedíes distribuidos en 280 por el tributo de martiniega (así llamado porque se cobraba el día de San Martín) y los otros cincuenta y uno restantes eran pagados por los vecinos. Además a la corona anualmente la Villa pagaba 99.996 maravedíes por los derechos de alcabalas (tercias[7], cientos[8], sisas[9] y nuevos impuestos).
Por la cuarta pregunta del Catastro sabemos que en el término de VILLANEUVA DE ARGAÑO hay dos especies de tierra divididas en seis clases: De regadío de primera y segunda calidad, de secano de primera, segunda y tercera calidad y, de erial que es considerada de cuarta calidad (se siembra un año y descansa ocho) y varias eras que sólo sirven para trillar. En dichas tierras se recogía trigo, cebada, centeno, avena, lino, titos y yeros –si bien estos dos últimos “se siembran pocas veces”-. No hay viñas, bosques ni matorrales pero sí pastos “aunque bastante cortos” y un monte carrascal. En cuanto a la ganadería sabemos que había en VILLANEUVA DE ARGAÑO ovejas, carneros, borros, corderos, burras, vacas y yeguas, no habiendo en el término “cavallería ni yeguada”. Junto con la actividad agrícola y ganadera los vecinos de nuestra Villa dedicaban también importancia a las colmenas, pues había cincuenta y siete.
Sabemos también que VILLANUEVA DE ARGAÑO tenía tres molinos harineros, dos sobre el río Hormazuela de una rueda, uno era de propiedad del concejo (rentaba anualmente treinta fanegas de pan mediado, mitad trigo mitad cebada) y otro de un particular con una renta de veinte y cinco fanegas de pan mediado, en cuanto al tercer molino, situado sobre las aguas del Ruyales era propiedad del Marqués de Aguilar y tenía dos ruedas rentando al año 77 fanegas de pan mediado. Además existía un pisón[10] sobre el arroyo que baja de Citores[11], es de distintos dueños y renta anualmente 357 reales de vellón.
De mediados del siglo XIX (1850) es el diccionario de Madoz[12] quien nos aporta datos sobre VILLANUEVA DE ARGAÑO. Nos empieza aclarando su situación geográfica señalando que se encuentra a cuatro leguas de la diócesis de Burgos y que pertenece al partido de Castrojeriz. Su clima en templado y sano sufriendo sus vecinos “constipados y fiebres intermitentes”. Su población era de 40 vecinos –unas 147 almas- que contribuían a la corona con 4.647 reales. En estas fechas había 70 casas, escuela para niños y niñas en la que se les enseñaba la instrucción primaria y por su labor el maestro cobraba 16 fanegas de trigo. Hay dos caminos que se cruzan en la población que conducen de la capital a Villadiego y a la ribera. Continúa señalando también que poseía un monte poblado de chaparros y que los vecinos de VILLANUEVA DE ARGAÑO recibían el correo directamente desde Burgos. En él se encuentra un despoblado y la ermita de San Cristóbal junto a la iglesia parroquial de la Asunción de Nuestra Señora atendida por un sacerdote. Seguían funcionado los tres molinos harineros y en la Villa había varios tejedores de lino y cáñamo.
Entre 1874 - 1875 se construye la carretera de Burgos a Villadiego partiendo ésta desde VILLANUEVA DE ARGAÑO.
A mediados del siglo pasado VILLANUEVA DE ARGAÑO gozaba de dos posadas y sus habitantes, eran unos 265, seguían viviendo de la siembra de cereales y en los terrenos más próximos a las viviendas recogían patatas y legumbre. Asímismo complementaban sus labores agrícolas con las ganaderas (tenían un veterinario): La cría de ganado lanar, la caza de perdices, codornices y liebres sin olvidar que, las aguas de sus ríos les proporcionaban buenas truchas, barbos, bogas, “bermejas” y cangrejos. Contaban además con un monte con encinas que les garantizaba leña parta combatir el frío de los inviernos. Como actividad industrial disponían de una tahona, dos molinos[13] y un taller en el que se construían carretas, no tenía la Villa ningún colono ni aparcero. La línea productiva ya mencionada sufrió variaciones sobre todo con la entrada de una maquinaría agrícola, que ha aumentado la producción de cereal reduciendo el trabajo, y la concentración parcelaria. La ganadería fue poco a poco disminuyendo hasta llegar a su total desaparición. Sus vecinos confían y acuden a la Ermita del Santo Cristo de los buenos temporales situada en el pago de “El Cabo”, si bien antes cada ocho de septiembre acudían los vecinos, junto con las localidades vecinas, a venerar a la Virgen Nuestra Señora de Argaño.
Fdo: María López Saiz
Lcda. en Historia “