Siempre hemos creído en la solidaridad entre los
trabajadores, en el compromiso para con la situación que vives, y en
su efecto beneficioso para todos.
Hay veces, como ésta, en que su efecto se ve de
inmediato. Queremos agradecer a los trabajadores y trabajadoras
que, con su compromiso, han puesto a disposición de todos este
borrador.
También tenemos que aclarar que el texto
subsiguiente es un borrador, no será el definitivo. Pero por
nuestras noticias, está bastante avanzado y trabajado; por ello os
lo enviamos para vuestra valoración, esperando sinceramente que un
texto así no se firme. Y lo seguimos diciendo: Nada sin el
concurso y aprobación de los trabajadores.
¿Qué prisa hay? Se quiere justificar esta premura
aduciendo que es la única manera de pillar a la CECIR ese
famoso 2% prometido a algunas categorías y que compensaría en algo
la pérdida de poder adquisitivo para este año (otra vez). Pero no
pensamos que sea ésta la manera como hay que plantear la consecución
de un acuerdo de este calado. Las preguntas serían: ¿merece la
pena?. ¿Qué hay detrás?
Es patente que el Sistema de Gestión de Recursos
Humanos por Competencias y su plasmación práctica en el III Convenio
supondrá el cambio más importante para todos nosotros desde la misma
creación del Ente Público, pues afecta a todas nuestras condiciones
sustanciales: funciones, ubicación en familia profesional y carrera
profesional; promoción y movilidad funcional y geográfica; salario y
retribuciones; jornadas; seguridad de un puesto de trabajo;
estabilidad... Porque éste no es más que un texto pensado para ese
pequeño grupo de gestión enquistado en esta empresa que pretende
convertirnos en una pegatina externalizada gestionada por titulados
(con titulación reconocida), para quienes, únicamente, se ha pensado
el reordenamiento.
Aena es y ha sido la gente que hasta ahora ha
trabajado aquí, la casa donde todos hemos puesto años de trabajo e
ilusión. Quienes hemos entrado aquí, al contrario de otros, lo hemos
hecho a través de igualdad, mérito, publicidad y capacidad.
¿Quién va a examinar el trabajo realizado hasta ahora? ¿Y con qué
criterios? Es necesario un cambio, pero no, desde luego, como
éste, empezando todos de cero, subiendo los raseros de
requerimientos, titulación y funciones a cambio de nada (¡qué
gran negocio!), con una filosofía de empresa dirigida a muy
determinados colectivos a costa del resto, y sin siquiera
garantizar un futuro profesional o simplemente un futuro.

Leedlo con atención, con las consideraciones antes
expuestas. Nosotros entendemos que esto es demasiado importante como
para tratarlo como una negociación más, y pensamos también que
alguna vez habrá que decir ¡basta ya, ya está bien!. No se puede
jugar tan descaradamente con el futuro y la estabilidad de los
trabajadores, y mucho menos con el pan de nuestras familias.
Cualquier momento es bueno para tener la ilusión de que juntos
podemos. Sí, juntos podemos decir que no; que así no se hacen
las cosas; que una empresa pública no funcionará jamás de esta
manera. La situación está como está, nadie sabe nada. La solidaridad
ha permitido saber algo más. No podemos dejar que la incertidumbre
se apodere de nuestra voluntad. Es el momento de levantar la cabeza
y hacer frente a esta situación.
¿Cuánto va a durar
esto?
¡Hasta que los trabajadores
queramos!