Desde el decenio de los ‘50 y hasta la década de los ‘90, la Compañía prosigue regularmente sus actividades, importante mencionar que en virtud de la estimación que sus bomberos sienten por la institución, en todas las épocas han sabido responder a las nuevas exigencias del medio o dificultades organizacionales, y por ende del Cuerpo, revitalizando cada vez  a la Tercera, que siempre ha ostentado una sostenida trayectoria cíclica, con una historia permanente, sin interrupciones. Sin duda, es el mejor ejemplo de un trabajo mancomunado y un desafío para las nuevas generaciones de bomberos.

        Entre algunos hechos puntuales de su desarrollo como Compañía en sus largos años de vida, y que reflejan la importancia lograda, podemos indicar que desde los años ‘50 renuevan sus cascos por otros, de modelo francés, tipo “cucalón”, caracterizados por una larga visera en punta y cortos en la sección posterior, rodeados de una huincha de bronce, confeccionados con material de yeso mezclado, prácticos y muy livianos, que fueron típicos de esta institución por bastantes años. Llevaban el número 3 de bronce, que iba prácticamente adosado pues no contemplaban cucarda; a fines de los años ‘60 cambian dichos cascos por los de tipo americano, similar a todas las Compañías. tambien fue en estos años cuando estrenan su nuevo uniforme de parada que luego los identificaría: era una guerrera con cuello abierto tipo vestón, color rojo claro, botones dorados con el sello del número respectivo, solapas y bocamangas del mismo color; los oficiales usaban charreteras de género en las mangas cuyas cintas simbolizaban el cargo respectivo; corbata negra, pantalón y cinturón blanco tipo Mausser con culebrilla para abrocharse, posteriormente se mantuvo el color, cambiándose la hebilla por una más ancha con la impresión del número de la Companía. Hermosas prendas que dieron prestancia a sus bomberos hasta los años ‘80.

        Recordemos que a inicios del último decenio, se renueva el uniforme de presentación en todo el Cuerpo, comenzando a usarse una chaqueta de corte militar, color rojo, similar para todos los voluntarios.

        Para el accionar bomberil usaban cotonas de cuero que durante las décadas del ‘50 y ‘60 eran relativamente cortas y las clásicas para los voluntarios castreños; en los años ‘70 reciben cotonas modernas, largas, aluminizadas, importadas de Japón, con broches metálicos. Más tarde utilizan una chaqueta larga, alonizada, de un género similar a un cotelé negro muy duro; americanas, excelentes vestimentas, aún utilizadas.

        La obtencion de recursos era otra preocupación de los tercerinos, debido a las muchas necesidades que solventar a través del tiempo. Notamos la preocupación de sus integrantes para la consecución de sus objetivos; ya en 1950 en plenas Fiestas Patrias organizaban bailes sociales en el “Hotel Luxor”; atendían ramadas también para las mismas celebraciones en 1956, por mencionar algunos ejemplos. Estas acciones eran repetidas anualmente, aparte del sistema de socios cooperadores, las rifas, competencias de naipes, bailes, fondas bailables y otros, que permitían una mejor gestión institucional.

        Importante es rememorar que en 1956, la Tercera contabilizaba 26 bomberos activos y dos honorarios, además como material menor numeraba 105 metros de manguera bajo su dependencia. Entre las actividades que más identificaban a la Compañía estaban las romerías al cementerio en el “Día de Todos los Santos” ocasión en que desfilaban con el vestuario de parada, siendo muy comentada esta actividad. Períodicamente también en que se empieza a usar el estandarte institucional que los representa hasta hoy, una especie de bandera tercerina con fondo rojo claro, destacando como ornamentos un grifo, dos pitones  con sus respectivas mangueras arrojando agua, todo de color plomo, y las inscripciones con letras amarillas que indican el número de la Compañía, el lema, la ciudad y en la parte posterior de color azul . Sin duda un estandarte muy especial, que siempre se muestra en todos aquellos momentos solemnes y especiales en que participa la Tercera, éste fue confeccionadoy bordado por las reverendas Monjas Hijas de la Misericordia.

        Fue  en el año 1959 cuando el voluntario de ese entonces Luis Bustamante Bustamante impregnado de sentimiento hacia su Compañía, quien escribió el Himno Institucional junto a la música marcial de la composición. Cantada por vez primera causó profunda emoción, siendo declarado Himno Oficial de la Tercera. Desde aquel año, es interpretado en cada ocasión que lo amerita.

        Durante los años ‘60, la Compañía debió retirarse de su exclusivo cuartel de calle Esmeralda, al ser enajenado para obtener nuevos recursos. Sentimientos encontrados provocó esta medida entre los bomberos de aquellos tiempos, ya que ese lugar se había convertido en símbolo y sitio tradicional de la Tercera, además que la comunidad ya identificaba aquel entorno bomberil. Se trasladan a su futuro nuevo cuartel, y mientras tanto se cobijan en una especie de bodega de un piso donde se guardaba “la Nissan”, con una pequeña sala de sesiones, sin forro y con una ventanita orientada a la plaza, todo provisorio y precario, en los mismos terrenos del actual Cuartel Central y el Club Social; era su segundo centro de accionar hasta la construcción del edificio. Allí, con la “Nissan” siempre presente, se preparaban para defender nuestra ciudad y realizaban las múltiples actividades que implica el quehacer de la Compañía. Hasta  Enero de 1971 permanecen en tal situación y en virtud de la edificación del Cuartel Central, les corresponde ubicación definitiva en tal lugar junto a otras dos compañías. Su amplia sala de sesiones, más tarde agrandada con recursos propios, se localiza en el primer piso, ostentando en la puerta la placa estrellada con el número 3. Este lugar reúne todas las comodidades para su labor ejecutiva y administrativa. Ha sido alhajado por los mismos voluntarios en lo relativo al mobiliario. Guardan preciosos recuerdos de antaño, documentos, fotografías, diplomas, obsequios y un sinnúmero de otros elementos. Poseen un archivo de fotos que refleja todo el desarrollo y el transcurso de su vida institucional; entre ellas una reliquia fotográfica como es su directorio y bomberos del año 1935, representando a gran parte de la sociedad castreña de aquel entonces.

        Aparte de su labor permanente en llamados de incendio u otras actividades donde se los requería y de las acciones propias regulares de la Compañía, durante Mayo  de 1960, en los días del terremoto algo que ningún chilote olvida,  los Tercerinos hoy día se refieren a él con optimismo, después del dolor y sufrimiento vivido, debido a que a pesar de las precarias condiciones en que quedó el pueblo de Castro, este se supo levantar y goza hoy día de progreso y estabilidad. Por la mente de muchos de los antiguos voluntarios pasan las acciones y actividades realizadas en bien de la comunidad en una labor sacrificada y abnegada. Aún parecen llegar los olores que despedía el “rancho“ que improvisamente se levantó en la esquina del actual Cuartel General. Llena de humo y a la luz de las velas se hacían  las “fritangas” de churrascos, que algún improvisado  panadero al calor  de la fogata por las largas noches del mes de mayo y que entre temblor y temblor servía de único alimento, para fortalecer el cansancio, la pena y la amargura, entre otras actividades que cumplieron, por más  de un mes. La Tercera, recorrió las calles, removió escombros y levantó la esperanza de una nueva vida a muchos damnificados que todo lo habían perdido.

        Como Compañía, han sido estimulados con Diplomas de Honor, al haberse adjudicado las mejores asistencias en los años 1969, 1972 y el segundo lugar en 1970 y 1974; en este último año contabilizaban 24 voluntarios. también Diplomas por primer lugar en el campeonato interno de baby-fútbol en 1983, y en 1974 en competencias bomberiles disputadas en Plaza Prat. Importante  es recalcar que en la década del ‘70 dieron inicio a una actividad de hermanamiento con la Tercera Compañía de Ancud, con gratas visitas entre los integrantes de ambas instituciones de una ciudad a otra anualmente, reforzando la fraternidad y convivencia tercerina. Un evento ejemplar, digno de imitarse. Este intercambio permitía destacados objetivos, como el de Noviembre de 1977, con una placa recordatoria que indica: “Tercera Compañía de Bomberos de Ancud, a su congénere de Castro, con motivo de su visita de confraternidad bomberil. Ancud”.

        Mencionamos además, un cuadro con placa de bronce, de la Tercera “Claro y Abásolo” de Santiago, a la de Castro, en 1975, con un mensaje fraternal.

        Remembranzas especiales conservamos de Mayo de 1976, al conmemorar sus 50 años de vida al servicio de la comunidad. Ocasión donde celebran sus Bodas de Oro, inmerso en una variedad de actividades propias: sesión solemne, desfiles, presentaciones públicas, actos, concursos, ágapes, alocuciones radiales... por indicar algunas, sumado a la visita de las delegaciones provinciales. Bomberos honorarios y activos, reunidos en esta celebración histórica que se recuerda con gratos comentarios. Fueron 50 años bien laborados e ininterrumpidos en su accionar.

        Producto de este evento, la Tercera Compañía organizó un concurso público para idear él logo institucional, resultando ganador el profesor y socio cooperador Nelson Cuitiño, quien con su gráfica ideada representó al logotipo tercerino; una insignia que hoy se estampa en sus diversas prendas y materiales; es un bombero con tenida de trabajo en actitud combativa y posición ágil de carrera, semiabrazando a un número 3 de grandes proporciones, que es conducido por el voluntario en un abrazo de salvataje. Todo el conjunto es rematado con el nombre de la Compañía, fecha de fundación y lema. Así dicho afiche pasó a ser el símbolo de la Tercera.

        Respecto a estas mismas Bodas de Oro, acotamos que reciben una serie de estímulos, como platos recordatorios, cuadros de bronce y otros, de sus congéneres bomberiles, además se entregan Diplomas de Honor por servicios prestados a la institución a Miembros Honorarios de parte del Directorio General y la propia Compañía.

        Recuerdos importantes como el incendio  en las sedes de los Clubes deportivos de Castro en el año 1991 y ubicadas en el interior de la calle Gamboa. En este siniestro trabajaron la totalidad de las compañías, a la Tercera le correspondió realizar una efectiva labor, ya que se instaló a la entrada del callejón, para luego armar sus salidas de ataque en dirección a la techumbre donde se instalaron dos voluntarios y  además al pasillo de las dependencias de la Cruz Roja de Señoras de nuestra ciudad, logrando que las llamas no se extendieran  a este inmueble  el cual salvo completamente. Posteriormente se recibió una conceptuosa nota de las Señoras de la Cruz Roja por la  labor cumplida.

        El más penoso y triste de nuestros últimos tiempos  es el incendio del Liceo Politécnico, que en la Navidad de 1993 fue totalmente consumido por las llamas y al que concurrieron la totalidad de las Compañías de Castro, como también los voluntarios de las Comunas de Chonchi y Dalcahue, mientras que en Ancud estaban acuartelados a la espera de la orden de salida, pues se temía la propagación del fuego a las viviendas del frente o al Gimnasio Fiscal adyacente.  Finalmente  se logró controlar la propagación de las viviendas. En Castro y Chiloé en general se perdía en lo material un gran y respetable Centro Educacional.

        Importante es mencionar a aquellos voluntarios tercerinos que, desde diversos cargos en su Compañía o en el Directorio, destacaron por su desempeño, ganándose un merecido reconocimiento. Siempre existen en toda institución, personas que sienten una profunda identificación por ella, especialmente entre los bomberos, más aún cuando él deber de servir es netamente vocacional. La Tercera en todos sus períodos ha sabido constituir relevantes grupos de voluntarios, hombres de experiencia y juventud, amalgama necesaria para un futuro con solidez. Haciendo un juicio histórico, concluimos que los años ‘30, y sobre todo en el decenio del ‘60, son los que nítidamente permiten mostrar a la Compañía en pleno desarrollo sustentable. Estas décadas coinciden con un progreso material, base voluntaria y dirigencia institucional; trilogía que marca dos etapas y el potencial del accionar para las décadas del ‘70 y ‘80.

        Por lo expuesto, una Compañía que cumple 75 años ha tenido entre sus integrantes un contingente muy numeroso de ciudadanos en todos sus decenios. Muchas generaciones de bomberos cumplieron su rol ante la comunidad, sin duda los nombres son cientos, pero todos tuvieron gran estimación por la Tercera y el servicio público. En esta oportunidad  mencionamos a Rosendo Cárdenas Vidal, destacado Superintendente en 1967 y 1968. De brillante trayectoria bomberil Enrique Miranda López, Director en 1960, quien desempeñó otros cargos por muchos años; fue Superintendente en 1957-1958, Comandante en 1947, Secretario General en 1952-1953, relevante Miembro Honorario que cumplió más de 52 años de servicio, lo que le ameritó poseer medalla de oro por dichos años y ser declarado Director Honorario, “Don Pancho Tique“, como cariñosamente le llamábamos, tuvo la gran ocasión de aparecer fotografiado uniformado frente de  su cuartel con  la Tercera Compañía a raíz del terremoto del ‘60 en la portada de la revista “LIFE” de Estados Unidos. Un hito histórico personal para orgullo del Cuerpo y de su querida Tercera;  fue el más estimado y antiguo voluntario de  la década del ‘90.

        Luis Vera R, Capitán en 1950, cumpliendo una activa labor pese a  los mínimos recursos de material menor; Carlos Triviño Márquez,  a quien los propios tercerinos llamaron “El Gran Capitán”, emulando al Capitán español del siglo XVI  con sus victorias, fue sin duda uno de los más relevantes ejecutivos que ha tenido la Compañía desde 1952 a 1963 y de 1965 a 1974, su foto y leyenda lucen en la sala de sesiones; es nominado Capitán Honorario; Wenceslao Velásquez Mancilla, voluntario y Tesorero desde 1960, a toda prueba, también Miembro Honorario; Luis  Bustamante Bustamante, Capitán en 1961, 2° Comandante entre 1968-1971, Comandante desde 1962 a 1964 e Inspector General de Máquinas en 1965, una trayectoria bomberil ejemplar, aparte de ser el autor del himno tercerino, llegando a ser también Miembro Honorario.Los últimos decenios hacen proyectar la Compañía con  bomberos recordados, nos referimos por ejemplo a  su Directiva en 1961:

        Director : Juan Pedro Barrientos Barría, quien en 1959 fue Superintendente; Capitán : Luis Bustamante Bustamante;  Secretario : César Vera Werner, que también ocupó el cargo de Pro-Tesorero General en 1969 y Secretario General en 1957, hoy Miembro Honorario;  Tesorero: Alcides Morales Muñoz;  Teniente Primero: Enrique Miranda López, el sempiterno bombero; Teniente Segundo: César Montiel Mancilla; también destacaba en esta generación Rosendo Cárdenas Vidal, bombero que ocupó el cargo de Tesorero General en 1969, recordado Miembro Honorario.

        Transcurren algunos años y otros voluntarios descollan por su  accionar, nos referimos a Samuel Alarcón Quinchen, también Pro-Secretario General en 1969, 1974 más tres años consecutivos hasta 1980 y Secretario General en 1981-1982; fue comisionado para reorganizar Compañías con éxito, ocupando otros cargos  en su institución, es Miembro Honorario. Ubaldo Bórquez Saldivia, el eterno Director, ejemplo tercerino, estimado y recordado, que sintió como pocos  a esta institución, siendo Director  desde 1971 hasta 1984, recibiendo en 1982 la “ Medalla al Mérito”, por su permanencia en el cargo por más de 10 años, fue nombrado Director Honorario. Edgardo Ballesteros Cárcamo, quien fue    Comandante en 1965-1966 y ostentó el cargo de Comandante desde 1967 a 1985, siendo designado “Comandante Honorario” por los años de servicio y sus excelentes cometidos, ha sido históricamente el único Comandante que en forma consecutiva fue nominado por los voluntarios tanto tiempo. Con una serie de logros y adquisiciones para el trabajo ejecutivo de la Comandancia como para las Compañías.

        En los últimos años agregamos a Ramón Asencio Bórquez, Capitán activo por más de 8 años y Tercer Comandante en 1991-1992, Director desde  1998 a la fecha; Ramón Urrutia Gallardo,  Instructor de Brigada, Teniente, Capitán activo por seis períodos, Tercer Comandante por varios períodos, Segundo Comandante,  y actualmente Tercer Comandante, Héctor  Cárcamo Gómez,  Pro-Tesorero, Tesorero por varios períodos, Director y voluntario ejemplar, actualmente Miembro Honorario,  Hernando Toledo García, Pro-Secretario, Teniente Segundo, Director por cuatro períodos consecutivos 1985-1988, actualmente ocupa el cargo de Pro-Secretario;  Juan C. Esparza Ananías,  Teniente Tercero, Teniente Primero, Director años 1989-1990, Instructor A.N.B., Jefe D.E.T.;  Guillermo A. Negrón Gallardo,  Pro-Tesorero, Pro-Secretario,  Tesorero, Secretario, Pro-Tesorero General 1993-1994, actualmente ocupa el cargo de Secretario, en sus respectivos  períodos de Secretario y  Tesorero le correspondió la tarea de ordenar administrativamente la función de estos cargos, con los respectivos libros de actas de reuniones y tesorería  respectivamente.

        También es preciso reconocer a aquellos que participaron activamente, como merecido reconocimiento: Sergio Herrera N, Pedro Pérez, Orlando Miranda Soto, Humberto Oyarzo, Isidro Asenjo Matamala, Francisco Calderón Rodríguez, Agustín Gallardo Cuitiño, Luis Vargas Muñoz, Pedro Ascencio Pérez, activo, Alberto Ballesteros Cárcamo, Pedro Pérez Cárcamo, Fredy Andrade Carvajal, importante maquinista, Rolando Pérez Cárcamo, conductor del “ Nissan ”, Sergio Millapel Alderete, Pedro Barrientos Hernández, Pedro Oyarzo, sacrificado bombero, conocido como “catucho”, Luis Barrientos Nahuel, Evanan Caro, Benito Alvarez, Luis Cerda, Cosme Cerda, José Díaz Alvarado; Nelson Díaz, Diego Aguilar, Pedro Cárdenas M, Fernando Vargas, René Oyarzún  Héctor Muñoz P., Alberto Soto,  Aldo Mansilla, Pedro Ulloa, Luis Andrade, Manuel Antilef, Alex Brüning, Luis Alderete, Gonzalo Márquez, Adolfo González, Héctor Santana.  Tampoco podemos olvidarnos de aquellos que ya no están físicamente con nosotros, pero que sabemos que desde el más allá siguen cargando sobre sus espaldas el número 3 y nos están apoyando siempre con “DEBER Y ABNEGACION”.  Un homenaje para :  Guillermo Mansilla, Ricardo Aude, Luis Barrientos, José Gallardo, Sergio Millapel y su hijo Jorge Millapel ( Q.E.P.D).

 

        De esta forma los integrantes de esta Compañía, en todas las épocas han asimilado la relevancia de ser miembros de una sociedad que espera siempre su servicio voluntario y garantía real, en los toques de sirena y “ en las pruebas de valor...”, como acota tan certeramente su Himno.

        Entre tantos logros de estos últimos años, indicamos  el módulo gastronómico que poseen en el Parque Municipal, donde se efectúa el Festival Costumbrista Chilote.

        Sus voluntarios han realizado cursos dictados por la Academia Nacional de Bomberos y diferentes premios como Mejor Capitán, Mejor Director, también cuentan con buzos de trabajo, gorros con el símbolo-logo de la Compañía, botas de seguridad, equipos de respiración autónoma, radios-receptores, tranceptores. Pero el proyecto más importante y el verdadero hito histórico para la Tercera, es haber acordado en una decisión trascendental en 1995 ser la Compañía  que se traslada al moderno Cuartel del sector Juan Soler Manfredini; así, descentralizan el servicio y se insertan en un lugar de fuerte expansión urbana y poblacional. Sin duda fue una acertada decisión futurista y vanguardista que con el transcurrir del tiempo ha comprobado lo acertado del acuerdo. De esta manera la Tercera Compañía  en su nuevo Cuartel, el cual es estratégico, por el crecimiento de Castro, resguarda a la comunidad con rapidez y eficiencia. Este Cuartel fue inaugurado el día 09 de marzo de 1996, es un edificio de dos pisos, cuenta además con subterráneo, con todos los requerimientos, áreas de recreación , moderna sala de máquinas, y sala de guardia y otros. Además cuenta con un departamento-vivienda independiente del cuartelero.

        La Tercera Compañía continúa sus relevantes servicios, su historia como institución se seguirá escribiendo y merece el mayor reconocimiento, porque está ligada a la comunidad castreña, durante todo el pasado siglo y continua en el siglo XXl. Años de actividad sin interrupciones, sirven de sustento en todas las acciones pasadas,presentes y del futuro, que se iniciaron  aquel pasado 1° de Mayo de 1926, dando lustros al Cuerpo de Bomberos de Castro, con bomberos que entregaron todo de sí en la búsqueda del perfeccionamiento institucional y por ende de servicio al pueblo castreño y sabemos que  la sabia nueva con la que actualmente cuenta y que se esta integrando a la Tercera como brigadistas-aspirantes serán la reserva que sabrá mantener en alto y con mucho honor y honra el lema “ Deber y Abnegación”.

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