Eritema cutáneo que no palidece, en piel intacta. En
pacientes de piel oscura observar edema,
induración,decoloración, calor local.
ESTADÍO
2
Pérdida parcial del grosor de la piel que afecta a
la epidermis, dermis o ambas. Úlcera superficial que
tiene aspecto de abrasión, ampolla o cráter
superficial.
ESTADÍO
3
Pérdida total del grosor de la piel que implica
lesión o necrosis del tejido subcutáneo, que puede
extenderse hacia abajo, pero no por la fascia subyacente.
ESTADÍO
4
Pérdida total del grosor de la piel con destrucción
extensa, necrosis del tejido o lesión en el músculo,
hueso o estructuras de sostén (tendón, cápsula
articular, etc. ). En este estadío como en el III,
pueden presentarse lesiones con cavernas o trayectos
sinuosos.
Administrar analgésicos prescritos
previos a la cura.
Retirar con suavidad los vendajes.
Limpiar la úlcera con suero fisiológico,
eliminando todo resto de exudado.
Promover la eliminación de tejidos
necróticos con desbridamiento quirúrgico y/o
enzimático.
En lesiones isquémicas de tejidos no
revascularizados -necrosis secas-, "sin pulso"
es mejor mantener un ambiente seco por ejemplo, dando
pinceladas con povidona yodada, no siendo muy agresivos,
ya que las posibilidades de necrosis húmeda y por lo
tanto de sepsis y necesidad de amputación aumentarían.
Tratar lo antes posible con antibioterapia
si hay signos de infección local o celulitis
perilesional tras tomas cultivo.
Aplicar el producto o apósito adecuado al
estado de la lesión.
Fundamental desbridar de forma quirúrgica
el foco infeccioso "flemón diabético"
dejándolo abierto para drenaje.
Evitar el edema del miembro.
Curas agresivas cada 12 horas si es
necesario, continuando el desbridaje de tejidos
necróticos y haciendo en los primeros días lavados a
fondo con antisépticos suaves de los tejidos abiertos,
explorando y drenando de forma aséptica posibles nuevos
focos infecciosos.
El uso de pomadas enzimáticas y
antibióticas en las fases iniciales puede ser necesario
hasta que aparezca tejido de granulación.
También pueden usarse productos como los
apósitos de hidrofibra, apósitos de alginato cálcico o
los hidrogeles de nueva generación en heridas muy
exudativas e incluso infectadas.
Hidratar frecuentemente la piel sana.
Una vez tengamos abundante tejido sano,
mantener un medio húmedo que favorezca la cicatrización
total.
Administrar analgésicos prescritos
previos a la cura.
Retirar con suavidad los vendajes.
Limpiar la úlcera con suero fisiológico,
eliminando todo resto de exudado y costras activamente.
En caso de exudado de medio a abundante,
usar apósitos absorbentes, como los de alginato cálcico
o los de hidrofibra, vigilando posibles signos de
maceración local. Promover la eliminación de tejidos
necróticos con desbridamiento quirúrgico; en estos
casos también es útil la combinación de un apósito
hidrocoloide con pasta y pomada enzimática, así como el
uso de hidrogeles de nueva generación. Una vez
eliminados los esfacelos, usar un apósito hidrocoloide
semioclusivo y cambiarlo lo menos posible.