LA PROCESIONARIA DEL PINO;URTICARIA Y CONJUNTIVITIS

procesionaria del pino La procesionaria del pino es un lepidóptero (orugas que sufren matamorfosis transformándose en mariposas) de vida social, que tiene la costumbre de desplazarse en fila, una detrás de la otra como en procesión, de ahí le viene el nombre, y es causa frecuente de urticaria y conjuntivitis en las personas que frecuentan los pinares o sus proximidades durante el inicio de la primavera, esto es debido a su peculiar mecanismo defensivo, consistente en una especie de dar- dos (flechas) microscópicos que desprenden.

ASPECTOS DE SU COMPORTAMIENTO BIOLOGICO

De todos los lepidópteros que habitan en nuestros montes, destaca por la singularidad de su comportamiento, la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa), durante el invierno, mientras los demás lepidópteros están inmersos en un profundo letargo, esta oruga sale de su nido todas las noches para alimentarse de las acículas (hojas) del pino, regresando al amanecer. Cabe por lo tanto hacerse dos preguntas, ¿porqué vive en el invierno? , y ¿cómo consigue sobrevivir y soportar el frío, si no posee un mecanismo termorregulador. ? A la primera pregunta se puede responder por lo siguiente: en el invierno no tiene competido- res para alimentarse, y además, el hecho de abandonar el árbol al principio de la primavera, (época del año muy importante para el desarrollo de las especies vegetales), posibilitan que este se pueda recuperar y de esta forma garantizan el alimento a futuras generaciones de procesionarias. A la segunda pregunta, de ¿cómo soportan el frío del invierno? esto se debe a algunas peculiaridades de su comportamiento, como son la .Termotaxia, el Gregarismo, y la alimentación nocturna. procesionarias desplazandose en procesiòna Termotaxia, significa que cuando la mariposa de la procesionaria pone sus huevos, esta escoge la parte del árbol mas expuesta al sol, generalmente orientados al sur o sur-oeste, estando el nido por tanto en el .lugar más cálido y soleado del árbol, detalle que se puede comprobar fácilmente si uno se fija en los nidos de las mismas, semejantes a grandes copos de algodón (ver foto) , tan abundantes en nuestros pinos. Así durante el día, todas las orugas se agrupan en el nido (Gregarismo), este no es más que una bolsa que ellas mismas construyen con los hilos que segregan, al estar todas jun- tas en el nido, (unas 200 en cada nido) se dan calor unas a otras, y de esta forma soportan el frío diurno, por las noches salen a comer las hojas del pino, y el metabolismo de la alimentación les proporciona el calor suficiente para soportar el frío nocturno, al mismo tiempo, la oscuridad de la noche las protege de los depredadores. Cuando salen del nido para alimentarse, buscan, cada una por separado, las acículas (hojas) más tiernas en las ramas del árbol, y para luego volver al nido (al amanecer). Deja un rastro de hilo de seda por el que se guiará para regresar a protegerse durante el día donde permanecerá hasta la no- che siguiente en que volverá a salir. Procesión de enterramiento. Al principio de la primavera, las orugas alcanzan su estado de madurez, estas se organizan y empiezan su descenso del árbol, por primera vez tocaran el suelo, pues hasta ahora no lo habían hecho, (los pescadores de lampreas saben que cuando aparecen las procesionarias en el suelo, es la época en que suben las lampreas por el río ), van una detrás de la otra, en procesión, es la procesión de enterramiento (ver foto). La primera es siempre una hembra y es la que marca el paso y decide la ruta, todas las demás la siguen, si ella anda, las demás también andan, si ella se para, las demás se paran, esta hembra, busca un lugar del monte donde el terreno sea más cálido, y una vez decidido, se reagrupan en espiral y comienzan a enterrarse cada una por su cuenta, a unos 20-30 cm de profundidad, donde formarán un capullo de seda, y allí permanecerá durante varios meses o años su- friendo una transformación en mariposa (ver foto). Saldrá esta mariposa a la luz en una noche del final de verano, se echará a volar, copulará con un congénere y luego pondrá sus huevos en las hojas de algún pino, el lugar procurado para ello será el más cálido del árbol, luego morirá, y de los huevos saldrán las nuevas orugas, que comenzarán otro ciclo de vida.

MECANISMO DE DEFENSA

En este aspecto el que más nos interesa a los alergólogos, pues nos ayuda a comprender mejor la naturaleza de las lesiones que producen a las personas afectadas, y a saber tratarlas mejor. Las orugas de la procesionaria, poseen un mecanismo defensivo curioso y eficaz para defenderse de sus depredadores,aspecto de los tricomas , al microscopio cada oruga posee a lo largo de su . cuerpo unas acumulaciones de estructuras semejantes a dardos o flechas envenenados con un modesto veneno. Cada procesionaria posee unas 500.000 de las mismas éstos se llaman tricomas, y poseen una forma muy interesante, especialmente diseñado para clavarse en su adversario. Estos tricomas (que no deben ser confundidos con sus pelos), se desprenden de la oruga con suma facilidad, son de muy pequeño tamaño (unas 100- 200 micras), y pueden dispersarse por el aire alrededor de las orugas. Por lo tanto, se pueden clavar en la piel de la persona que la toca, pero también en aquella persona que en presencia de viento, se aproxime a ellas o a su nido. Los dos extremos de los tricomas son sumamente afilados, y una de las puntas tiene a su vez unas pequeñas púas colocadas de tal forma que una vez situadas en la víctima, con el movimiento de esta, se clava más profundamente, y dificulta su extracción (al igual que la punta de un anzuelo). Al efecto del dardo en si, hay que sumarle el efecto del veneno que cubre al dardo, este, aunque modesto, facilitará que posteriormente se infecte la herida en la víctima.

EFECTOS QUE PRODUCEN EN LAS PERSONAS

(URTICARIA y CONJUNTIVITIS)

Una vez vistos los tricomas, se comprende mejor el efecto de los mismos en las personas ex- puestas; así al aproximarse a la oruga o al tocarla, los tricomas se clavarán fundamentalmente en las partes descubiertas de la ropa; así en la piel de la cara, cuello, brazos y manos, o en los ojos. En la piel produce una urticaria papular de varios días de duración, siendo más molestos el segundo y tercer día. Las lesiones pueden ser más graves cuando afectan a la conjuntiva ocular, pues una vez clavados son muy difíciles de extraer, y se infectan con mucha facilidad, además teniendo en cuenta la cantidad de los mismos que pueden estar clavados, (una oruga tiene unos 500.000 tricomas), se comprenderá que en más de un caso algunos afectados hayan perdido la funcionalidad del ojo. Como las orugas pasan prácticamente la vida en el árbol, las agresiones se producen con más frecuencia cuando bajan para enterrarse. Esto sucede al principio de la primavera. El resto del año sólo serían afectadas personas que se acercaran a su nido, (es peligroso acercarse a los nidos, y en caso de hacerlo, se deberían de proteger los ojos con una gafas cerradas, pues al moverlo, se desprenderán millones de tricomas). Son especialmente susceptibles de ser afectados los niños, pues son particularmente atraídos por estas orugas que van una detrás de la otra; en ocasiones, las cogen con la mano, provocándoles una grave urticaria papular; por otra parte, los niños al tener la piel más fina, los tricomas les penetran con más facilidad. También nuestro fiel amigo el perro, comparte el riesgo con nosotros, siendo víctima de nuestra curiosidad, cuando su dueño se acerca a una procesión de enterramiento de orugas, nuestra mas- cota, atraído por tan singular acontecimiento, las olfatea, o incluso en algún caso con el afán de jugar un poco, las mete en la boca, las con- secuencias son catastróficas en la mayoría de los casos, pues sufrirá una necrosis de la lengua y el resultado, será fatal (en ocasiones les provoca la muerte). Por lo expuesto hasta ahora, se comprenderá la importancia de tomar las medidas oportunas para evitar accidentes con estos anima- les, visto, que el animal en sí, no es agresivo, sino que únicamente es un mecanismo de defensa, no de agresión, lo más importante, es tomar medidas preventivas, o sea, no acercarse a las orugas, y por su- puesto, no tocarlas; no acercarse a los nidos, caso de que el nido este situado en un lugar frecuentado, y no se pueda evitar, la destrucción del mismo supone un riesgo, y lo deberá realizar un entendido en el tema. Esto se realizará siempre por el día y preferiblemente en un día lluvioso, pues de esta manera se garantiza que las orugas estén dentro.