Capítulo IV - Consolidación de la República

CAPITULO IV

 

LA CREACIÓN DEL DEPARTAMENTO

DE PIURA

 

Ø      La prensa piurana

Ø      Hechos diversos

Ø      Se funda la Compañía de Bomberos de Paita

Ø      Sullaneros reclaman contra levas

Ø      Un examen en una escuela primaria

Ø      La muerte del general Raygada

Ø      Elecciones de 1859

Ø      Luis Mesones representante del Papa

Ø      Origen de la devoción al Señor de Chocán

Ø      Constitución de 1860

Ø      Piura jura la Constitución

Ø      Se crea el departamento de Piura

Ø      El prefecto Manuel Tafur

Ø      Muere Cayetano Heredia

Ø      Ley de Municipalidades

Ø      Sullaneros exigen partidas presupuestarias

Ø      El periódico “La Unión”

Ø      Elecciones de 1862

Ø      Piura y la cuestión mexicana

Ø      Mesones gestiona un cardenal para el Perú

Ø      Implantación del sistema métrico

Ø      El sol como unidad de medida

Ø      El auge algodonero

Ø      Merino es premiado en París

Ø      Nuevo problemas con el Ecuador

Ø      La muerte de San Román.

 

 

 

La prensa piurana

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El Dr. Luis Ginocchio Feijoo, publicó interesantes artículos referentes  la prensa del departamento de Piura. Expresa que tal labor se vio facilitada por la contribución que le brindó don José María Cerro que coleccionaba periódicos antiguos de Piura.

Expresa el Dr. Ginocchio que según don Mariano Felipe Paz Soldán, los primeros periódicos que tuvo Piura fueron “El Despertador” en 1829, luego “Yapa” en 1833, “Observatorio” en 1838 y “Chispa” en 1840.

En realidad el primero fue el “Botafuego”. Que editó el presidente La Mar estando en campaña en 1829.

Luego se da la siguiente relación:

“Piura Libre”, cuyo primer número apareció el lunes 22 de agosto de 1842. Era un año en que Piura estaba conmovido por las incursiones del coronel Hercelles desde la frontera y por la sublevación de Vidal en la que participó el capitán Noel en Paita.

“El Vijía”, de formato pequeño de 31 por 22 cms., principió a circular a comienzos de 1863, siendo su número 24 de fecha 17 de junio. Posteriormente sale como “El Vigía”. En el tiempo que circulaba, estaba como presidente el general Vivanco y por eso aparecen varios decretos supremos firmados por él.

“El Moscón”, era un semanario con amplia información, habiendo aparecido en 1848 en tiempos de Castilla. Parece que circuló varios años, pues hay ejemplares de 1851. Cerca al titular tenía una viñeta con un moscón.

“El Tridente”, se inicia  como semanario el martes 12 de octubre de 1848. Era ampliamente informativo, incluyendo noticias del extranjero.

La Tarántula”, apareció el 2 de julio de 1850. Seguramente que picaría duro. En 1851 aparece “La Concordia”, “El Tambor” en 1852 y “La Voz del Litoral” en 1853.

“El Clarín” se anunciaba desde el primer día como publicación eventual, apareciendo en enero de 1854.

“El Libertador”se inició en enero de 1855 cuando aún gobernaba Echenique y continuó  cuando Castilla lo depuso.

La Concordia”, apareció el 03 de agosto de 1857. Era diferente al aparecido en 1851. Salía tres veces por mes y contenía artículos de literatura y política. En ese año Piura era escenario de las luchas entre Castilla y Vivanco, habiéndose combatido en determinado momento en las calles  por la posesión de la ciudad.

Por esa época, también en forma eventual circulaban “La Revolución y “El Registro. Luego el año siguiente apareció el “Eco del Norte”.

“El Registro Oficial de Piura”, fue una publicación que batió todo un record de duración, pues habiendo aparecido en 1857 siguió circulando hasta la época de la Guerra con Chile. Los números de 1879 son muy interesantes pues dan noticias sobre el llamado a la movilización y lista de los erogantes para la defensa.

“El Firme”, es sin duda un original órgano de prensa por el hecho de distribuirse gratuitamente. Aparece el 18 de diciembre de 1858. Era sumamente mordaz y atacaba con poemas satíricos, se ocupaba de enjuiciar los problemas y asuntos de la localidad.

“El Porvenir” aparece en 1858, tenía como la generalidad, secciones destinadas a política y a literatura. Hacía un resumen semanal de los acontecimientos, y daba apreciable espacio para la publicidad.

“El Sol de Piura”, aparece en 1859, el mismo año “El Iris de Piura” y “La Suerte”; es decir que casi media docena de periódicos eventuales circulaba en 1859 en la ciudad. En esa época todo el departamento estaba revuelto con la llegada de las tropas y de Castilla, que se dirigían al Ecuador.

 

 

Se declara a “La Patria en Peligro”

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En abril de 1859, cuando estaba en su apogeo el bloqueo peruano a Guayaquil y Piura vivía un clima bélico, el Congreso se veía envuelto en ardoroso debate ideológico al ponerse una vez más sobre el tapete el caso de desacato del coronel Pablo Arguedas al que se agregaba el incidente promovido por el mayor Manuel Remón que había faltado de obra a un diputado. El Congreso trató de interpelar a todos los ministros, pero estos se excusaron de concurrir pretextando motivos que el congreso no aceptó. El Congreso tomó acuerdos para sancionar  a los culpables, pero el gabinete contestó con arrogancia, lo cual creó una grave tirantez entre el legislativo y el ejecutivo. En vista que el gabinete no había acatado la orden a concurrir el 18 de abril, se consideró eso como una grave lesión a la majestad del parlamento y se pidió que el congreso se trasladara a funcionar en Arequipa porque en Lima no tenía garantías. También se planteó que el ejército se retirase varias leguas distantes de la ciudad para que no actuara como elemento de presión.

Por último, se presentó una moción declarando la Patria en Peligro, y la firmaron los diputados Luciano Benjamín Cisneros, Fernando Casós, Toribio Casanova, Manuel Torres y Manuel Seminario y Váscones. Este último era diputado por Piura, hijo del prócer Miguel Jerónimo Seminario y Jaime y de doña Manuela Váscones de Tabeada, siendo por lo tanto hermano del famoso coronel Augusto. Se casó con doña Julia Aramburu  y entre sus hijos estuvo el coronel Ricardo Seminario Aramburu. Don Manuel siguió interviniendo en política y era senador cuando estalló la guerra con Chile.

La declaración de la Patria en Peligro suponía la vacancia de la Presidencia de la República y eso conmovió al mundo político. Los Ministros se tornaron más dispuestos a acceder y se creó una comisión para tratar de limar asperezas. Sin embargo la moción se puso a la Orden del Día y por 44 votos contra 32 se aprobó la propuesta de la Patria en Peligro, pero no así la vacancia de la Presidencia que se rechazó por 42 votos contra 33.

 

 

Sismos de 1857 y de 1860

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El 20 de Agosto de 1857, toda la provincia litoral de Piura fue sacudido por un fuerte sismo que se calcula fue de grado 8 MM.

Se destruyeron gran cantidad de casas y cayeron torres de varias iglesias en todo el departamento. En el cauce del río Piura se produjeron grietas y emanaron aguas negras y calientes.

Otras dos poblaciones que sufrieron mucho fueron Paita y Huancabamba. Cada vez que se ha producido un sismo en la región, esta última  ciudad se ve muy afecta, pues se encuentra construida sobre una grieta geológica, por cuyo motivo desde mucho antes se pensaba su traslado a la llanura de Quispampa. El geógrafo Paz Soldán, llamó a Huancabamba la “ciudad que camina   por que sufre un lento deslizamiento.

Los libros parroquiales de la ciudad de Sullana, dan cuenta de un fuerte temblor ocurrido el año 1859, que destruyó la iglesia levantada en 1816. Pero es posible que el sismo más bien haya sido el de octubre de 1860 que se sintió en toda la provincia litoral y arruinó la histórica iglesia de San Francisco de Piura El vicario provincial y capellán de San Francisco, Fray Pedro Dámaso Ruiz, inició de inmediato su reconstrucción contando con el apoyo del prefecto que por entonces era el coronel piurano Francisco Vargas Machuca. La iglesia de Santa Lucia en la hoy avenida Grau terminó de arruinarse. Y la iglesia matriz sufrió tales daños que por un buen tiempo no se pudo utilizar. El cabildo y la iglesia de Belén que estaba en la plaza de armas sufrieron graves daños. En la plaza de armas, se abrió una grieta y por ella brotó agua caliente, causando mucho temor entre los piuranos, que decían allí había un volcán.

El sismo de 1860 se sintió también en Tumbes

El templo de Sullana en cambio quedó maltrecho y como constituía un serio peligro para los feligreses, la agencia municipal de Sullana dispuso en 1862 su total demolición.

 

 

Hechos diversos

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Durante el segundo Gobierno del  mariscal Castilla ocurrieron en Piura algunos hechos que merecen ser mencionados. Otros no se produjeron en la provincia litoral de Piura, pero tuvieron relación con ella.

·         La tradición dice que en 1858, un indígena de Sechura llamado Camilo Vice, se trasladó un poco más al norte de Sechura, y su choza se convirtió en tambo, lugar de reposo y para tomar alimentos a los que tenía  que hacer el recorrido hacia Piura. El lugar llegó así a llamarse Vice y siguió teniéndolo cuando nuevas viviendas se fueron levantando en sus cercanías y se convirtió en poblado. El terreno era de propiedad de don Pablo Arévalo.

 

 

·         Francisco Vargas Machuca, había sido alférez del Escuadrón de Caballería acantonado en Querecotillo al momento de proclamarse la Independencia de Piura en enero de 1821. En el mismo cuerpo, su padre Miguel era el comandante. En el Acta de Declaración de la Independencia llevada a cabo los días 11 y 14 de enero en Querecotillo, los asambleístas dejaron sentado su repudio a estos dos militares. Esto haría suponer que encontraron hostilidad en ellos, pero don Germán Leguía y Martínez en “Historia de la Emancipación del Perú -El Protectorado”, asegura que Francisco estaba ganado secretamente a la causa de la libertad y así debió ser porque no se conoce que hubieran hecho oposición efectiva al movimiento libertario. Antes al contrario, en mayo de 1822 se encuentra combatiendo ardorosamente en la batalla de Pichincha, mereciendo ser citado en la Parte de Honor de Santa Cruz. El mismo año, el 20 de setiembre y ya con el grado de capitán, mandaba en Lima la guardia que rindió honores a San Martín cuando se dirigió a instalar el Primer Congreso Constituyente.

 

 

 

Se funda Compañía de Bomberos en Paita

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Paita contó con la primera compañía de bomberos del norte del Perú y posiblemente de las primeras del Perú entero.

El puerto que desde el tiempo de la colonia había sido destruido por incendios de los piratas, por Lord Cochrane y por causas fortuitas, resolvió no seguir contemplando impasible como el fuego lo destruía todo y resolvieron formar una Compañía de Bomberos.

Con tal fin se reunieron los vecinos principales el 24 de noviembre de 1860 y fundaron la “Compañía Contra Incendios por Grifos”. La primera junta directiva la presidió don Alejandro Blacker que fue también su 1er. comandante.

La integraron, como tenientes primeros: Francisco Guidino y G. Clendenes. Como tenientes segundos: Juan Morris y Tomás Herrera. Y como tesorero José Abelardo Garrido.

En forma voluntaria se impusieron los dueños de negocios, el pago de una contribución mensual de un real, que llamaron “Derechos de Incendio”. El municipio se encargaría de cobrarlos. Para completar el cuerpo de la compañía se abrió una  inscripción y muchos jóvenes estudiantes se enrolaron.

El uniforme que fue pagado por cada uno, consistió: casco dorado, pantalón blanco y casaca roja, para el comandante. Para los oficiales el mismo, pero con el casco plateado y para los simples bomberos, el casco era negro.

Desde el principio, el concejo municipal le brindó gran apoyo a la compañía y le designó un local en la plaza de armas donde estuvieron por muchos años.. Los bomberos paiteños pronto contaron con el equipo necesario indispensable para cumplir con su humanitaria labor.

Entre los comandantes que más han destacado ha estado el marino español afincado en Paita, don Gabino Artadi en 1908, su hijo Humberto Artadi Vásquez en 1912, Francisco Guidino Arellano hijo de uno de los  fundadores. También han destacado Manuel T. Serra, José Rodríguez y Robespierre Colonna.

Desde 1940 se denomina Compañía de Bomberos de Paita 1.

 

 

Sullaneros reclaman por levas

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Castilla se había propuesto tener para la guerra con el Ecuador un ejército de 15 000 hombres, para lo cual necesitaba levar 10 000 hombres. A cada región se le puso una cuota de sangre y  si bien es cierto que hubo bastantes voluntarios, siempre se tuvo que recurrir el tradicional método de las levas y eso fue lo que se hizo también en la Provincia Litoral de Piura.

El 23 de mayo de 1859, el municipio sullanero, solicita al coronel prefecto que se suspenda la leva en el distrito, pues ya había contribuido con los treinta reclutas que  se le había  solicitado, ”porque tomar más gente se iba a traducir en perjuicios para la agricultura y la ganadería por falta de brazos”.

Igualmente trataron con la primera autoridad el pago a la maestra Amalia Seminario que desde el año anterior había estado sirviendo sin que se le pagase sueldo, por cuyo motivo la maestra reclamó a la prefectura y ésta dispuso que fuera el municipio que abonara los sueldos.  El concejo aceptó pagar los sueldos, pero dijo que tenía que poner una contribución extra para arbitrarse fondos y que hacía presente que en enero la citada profesora no había trabajado por estar de vacaciones y que además había cobrado cuota a algunos padres de familia, si bien se reconocía que  lo  erogado no cubría el sueldo.

 

 

Un examen en una escuela primaria

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Para que se tenga una idea de cómo eran los exámenes finales en una escuela primaria, en el  siglo XIX en una población pequeña como Sullana, se trascribe un acta.

 

“En la Villa de Sullana a los veintitrés días del mes de Diciembre de mil ochocientos sesenta años, reunido el Cuerpo Municipal y el Gobernador del Distrito a las doce de este día con el objeto de presidir el examen de los alumnos de la Escuela Nacional que está a cargo del Preceptor don Miguel Córdova, resolvió que se diera principio, así que estuvieron reunidos el venerable párroco don Juan José Arellano, los padres de familia y muchos vecinos notables. Antes de darse principio, el alumno don Francisco Mena, pronunció un breve discurso análogo al caso; en seguida los examinadores, el venerable párroco; don Narciso Reyes, don Miguel Ortiz y don Antonio Marchán, examinaron a quince de los alumnos mas adelantados, en lectura, caligrafía, aritmética y religión, dando término al referido examen a las tres de la tarde. Los alumnos dieron a conocer habían aprovechado bastante en estas materias, siendo los que se distinguieron más don Francisco Mena, don José Eusebio y don Gaspar Sinecio Merino, don David Vásquez, don Santiago Barreto y don Juan Falero, los que fueron premiados con una banda bicolor y una moneda. Concluido este acto, se determinó su pusiese por Acta y se remitiese por conducto del Señor Alcalde Municipal, a la Prefectura de la Provincia una copia para su conocimiento y la firma Fernando Vásquez, Daniel Franco, Manuel Ramos Sáenz, José María Castillo, Juan Manuel Montero y José Mercedes Merino”.

Como se puede apreciar, los exámenes eran actos públicos y solemnes a los que concurrían autoridades, padres de familia y público. Los alumnos con sus mejores galas rendían el examen ante el jurado especial.

Entre los alumnos destacados figuran Gaspar y  José Eusebio Merino Vinces, por entonces un niño de sólo diez años. Seis años más tarde se enrola en las huestes del piurano coronel Leonidas Echandía y lucha valientemente en el combate del Dos de Mayo mereciendo un diploma del presidente Prado. En la guerra con Chile combate con el Alto de la Alianza, en el morro de Arica y en la gloriosa campaña de Breña.

 

 

La muerte del general Raygada

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El general José María Raygada había sido un leal colaborador del mariscal Castilla, siendo su ministro de guerra y marina, presidente del consejo de ministros y encargado de la presidencia de la república.

El 15 de julio de 1858, Raygada renunció el cargo de ministro de guerra y marina por sentirse mal, y el 15 de enero de 1859, cuando el conflicto con el Ecuador se iniciaba, muere en Lima a los 61 años de edad, habiendo estado casado con doña Juana Oyarzábal del Canal.

Había nacido en Querecotillo el 08 de diciembre de 1795 siendo sus padres don Roque Raygada y doña María Antonia Gallo. Estudió en el Seminario de San Carlos y San Marcelo de Trujillo, ingresando en el Ejército en el Batallón Provisional del Rey con el grado de subteniente. Cuando  Piura proclamó su independencia en enero de 1821, se encontraba en Sechura al mando del escuadrón acantonado en esa plaza, pero como estaba en contacto con los patriotas, se pronunció a favor de la independencia el mismo día 4 de enero, pero horas antes que la propia Piura. En la ciudad de Piura asumió el mando de los efectivos militares patriotas y en mayo de 1822 se encuentra con Santa Cruz luchando en Pichincha. En la Segunda Campaña de Intermedios, estuvo en la batalla de Zepita el 25 de agosto de 1823. Luego en Junín, en Corpahuaico y en Ayacucho. Siguió con Sucre a Bolivia en donde luchó contra Olañeta. Luego de conseguida la independencia y ya de coronel a los 34 años, le tocó intervenir en un acto que sin duda fue desdoroso: el firmar la comunicación en que el 5 de junio de 1829 pedía al mariscal La Fuente que asumiera el poder de Lima derrocando al vice-presidente Salazar y Baquíjano mientras en Piura hacía los mismo el general Gamarra contra La Mar. Siendo ya  general de brigada, y prefecto del departamento de La Libertad, combatió contra Salaverry que se había levantado en Chachapoyas y Cajamarca, derrotándolo y apresándolo, pero al confiar en el inquieto caudillo, se descuidó y Salaverry tras seducir a sus tropas Raygada fue dominado por Salaverry. En enero de 1834, Vidal, Torrico y Raygada se habían pronunciado en Trujillo, pero derrotados por el general Blas Cerdeña adicto a Orbegoso, fue deportado a Costa Rica. Haciéndose apoderado del barco, desembarcó en Guayaquil desde donde hizo diversas incursiones sobre Piura en tiempos de la gestión de Orbegoso. Al sublevarse Salaverry en Lima, deja el destierro y se une al caudillo que lo nombra prefecto de Lima. Al caer Salaverry, retorna desterrado a Guayaquil pero tan pronto llega la expedición Restauradora, se une a ella y en la marcha hacia Huaraz es nombrado jefe de la División Peruana, habiendo participado en la batalla de Yungay tras de lo cual pasó a ser jefe de los Castillos del Callao y en 1841 ministro de Guerra y Marina en el Gobierno de Gamarra, hasta la muerte de éste en 1842, cargo que vuelve a desempeñar en 1844 durante el Gobierno de Menéndez.

En 1846 es inspector general del Ejército gobernando Castilla y desde entonces une su suerte a la del gran mariscal.

 

Las elecciones de 1859

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El congreso instalado en octubre de 1858 había tenido el carácter de extraordinario y solo debió funcionar 100 días siendo su principal labor la de instalar al presidente y vice-presidente elegidos por los pueblos. Sin embargo el Congreso siguió funcionando por 125 días más o sea hasta el 25 de mayo de 1859. Durante ese tiempo había tenido serios problemas con el Poder Ejecutivo.

El Congreso Extraordinario, sin tener facultades para ello, al clausurarse en mayo, se convocó a él mismo para el 28 de julio de 1860. Corría el insistente rumor de que el grupo liberal que era tan influyente, se proponía declarar la vacancia de la Presidencia de la República.

Por decreto de 11 de julio de 1859, Castilla convocó a elecciones para un nuevo congreso. Las protestas e intentos de rebelión que la medida presidencial suscitó, fueron fácilmente dominados.

Las elecciones se efectuaron entre el 10 y el 11 de diciembre de 1859, es decir cuando Castilla se encontraba en el Ecuador, pero de todos modos los fraudes estuvieron a la orden del día.

La Provincia Litoral de Piura, por primera vez elegía a un senador en forma separada, y el voto popular favoreció a don Pedro Arrese, hijo del político del marqués de Salinas. Un paiteño, el coronel Francisco Alvarado Ortiz, salió elegido por Loreto también como senador.

Las Juntas Preparatorias se reunieron  el 13 de julio y el 28 se instaló. El Dr. Jorge Basadre en “Historia de la República del Perú”, asegura que había dos y hasta cuatro candidatos con credenciales para una misma curul. El ministro Carpio resultó elegido diputado; a Lima se le dio a dedo por el Jurado Electoral un sexto diputado habiendo sólo sido elegidos cinco. También se hizo lo mismo con las provincias de Canchas, Chancay y Trujillo, a las que se dio un diputado más. El prefecto de La Libertad fue elegido diputado por una provincia de Cajamarca y el prefecto de Cajamarca por una provincia de La Libertad, es decir que se apoyaron mutuamente. A Luciano Benjamín Cisneros líder de la oposición en el anterior congreso, no se le aceptó su credencial.

Este Congreso se confirió facultades de constituyente y dio la Constitución de 1860 de larga duración. Destacó en los debates y en la orientación liberal y democrática de la  nueva constitución el sacerdote Bartolomé Herrera.

 

 

Luis Mesones, representante ante el Papa

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Luis Mesones, el diplomático peruano natural de Huancabamba que había integrado la delegación diplomática ante el emperador Napoleón III de Francia, pasó en 1859 a ser Encargado de Negocios del Perú en los Estados Pontificios.

La situación política era muy inestable en Italia por cuanto el rey Sardo Víctor Manuel había levantado las banderas de la unificación italiana y en eso chocaba con los intereses papales que mantenían bajo el control del Sumo Pontífice extensos territorios en el centro de Italia. Eran los Estados Pontificios que constituían el llamado poder temporal de la Iglesia Católica.

El problema se desplazó prontamente del plano político, al ideológico y al religioso. Uno de los líderes de la unificación italiana era Giussepi Garibaldi, el errante marino que había vivido algún tiempo en Lima y había estado en Paita visitando a Manuelita Sáenz.

Luis Mesones activó ante Su Santidad, el otorgamiento de bulas para designar como obispo del Cuzco a monseñor Juan Gualberto Valdivia, para el obispado de Lima a don José Sebastián Goyeneche, para el obispado de Arequipa a monseñor Bartolomé Herrera, para el de Trujillo a monseñor Francisco Orueta y para el de Ayacucho al piurano monseñor  José Santos Vargas Machuca. Como se recordará, en 1821, ese obispado era servido por otro piurano, monseñor Pedro Gutiérrez de la Coz, que  fuera deportado por realista.

Con respecto a monseñor Gualberto Valdivia  se presentaron problemas por cuanto 33 años antes había presentado un alegato contra el celibato del clero. Tuvo que retractarse solemnemente. Con respecto a Vargas Machuca, murió cuando todo estaba bien encaminado. Para el resto, el Dr. Mesones consiguió las bulas.

 

 

Origen de la devoción del Señor de Chocán

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En 1860 era párroco de Querecotillo don Hilario Molina, sacerdote estudioso y muy celoso de los fueros de su parroquia.

Para oponerse a las pretensiones del párroco y feligresía de Sechura en cuanto a la celebración de la fiesta del Señor de Chocán, presentó ante el obispo de Trujillo un alegato, en el cual hacía la historia de la devoción al Santo Patrono de ese pueblo.

Una copia de ese documento se guarda en el Archivo de Piura.

La historia comienza por los años 1700, cuando un indígena de Ayabaca cuyo nombre no ha recogido la historia se avecinó en el pueblo de Chocán, comprensión de Poechos.

Fue este indígena, el que introdujo la devoción al Señor de la Buena Muerte, haciendo celebrar una misa anual, con toda solemnidad, e invitando a sus vecinos y relacionados.

Como el mencionado indígena llegó a prosperar, mandó a confeccionar una imagen a gran tamaño del Señor de la Buena Muerte e invitó a los habitantes de Huangalá a contribuir con limosnas para celebrar con gran pompa la festividad, en el mes de octubre. Con el correr del tiempo la fiesta fue congregando a gran cantidad de devotos indígenas de esa parte del valle y también interesó a la señora Joaquína del Castillo -abuela de Grau- dueña de la hacienda Somate, vecina -río de por medio- de Poechos. El espíritu cristiano de esa dama la movió a mandar a construir en Poechos un templo para el Señor de la Buena Muerte. La señora llevó la devoción a la misma ciudad de Piura, en donde se celebraba el 1 de noviembre con novenario y se autorizó a recabar limosnas a las cofradías, por todo el departamento de Piura.

A mediados del siglo XIX se recaudaba hasta mil pesos, pero después por diversas dificultades y no por falta de devoción, decayó a 300 pesos.

La fiesta se celebraba por entonces en diversos lugares del departamento en fechas diferentes.

Siendo párroco de Poechos don José Casariego, organizó la celebración de las fiestas, desde Navidad hasta el último día de Reyes, habiéndole correspondido a Sechura el tercer día de Navidad.

Los indígenas de Sechura, cuya gran religiosidad es proverbial, celebraban de forma muy solemne la fiesta, y las limosnas y entrega de regalos eran muy apreciable. Como era de suponer, con el tiempo eso dio motivo a muchos problemas y conflictos.

En 1849, varios devotos sechuranos propusieron a su párroco don Mariano Dámaso Ereche que fueran ellos los que organizaran la fiesta y que por cien pesos le celebrasen la misa solemne, desconociendo de esta forma la autoridad del síndico del pueblo don José Purizaca Morales. A ello accedió el párroco. De esta forma la recolección de limosnas que en todo el departamento organizaron los sechuranos se convirtió en un negociado, según el documento existente en el Archivo.

Parece que la efigie estuvo por mucho tiempo en Sechura, lo que aprovecharon algunos dirigentes de cofradía para extender las colectas a todo el norte del Perú. Sin embargo en el documento del archivo se desmiente que el párroco sechurano Ereche hubiera trasladado la imagen a Querecotillo y se asegura que en 1841 don José María Gallo, siendo síndico procurador de Querecotillo, y con apoyo del ministro Villa trasladó la imagen de Poechos a Querecotillo, porque su primitivo templo amenazaba ruina.

En el documento se hace conocer que con parte de las limosnas se estaba reconstruyendo el templo de Querecotillo que se destruyó con el temblor de agosto de 1857.

Se hace hincapié en ese documento  que por disposición eclesiástica en 1831, las rentas y limosnas del Señor de la Buena Muerte de Chocán, no son proventos de los párrocos.

De esa forma se desmintió que los indígenas sechuranos Ambrosio Purizaca y Baltasar Calderón, hubieran sido los que establecieron la devoción del Señor de la Buena Muerte entre los años 1840 y 1860 como lo aseguraban los patrocinadores indígenas de Sechura, Juan de Dios Chunga y José María Cherre.

A La Punta le tocaba celebrar la fiesta del Señor de la Buena Muerte, los primeros días de enero, es decir coincidente con la Fiesta de Reyes, eso fue posiblemente lo que dio auge a esta fiesta de Sullana, pero se olvidó con el tiempo el origen y motivo principal, pues la parte religiosa de la celebración decayó cuando la imagen del Señor de la Buena Muerte ya no salió de Querecotillo y en Sullana se le reemplazó por otra. Que salía en procesión en enero.

Como suele ocurrir  en estos casos hay otra versión, sobre el origen de la devoción al Señor del Chocán o de la Buena Muerte. Es una historia mítica que se remonta a los años de la Conquista.

Según tal versión, un indígena estaba trabajando a orillas el Chira, cundo encontró un hermoso madero, pero al darle un hachazo, brotó un liquido rojo, parecido a la sangre. Cargó con el madero a su cabaña y empezó a buscar una persona que pudiera esculpirlo. Cierto día se presentó un hombre joven para esculpir la efigie de Cristo Crucificado. Se encerró en un cuarto con el madero y pidió que durante tres días nadie lo molestara. Al tercer día fueron a verlo y encontraron la habitación vacía y un bellísimo  Cristo de madera esculpida.  Con ayuda de los vecinos construyeron una modesta capillita, donde toda la gente de la comarca le rendía culto. Y así pasaron los años. En 1712, un incendio destruyó la  capillita, pero no a la imagen  que fue trasladada a Querecotillo que era un vicariato. Allí alojaron a  la imagen en la iglesia, y  le oficiaban dos solemnes misas.  Una en Navidad y otra el 2 de febrero Cuentan que en esa fecha. Día de la Candelaria,  la imagen hizo un patente milagro.

En 1826 cuando el pueblo de La Punta  cambió su nombre por el de Sullana,  logró también mas categoría en lo eclesiástico y Querecotillo quedó en ese sentido dependiente de Sullana, En 1841 el párroco de Sullana, pretendió que el Cristo volviera a Poechos, a lo que se opusieron los querecotillanos, acudiendo al presidente Castilla y al obispo  de Trujillo, de los que en 1843, lograron  un fallo  su favor.

Años más tarde, en 1899, el prefecto, coronel  Ernesto Zapata, pretendió que llevasen la imagen a la iglesia matriz de Piura, pero el pueblo en masa se armó de palos y piedras  y se apostó en las afueras de Querecotillo para impedir la salida de la imagen..

El 11 de diciembre de  1930, un incendio destruyó el templo y también a la imagen.

Ante esa desgracia, el pueblo inició una colecta  para reconstruir el templo y para  lograr una nueva imagen por intermedio del comerciante español radicado en Sullana, don Francisco Gonzáles Aguirregaviria, el que encargó la confección de una hermosa y nueva imagen en la ciudad de Vitoria (España).

 

 

La Constitución de 1860

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En noviembre de 1857, estando al frente del gobierno en forma interina el general José María Raygada, la Asamblea Nacional fue disuelta en forma brutal por el comandante Pablo Arguedas. Este atrabiliario jefe, fue también el que encabezó en 1879 el motín pierolista, que depuso al presidente La Puerta, no obstante la valiente actitud del general La Cotera. Hay que reconocer que Pablo Arguedas, lavó todo su pasado muriendo heroicamente en la defensa de Lima.

El 12 de octubre de 1858 se reunía una nueva Asamblea Constituyente, que proclamó como presidente de la República al general Castilla y como vice-presidente a Juan Manuel del Mar, respetando el resultado de las elecciones de agosto.

El principal encargado que tenía la Asamblea era la modificación de la Constitución de 1856, pero se actuó con mucha lentitud y recién en 1860 se creó una Comisión de 1858, pero se actuó con mucha lentitud y recién en 1860 se creó una Comisión de Constitución a la que se encargó redactar una nueva carta nacional.

El proyecto fue entregado el 22 de agosto de ese año y seis días mas tarde es iniciado el debate.

La nueva constitución reconocía el derecho al sufragio a los varones de 21 años en lugar de 25. Para ser diputado se requería también de 25 años y para senadores de 35 y lo mismo para presidente de la República. Los diputados se elegirían por provincias y el mandato presidencial se reducía de seis a cuatro años. Los ministros podían ser interpelados por las cámaras, se suprimía el Consejo de Estado y las vicepresidencias serían dos. Se establecía igualmente que las fuerzas públicas no eran deliberantes. Se suprimía el juicio de  residencia a los empleados públicos que cesarán, pero se responsabilizaba a los servidores por los actos que practicasen en el ejercicio de sus funciones. La pena de muerte se restableció para los homicidios calificados. Las garantías constitucionales solo podrían suspenderse con autorización del Congreso.

Se mantenían las dos cámaras: diputados y de  senadores, y habrían diputados propietarios y un suplente por cada 20 000 electores o fracción que pasara de 15 000.

Habría de 1 a 4 senadores por departamento de acuerdo al número de provincias.

El Congreso solo intervendría en los ascensos militares para general. Los prefectos y sub-prefectos serían directamente nombrados por el Poder Ejecutivo sin necesidad de la presentación de ternas. Sobre el funcionamiento de las municipalidades, sólo decía que por ley se les dotaría de su reglamento especial. El diputado por Piura Cipriano Coronel Zegarra, llegó a pedir la supresión de los municipios, porque decía, no hacían nada.

Esta Constitución fue sin duda la más importante del siglo XIX, y rigió hasta 1920 con una breve interrupción en 1867-1868 durante el gobierno del general María Ignacio Prado y por el  Estatuto Provisorio de Piérola, que duró un poco más de un año.

 

 

Piura jura la Constitución.

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Por decreto supremo se disponía que en cada capital de departamento se debía de proclamar y jurar solemnemente la nueva constitución.

Este acto se realizó en Piura el 9 de diciembre, conjuntamente con la celebración de la batalla de Ayacucho.

El 30 de noviembre en la mañana había llegado a Piura el capitán Lorenzo Velásquez  portando desde Lima el texto constitucional. La entrega oficial fue objeto de una solemne ceremonia y se nombró una comisión para que se organizara el acto de proclamación y las difundiera en los diversos lugares del departamento. La comisión la integraba:  Miguel Echandía, Buenaventura Gutiérrez Francisco Meneses, Manuel Espinosa, Pedro Pablo Ruesta, Juan Monasterio, Francisco Santur, Baltasar León, María Jiménez y José Joaquín Ramírez.

En la plaza de armas se levantó un tabladillo y las autoridades presididas por el prefecto coronel Vargas Machuca, tropas y corporaciones, juraron obedecer y respetar la nueva constitución.  Luego se levantó un acta que llevó a Lima el mismo capitán Velásquez.

Previamente se había celebrado una Mis de Acción de Gracias.

 

 

Se  crea el departamento de Piura 

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Castilla había estado en varias oportunidades en Piura habiendo hecho numerosos amigos y partidarios.

La primera oportunidad en época de la Independencia,  fue bajo malos auspicios, pues vino a levar gente para el Ejército patriota, y como se excedió en energía para cumplir su cometido, fue denunciado. La segunda oportunidad fue cuando don José de La Mar estuvo en Piura en su campaña sobre el Ecuador. La tercera oportunidad cuando tomó la ciudad en las luchas de Vivanco y la última ocasión había sido cuando vino con el Ejército que ocupó Guayaquil. Fue entonces cuando recibió a un grupo de notables piuranos que le solicitaron la creación del departamento.

El texto de la Ley que crea al departamento es el siguiente:

RAMON CASTILLA

Presidente de la República.

Por cuanto el Congreso ha dado la ley siguiente:

El Congreso de la República Peruana.

Considerando:

Que la Provincia Litoral de Piura, por la extensión de su territorio, por el aumento de su población y por los importantes servicios que ha prestado desde la guerra de la Independencia, merece ser elevada a Departamento

Ha dado la ley siguiente:

Artículo 1°.- Se constituye el Departamento de Piura con las provincias siguientes: Cercado de Piura, Paita y Ayabaca.

Artículo 2°.- La Provincia del Cercado tiene como capital la ciudad de Piura y consta de los distritos: Piura, Castilla, Sechura, Catacaos, Tambo Grande, Yapatera, Morropón y Salitral.

Artículo 3°.- La Provincia de Paita, tiene como capital la ciudad de este nombre y consta de los distritos: Paita, Colán, Tumbes, Amotape, Huaca, Sullana y Querecotillo.

Artículo 4°.- La provincia de Ayabaca tiene por capital la ciudad de Huancabamba y consta de los distritos: Huancabamba, Huarmaca, Sondor y Sondorillo, Chalaco, Combicus, Suyo, Frías y Ayabaca, cuya cabeza de partido se eleva a ciudad.

Comuníquese al Poder Ejecutivo para que disponga lo necesario a su cumplimiento. Dada en Lima a 20 de marzo de 1861.

Miguel del Carpio, Presidente del Senado. Antonio Arenas, Presidente de la Cámara de Diputados. José Cornejo, Secretario del Senado. Manuel Antonio Zárate, Diputado Secretario.

Por lo tanto, mando se imprima, publique, circule y se le dé el debido cumplimiento.

Dado en la Casa del Supremo Gobierno en Lima a 30 de Marzo de 1861.

RAMON CASTILLA.- Manuel Morales.

Como se puede apreciar, el mismo día que el congreso dio la ley, la promulgó Castilla.

Parece se presentaron algunos problemas en cuanto a la designación de la capital de la provincia serrana. Para contentar a Ayabaca se la elevó a la categoría de ciudad.

 

Tacalá dejaba de ser un barrio de Piura y con el nuevo nombre de Castilla se constituía definitivamente en distrito. Don José Vicente Rázuri en “Recuerdos Piuranos” dice que desde 1855 el mariscal Castilla por decreto supremo lo había declarado distrito.

De esa manera Castilla recompensaba al pueblo de Tacalá que lo había secundado en su lucha contra Vivanco.

 

 

 

El prefecto Manuel Tafur.

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En 1861 al declararse departamento a la Provincia Litoral de Piura, era prefecto el coronel Tafur. Esto, según el Diccionario Histórico Biográfico de don Evaristo San Cristóbal (Apéndice al Diccionario de don Manuel de Mendiburu).

Según don José Vicente Rázuri continuaría en el cargo el coronel Francisco Vargas Machuca que lo estaba desempeñando desde 1860.

Don Manuel Tafur había nacido en Lima el 3 de Enero de 1816 y en 1835 ingresa como cadete de cazadores en el Ejército.

En 1853 estando en Tumbes proclamó la libertad de los esclavos y redimió al indio del pago del tributo adelantándose así a la acción libertadora de Castilla.

En 1857, triunfante Castilla, es nombrado sub-prefecto e intendente de la policía de Lima y se hizo apreciar de tal manera que se le denominó Padre del Pueblo.

En marzo de 1861 era prefecto de Piura, y  fue un año de intensas lluvias e inundaciones. El prefecto se multiplicó para salvar vidas y bienes. Piura y Paita fueron testigos de excepción de su gran labor. Puso mucha atención en la conservación y en la restauración de los edificios públicos y protegió la instrucción.

Cuando se supo su cambio a Cajamarca, el sentimiento fue general. Por colecta popular se le obsequió con una medalla de oro y brillantes y el día que tuvo que ausentarse de la ciudad, el pueblo en masa lo acompañó hasta dos leguas. Por tres días las campanas de las iglesias tocaron convocando al pueblo para elevar rogativas, por el éxito de un hombre que supo entrar tanto en el corazón del pueblo. Por donde fue, Tafur dejó muy gratos recuerdos. Eso pasó en Chancay en 1864.

En 1870 retornó como prefecto y coronel graduado (lo era desde 1865) en medio del beneplácito general. En este segundo período, pese al  corto tiempo que le tocó actuar se inauguró la estatua de la Libertad de la plaza de armas.

En la guerra con Chile, y no obstante su edad, hizo la dura campaña de la Breña con Cáceres y murió heroicamente en la batalla de Huamachuco. Cuando se supo, un poco tarde, el pueblo de Piura deploró mucho su muerte.

 

Muere Cayetano Heredia.

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El 11 de junio de 1861, Lima contempló in conmovedor espectáculo que no había sido visto antes. Una masa de estudiantes universitarios, conducía reverente un féretro de la casa mortuoria al templo y de éste al cementerio haciendo el recorrido a pie.

Conducían los restos del Dr. Cayetano Heredia Sánchez, fallecido en la noche anterior. Había sido decano de la facultad de Medicina de San Fernando.

Sobre la vida de este ilustre varón, hay amplia información escrita por el historiador cataquense Jacobo Cruz Villegas en “Catacaos” de donde vamos a tomar los datos más importantes.

Nació José Cayetano en la ciudad de Catacaos el 5 de agosto de 1797 siendo sus padres don Pablo Heredia, carpintero y albañil y doña Manuela Sánchez. De ellos dice el sabio Raimondi en una semblanza que hace del médico decano  que eran sus padres, “pobres pero honrados”. Gracias al apoyo que le prestaron los padres franciscanos, pudo Heredia estudiar en el Colegio del Príncipe, de Lima. En 1813 cuando tenía 15 años ingresa al colegio San Fernando que acababan de fundar el virrey Abascal y el sabio  Unanue. Allí se hizo apreciar por sus rectores, sobre todo por Luna y Pizarro. En el mismo colegio se dedicó al estudio de la medicina y en diciembre de 1822 se recibió como pasante. Al año siguiente logró el doctorado y en 1826 era catedrático de Clínica Externa y luego fue cirujano del Hospital Militar. Fue en esa condición que concurrió en abril de 1834 a la batalla de Huaylacucho, donde perdió la vida su codepartamentano el general José María Frías. El general Orbegoso lo nombra poco mas tarde rector del colegio donde había estudiado y que por ese entonces había dejado de llamarse San Fernando para tomar el nombre de Independencia.

Entre 1839 y 1842 por razones políticas estuvo fuera de los claustros hasta que el ministro Benito Lazo, lo repuso en el rectorado, en época del general Vidal, el que lo encargó conjuntamente con otros tres profesores universitarios, de la reorganización del colegio de la Independencia que estaba en receso. Al año siguiente el Perú tenía un nuevo presidente, el general Vivanco el que respetó la designación de Heredia como rector. El 18 de febrero de 1856 se dirige a la Dirección General de Estudios y plantea en extenso informe la necesidad de crear la Facultad de Medicina.

Heredia fue nombrado decano de la Facultad de Medicina el 9 de setiembre de 1856 al reorganizarse la Universidad de San Marcos. Gracias a su extraordinaria capacidad, a su tesón y a su desprendimiento la hizo la mejor en su género en América del Sur. Su plantel de profesores fue brillante y entre ellos se contó con el sabio Antonio Raimondi y al científico italiano José Eboli. De su propio peculio mandó a estudiar a París a muchos de sus mejores alumnos a fin de incorporarlos posteriormente a la docencia médica. No llegó a casarse, pero tuvo un hijo natural nacido en 1844 al que mantuvo siempre a su lado y lo inició en la carrera médica se llamaba José María.

Al iniciarse el año de 1861 la dolencia que padecía le había recrudecido en forma alarmante de tal modo que no podía cumplir normalmente con sus obligaciones de decano. Ante esta situación fue reemplazado por don Miguel Evaristo de los Ríos, médico y profesor, de también muy destacada figuración. No hay duda que la actitud ingrata y desaprensiva del gobierno aceleró el término de sus días. Su mal se manifestaba por una fatiga anhelosa y no interrumpida y una gran postración física.

En su domicilio de San Miguel de Miraflores, hizo su testamento el 23 de marzo de 1861 y se declaraba natural de Trujillo, hijo natural de Manuela Heredia, y omite designar a su padre, del que asegura no lo llegó a conocer. A su hijo dejó algunos inmuebles que había adquirido en Lima. Cuando dictó su testamento lo hizo de pie, y pidió ser amortajado con el hábito de San Francisco, y que las exequias y funerales se le hagan en el mismo convento y sin pompa. Moría según su propia manifestación de 63 años, lo cual suponía que su nacimiento fue en 1798 o 1797.

El mismo Raimondi revela que el 11 de mayo de 1861 recibió una carta de Cayetano Heredia, en la que indica al sabio italiano algunas disposiciones que se deben de tomar para la mejor marcha de la Facultad en general y en especial del Gabinete de Historia Natural y de las clases de Química Analítica.

Por fin el 10 de Junio de 1861 expiró.

Como un homenaje a Cayetano Heredia, el sabio Raimondi puso a la más bella especie que descubrió entre las gencianas, el nombre de Genciana Herediana.

 

 

La Ley de Municipalidades.

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En la Constitución de 1860 se suprimieron las juntas departamentales, a las que se acusó de ser organismos inoperantes y que obstruían la función pública. De ese modo acabó con un sano principio de descentralización y se fortaleció el centralismo que tanto daño ha hecho al país.

El diputado Zegarra, hasta llegó a solicitar que también se suprimieran los municipios. La Constitución del año 1860 sólo le dedicó un artículo a los municipios, debiendo ser reglamentados por ley.

La Ley de Municipalidades se dio el 9 de mayo de 1861 y contenía 113 artículos.

La ley determinaba los sitios en donde debían existir municipalidades, o simples agencias. Se llegó el caso de que Sullana que por ley del 30 de marzo del mismo año se había convertido en distrito (con Piura como Departamento), sólo tenía una Agencia Municipal, con un simple síndico procurador al frente. Era éste José Rudesindo Vásquez el que más tarde fuera audaz jefe de montoneros. El resto del cuerpo municipal sólo lo constituía un regidor y un secretario.

Tuvieron municipios Piura y Paita.. Los distritos, solo agencias.

 

Sullaneros exigen partidos presupuestarios.

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Hasta mediados de 1862, la iglesia de Sullana destruida por el sismo de 1860 seguía en ruinas y no obstante el acuerdo municipal de ser demolida, seguía en escombros. Sólo se habían reunido mil pesos. Además tenían en proceso de construcción el cementerio, el local municipal con la cárcel y la casa de instrucción primaria o local escolar..

Algunas partidas, consignadas en el Presupuesto de la República de 1861 para construir la escuela llamada pomposamente Casa de Instrucción, no habían llegado.

Por tal motivo los sullaneros por intermedio de su Agencia Municipal decidieron enviar un memorial al ministro de Gobierno, Policía y Obras Públicas para que les enviaran 10 000 pesos para   construir un nuevo templo;  1 000  pesos para terminar el     cementerio;  2 000 pesos para construir la casa municipal y la cárcel, y  1 000 pesos para terminar la Casa Escuela Primaria. Como hay que suponer, el Gobierno no envió nada.

 

 

El periódico “La Unión”.

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En 1860 había entre la juventud piurana una notable inquietud literaria. Sobre todo en un grupo había prendido el deseo de editar un periódico y no escatimaron esfuerzo para lograrlo, siendo el alma de la empresa el médico Pedro Mendoza.

Por fin, el 5 de marzo de 1862 apareció el primer número. Se testaba en pleno período electoral para renovar a los poderes del Estado, pues llegaba a su término el régimen del presidente Castilla. Como redactores actuó un grupo brillante de intelectuales, como Ignacio García León, Francisco García Urrutia, Félix Manzanares, el estudiante de medicina Emilio Espinoza, Manuel Aníbal Ramírez, Nicanor Rodríguez y Joaquín Cardoza Mesones, así como los exilados ecuatorianos Miguel Riofrío y Nicanor Estrada. Esta relación la da don José Vicente Rázuri de la colección de periódicos antiguos de Piura de don Enrique del Carmen Ramos.

La Unión” publicaba poesías por cuanto algunos de sus redactores incursionaban en ese campo de las musas, también contenían artículos de literatura, noticias y como es lógico suponer se ocupaba de política.

De hecho, “La Unión” apoyó la candidatura a diputado del poeta Nicanor Rodríguez, y fueron Cardoza y Mesones lo mismo que Manzanares, los que con  fogosos discursos enfervorizaron a las masas partidarias. También se apoyó la candidatura de José García de Urrutia contando con la colaboración de su hermano Francisco que actuaba como redactor de “La Unión” y de su sobrina -hija de Francisco- la poetisa Juta García Robledo.

La Unión”, duró lo suficiente para en otro período electoral más,  apoyar la candidatura a diputado de Félix Manzanares y sacarla triunfante lo cual dice del ascendiente que el periódico tenía en la comunidad piurana.

Por esa misma época en Paita circulaba el periódico “El Instructor” que dirigía José Antonio Garrido, personaje de figuración del puerto.

En ese año, era nuevamente prefecto, el coronel Francisco Vargas Machuca, que reemplazó a Tafur.

 

 

Las elecciones de 1862.- Miguel de San Román

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A mediados del año se celebraron las elecciones, siempre con intervención de los Colegios Electorales.

Se presentaron como candidatos a la presidencia,  el general Miguel San Román que llevaba como primer vicepresidente al general Juan Antonio Pezet y como 2° vicepresidente al general Pedro Diez Canseco, cuñado de Castilla. Estos dos últimos impuestos por el presidente saliente. Otros candidatos fueron el general Rufino Echenique y Juan del Mar. Las elecciones, como todas las que se realizaron bajo control de Castilla, fueron descaradamente parcializadas y las autoridades no se recataron en dar su apoyo a la candidatura de San Román.

Don Juan Manuel del Mar  falleció el  16 de junio de  1862 en pleno proceso electoral. De 4 615 grandes electores 3401 apoyaron a San Román, que ganó también en Piura.

El congreso confirmó el 29 de agosto la elección de los Colegios Electorales y el 24 de octubre, Castilla entregó el mando.

El 24 de Octubre de  1862, sume sus funciones como Presidente Constitucional de la República  el Mariscal don Miguel de San Román. .

Resultaron elegidos por Piura, los diputados Nicolás Rodríguez, el poeta José García Urrutia, Manuel G. León y el coronel Leonidas Echandía.

Como senador siguió Pedro Arrese.

 

 

 

 

Piura y la cuestión mexicana.

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Cuando México proclamó la Independencia en 1821 con Itúrbide, era un país de enorme extensión, que le era imposible gobernar. La ambición de jefes lugareños contribuyó a la permanente anarquía. El mismo Itúrbide que había dado la Independencia a su patria, terminó por proclamarse emperador y en las luchas por mantener el poder fue vencido y fusilado. Luego apareció en la escena política el general Antonio López de Santana, que figuró hasta 1876.

La vida de la república mexicana fue muy agitada. En 1836 el extenso territorio de Texas se sublevó y se declaró independiente. Años mas tarde sería absorbido por Estados Unidos. En 1838 se realizó la primera intervención francesa.

Entre 1846 y 1848 Estados Unidos sostuvo una victoriosa guerra contra México en cuya presidencia estaba López Santana. Como consecuencia de eso, perdieron los extensos territorios de California, Arizona y Nuevo México quedando México  reducido a la mitad.

Desde 1858 irreconciliables luchas entre liberales y conservadores, habían envuelto a México en la más completa anarquía. Los conservadores estaban jefaturados por los generales López de  Santana, Miramón y Zuloaga. Los liberales tenían como jefe a Benito Juárez. Éstos últimos eran anticlericales y enemigos de los imperios autocráticos de Europa.

En 1861 estaba Napoleón III en el apogeo de su poder, mientras que Italia fraccionada en una gran cantidad de monarquías y repúblicas, luchaba por su unidad, enfrentando al Papa que era el soberano de los Estados Pontificios con Roma como capital. Ya Garibaldi había conquistado para la causa de la Unidad Italiana los reinos de Sicilia y de Nápoles y se aprestaba a tomar Roma por la fuerza de las armas. Este caudillo había retornado a Italia en 1859, tras de haber estado en Perú primero y en China después como marino mercante. Cuando su barco atracó en Paita, visitó a Manuela Sáenz.

Juárez había llegado al poder en 1860 y declaró en quiebra al Estado Mexicano suspendiendo unilateralmente el pago de la deuda externa. España, Inglaterra y Francia se consideraron las mas afectadas y en vista de que las reclamaciones diplomáticas no tenían éxito, decidieron las tres potencias enviar sus escuadras y tomar Veracruz, el principal puerto mexicano.

Juárez arregló con España y con Inglaterra que retiraron sus flotas, no así con Francia que tenía otras miras.

Como los 6 000 soldados franceses no fueron suficientes para vencer a los mexicanos fue necesario que Napoleón III enviase 20 000 veteranos a las órdenes del mariscal Bazaine y del general Forey, los que en mayo de 1863 lograron en la segunda batalla de Puebla vencer al patriota general mexicano Ortega. En junio de 1863, un grupo de políticos y militares conservadores, por odio a los liberales, respaldaron a los invasores y solicitaron en una Asamblea Nacional que el archiduque Maximiliano de Austria, asumiera como emperador el gobierno de México.

Los soldados franceses avanzaron en abril de 1863 sobre Puebla y en la primera batalla del 5 de mayo de 1862 fracasaron, el general López de Santana los criticó diciendo “¿creen acaso los franceses que los mexicanos están armados de flechas y palos?”.

Posteriormente López Santana identificó la causa conservadora de México con la figura de Maximiliano (año 1864) y le prestó apoyo siendo nombrado mariscal de México.

El Perú, bajo los gobiernos de Castilla y de San Román, rechazaron todo intervencionismo extranjero en los pueblos de América. Por este motivo, tomaron posición a favor de Costa Rica contra el aventurero norteamericano Walter, de Santo Domingo contra España y de México contra Francia.

Castilla envió a Washington, en noviembre de 1861, al joven poeta Manuel Nicolás Corpancho, para buscar la forma de ayudar de modo efectivo a México contra los franceses. Corpancho llegó a entrevistarse con el Secretario de Estado Seward y le hizo conocer que el Perú estaba dispuesto a enviar 6 000 soldados en socorro de México. Eran los soldados que habían estado en la campaña contra Ecuador.

El 16 de marzo de 1862, Corpancho presentaba sus credenciales como Encargado de Negocios del Perú en México siendo bien recibido por el presidente Benito Juárez. Cuando los franceses tomaron la ciudad de México en junio de 1863 y el general conservador Juan Nepomuceno tomó el poder para favorecer el entronizamiento de Maximiliano, Corpancho fue expulsado el 20 de agosto de 1863 de la capital mexicana embarcándose en el puerto d Veracruz en el vapor “México” rumbo a La Habana, pero el barco naufragó a causas de un incendio el 13 de setiembre y entre los muertos estuvo Corpancho que solo tenía 32 años de edad. El Gobierno de San Román no mostró la energía del caso y solo se limitó a reclamaciones.

El pueblo peruano y también el piurano siguieron con sumo  interés las alternativas de los sucesos mexicanos, y cuando los patriotas lograron la victoria en la primera batalla de Puebla, se produjeron manifestaciones de regocijo. Los periódicos y entre ellos “La Unión”, “El Día de Hoy” de Piura y el “Instructor” de Paita, contribuyeron a canalizar a la opinión pública a favor de Benito Juárez Juárez.

Fue por eso que la primera victoria de Puebla fue celebrada tanto en Lima como en Piura con manifestaciones populares de regocijo. En los corrillos y en los círculos literarios, o en las tertulias caseras o reuniones de toda naturaleza, la cuestión mexicana y la intervención francesa eran el tema obligado. Si bien es cierto que el pueblo piurano era profundamente católico, sin embargo se impuso el espíritu de solidaridad y americanista sobre cualquier otra consideración.

Cuando se supo la toma de la ciudad de México, la subida al poder del general Almonte y la expulsión y muerte de Corpancho, la indignación subió de punto y se produjeron en Lima, Piura y otras ciudades del Perú, ruidosas manifestaciones de protesta. En el Callao fue ahorcado y arrastrado un muñeco representando al general Juan Nepomuceno Almonte y en Piura, se fusiló -con carabinas- una efigie del general Antonio López de Santana y para resaltar su condición de traidor, se puso a la efigie que lo representaba de espaldas.

Sin embargo, el pueblo piurano siempre sensible a los caídos, lamentó más tarde la desgraciada suerte del emperador Maximiliano cuando fue fusilado en Querétaro. Se le consideraba un hombre bueno que fue utilizado por el emperador Napoleón III como un juguete de sus ambiciones.

 

 

Luis Mesones gestiona un cardenal para el Perú.

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En 1859 el diplomático huancabambino Luis Mesones fue nombrado Encargado de Negocios del Perú ante la Santa Sede.

Era sin duda alguna uno de los cargos más importantes en ese momento, pues Italia se agitaba en la lucha por su Unidad, de lo que era gran escollo el Papa que buscaba mantener el Poder Temporal de la Iglesia representado por los Estados Pontificios.

Desde que inició su gestión en Roma, trató el Dr. Mesones de lograr para el Perú la creación de un candidato y por tal motivo pidió el Capelo para monseñor José Sebastián de Goyeneche, arzobispo de Lima. Dos años duraron las infructuosas gestiones. En 1870 se reiniciaron pero se interrumpieron por la muerte del prelado.

En 1861, el presidente Castilla reconoció a Víctor Manuel II como rey de toda Italia, la proclamación del monarca se había efectuado el 14 de mayo de 1861 en Turín, y sólo Venecia y parte de los Estados Pontificios no lo reconocían.

En Lima y en el resto del Perú, los criterios estaban divididos. La mayoría por  la fe católica estaban a favor del Papa, pues consideraban que era un atropello del rey Víctor Manuel y de Garibaldi el tratar de quitarle los Estados que representaban el Poder Temporal. La mayoría de los piuranos eran del mismo criterio.

El reconocimiento del reino de Italia por parte del Perú y el rechazo inicial  de Su Santidad, en conceder el obispado del Cuzco a monseñor Valdivia, crearon una situación tirante. A Valdivia se le observaba haber escrito contra el celibato de los sacerdotes.

Castilla dio orden a Mesones de abandonar Roma, pero el canciller de la Santa Sede el cardenal Antonelli que apreciaba mucho a Mesones, se las ingenió para hacerlo permanecer.

Como era natural, la prensa romana atacaba a todos los países que reconocían al rey Víctor Manuel y el Perú no se libró de eso. El “Giornale di Roma”, dijo que el Perú era un pueblo de venales, traidores y corrompidos. Eso le creó un nuevo problema a Mesones que protestó y defendió al Perú.

Por aquella época de todo el mundo católico afluía dinero al Vaticano para defender su causa. El doctor Mesones entregó en setiembre de 1861 la suma de 21 000 pesos, producto de las erogaciones de los católicos peruanos.

 

 

Se implanta el sistema métrico decimal.

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El sistema métrico decimal, nació en los agitados días de la Revolución Francesa.

Por entonces, cada país tenía su propio sistema de medidas, lo cual dificultaba las transacciones internacionales.

Recién el 16 de diciembre de 1862 se dispuso por ley la obligación de usar el sistema métrico decimal de pesas y medidas.

En Piura no se acató la disposición gubernamental, pues hasta en décadas pasadas y aún ahora se utilizan en la medición del peso las libras divididas en 16 onzas, la arroba de 25 libras y el quintal de 4 arrobas. La cuartilla es ¼ de ciento.

En las medidas de longitud se utilizaban la vara y para mayores cantidades la cuadra equivalente a 100 varas.

Los ingleses  en Piura en el comercio de telas introdujeron la yarda.

ALGUNAS OBRAS DEL PRESIDENTE CASTILLA

 

 

 

 

En el Perú, desde el año de 1829 se intentaron crear sin éxito los bancos comerciales. Fue recién en 1863 cuando se logró fundar la institución mercantil que con la apariencia de Sociedad Anónima, en la práctica funcionó como un verdadero banco. Se trató de “La Providencia, Sociedad Anónima General del Perú”. En su directorio figuraron el general huancabambino José Miguel Medina, Francisco Quiroz, Francisco Rey, Manuel Arrunátegui, José Oyague, Francisco José Canevaro, Joaquín Soroa, Juan Farmer y Enrique Higginson, que con correr de los años sería gerente del F.C. Paita a Piura. El Gerente fue Francisco Warreau.

En 1863 se fundó en Lima el Banco del Perú y estableció en Lima una sucursal, el Banco de Londres.

En Piura el primer Banco no se abrió sino hasta 1872.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El sol como unidad monetaria.

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Cuando el Perú adquirió la independencia, siguió utilizando el sistema español de monedas. Lo que varió fue la forma de la moneda.

Regía el peso de una onza de plata, equivalente a ocho reales. El llamado peso fuerte se cotizaba a 10 reales.

Durante la Confederación Perú-Boliviana, el país fue inundado por monedas del otro país, lo cual dificultaba grandemente las transacciones comerciales. Varios intentos que se hicieron posteriormente para sacarla de la circulación fueron vanos.

Lo peor del caso es que industriales acuñadores de moneda de Estados Unidos, sin escrúpulos de ninguna clase aceptaban pedido de particulares para cuñar monedas que introducían de contrabando al Perú.

En Piura se complicaba la cosa por la presencia de moneda ecuatoriana. En Tumbes por ejemplo circuló hasta 1930 el sucre a la par que el sol peruano.

El 14 de febrero de 1863 y durante el Gobierno del presidente San Román, se dio la ley que establecía el sol como unidad monetaria del Perú. Su peso era de 25 gramos y su diámetro de 37 milímetros. El medio sol pesaba 12,5 gramos y el quinto de sol o peseta de 5 gramos de peso. Estas tres monedas tenían en una de sus caras el escudo peruano y en la otra cara, una representación de la Patria con la leyenda Firme y Feliz por la Unión. Las dos primeras monedas perduraron con la misma forma hasta 1960. Su ley era de 9 décimos de plata.

Como monedas menores se tenían el real o dinero que equivalía a la décima parte del sol, con los mismos símbolos. Era originalmente de plata y más tarde fue de níquel. Lo mismo sucedió con el medio dinero, o simplemente medio que equivalía a la vigésima parte del sol. La peseta equivalía a un quinto del sol.

Había dos monedas de cobre. Una de dos centavos o “gordo” con la imagen del sol en el adverso y la leyenda de “Dos centavos”. La otra era de un centavo y se le llamaba “chico”. Duraron hasta hace pocas décadas cuando el valor del cobre que tenía la moneda fue mayor que la del propio valor que representaban. Se asegura que extranjeros muy avisados, la recolectó roda y la exportó como cobre.

En Piura, la llegada de las nuevas monedas causó curiosidad, y si bien es cierto que acá se eliminó a la boliviana, no sucedió lo mismo con la ecuatoriana. En Piura, aún subsistiendo el sol, quedó la costumbre de hablar siempre del peso equivalente a ocho reales.

 

El auge algodonero

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En abril de 1860 estalló en los Estados Unidos, la llamada Guerra de la Secesión porque varios estados del sur  trataron de segregarse de la Unión. Duró hasta 1865 y fue sumamente sangrienta.

Los estados del sur eran agricultores y el trabajo esclavo era lo que mantenía floreciente a los campos.

Las elecciones presidenciales de 1860 dividieron no solo a los candidatos sino a todos los pobladores de la Unión en esclavistas y antiesclavistas. Ganaron los demócratas de Abraham  Lincoln el cual procedió a suprimir la esclavitud. Eso encendió la guerra.

El Presidente Lincoln fue asesinado.

Los campos del cultivo del sur quedaron arruinados. Uno de los principales productos era el algodón.

Se produjo entonces una gran demanda de la fibra, que en Piura se había cultivado desde la época de los tallanes. Por los años 1860 se cultivaba poco hectareaje de algodón en Piura. En aquellos años y hasta hace poco, las medidas agrarias se determinaban en cuadras cuadradas de 100 varas por lado.

 

Los comerciantes conocedores de la demanda mundial del algodón, habilitaron a los pequeños agricultores para que cultivasen mayores extensiones. Daban y hasta adelantaban a razón de ochos pesos por 125 libras de algodón en bruto -bellota y semilla- que vendían luego a los exportadores con muy buenas utilidades. Estos a su vez también lograban la suya.

Para los indios campesinos, ya sea como propietarios de pequeñas parcelas o asociados en comunidades, era el nuevo precio una ganga. El problema era en que subsistían los sistemas empíricos de cultivos y en el valle del Piura el caudal del agua era escaso de tal modo que el rendimiento resultaba siempre bajo. Tanto los valles del Chira como del Piura se dedicaron al cultivo del algodón en extensiones cada vez mayores. El valle de Tumbes no era apto.

Las tierras agrícolas también aumentaron de precio y los piuranos de la ciudad lanzaron sus miradas codiciosas sobre el campo. Bien pronto muchas tierras cambiaron de manos, unas veces mediante limpias transacciones, pero también en no pocas oportunidades de manera dolosa.

Se fue formando así en la ciudad de Piura una nueva clase de ricos terratenientes, que con el tiempo iba a ir aumentando su poder hasta cuando la reforma agraria, implantada por otro piurano desde el sillón presidencial, los dejó sin tierra.

Bien pronto se fueron dejando los sistemas ancestrales de cultivo. Se utilizó el guano como fertilizante en mayor grado y aparecieron las primeras bombas de riego en el valle del Piura.

 

Mientras que en 1860 no se exportaba algodón, en 1862 ya estaban enviando al exterior 3 362 quintales, en 1863 con la bombas de riego saltó la exportación a 11 500 y en 1864 hasta 40 000 quintales.

El boom como todas las cosas pasó, los campos de cultivo  del sur de Estados Unidos volvieron a florecer, y si bien el algodón ya no desapareció de los campos de cultivo piuranos, sin embargo se vino produciendo un franco período de decadencia que la guerra con Chile aceleró.   En 1905 la producción era de sólo 29 000 quintales, parte de la cual era absorbida por la naciente industria nacional de tejidos.   Pero en los años de lluvia, el algodón volvía aparecer pujante porque hasta al desierto se le utilizaba para cultivarlo.  En 1902 que fue de intensas lluvias la producción dio un prodigioso salto llegando a 150 000 quintales.

Los agricultores piuranos no permitían que las plantas permanecieran dos años para evitar la proliferación de plagas. Por eso la última fecha del año agrícola en el cultivo del algodón era la “tumba” y “la quema” a fin de dejar los campos limpios, a los que llamaban “rozos”.

El campo lo preparaban en pozas de 100 varas por lado a las que llamaban “cuadras”.

El primer riego en que el agua se emplea abundante sobre los surcos profundos, constituye “el machaco”. Los riegos siguientes se llaman “pases”. Los muros de tierra separadores de las cuadras son los coloches”.

La producción se estimaba en cargas, medida, equivalentes a 364 libras. Algodón limpio es aquel al que se le quita la semilla de bellota. En algunos casos esta operación se podría hacer hasta a mano, pero en otras la fibra está tan adherida a las semillas que es necesaria la utilización de serruchos circulares. Tal como el algodón Acala.

Los agricultores piuranos fueron tecnificando este cultivo industrial que se convirtió en la espina dorsal de la economía departamental. Año bueno en la agricultura significaba beneficio general para todos. El efecto multiplicador era muy acentuado.

Los piuranos instalaron bombas de vapor para intensificar el riego así como desmotadoras y prensas para empacar el algodón. Una apreciable cantidad de técnicos y empresarios extranjeros empezaron a llegar al Departamento y se terminaron por establecer definitivamente en Piura.

 

 

Merino es premiado en París.

ARRIBA

El pintor piurano Ignacio Merino que había hecho su aprendizaje artístico en París había retornado a su patria en 1839 y radicado en Lima.

Su venida, se debió al llamado de su madre  a la que quería mucho.

En Lima se hizo cargo de la Academia de Dibujo y Pintura en 1811 y entre sus discípulos tuvo a su paisano Luis Montero, a Francisco Lazo y Francisco Masías entre otros

El general Agustín Gamarra le brindó mucha estimación, por cuya razón le pintó un retrato. También durante su permanencia en Lima hizo sus lienzos “Santa Rosa de Lima”, “Fray Martín de Porres” que se encuentran en Piura, “Escenas de Amancaes”, de “Las Tapadas” y otras costumbristas. También pintó numerosas acuarelas.

 

En 1850 retornó Merino a París, cuando tenía 33 años de edad. Es la época en donde desarrolla sus mejores obras, y fue uno de los pintores más conocidos de Francia en un tiempo en que tan buenos pintores había en la Ciudad Luz.

En 1863 se presenta en la famosa Exposición de Bellas Artes de París y gana un meritorio tercer puesto con medalla de oro  por su cuadro “Colón ante los Sabios de Salamanca”.

Regocijadamente escribía a su madre el 14 de julio, una conmovedora y amorosa carta.

Entre otras cosas le decía: “No puedo negar a Ud. que mi corazón está lleno de contento, pues al fin estoy viendo el resultado de tantos sacrificios y tantos trabajos. Lo primero que he hecho es llevar a mi amigo, el Dr. Gálvez, la medalla que es de oro, muy bonita, grabada con mi nombre y mi apellido, para que se la mande a Ud. y conserve Ud. eternamente, pues es el primer fruto de mis trabajos y privaciones, lo que a mí me ennoblece más que todos los tesoros del mundo”. 

Al final de esta tierna carta, este hijo que daba a su madre el premio tan valioso, le decía: “Le mando a Ud. mi alma y mi corazón. Dios ha de querer que nos veamos pronto”. En ese momento Merino tenía 46 años.

El cuadro premiado fue adquirido por el gobierno del coronel Balta en dos mil soles y colocado en Palacio de Gobierno. Allí estaría también ese otro hermoso lienzo denominado “La Venganza de Cornaro”.

En el incendio que destruyó el Palacio de Gobierno en 1921 se quemó “La Venganza de Cornaro” y se salvó pero muy malogrado “Colón ante los sabios de Salamanca”.

Damos los nombres de  dos óleos de Ignacio Merino que existen en Piura.. Son: “La Cena de Meaux” y “Fray Martín y los ladrones”. El tercer óleo “La Apertura del Testamento”, está en Lima, en la Pinacoteca Municipal

 

Del cuadro de Colón de Merino se ha dicho:

Esta sola tela basta para cimentar la reputación deIlustración 1 Merino, en mérito de la sabia composición de las figuras, la realidad de la escena, lo primoroso del dibujo, la justeza de la perspectiva. El colorido se resiente de cierto monocromismo: es la herencia  aún latente de Ingres, y de Delaroche, pero en lo esencial es concepto histórico resulta una obra fuerte y seria, quizás la más bella y completa de este género y carácter haya ejecutado un artista americano. Detalle digno de mencionar es la perfección de las manos. Colón se exhibe en noble apostura, aureolado por inmaterial visión de gloria; el grupo de viejos doctores le rodea y escucha: todos los semblantes y actitudes revelan extraordinario asombro, cada cabeza es un modelo acabado de expresión, cada movimiento de cuerpo, pliegue de ropa, es una maravilla de exactitud; el pavimento en estricta ley de perspectiva, con el horizonte bajo, contando la retina de sus personajes, revelan el espíritu concienzudo del artista, a quien frecuentemente se le vio en Cluny, lápiz en mano, tomando apuntes de muebles y tapices arcaicos. Hoy no se pinta así, no hay tiempo, todo debe ser atropellado, clownesco, pura mancha, pintura corriente en auto, llevando de chauffeur, si se ofrece al mismo señor Roberto de la Sizerame.

Damos los nombres de  dos óleos de Ignacio Merino que existen en Piura.. Son: “La Cena de Meaux” y “Fray Martín y los ladrones”. El tercer óleo “La Apertura del Testamento”, está en Lima, en la Pinacoteca Municipal

 

 

 

Nuevos problemas con Ecuador

ARRIBA

Entre diciembre de 1859 y enero del año siguiente, es decir mientras se producía la intervención militar peruana en Ecuador, García Moreno que sólo gobernaba la región norte del país, mantenía una nutrida correspondencia con el ministro de Francia en el Ecuador. Buscaba que Napoleón III tomara bajo protección a la República sudamericana y aún al Perú, para formar una Federación de los Andes, bajo tutela del  Imperio francés.

Así el 7 de diciembre de 1859 decía entre otras cosas en extensa carta: ”…..la felicidad de este país dependería de su reunión al imperio francés bajo condiciones análogos a las que existen entre Canadá y la Gran Bretaña”.

Agregaba García Moreno que “estaban cansados de luchar contra el desenfreno de la soldadesca y la turbulencia de los demagogos, los que trabajamos en vano por contener la anarquía, que nos deshonra y empobrece y vemos avanzar rápidamente el torrente arrasador de la raza angloamericana, encontraríamos bajo los auspicios de Francia, la civilización en la paz y la libertad en el orden…”.

Mas tarde, el 14 de diciembre volvía a escribir….”le manifestaba francamente mis ideas sobre el protectorado de la Francia….la república corre el riesgo de disolverse por la infame traición del General Franco….estoy seguro que este distrito, es decir la mitad del Ecuador acogería con entusiasmo mi propuesta y solamente aguardo para obrar, el que Ud. me diga en avant”. “Mis compañeros los Señores Manuel Gómez de la Torre y José María Avilés, han salido hoy para Guayaquil, y van más bien para ganar tiempo que con la esperanza de formar el gobierno general”.

Luego dice que ni Castilla ni Franco admitirían la formación de un gobierno que salve el honor del Ecuador y que por lo tanto monsieur Trinité, Encargado de Negocios de Francia en Ecuador, que se encontraba en Guayaquil, podría tratar con Gómez de la Torre.

Parece que Trinité contestó que no convendría a los intereses del Imperio francés en mantener un protectorado honorario en Ecuador. Por eso García Moreno en una carta de fecha 21 de diciembre trata de convencerlo y hasta pide el apoyo de la flota naval francesa anclada en el estuario de Guayaquil, para que secunde con su poder, los planes que tiene.

Como se puede apreciar, la actitud de García Moreno era de una tremenda doblez, traidora y entreguista. Simulaba estar interesado en tratar con Castilla la formación de un gobierno único y por otra parte buscaba  entregar  su país a Francia. Pretendía también que la flota francesa atacase a la peruana en Guayaquil. Castilla llegó a saber estas actitudes y como García Moreno conquistó más tarde el poder, trató de no descuidar la frontera norte y hubo momento en que se volvió inminente una nueva intervención.

En Piura estaba el general ecuatoriano José María Urbina, jefe de los liberales ecuatorianos, que con  la tolerancia de las autoridades departamentales, hacía frecuentes incursiones en la frontera, causando la inquietud de García Moreno.

Todo eso lo conocía perfectamente Castilla que también lo permitía.

Se volvió a concentrar tropas en Piura y los barcos una vez más llegaron a Paita con abastecimientos militares.

El comandante Kergrist de la Corbeta francesa “D’ Asas” anclada con otros barcos de la misma nacionalidad en el estuario de Guayaquil, informaba a su gobierno que no tenía duda de que el Perú fácilmente se podría apoderar de ese puerto aún en el caso de presentarse como amiga, pues la rivalidad y el enojo contra Quito y García Moreno eran muy grandes. Pedía entonces instrucciones en que modo debía obrar si tal cosa aconteciera, y expresaba que no podía permitir “que una ocupación acontezca sin decir una palabra a favor de un Estado, que el gobierno del Emperador que quiere proteger. Me parece que el gabinete de Lima pueda creer que Francia ve con indiferencia esta reunión de tropas a las puertas de Guayaquil, medida que me parece hostil al Ecuador o que al menos se deja velada”.

El movimiento de tropas al norte se había producido con el advenimiento de San Román al poder, y se explicó no con intención de hacer la guerra al Ecuador, sino de alejar de Lima tanta tropa adicta a Castilla y el temor de que éste tratase de apoderarse del poder. Por parte, Ecuador se había enfrascado en una guerra con Colombia y García Moreno, vio que no le convenía tener problemas en el sur, por tal motivo buscó mejorar las relaciones. El presidente colombiano Mosquera, era hostil al Perú y por eso se buscó evitar la derrota de Ecuador que de todos modos se produjo, al vencer Colombia en la batalla de Cuaspud.

 

Fallecimiento el Presidente San Román

ARRIBA

El general San Román había tomado en forma efectiva las riendas del poder el 24 de octubre de 1862.

Con un tino que no se le suponía, trató de hacer un gobierno de paz por cuyo motivo permitió que todos los desterrados retornasen al país. Eso fue aprovechado por varios que estaban en el exilio para regresar a la patria.

Cuando Echenique -que había estado años desterrado- llegó a Lima el 11 de noviembre del mismo año, fue apoteósicamente recibido.

El 9 de diciembre, el presidente San Román daba un banquete en Palacio y al mismo concurrían los generales Echenique, Miguel Medina, Fermín del Castillo y La Fuente. Días más tarde llegó de Chile el general Vivanco, pero a diferencia de Echenique, el recibimiento del pueblo fue frío. En las elecciones municipales que siguieron, triunfó en Lima el partido de Echenique que llevaba a La Fuente como alcalde, derrotando a los vivanquistas.

De pronto San Román se sintió enfermo, y a mediados de marzo de 1863, se trasladó a Chorrillos pero siguió atendiendo con cierta pausa. A las 11 de la mañana del 3 de abril cuando se celebraba el Viernes Santo de 1863, moría en Lima el presidente.

En ese momento en palacio estaban los más altos funcionarios civiles y militares del país, entre ellos el mariscal Ramón Castilla en cuyos brazos murió. El sentimiento de pesar que produjo el deceso en todo el país, fue verdaderamente sincero.

En Piura, el prefecto Diego Lama Farfán de los Godos, dispuso la celebración de solemnes exequias. Era San Román el primer presidente que moría en posesión de su cargo.

Al morir San Román, el 1er. vicepresidente, el general Juan Antonio Pezet, que debía de sucederle se encontraba en Europa. El 2do. vicepresidente, el general Pedro Diez Canseco asumió entonces internamente el poder, mientras llegaba Pezet. Se dio, sin embargo, el caso de que también Diez Canseco estaba en Arequipa por cuyo motivo no se sabía quien entregar el mando por esos días. La guarnición de Lima se pronunció por Ramón Castilla como el militar de más alto rango. Se temió que Castilla se quedara en la presidencia pero tras de seis días de mandar hizo entrega el poder a Diez Canseco, su cuñado.

Por ese tiempo las relaciones del Perú con España eran precarias. Los súbditos españoles en el Perú tenían una serie de reclamos pendientes y pensaban que no se  les hacía justicia o que tardaba mucho. Por eso escribían constantemente a España reclamando la intervención de la Reina. En 1859 durante el conflicto con Ecuador se produjo un incidente con la barca española “María y Julia” que motivó una reclamación diplomática.

Es España y en Francia se pedía que al igual que en México, se enviase una flota combinada  a las costas del Pacífico. Al gobierno español se le pidió que los navíos de guerra que frecuentemente eran enviados a las Filipinas, siguieran la ruta del Pacífico en lugar del Atlántico. Así se hizo.

En 1862 salió de Cádiz una flota al mando de Luis Hernández Pinzón con el fin según se dijo de hacer estudios en las costas de América del Sur, del lado del Pacífico. Eran sin embargo muchos buques de guerra.

Con la proximidad de los barcos de guerra, los reclamos de los súbditos de España se tornaron más exigentes y la predisposición de Pinzón contra el Perú fue muy manifiesta y lo dejó entrever en un brindis que hizo en mayo de 1863 cuando  sus barcos llegaron a Chile.

En julio llegó la flota española al Callao y fue bien recibida por Diez Canseco pero de inmediato zarpó al norte, el 27 de julio con el visible objetivo de no estar presente para la celebración del aniversario nacional peruano.

Por ese mes, había llegado de Panamá la fragata “Amazonas” que anclaba en Paita donde estuvo algunos pocos días con el presidente Pezet a bordo. En alta mar, se cruzó la corbeta que llevaba al mástil la insignia del presidente; con la flota española, la cual hizo el saludo de 21 cañonazos que la fragata peruana no contestó. Eso creó mayor tirantez.

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