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LA POLÍTICA PERUANA EN TIEMPOS DE CAMBIO
MD.- Claudio González Cartes *


Hablar de la política peruana en tiempos de cambio, es hablar de incertidumbres e inseguridades, no sólo para la población, sino para todo el contexto regional. A estas alturas la seguridad regional se basa principalmente en la estabilidad, precaria sí, de las democracias de los países que la integran. Es así que ahora Perú pasaría a ser el foco de atención ya que los cambios que se vienen generando en los últimos días, pueden tener consecuencias muy importantes para todos.
Después de las primeras incursiones del presidente Toledo en función de corregir las irregularidades dentro de su política interna, quedó claro que había iniciado un giro, para algunos, bastante radical hacia la derecha económica. De ahí sus conversaciones principalmente con representantes de esa ala política, y hasta con representantes emblemáticos como Vargas Llosa; ya en ese tiempo se sabía que el presidente Toledo había iniciado el cambio,.., tal vez presionado por los resultados de las negociaciones después de las protestas nacionales, la instauración del estado de emergencia o por las presiones que ejerció Estados Unido; sea como sea, la política peruana hoy está jugada hacia el lado de la derecha y del empresariado.

Cómo se conjuga esto entonces con las palabras de reconciliación y diálogo con otros sectores de la sociedad. Da la impresión de que el cambio de gabinete, a pesar de que a dado la posibilidad de un rejuvenecedor aire de tranquilidad, energía y de posibilidades de diálogo, la experiencia histórica a demostrado que la mayoría de los gobiernos derechistas se olvidan fácilmente del tema de la reconciliación y se centran en desarrollar gobiernos en dónde el empresariado y no los trabajadores y la población sean los beneficiarios.

Recordemos que el mercado laboral peruano, uno de los más irregulares de América latina, ha pasado por un sinnúmero de cambios, ajustes y medidas para la reactivación. Sin embargo a la población, como siempre, se le desvanecen sus expectativas al no ver reflejadas sus aspiraciones en cosas concretas, más poder adquisitivo, y menores costos en alimentación, educación y salud, temas tan sensibles a la hora de evaluar al gobierno.

Con la llegada de la primera ministro al sillón del gabinete, se espera el inicio de un gobierno fuerte (su temperamento también lo demuestra), centrado en el empresariado y en el ajuste de las grandes políticas económicas y tributarias que el país necesita. Esto hace pensar respecto a las ideas de establecer consensos con otros actores sociales. Para poder llevar adelante estas políticas el gobierno va a tener que tener, en cierta medida, mano fuerte y deberá también controlar otros grupos dentro del estado, de ahí se entiende la jugada de sacar de la carrera por la presidencia del congreso a dos de sus correligionarios de partido y ponerlos en el gabinete, con esto desbarató las posibles diferencias dentro del partido y lo hizo más estable a la hora de elegir un postulante único para ocupar el sillón del congreso (y al parecer su candidato no va a tener oposición a la hora de la elección). Con esto el gobierno, en cierta medida, estaría ganando la batalla por asegurar la aprobación de esas leyes u otras tan importantes para revitalizar la economía nacional.

Además, se deberían esperar algunos otros movimientos dentro del gabinete (y así lo ha hecho ver la primera ministra). Según como se están dando los acontecimientos, se deberían dar cambios tal vez en la cartera de interior y defensa, y algunos ajustes dentro de la PNP. Creemos que esto es lo que justamente debería suceder, -lo comentamos abajo-, a la luz del rebrote terrorista, hacer un ajuste en los organismos que están relacionados con la seguridad interna del país es lo esperado (además de asignar recursos adicionales en infraestructura); no se entienda mal cuando decimos que el ascenso de militares activos en puestos claves de los servicios de inteligencia (la Marina) sea algo que ya se pueda vislumbrar en los próximos días. Pareciera que dentro del (Consejo Nacional de Inteligencia) CNI, que no ha hecho ninguna declaración importante respecto al acontecer nacional, deberían darse los primeros ajustes y, reorientar los objetivos dentro de la política de la seguridad nacional para empoderarse de un rol mucho más activo del que hasta ahora tiene.

El tema de sendero luminoso, se ve como un tanto paradójico, aparecer en el escenario público justo cuando en el país existía una mayor convulsión social. Da la impresión de que alguien o un grupo estarían planeando una desestabilización total del gobierno, y pensamos entonces en el rol de los militares. Debido a estos acontecimientos deberían ir escalando a paso firme en la actualidad nacional y no se extrañe que empiecen a reclamar los puestos claves que ellos creen merecer. Debido a lo mismo, qué grupo de militares simpatiza con el nuevo gobierno, el de la marina, grupo que históricamente en América latina se relaciona con los grupos de poder económico. Lo anterior además remarca claramente el hecho que el giro en la política peruana está dirigido a desarrollar un gobierno fuerte asentado en grupos de derecha económica y tal vez militares activos.

La aparición de sendero luminoso, pudiera parecer como la justificación ideal para que los cambios políticos se hayan empezado a dar con la velocidad que el nuevo gabinete lo requiere,.., hacer los ajustes necesarios y deshacerse de los personeros que pudieran traerle alguna complicación a la hora de las negociaciones con otros sectores de la sociedad.

Por otra parte, qué espera ahora el empresariado a cambio de su lealtad al gobierno. Suponemos que un gran apoyo en cuanto a tributos (y así se debería esperar en la presentación del nuevo gabinete en el congreso en unas semanas más), ayuda con medidas arancelarias, mayor apoyo al sector exportador y manufacturero, y mayores desregulaciones para desarrollar libremente su trabajo. En la medida que las leyes tributarias vayan ajustándose a sus intereses, el apoyo al gobierno tendrá que ir aumentando. Claro está, el gobierno espera de ellos que sean los artífices de la reactivación económica, pero ojo, los empresarios nunca han tenido y tendrán una visión social de la economía y del trabajo, creemos que si todo empieza a caminar, por lo menos en un año los resultados recién empezarán a verse más claramente, y veremos si las medidas de ajuste y reactivación sirvieron para la generación del empleo esperado.

Con este nuevo enfoque de la política peruana, qué pasa con la izquierda y con los intelectuales que jugaron un papel importante dentro de la realidad peruana hasta la semana pasada. La izquierda más radical, esperamos que se refugie en sus trincheras y que desde la tribuna del congreso se dedique a ser oposición, pero una oposición más observante que participativa (excepto AGP); el escenario político ha empezado a cambiar y ya la oposición al gobierno se retira a cargar baterías para la próxima batalla presidencial dentro de unos años. Por su parte, los actores sociales reflejados en la intelectualidad de centro izquierda, que participó en el gobierno hasta hace unos pocos días, empezará a replegarse a las academias, ONG’s o Universidades, esperando que se recomponga el panorama político. Serán los mismos críticos de siempre, pero esta vez desde fuera, pasarán de actores a meros espectadores; recompondrán luego los grupos de trabajo y nichos de poder pensando en la nueva carrera política y, en uno o dos años más volverán a aparecer en la prensa y publicar sobre lo importante que es la política peruana,.., siempre es igual!.

Y qué pasa con la población, esa común y corriente, qué podrán esperar ellos de todos estos cambios que están empezando a vivir. Lo único que se nos ocurre, es que van a esperar ver cómo el nuevo gabinete se desempeña en el trabajo asignado, posiblemente van a esperar hasta fin de julio y luego volverán a hacer las críticas al gobierno que se reflejarán, como siempre, en la popularidad del presidente. Su popularidad está marcada, no dudemos que en las próximas semanas esta popularidad pase a aceptables niveles (recordemos que las encuestas pueden hacer contestar al ciudadano lo que los políticos quieren ver, y no realmente lo que piensa la población; tantos ejemplos hay al respecto como presidentes y gobiernos en la historia), pero no dudemos que a partir de agosto el tema de la popularidad presidencial volverá a estar en los titulares de la prensa.

Por último, ¿cuáles son las tareas prioritarias que debe cumplir el nuevo gabinete?. Estas deberán centrarse en tres líneas de trabajo prioritarias. La económica (la reactivación económica y laboral son de la mayor importancia para el nuevo gobierno), para esto se dio el giro hacia la derecha económica; el gobierno espera de los empresarios lo que no ha podido realizar en forma personal, (que generen los puestos de trabajo necesarios para disminuir los niveles de desempleo). La social, para eso se realizaron los cambios en puestos claves dentro del gabinete (Ministerio del trabajo y de promoción de la mujer y desarrollo social), desarrollando o reactivando los planes y proyectos sociales; con esto se espera dar solución a mediano plazo a los dos mayores problemas que existen en el país, el acceso al trabajo y la ayuda para paliar la pobreza. Por último, la de seguridad y estabilidad interna, por ello deberían aparecer militares en servicio activo ocupando puestos claves dentro del gobierno o PNP, no descartamos que hayan cambios en el CNI, dándole así un papel más activo que analítico para dar solución a los problemas puntuales que empiezan a aparecer.

Los elementos en los cuales nos apoyamos para describir la evolución de la política peruana son, entre otros, La población: Para muchos es sabido que la población peruana, traducida en el electorado, es una de las más volátiles de la región, al parecer la combinación de credibilidad de los políticos y necesidades insatisfechas, hacen que la población haya perdido todo tipo de confianza con cualquiera que pueda entrar a la carrera política y las instituciones del estado.

Los políticos: La clase política peruana, desde hace muchos años juega un rol de improvisaciones, protagonismos y, muchas veces, de aspiraciones personales, que han generado esta desconfianza tan grande dentro de la población. Suponemos que el origen de esta forma de ser del político actual se deba principalmente a la falta de una escuela, un trabajo que en tiempos pasados dieron a los políticos gran respaldo frente a los demás grupos sociales; desde hace ya más de una década esta escuela basada en la esencia de los partidos (sus bases) ya no existe,.., ahora cualquier hijo de vecino puede ser un político, basta con hablar "bonito" y cualquiera puede llegar a ser lo que se propone dentro del circo político peruano (y no lo decimos despectivamente).

Los partidos: Cuál es el rol de estos en la actualidad, principalmente canalizadores de ideas, muchas veces sin fundamento, de un grupos de políticos que no son capaces de identificar las necesidades de sus bases. En realidad la base de los partidos políticos casi no existe. Los de izquierda ocupan a la población por momentos para conseguir limosnas, no son capaces de preparar a las bases para una lucha más contundente frente al gobierno, no son capaces de una evaluación de las acciones y por ello pierden presencia y el factor sorpresa tan importante a la hora de las negociaciones. La derecha, como siempre prefiere alinearse por el lado del empresariado y deja de pensar en la gente, se ve esto más como un discurso que por convicción o convencimiento.
Los analistas políticos y los intelectuales: Por momentos, es preocupante leer de ellos como ven el momento político del país, hay una falta casi generalizada de visión a futuro, será tal vez que la volatilidad de los cambios de postura tanto de la población como de los mismos políticos, no deja ver más allá de unas cuantas semanas. Presentan análisis bastante pobres ya que no son capaces de relacionar los diferentes elementos que están en juego, no son capaces de ver objetivamente la realidad ya que para estar en el poder se deben dar ciertas concesiones a cambio de no decir lo que no se quiere oír (para que este tema pueda ser mejor entendido, basta con leer el Cap XIV del libro de Vargas Llosa, "El pez en el agua", en él describe cómo la clase política y los intelectuales se desenvuelven en los niveles más altos de la sociedad peruana). Es preocupante leer los artículos de quienes son asesores de políticos importantes, porque la verdad no entregan nada nuevo, nada que uno pudiera decir, éste, este es bueno, como decimos, una falta absoluta de creatividad.

La economía: La precariedad de la economía peruana hace que cualquier esfuerzo por enderezar la agenda política sea casi estéril. Una economía dolarizada refleja esta precariedad al no poder establecer una moneda fuerte frente a la divisa norteamericana. Tasas de interés tan cambiantes como el tiempo, medidas económicas que más que tener éxito se enfrascan en un debate dentro del congreso, llevando a postergaciones por falta de apoyo de los partidos (cada cual juega para sus intereses).

La credibilidad del presidente: A la larga da la impresión que, ni ahora ni antes la credibilidad del presidente ha sido muy importante en el país. A veces ha sido sólo un personaje decorativo, y otras muy vehemente (estilo Fujimori), pero desde lejos da más la impresión de que el peso y credibilidad del jefe de estado no es algo muy importante a la hora de los resultados de las políticas establecidas en el orden económico o político. Ahora pareciera que la credibilidad del presidente tiene más que ver con hacer un "voto de silencio" y no dejar que exprese lo que podría ser bueno para el país y dejar ver las principales directrices en las cuales se base su gobierno, las tenga o no. Es decir, la credibilidad debería ser,…, "que se aparte del escenario y no se meta, es mejor que ahora le toque a los demás (gabinete, congreso y partidos), pero….. por favor no lo dejen hablar". Veamos entonces por qué esta falta de credibilidad, ¿será por su falta de visión, por tener unas ansias muy grandes de hablar, o por el nivel de sus asesores políticos? (los mal llamados "analistas políticos"), que están más preocupados por llevarse una porción del pastel, que hacer un bien al país. Da la impresión de que muchas de las faltas del presidente se han debido más al mal asesoramiento que ha recibido de sus asesores más directos, que lo "suelto de palabra" que pudiera ser al tratar un tema puntual.

El papel de la prensa: Al leer la prensa, la dedicada a temas políticos, nos damos cuenta de lo mismo que carecen los analistas, falta generalizada de análisis, sólo se ve una descripción de hechos sin contexto, falta de visión y proyección, y un casi nulo compromiso por educar a la comunidad en estos temas. Es más importante la farándula política que los temas de fondo. Estos en definitiva serían los que ayudan a sensibilizar a la sociedad, ávida de información. Lo que más vende no es la política sino todo aquello que haga subir el rating o las ventas, como ejemplo baste con leer los titulares de los periódicos y los programas televisivos; la recurrencia en la noticia, es decir, cuantos días se repite cada noticias. ¿Y por qué esto?, ¿por el modelo de desarrollo?, o ¿por la falta de preparación de los periodistas?. Al parecer sería un problema generacional, caracterizado por un enfoque educativo carente de principios de ética frente al estudio de la realidad.

Los Militares: En estos tiempos los militares han empezado a retomar fuerza, basta acordarse del estado de emergencia y, ahora el resurgimiento de los focos terroristas (sendero). Nos parece cada vez más paradójico ver esta relación casi directa entre el giro de la política peruana, el surgimiento de estos brotes de insurgencia y la posibilidad de ascenso de un ala dura de militares en el plano nacional que no tardarán en pedir sus puestos de dirección al gobierno.

Estados Unidos: Su papel lo podemos ver en dos planos diferentes, durante la crisis de gobernabilidad el mes pasado; bastantes declaraciones duras a través de la prensa dando a entender la preocupación por la inestabilidad que se vive en el país, suspensión de ayuda militar y el no apoyo para el financiamiento en el trabajo antidrogas. Una vez solucionado el conflicto de gobernabilidad, las señales positivas se han traducido en el nombramiento del embajador Dañino como subdirector del Banco Mundial y la posible aprobación de créditos, señales que recalcan la intención de que la política peruana debía dar un giro hacia la derecha.

El terrorismo, Sendero Luminoso, por qué ahora: Es bastante "sospechoso" ver que sendero luminoso hace su aparición justamente en este período de convulsión política. Coincidencia o realidad, pero da la impresión de que estuviera todo manejado para que el estado de emergencia pasado, y este rebrote terrorista converjan en el ascenso de una presencia militar mucho más activa que en los meses pasados. Cabría preguntarse que pasa con el CNI y la PNP, que rol juegan ahora en el estudio de la política contingente y en los asuntos de seguridad nacional, estarán haciendo su papel como corresponde, o hace falta un grupo de inteligencia mucho más activo. Pareciera que se ha descuidado la seguridad interna del país y esto lo ratifica una declaración aparecida en la prensa "…Este tema tiene que ser tratado por el Consejo de Defensa Nacional, presidido por el presidente de la República, para proveer de recursos y de personal a estos organismos del Estado, porque se está descuidando la seguridad del Perú…".

Como vemos, los acontecimientos que se han venido dando en el país han empezado a generar cambios de importancia, cambios que deberían procurar darle mayor acción al sector privado y empresariado y, hacer surgir un panorama económico más dinámico, estable y atractivo para que las inversiones se reactiven y el mercado laboral pueda tener ese despegue que anhela el gobierno y la población.



* MD.- Claudio González Cartes
México DF, México, 2003-07
cgcartes@prodigy.net.mx
Master en Demografía por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO-MEXICO), 1995 y Licenciado en Geografía por la Pontificia Universidad Católica de Chile, 1988. El autor radica en México desde 1993.