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Reunión de algunos cuentos cortos bajo el título "Epocalipsis" -1991-1992-
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LECTURA (Enero de 2000)
3:45 a.m.
Frednaus abre la puerta. Entra. Controla las trabas. Se dirige a la cocina. Sobre una silla verde deja su bolso. Calienta café. Abre un libro. Enciende un cigarrillo y lee.
Un hombre grita afuera.
Bebe un sorbo de ese líquido negro. Un hombre grita afuera. Da vuelta la hoja. Un hombre grita afuera. Se levanta. Se dirige al baño. Un hombre grita afuera. Sale del baño. Apaga las luces. Un hombre grita afuera. Se acuesta. Un hombre grita afuera. Se duerme.
9:30 a.m. (suena el despertador-radio)
Frednaus escucha el informe meteorológico. Hace calor. Se levanta. Después del blues, el noticiero. Mientras tanto se dirige al baño. Abre la ducha. El ruido del agua chocando contra el mármol es insoportable. En la habitación contigua finaliza el blues. Se mete en la bañera. El boletín informa: "... aproximadamente a las 3:45 a.m. un hombre fue violado por un violador violado por un violador... ". Comienza otro blues. Cierra el grifo. Se cubre con una pequeña toalla azul. Se dirige a la cocina. Calienta café. Abre un libro. Enciende un cigarrillo y lee.
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HOMBRE DEL NOVENTA
¡Total!. ¿Cuándo ocurrirá?. En su órbita, se mueve prolijo. Infierno rojo. Golpea.
¿Siente culpa príncipe ?. ¿Es pesada la corona?. Reglas duras combaten permanentemente. Y si. No te vayas. No, mejor ve al abismo del insomnio. Debatí Filosofía con la luna. El ano es único pero universal.
Ana se arrodilla con la esperanza de encontrar lo que perdió. Sus caderas abultadas groseramente se apretujan contra un par de sillas blancas. ¿Perdiste la argolla Ana? ¿Estas segura que perdiste la argolla Ana?. Una nube de celulitis se interpone en la mirada de no se quien.
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Septiembre del 2115
PARQUE DE FLORES
Medir el tiempo. ¿A quien se le ocurrió semejante idea?. El agua está en cada rincón de la vida consagrando la vida. Desmayo en la penumbra del siglo; escombros de nada.
Se mueve todo. Si existe el tiempo es mentira del cu-cu. May tiene seis dedos. Un milagro para después de comer un chocolate. A veces baila con Mozart.
En el parque de flores Bowie canta..."For you, for you..". Enormes margaritas de goma espuma se masturban bajo el beso de un perro blanco.
En los días cálidos alguien es acariciado suavemente por ellas; otro a pocos metros se pudre sin ser enterrado.
Fiestas de moscas y cuervos. May y Mozart continúan bailando. El amor se fue a dormir dentro de un copo de nieve y ellos desean masticarse hasta el último rincón de sus cuerpos.
Mama Eh, tiene sed. Mama Ah tiene sal. Un micrófono a la altura del ombligo ( El otro día te vi entre la piel del portero mientras el ave hacía chillar su guitarra y reía sin parar).
Una bruja se apretuja contra la cama rosada. Lloran sus ojos porque ya no pueden hacer mal. Androide hasta los huesos, las cuerdas vocales a la mañana se visten de mujer.
Luz negra en el Parque de Flores.
Ellos danzan entre aromas de Rock. En la ciudad algunas luces cuentan horribles historias de aquellos que están solos, más solos y aburridos que una cucaracha albina.
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NAVEBUS
Una ráfaga verde atravesó la gran ciudad. Julio del 2450. Alguien esbozó una sonrisa pensando en el mito del hombre antiguo.
Otra ráfaga revela el comienzo del día y sus formas más exuberantes.
Hermosos, elegantes, sin tiempo, impecables, altos, altísimos bailan la danza del fuego en la Plaza mayor. Primer día de invierno. Más tarde, las navebus aparecerán silenciosas.
Envuelto con una capa rosa, Lou, el señor del sombrero azul, canta en su sopor:
"Entre estalactitas de cristal
asomará la luna primorosa
haciendo globos rojos
para tu hora de amor.
Y si no estás, no importa..
Tengo cintas de tu piel
en una caja de cartón."
El señor Lou espera su navebus
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FUISTE MI VERDUGO
Es la madrugada y aún no pude pegar un ojo. Dormís plácidamente. Tu rostro relajado parece el de un niño.
Mis pensamientos se dirigen hacia esos sentimientos tan contrarios y encontrados que se escabullen por mi cuerpo.
A veces descubro en tus palabras, en tu mirada el deseo de querer saberlo.
Pero como contarte que era una mujercita de catorce años, que llevaba un vestido color crema y un amplio delantal azul.
Tenía una larga y suave cabellera y ese día la había cepillado cuidadosamente.
Sostenía un ramo de flores de dulce aroma (el mismo perfume que a veces sentís en el aire y no sabes de donde proviene).
Estaba arrodillada y parado en mi costado izquierdo me observabas calmo. Eras alto y con una contextura similar a la que tenés ahora. La capucha que llevabas era de color gris oscuro como el resto de tu vestimenta.
Solo podía ver tus ojos profundos y quietos.
Dejé de mirarte y fue cuando percibí tu primer movimiento.
Levantaste una mano y suavemente me acariciaste la cabeza antes de cortarla.
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lilianadelfino@live.com.ar
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Buenos Aires - Argentina - 2001
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