1. Importancia de la Asunción de María
2. Introducción. Importancia del misterio de la Asunción.
3. Tercera Parte. Introd. filosófica.
4. Tercera parte. Perspectiva teológica.
5. Cuarta parte. Perspectiva escatológica
LA ASUNCIÓN DE LA SANTÍSIMA
VIRGEN
La Asunción de María, al ser una de las
fiestas que la Iglesia dedica a la Virgen María, ha centrado mi atención como
para pensar en elaborar una tesis que haga referencia a Ella, al misterio que
revela la figura de la Virgen, a las respuestas existenciales que su vida y su
obrar han dejado a la humanidad ; sobre todo en este hecho fundamental, cumbre
de su existencia terrena, como lo es la Asunción en cuerpo y alma a los cielos
junto a Cristo Jesús, su Hijo.
Qué nos quiere decir la Iglesia para aseverar rotundamente que María es
Asunta en cuerpo y alma ; y cuál ha sido el designio, el proyecto del Padre
sobre Ella y la humanidad ?
Este trabajo es un estudio teológico del misterio de la Asunción de María
en cuerpo y alma a los cielos. Las dos verdades básicas contenidas en el
misterio asuncionista : la muerte y el traslado de su cuerpo resucitado a los
cielos están enraizados en los dogmas y en los principios mariológicos. El
entronque entre las verdades y los dogmas trataré de ponerlos de relieve.
Las verdades asuncionistas son hechos históricos, pero no todas. La
entrada del cuerpo resucitado a la gloria no la vieron los apóstoles ni los demás
cristianos, es un hecho de fe basado en la confirmación que Dios quiso darle.
No prescindir ni de la historia ni de la exégesis es fundamental para
encarar un enfoque completo del tema. Lo histórico y las verdades de fe son
conocidas mediante un estudio exegético de los datos revelados y de un estudio
histórico de los hechos. A su vez estos elementos de análisis pueden ser
explicitación de los dogmas definidos.[1]
Es dogma de fe que María procede de Adán,que ha sido redimida y que es Madre de Dios. En ésto nos apoyamos como verdades firmes que pueden dar luz sobre la muerte y el traslado de su cuerpo a los cielos. La Maternidad espiritual
y la Corredención, aunque no sean dogmas, tienen firmeza suficiente
y pueden proyectar luz sobre las verdades asuncionistas; sin embargo, como
conclusiones que son, no pueden ser más firmes que los principios de donde se
derivan.
Por ésto lo
central no será lo histórico ni lo litúrgico, sino que estará basado en esos
principios.
María es la criatura más llena de gracia. Su gracia está sujeta a la
gradualidad. La intensidad y la naturaleza de sus gracias son distintas a lo
largo de su vida ; una es la gracia en su Concepción, otra en la Encarnación,
otra en la Asunción. En la tercera recibe la plenitud inaumentable de santidad.
Coronó Dios la labor santificadora de su Madre. Marca el nivel supremo de toda
la belleza y gracia que poseyó. De estas tres perfecciones, la de la Maternidad
divina es la central, en el sentido de que explica las demás. Se le dio
plenitud de gracia en la Concepción, para su misión como Madre de Dios, y la
tuvo también en su Asunción porque así lo exigía esta Maternidad. Con su
alma y con su cuerpo debía ejercer sus funciones maternales; con el alma y con
el cuerpo debía ser asunta. Pero la Asunción es además, consumación de la
Maternidad espiritual.[2]
Es totalmente Madre. Fue Madre en
la tierra donde nos ganó sus gracias. Sigue siéndolo en el cielo con la
integridad de su ser físico y pide la distribución para nosotros de las
gracias que en el mundo nos ganó. Si en el cielo estuviera sólo su alma, la
maternidad que hoy ejerce no sería en Ella íntegra y total. Sus privilegios
son también para los hombres. En la Asunción se acaba la obra Corredentora de
María (unión a la pasión, muerte y resurrección de su Hijo). Teniendo en
cuenta estos principios he organizado este trabajo en tres partes. Un primer
momento, histórico-filosófico, seguido de una introducción a lo dogmático
como centro del tema, sin dejar de lado la liturgia del día de la Asunción.[3]
La insuperabilidad de la muerte y la inexorabilidad de la corrupción del
cuerpo en el sepulcro son los dos temas existenciales que más preocupan al
Hombre.
Con la Asunción en cuerpo y alma a los cielos de María se ha marcado
para siempre la revelación al hombre de su ser espiritual y corporal indiviso.
La muerte suscita un gran interrogante respecto a la existencia humana. A
diferencia del animal, el hombre sabe que inevitablemente tiene que morir. La
muerte se presenta como algo que no debería ser, como una amenaza permanente
sobre la existencia, pero que está aún distante y que por eso no oprime
radicalmente. La conciencia de la muerte se presenta de dos maneras distintas:
muchas veces es meramente nocional y no tiene una relación especial con la
existencia individual. Esta conciencia general de la muerte no es una verdadera
conciencia y está expuesta a la tentación de la huida. La mayoría de las
veces el hombre se deja llevar por la disipación exterior. Esta huida muestra
que el hombre se deja llevar por la amenaza de la muerte. Muchos apartan la idea
de la muerte y parece ser uno de los grandes tabúes del siglo XX; [4]
una realidad que se arrincona en la vida social [5]
El problema humano surge de la intuición de la inconciliabilidad entre la
muerte y el amor que constituye el sentido fundamental de la existencia.
Desde el problema filosófico es inaceptable considerar la muerte del
hombre primariamente como un problema biológico.[6]
El dualismo antropológico y las antropologías materialistas tienden a
colocar la muerte en la esfera puramente biológica. El hombre no es un cuerpo
animal ligado a un alma humana. El cuerpo es primariamente un cuerpo
“humano” . Los aspectos biológicos son aspectos parciales respecto al
cuerpo humano, que es presencia y lugar de la realización humana. A la luz de
la unidad del hombre con su propio cuerpo, percibimos que no es solamente el
cuerp el que se muere. Se puede y se debe hablar de una muerte “humana”. [7]
Así pues, la
muerte humana no es la descomposición de un organismo viviente, sino la
destrucción de una existencia humana, separación violenta de las personas que
amamos y del mundo.
En ninguna otra
ocasión la unidad con el propio cuerpo y la no identificación con él se viven
más agudamente que en la muerte. La dimensión de ruptura de la propia
existencia se expresa en la angustia ante la muerte. Los filósofos griegos
definieron la muerte como separación entre el alma espiritual y el cuerpo. El
morir indica el paso del estado de encarnación al estado de “ánima
separata”. El peligro de esta fórmula es que se presenta a una interpretación
dualista. la muerte es una ley de la naturaleza pero se presenta
fundamentalmente como antinatural, al separar violentamente dos elementos que
deberían estar unidos.[8]
El significado último
de la existencia se relaciona con el problema de la inmortalidad personal. No es
de extrañar que se manejara la hipótesis de la inmortalidad de María. [9]
2.-
La relación cuerpo espíritu
Existe una
contraposición entre la visión de la relación cuerpo-espíritu en el filósofo
pagano y en el concepto cristiano.
En el hecho de la Asuncion de María se transmite a la humanidad una idea
contraria a la expresada por el tradicional mundo pagano. Encontramos un ejemplo
de estas posturas en “Felón” de Sócrates : “Entretanto pertenezcamos a
esta vida no nos aproximaremos a la verdad más que cuando nos alejemos del
cuerpo y renunciemos a todo comercio con él, como no sea el que la necesidad
nos imponga y mientras no le consintamos que nos llene de su corrupción
natural, y en cambio, nos conservemos puros de todas sus contaminaciones hasta
que Dios mismo venga a redimirnos.”[10] En la
Asunción apreciamos que el cuerpo y el alma, la mature y el espíritu son
asumidos conjuntamente. No es el cuerpo una prisión para el alma, ni un obstáculo
para la perfección, como si fuera una parte inferior y despreciable de nuestro
ser. La redención en Platón es la liberación del alma al separarse del cuerpo
y por el hecho mismo de su separación.
La redención cristiana es la de un ser indivisible, en el cual sus
componentes tienen igual dignidad que la del ser que constituyen. No existe un “a pesar de” entre cuerpo y alma.[11]
El concepto de Santo Tomás al respecto lo encontramos muy esclarecedor :
“Como el cuerpo fue hecho para el alma
así como la materia para la forma, el alma tendrá en la resurrección un
cuerpo tal y como a su dicha conviene. Las cosas que están destinadas a un fin
deben estar dispuestas según las exigencias de ese fin. Cuando el alma
esté constituída para el más alto grado de operación intelectual, no puede
convenirle para ella un cuerpo que sea para ella causa de inacción o de
tardanza.
El
cuerpo humano por su corruptibilidad entorpece e impide al alma entregarse a la
contemplación contínuamente. Los cuerpos no serán corruptibles, ni un obstáculo
para el alma sin razón alguna.” [12]
¿Cómo no ver en
este texto una aplicación a la Asunción de María ? La correspondencia de un
cuerpo acorde al fin de su creación ; la disposición
o preparación que María tuvo para ser Madre de Dios. A María no le
convenía un cuerpo que le causara inacción y tardanzas en su modo de ser Madre
; y la corrupción, que es vista por S. Tomás como un obstáculo para la
contemplación continua. María debía de gozar de esta contemplación total del
misterio, y desde la gloria, en la perfección de sus cualidades humanas
asumidas en Cristo por el Padre. Su cuerpo no vería la corrupción.
Las conclusiones
que podemos entrever aplicadas al misterio de la Asunción son del todo
significativas y valederas si partimos desde los enfoques filosóficos
cristianos. El alma tendrá en la resurrección un cuerpo según le conviene.
Según la finalidad, así las disposiciones han de ser acordes a ese fin.
En María
apreciamos esta disposición ( su ser Inmaculada) que prepara su ser Madre ; y a
su vez la Asunción es preparada para mejor ser Madre ( la plenitud de la
maternidad ).
Porque ella es la
aurora y la imágen de la Iglesia peregrina en la Tierra... es como el horizonte
hacia el cual debemos caminar, pues ha superado ya todas nuestras limitaciones y
ha entrado en la dimensión definitiva de la existencia humana. El ser humano es
persona en cuanto que, de cara a Dios, refleja su imágen y se hace semejante al
Padre:( quien me ve a mí ve al Padre). La dimensión acabada de la existencia
humana puede ser lograda en mayor o menor perfección ; ese modo de lograrla
pasa inexorablemente por Cristo Jesús. Sin El nada podemos hacer, de seguro se
podrá edificar la vida humana pero, si se opta por hacerlo de espaldas a Dios,
los cimientos no serán fuertes y verdaderos.
El hombre, creado
por Dios, sólo recupera su verdadera dimensión humana si desarrolla su ser en
Cristo nueva criatura, en la praxis de hacerse hombre en la historia,[13]
desde la relacionalidad con Dios y con los demás[14]
hallándole un sentido a la vida y también a la propia muerte.
Las Escrituras
consideran la muerte como camino de todo el mundo (Jos. 23,14). Toda carne
envejece, por ley hay que morir (Eclo 14,17). La filosofía ve en la muerte una
situación límite, también la antropología teológica deberá buscar a la luz
de la muerte una inteligencia más profunda de la condición humana.[15]
En el Antiguo
Testamento, la suerte de los difuntos es a la sombra del Sheol (Gén. 37,35). En
el Nuevo Testamento la vida eterna es considerada desde Jesús, quien anuncia la
resurrección de los muertos (He. 17,18). Según San Pablo, los cristianos serían
desgraciados si no creyeran en la resurrección gloriosa (1 Cor. 15,19).[16]
4.- Perspectiva histórica
No sabemos cuándo
nació ni quienes fueron sus padres. la tradición afirma que nació en Jerusalén
y que sus padres se llamaron Joaquín y Ana.[17]
Llamada Miryam en hebreo, María en griego y en latín. Fue una sencilla y
humilde muchacha del pueblo. Emparentada con levitas y sacerdotes. El silencio
envuelve toda su vida. En el Nuevo Testamento aparece sólo ocho veces.[18]
La Iglesia
celebra su presentación en el Templo el 21 de noviembre; Fue la esposa de un
carpintero, llamado José, que era un hombre justo. María dio a luz en Belén
de Judá a Jesús. La Iglesia lo celebra el día de Navidad, 25 de diciembre).
Cuarenta días más tarde, cumpliendo el mandato de la ley, María se presentó
en el Templo con su Hijo para el rito de la purificación (Lc. 2, 22-24).
Prevenido por un
ángel, San José huyó con su esposa y el Niño a Egipto para evitar la cólera
de Herodes. No sabemos cuánto tiempo permanecieron en Egipto, pero volvieron a
Nazareth después de la muerte del tirano.
Durante los
treinta años que precedieron a la vida pública del Salvador, María vivió
exteriormente como todas las otras mujeres judías de condición modesta. María
fue la esposa de un carpintero; las manos de María se endurecieron en el
trabajo diario y sus pies recorrieron los caminos de Nazareth que conducían al
pozo, a los olivares, a la sinagoga, y al despeñadero donde un día atentarían
contra Jesús. Ella le siguió de lejos durante su vida pública hasta la
desolación del Calvario, donde la espada que predijo Simeón en el día de la
purificación atravesó el corazón de María (Lc 2,35).
Desde la cruz Jesús
confió a su Madre a Juan, “el discípulo amado”, terminología muy usada
por el evangelista : “y desde aquella hora el discípulo la tomó por suya”.
El día de
Pentecostés, el Espíritu Santo descendió sobre María y los apóstoles,
reunidos en el cenáculo. Esta es la última ocasión en que la Sagrada
Escritura menciona a María.
Probablemente pasó el resto de su vida en Jerusalén, y durante las
persecuciones, se refugió con San Juan en Efeso y otras ciudades.[19]
Para celebrar
tres dogmas marianos, las tres solemnidades marianas del año litúrgico sobre
el misterio de la Virgen son: Inmaculada desde su concepción, Madre de Dios en
su misión salvífica y Asunta al cielo en su destino final junto a Cristo como
primicia de la Iglesia.[20]
4.2.1
- La
Inmaculada Concepción (8 de diciembre)
La antigua fiesta oriental de la concepción milagrosa de María por Ana
se convirtió en Occidente hacia el siglo XI en la fiesta de la concepción de
María sin pecado original. Las controversias teológicas sobre este tema no han
favorecido su desarrollo y su exacta formulación teológica. Introducida en el
calendario romano en el ano 1476 por decisión de Sixto IV, después de la
proclamación del dogma de la Inmaculada por Pío IX (1854), la fiesta recibirá
los formularios de notable belleza que han llegado hasta nosotros. La reciente
reforma ha aportado algunos enriquecimientos en la Liturgia de las Horas y en la
misa, especialmente con el nuevo prefacio, que ofrece una síntesis del nuevo
significado cristiano y eclesial de este dogma mariano.
Hay que hacer
notar el bello paralelismo entre la Virgen purísima y Cristo, “Cordero
inocente que quita el pecado del mundo, la ejemplaridad de Ella para la Iglesia
a fin de que también ésta sea inmaculada, y su función de “abogada de
gracia y ejemplo de santidad” para el pueblo cristiano.
“En El habita la plenitud de la divinidad” (Col.2) ; es la última
expresión de la transfiguración de nuestra humanidad por Cristo resucitado que
será en la dimensión escatológica de la creación, del mundo y de la
humanidad redimida por Cristo.
4.2.2
- María Madre de Dios (1 de
enero)
El Concilio de Efeso la define como Madre de Dios.[21] Por el poder del Espíritu
Santo concibió al Verbo de Dios hecho hombre y mantuvo su virginidad en el
parto. [22]
Por razón de
la unión hipostática del Hijo de Dios con la naturaleza humana concebida de
María, es ésta la Madre del Señor (Lc 1,43), la “deípara”[23]
En el credo
del pueblo de Dios (profesión de fe de Pablo VI (1963-1978) leemos : “Creemos
que la bienaventurada María que
permaneció siempre Virgen, fue la madre del Verbo encarnado, Dios y Salvador
nuestro, Jesucristo”[24]
4.2.3
La Asunción de María (15 de
agosto)
Una antigua
fiesta que se celebraba en Jerusalén desde el siglo VI en honor de la Madre de
Dios recordaba probablemente la consagración de una iglesia en su honor. Esta
fiesta, un siglo después, se extiende a todo el Oriente bajo el nombre de Dormición
de santa María y celebra su tránsito de este mundo y asunción al cielo, según
los textos apócrifos del Tránsitus
de la Virgen. En Occidente fue acogida por el papa Sergio (fin del siglo VII)
con una feliz formulación inspirada en un texto bizantino : en la oración Veneranda nobis del sacramentario Gregoriano se dice que María
“experimentó la muerte temporal, pero no pudo ser retenida por los lazos de
la muerte”.
La Asunción de María en cuerpo y alma a al cielo es un dogma [25]
de nuestra fe católica, expresamente definido por Pío XII hablando ex cátedra.
El 1 de noviembre de 1950 [26]
definió solemnemente el dogma de la Asunción de María en cuerpo y alma al
cielo. En adelante nadie podría dudar del hecho de la Asunción sin naufragar
en la fe y apartarse de la comunión con la Iglesia.
5.5.1-
Explicación teológica del dogma
a.
Firmeza de los argumentos teológicos.
Los
argumentos teológicos que explican este dogma son del todo firmes:
1.
Es una exigencia de su Concepción Inmaculada : “Estos dos privilegios
están estrechamente unidos entre sí...venció al pecado con su Concepción
Inmaculada, por eso no estuvo sujeta a la ley de permanecer en la corrupción
del sepulcro, ni tuvo que esperar la redención de su cuerpo hasta el fin del
mundo”.[27]
2.
Es una exigencia moral de su dignidad de Madre de Dios y del amor hacia
Ella de su Hijo.
La Sagrada
Escritura - dice la citada encíclica Munificentísimus. Deus - nos presenta a
la madre de Dios unida a su Hijo y siempre partícipe de su suerte.” Pudiendo
darle tanto honor debemos creer que lo hizo preservándola de la corrupción del
sepulcro.”
3.
Por su condición de nueva Eva y Corredentora de la humanidad. Continúa
Pío XII en la misma encíclica: “ desde el s. II María Virgen es presentada
por los Santos Padres como nueva Eva, estrechamente unida al nuevo Adán, sujeta
a El en aquella lucha contra el enemigo infernal, que había de terminar con la
victoria sobre la muerte. Por lo cual, como la resurrección de Cristo fue parte
esencial y signo final de esa victoria, así para María,la común lucha había
de concluir con la glorificación de su cuerpo virginal.
b.
Significado de la palabra Asunción
La Sagrada Escritura, la Tradición y la liturgia usan la palabra con
sentido diverso como la Encarnación, la Ascensión del Señor y el tránsito de
la Santísima Virgen en cuerpo y alma. El Verbo siguió siendo lo que era y
asumió lo que no era. El Verbo la hace: es el asumente;la humanidad la recibe,
es la asumida. [28]
En el Verbo tiene sentido activo, en la Virgen, pasivo, porque es asumida.
Cristo hombre no fue asumido sino que subió a sí mismo con la virtud de su
propia persona; en cambio María fue asumida por Dios. Por eso en Jesucristo se
llama Ascensión para diferenciarla de la Asunción, que es pasiva. [29]
5.1.2
- La definición dogmática de la Asunción. Desarrollo histórico.
La Inmaculada Concepción es un momento inicial; la Asunción, el estadio
final de la santidad de María. Del mismo modo, los problemas suscitados con la
definición dogmática de la Inmaculada son una fase inicial de la moderna
Mariología.
La Asunción sería el estadio terminal de la ciencia mariológica. A los
movimientos asuncionista y mediacionista les fue necesario el renacimiento de la
Teología escolástica (primeros ensayos mariológicos bastante desenfocados y
barrocos) de P. Canicio, F. Suárez, etc.; al renacer la teología en el s. XIX,
renace la Mariología y se producen obras más aceptables. En el s. XX los
documentos de Pío IX y León XIII, la exégesis bíblica, los congresos mariológicos
y el conocimiento mayor de la tradición patrística, dieron origen a estudios más
maduros. Predominó la soteriología mariana y se acordó en la idea de la
Mediación universal de María (entendida como intercesión). El pueblo fiel
intensificó el asuncionismo, lo que motivó a los teólogos a bucear en las
Sagradas Escrituras como fuentes de contenido de la Asunción corporal de María.
Los hechos descubren las deficiencias de la Mariología : no se acertaba en
decir dónde estaban las fuentes. Y los documentos de la Escritura y la Tradición
comenzaron a hablar, revelando las riquezas de su contenido : la divina
Maternidad, la Virginidad perpetua y la Inmaculada Concepción.[30]
5.1.3
- La definición dogmática de la Asunción
En cinco
pasajes de las Escrituras se encuentra implícita la Asunción : Gen. 3,15 ; Lc
1,28 ; Ap. 12,1 ; Hebr. 2,14 y Rom. 5, 12,21.
1.
El
Protoevangelio (Gén. 3,15). Donde la victoria de la Mujer fue sobre el
pecado y sobre la muerte. Si esa victoria sobre la muerte la sustrajo del
dominio del pecado original, así la victoria sobre la muerte debía substraerla
del imperio de la muerte. Argumento esbozado por Pío IX en la bula dogmática
“Ineffabilis Deus”. [31]
2.
En Lc. 1,28. En el saludo del ángel se enaltecen la plenitud de
gracia y la bendición sobre todas las mujeres. Pío IX lo ratifica otra vez. De
la plenitud de la gracia colige Pío IX el privilegio de la Concepción
Inmaculada ; la bendición es incompatible a la sentencia: polvo eres y en polvo
te convertirás. La bendición de María excluye la corrupción sepulcral.
Anuncia el misterio de la Asunción.
3.
En
Apoc. 12,1. “La mujer vestida de sol, los pies sobre la
luna...”, parece ser lo contemplado por San Juan : la Asunción gloriosa. Un
rasgo : substraída de los asaltos del dragón,” que tiene señorío sobre la
muerte”
4.
En
Hebreos .2:14 (señorío sobre la muerte)
5.
Para
San Pablo la muerte es sanción del pecado (Rom. 5, 12-21) ; hay un
orden en la resurrección. A Cristo, segundo Adán, le corresponde la antelación
(1 Cor. 15, 20-23). María sin sentencia de muerte, segunda Eva al lado del
segundo Adán.
Las raíces de la Asunción se descubren en todo el conjunto de la
Mariología, en los principios que la sostienen y en las grandes verdades que la
integran. Y necesitan profundizarse.
5.1.4-
Principios y verdades más sobresalientes
Primer
principio : de la Maternidad
soteriológica. La resurrección anticipada está postulada por la maternidad.
la maternidad es el término de la predestinación de María que tiene por
objeto participar de la redención y dar existencia al Redentor en cuanto
hombre. Esta prioridad reclama la prioridad en la resurrección.
Segundo
principio : La solidaridad
(recapitulación en Cristo).
Solidarios en el
pecado de Adán. Solidarios en la reparación de Cristo. Por lógica la
solidaridad de María es desde la Encarnación, anterior a la generada con los
demás redimidos. Ella representó en sí a la humanidad y transfiere al
redentor la recapitulación de todos los hombres.
Tercer
principio : de recirculación.
Al proceso histórico de ruina corresponde un gradual rehacerse. Como Adán se
contrapone a Cristo, así Eva se contrapone a María, segunda Eva. Si Eva
inocente gozó de las primicias de la vida y luego de la muerte, así María
habrá de gozar de la resurrección y la vida. Como derivado de este principio,
el de asociación : así como Eva estuvo asociada a Adán, María a Cristo.
Síntesis de los
cuatro principios : el de singularidad trascendente : que María ocupa en la
creación una primacía única y supereminente. Primacía extendida a todos los
órdenes, a todas las prerrogativas marianas.
·
La
Maternidad divina
·
La
perpetua Virginidad
·
La
Concepción Inmaculada.
5.1.5
- En la Tradición y en el
Magisterio
a. Testimonios patrísticos
de los cinco primeros siglos
Los únicos
textos que merecerían considerarse son los de San Epifanio y Timoteo de Jerusalén.
Son los que dudan y niegan la muerte de María. Históricamente no hay tradición
constante en los cinco primeros siglos. Se cuenta a Hesiquio y Crispo. San
Epifanio dice : “Nadie sabe cual haya sido el fin el fin terrenal de la Madre
de Dios”. Timoteo afirma la tradición de la inmortalidad de María en la
Iglesia de Jerusalén en los s. V-IV. En Jacobo de Sarug (451-421) no se halla
duda sobre el hecho de la muerte. Severiano de Gávala, como otros Padres
contemporáneos, cree que la madre de Dios murió como todos. Idem San Agustín.
[32]
Según la teoría
de Jugie : no existe primitivamente sino una sola fiesta de la Virgen, en la que
se celebra su Memoria o Dies natalis,
fiesta de la Maternidad, pues se ignora su muerte. De una fiesta de la muerte de
María no hay indicios hasta los s. VI - VII; en su creación influyeron los apócrifos,
que se difundían en esa época.
Hasta fines del
s. VI no se habla de un sepulcro de María en Jerusalén o alrededores. [33]Se
empieza a localizar la casa de María y de San Juan en el valle de Josafat (según
la evolución de la leyenda). A fines del s. VI, (570) la casa de María es el
sepulcro de la Virgen. El Pseudo Melitón supone la tradición jerosolimitana
del sepulcro; María vive en la casa de San Juan, que es la casa de los padres
de éste, iuxta montem Oliveti. [34]
Hipólito de
Tobas (s. VII-VIII) dice : “Después de la Ascensión del Señor vivió con
los discípulos en la casa de Juan evangelista durante once años. En total los
años de su vida llegaron a 59..” San Andrés de Creta (+740) afirma la muerte
de María. Tusaredo (s. VIII) cree en su inmortalidad).
B . La Asunción
de María en la Tradición Patrística (s.IV-VI)
Contamos con los
textos de San Efrén (350), San Epifanio (315-403), del s. IV al VI. Venancio
Fortunato (565), poeta mariano. Después del Concilio de Efeso aparecen claros
testimonios de la Asunción : San Gregorio de Tours (+593) que es un occidental,
lo que hace ver la extensión universal de la tradición, que es constante
,paralela a los apócrifos, pero que hace descubrir una fuente común, la tradición
oral.
Abunda la
literatura, bastante coincidente en los argumentos no apócrifos. Algunos de
ellos : Juan de Tesalónica (+630) ; San modesto (614), patriarca de Jerusalén,
es el primer sermón que se conserva sobre el tránsito de María; San Andrés
de Creta; San Germán de Constantinopla (733) compuso tres homilías sobre la
Dormición; San Juan Damasceno (760); San Epifanio (monje que rebate a los apócrifos).
Se muestra ya una
tradición claramente definida. En Oriente se ha conservado más intacta la
tradición, conservaron la historia de los dogmas invariable, al estar fuera de
Roma, pero con todo el retraso teológico que les implica.
Teognostes (s
IX), monje bizantino. León el Sabio (s X); San Fulberto (s XI). San
Anselmo (S XII). Pedro (S XIII) y
Nicolás Cabasilas (S XIV).
Los Padres Hentrich y Moss (jesuitas) presentaron al Papa dos volúmenes
compuestos por ellos :”Peticiones en órden a la definición de la Asunción
...para poner de manifiesto el consentimiento de la Iglesia” donde argumentan
excelentemente las diversas razones para pedir la definición del dogma. El
movimiento asuncionista se hace fuerte, sobre todo en España, a causa de la
influencia del beato María Claret en la reina Isabel II y del obispo de Orma
Fr, Jorge Sánchez, quien hizo la primera petición al Papa. Esto preparó los
ánimos para el Concilio Vaticano. [35]
“ Esta gloria que la Iglesia
entera expresa en Oriente y en Occidente a lo largo de generaciones, dice Juan
Pablo II - “deseo proclamarla junto a vosotros, gozándonos en Ella como se
gozan la liturgia de hoy y los corazones de todos los creyentes. Para consuelo y
confirmación de nuestra fe recordemos juntos la definición dogmática
pronunciada por Pío XII,de venerable memoria el 1 de noviembre de 1950 : “Por
la autoridad de Nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados Apóstoles
Pedro y Pablo y nuestra, proclamamos, declaramos y definimos ser dogma
divinamente revelado: Que la Inmaculada madre de Dios, siempre Virgen María,
cumplido el curso de su vida terrestre, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria
celestial”. [36]
1. En las Iglesias Orientales :
1.1- La Iglesia
asiria (o Siro-oriental de Persia), la Iglesia malabar de la India y la de rito
caldeo, aunque no aceptan el título de Madre de Dios, la exaltan en el cielo,
cuya fiesta celebran el 15 de agosto.
1.2-
La Iglesia armenia. Para
ellos María es llena de gracia, santa Madre de Dios y asunta al Cielo.
1.3-
La Iglesia copta de Egipto.
Sostienen que su cuerpo no se corrompió y que su cuerpo no se corrompió.
Celebran la asunción el 22 de agosto.
1.4-
La Iglesia etiópica de Abisinia.
Creen y celebran la glorificación de su cuerpo y la bienaventuranza de
María después de su muerte.
1.5-
La Iglesia ortodoxa bizantina.
Celebran la Asunción a los cielos el 15 de agosto.
2. En la Iglesia anglicana.
Celebran la Asunción o Dormición el 15 de agosto, saludándola como la primera
de las redimidas, pero no se pronuncian sobre el Tránsitus,
porque de ello no hay constancia en el Nuevo Testamento.[37]
Su existencia en
la carne pecadora del mundo le conducirá necesariamente a la muerte, para luego
vencerla. La Encarnación es, por tanto, un acaecer escatológico. La salvación
definitiva acaeció en y mediante María. Nos precedió ya en
alma y cuerpo a la gloria definitiva. Para la humanidad representa el
“ya pero todavía no” del reino que se consumará al fin de los tiempos.
Ambos hechos son
una consecuencia lógica de la pureza absoluta de la Madre de Dios. Tabernáculo
especialísimo de la Santísima Trinidad. Comenta Butler : “no sabemos con
certeza si la virgen murió o no, la opinión más general es que sí murió en
Efeso o en Jerusalén. Aún en el caso de que la fiesta de la Asunción sólo
conmemore la Asunción del alma de María, su objeto seguiría siendo el
mismo”[38]
Respecto a la
muerte de María, “consiguió al fin como corona suprema de sus privilegios,
ser preservada incólume de la corrupción del sepulcro, para ser elevada al
cielo “[39]
Históricamente no puede demostrarse la muerte o la no muerte de María
ya que faltan testimonios contemporáneos, pero el hecho de la muerte real de
María puede argumentarse teológicamente por la Tradición y la Liturgia. *Lo
que en definitiva ha intuido el pueblo cristiano en la liturgia más antigua con
la fiesta de la “dormición”, celebrada en Jerusalén desde el siglo VI y
que en el siglo VII se establece en Roma con el nombre de “Asunción de Santa
María”[40]
6.2-
La muerte de María
·
¿ Murió realmente María?
- Esta cuestión quedó al margen de la definición dogmática de Pío XII y fue
y continúa siendo objeto de discusión entre los mariólogos. Se ha dejado a
discusión el modo de la Asunción : muerte y resurrección o traslado inmediato
de la vida terrena a la celeste. La opinión que sostiene la muerte y resurrección
parece más probable que la que defiende la Asunción sin la muerte previa.
“Con el nombre
de Asunción venía entendiéndose desde hace siglos un hecho en el que se incluían
cuatro verdades : la muerte, su resurrección, la subida al cielo y su
glorificación. En la fórmula : “subida al cielo del cuerpo resucitado” se
supone la muerte. La Tradición, el sentir de los fieles, el pensar de los teólogos,
el contenido litúrgico que se celebra, hace que las razones deban ser muy
fuertes para contradecir una tradición tan universal.”.[41]
La muerte de María aparece testificada recién en el s. IV[42]
y comienza una corriente afirmativa en este sentido, que es de gran peso.
Discurrían los de opinión contraria que si María no pecó jamás, tampoco
debió morir. Ver “Argumentos antropológicos de la muerte”.
La muerte de María
es una cuestión que puede disputarse libremente entre los teólogos.
6.2.1-
La muerte de María en la Tradición
1.
Hubo una tradición oral ( desde San Juan ), por pocos conocida, incluso
en Palestina.
2.
En los primeros siglos no existe una tradición positiva constante y unánime
sobre el modo como la Madre abandonó la tierra.
3.
Los autores que mencionan la muerte de María lo hacen naturalmente.
4.
Hasta fines del s. VI se desconoce en Jerusalén la existencia de un
sepulcro de la Virgen, aunque a partir del s. V se muestra en Getsemaní una
casa de María donde se dice que fue llevada al cielo.
5.
San Epifanio y Timoteo de Jerusalén (s. IV), duda uno y niega el otro
sobre su muerte.
6.
Las narraciones apócrifas (s. V) sobre la muerte de María.
7.
Esos escritos hicieron surgir la fiesta de la Dormición.
Aparece probablemente en la Iglesia jacobita de Siria, en la segunda mitad
del s. VI.
8.
La muerte de María llegó a afirmarse comúnmente en todas partes a
partir del s. VII.[43]
Es un hecho en
los comienzos,aceptado con toda naturalidad. nadie niega la asunción pero
tampoco se propone el problema de si María tuvo un destino diferente al de los
justos. Ambrosio, obispo de Milán dice : mientras el Hijo pendía en la cruz la
madre se ofrecía a los perseguidores... si moría con su Hijo sabía que había
de resucitar con El “.
Agustín da por
descontada la muerte de María, al menos en tres ocasiones conocidas : “Confía
su madre al discípulo pues debía morir antes que su madre, aquel que debía
resucitar antes que su madre muriera”.[44]
Si María murió
de muerte natural o si fue mártir, interpretando la profesía de Simeón :”
una espada te traspasará el alma” (Lc 2,35). San Ambrosio no está de acuerdo
con esta última postura “Ni la letra (la Escritura) ni la historia nos
enseñan que María
haya salido de esta vida por haber sufrido el ser asesinada, ya que no es el
alma sino el cuerpo aquél que traspasa una espada material”.[45]
Idea que continuó en occidente hasta el siglo VII. En España San Isidoro de
Sevilla vuelve sobre este tema, y tampoco está de acuerdo con la interpretación
del martirio.) Y concluye diciendo que se habla de la tumba de María en el
valle de Josafat, tradición probablemente común porque la encontramos un siglo
después en San Beda[46]
La carta de San
Paulino de Nola, mediante al cual consulta a San Agustín sobre el tema de la exégesis
del pasaje de Simeón y su legitimidad, ya que le parece muy extraña porque
nada hay escrito en la tradición acerca de un posible martirio de María. Muy
prudente pero negativa es la respuesta del obispo de Hipona. He aquí los textos
: “Indícame lo que piensas sobre las palabras del beato Simeón y seguiré tu
opinión.[47]
Antes del siglo
VI no se tiene una idea sobre el fin de María. El primero (hasta donde sabemos
) que habla de su muerte es San Efrén (s IV). Mas, lo hace en la forma
simplemente indicativa que hemos visto en San Agustín, en la cual no
encontramos ninguna indicación de un destino especial: “Virgen lo ha parido,
y queda incólume en los signos de su virginidad: se inclina y lo da a luz. Y así,
virgen, lo levanta y lo alimenta con su leche. Y ella es virgen, y así muere,
sin que sean rotos los sellos de su virginidad”.[48]
Como se ve, el énfasis está puesto enteramente en la eternidad perpetua ; se
habla de la muerte sencillamente como algo de hecho.
En San Epifanio
tenemos un testigo del s. IV e inicios del s. V que muestra cómo las
tradiciones hasta esa fecha eran semejantes a las latinas :”Tal vez en alguna
parte podríamos descubrir trazas de esta santa bienaventurada ; aunque es
imposible descubrir si ha muerto. Yo no afirmo sin embargo esto de manera
absoluta, ni puedo decir que ella permaneció inmortal ; pero tampoco puedo
decidir que haya muerto. (...) Pero en todo caso, aún cuando haya sido
sepultada, ella nunca tuvo comercio carnal con ningún hombre. O bien la Virgen
Santísima murió y fue sepultada, y entonces su muerte está unida a un gran
esplendor, y su fin ha sido casto y una corona de su virginidad, o bien fue
muerta, como parecen indicar las palabras de la escritura : “Una espada
traspasará tu alma” obteniendo así el honor de los mártires, y entonces su
santo cuerpo ha sido sepultado en la felicidad, ya que por medio de él la luz
iluminó el mundo. O bien permaneció en vida, porque Dios puede hacer lo que
quiere. Pero su fin ninguno lo conoce.”[49]
Contemporáneo de
San Epifanio suele considerarse un sermón de Timoteo, presbítero de Jerusalén,
que apunta a una posible tradición en curso acerca de la inmortalidad de María:
“Una espada traspasará tu alma” (...). Muchos han concluido que la Madre
del Señor, muerta a espada, había obtenido el fin del martirio. Pero no es así.
La espada metálica divide el cuerpo y no el alma. Y no era posible porque la
Virgen, inmortal hasta hoy, ha sido transferida desde el lugar de su ascensión
por Aquél que en ella ha puesto su morada.”[50]
Como se puede observar, existía ya una tendencia (en sentido ambiguo) a pensar
que N. Señora no había muerto (Timoteo habla de asunción, mientras ciertos
grupos gnósticos decían que ella se encontraba inmortal, escondida en un lugar
de la tierra).
7.1
- Argumentos antropológicos
sobre la muerte
La Persona del Verbo muere a la vida humana cuando se separan los
elementos componenetes de la naturaleza humana que tenía ; podemos decir que
Dios nace a la vida humana y que muere también a la vida humana. Es una muerte
natural, pero a la vez teológica. la muerte de los hombres puede obedecer a
causas naturales y además a otras causas que Dios añade por revelación (por
voluntad de Dios). La muerte de cada Hombre es un fenómeno sujeto a la
Historia. Un hecho histórico puede ser teológico y dogmático en el momento en
que se relaciona con la Teología y el dogma. La caída de Adán significó la
caída de todos (Dz. 789). Si todos creyeron, todos se elevaron en Cristo; toda
acción del Hombre es histórica, natural y, a su vez, teológica. Este carácter
teológico de la muerte tiene para los cristianos un valor de primer principio.
Como conclusiones
: aunque falle el camino de la Historia, puede la muerte de María probarse con
eficacia por el camino de la teología. La muerte de María entra a formar parte
del misterio teológico de la Asunción.
Existió una
tradición apostólica de contenido incierto. Hay máxima probabilidad de que en
esa Tradición se contenía el relato de la muerte. los allegados a la Virgen
María no la habrían dejado sola en ese momento: los apóstoles, las mujeres
como Marta, Magdalena y María; Lázaro, José , Simeón y Judas (hijos de su
prima, Mt 27,56), y Juan que le tenía a su cargo. Todos ellos no la abandonarían.
Pero faltan testimonios de quienes presenciaron si murió o desapareció sin
morir.Los primeros escritos referentes al
tránsito de María aparecen en el s. IV. Faltan el cuerpo, el sepulcro, la
fiesta en que se celebra el Tránsito . Hay escritos auténticos y los hay apócrifos,
pero no son pruebas fehacientes. En este s. IV aparecen referencias a la muerte
(S. Efrén y S Agustín) breves y verosímiles, pero aparecen al mismo tiempo
algunas hablándonos de que no murió (Timoteo de Jerusalén).[51]
Los primeros
testimonios de la fe popular en la asunción se encuentran en los apócrifos TRANSITUS
MARIAE, originados después del Concilio de Efeso, en Egipto, como respuesta
popular a la fe proclamada en la definición dogmática.[52]
Este material apócrifo
ha despertado mucho interés últimamente. Jugie, Bover y Capelle se destacan
por sus trabajos que han contribuido a aclarar puntos oscuros en la filiación
de los documentos y su valor histórico. Los más antiguos de estos documentos
no se remontan más allá del siglo IV. Se podría suponer la existencia de un
arquetipo original del que derivan los textos. Melitón es quien alude a un
“Transitus Sanctae Mariae”, originado por Leucio, un discípulo de los apóstoles,
y que debió, por tanto, escribir a principios del siglo II. Por una tradición
oral que habría arrancado de Egipto, se fue propagando en el tiempo y en el
espacio, dando lugar a las narraciones que hoy poseemos. En el sarcófago de
Santa Engracia (Zaragoza) aparece una mano en actitud de asumir a la Virgen.
Esto lubrica el tema que menciona la Tradición.[53]
Comparando las
narraciones, coinciden en el hecho de la Asunción, en que los apóstoles están
todos reunidos y la vela que hacen a la Virgen en el valle de Josafat. A estos
tres hechos puede extenderse el valor histórico de los apócrifos
asuncionistas.[54]
Hemos de
considerar a los apócrifos como testigos sospechosos que al llegar a un común
acuerdo, permiten hallar la verdad. La verdad teológica es consecuencia de la
verdad histórica. No obsta que el apócrifo original asuncionista fuera obra de
un hereje, Leucio. Ni que el carácter fabuloso de los relatos los haga
naufragar en la fantasía, pues la primitiva tradición asuncionista la hallamos
barriendo hojarascas de leyendas que se habían acumulado. Tampoco es argumento
suficiente el Decreto Gelasiano que censura seguramente la obra original del
hereje Leucio. Juan de Tesalónica afirma que no fueron los herejes los primeros
en dejar por escrito la tradición asuncionista: “Cum ea quae ad Virginis
consummationem pertinent qui tunc adfuerunt, accurate quidem...”[55]
Podrá o no ser así, mas lo cierto es que existieron tradiciones locales
referentes a la Asunción ; dato que confirma la hipótesis del desenvolvimiento
de la tradición asuncionista, antes oral que escrita.
El vivo interés
que mostraron los apócrifos por María es reflejo del que tendrían los fieles
contemporáneos, no sólo por su muerte sino también por su traslación al
cielo. No es necesaria la espectacularidad de los apócrifos o comprobar el
sepulcro vacío. Basta saber que Juan lo sabía, y si fue el autor del
Apocalipsis gozaba de visiones extraordinarias :”la señal en el cielo: la
Mujer vestida de sol, con la luna debajo de sus pies” (Ap.12,1),¿no será una
imagen de la gloria de María, tal como la contemplara el apóstol San Juan en
su Madre espiritual ?
Esta probabilidad
sumada al testimonio de los documentos se convierte en plena certeza de una
tradición asuncionista, de un valor histórico, y ahora también de valor teológico.
º
Lo que se impuso es el fondo de verdad contenido en los apócrifos, a
pesar de los apócrifos triunfó la causa asuncionista. El P. Noyon sj., después
de recorrer la tradición de los primeros seis siglos, al llegar al siglo VII,
menciona : “ los velos se rasgan, en el siglo VII se ve que en el Oriente la
Asunción recibe un culto litúrgico explícito y que los predicadores hablan
con claridad”.[56]
Si la tradición fue universal se habría extendido a España, lo que
explica el grabado en el sarcófago de Santa Engracia en Zaragoza, y le da
existencia a esa tradición oral asuncionista.
De un texto
atribuido a “San Juan teólogo y evangelista”[57]
del original griego dio origen a muchos relatos ( suelen calcularse entre 50 y
100 ): un ángel que lleva una palma anuncia a María su tránsito después de
tres días. Habiendo largamente orado en acción de gracias al Señor, María lo
comunica a Juan, el cual reúne a todos los apóstoles (incluido San Pablo). La
víspera del tránsito Pedro predica a la multitud sobre el misterio que está a
punto de cumplirse. El tercer día, a la hora de tercia ( 9 am) llega el Señor.
María le agradece y le entrega su alma. Jesús entonces da a Pedro las
instrucciones pertinentes para sepultarla dignamente en un sepulcro nuevo, y
confía el alma de su madre al ángel Miguel. Luego desaparecen. Durante los
funerales suceden maravillas: la curación milagrosa del sumo sacerdote judío,
cuando toca el féretro, lo que lo hace convertirse.Después de tres días Jesús
desciende a la tumba de su madre, con los ángeles, los cuales toman el cuerpo
envuelto en nubes, y lo llevan al paraíso, donde lo colocan sobre el árbol de
la vida.He aquí algunos párrafos: “El Señor la abrazó, tomó su alma santa
y la puso en las manos de Miguel, el cual la envolvió en pieles más brillantes
de cuanto se pueda decir. Y nosotros, apóstoles, vimos el alma de María entre
las manos de Miguel; tenía una perfecta semejanza humana, excepto que no era ni
masculino ni femenino, no tenía sino la semejanza del cuerpo y un esplendor
siete veces más grande que el sol. (Después de tres días bajan al sepulcro
Jesús, Miguel y Gabriel): entonces el Señor ordenó a Miguel poner el cuerpo
de María sobre una nube y depositarlo en el paraíso. Y cuando el cuerpo fue
alzado, el Señor ordenó a los apóstoles venir con él (...) Cuando todos
llegaron al paraíso, depusieron el cuerpo de María sobre el árbol de la vida.
Entonces Miguel llevó su alma, y la puso de nuevo en su cuerpo. Y el Señor
envió de nuevo a los apóstoles a los diversos lugares para la conversión y
salvación de los hombres.”[58]
“Nosotros,
pues, los apóstoles, después de contemplar súbitamente la augusta traslación
de su santo cuerpo, nos pusimos a alabar a Dios por habernos dado a conocer sus
maravillas en el tránsito de la madre de Nuestro Señor Jesucristo” (Cap. L)
Estos documentos,
aunque carecen de valor histórico, nos indican la fe popular del tiempo como
respuesta al dogma de Efeso. Importante es que encuentra el sentido de la fe
en la maternidad divina y en la santidad de María las razones para
expresar la fe en su incorrupción.
Mas importante
para la teología son estos dos elementos: la fiesta litúrgica del 15 de
agosto, que se conoce desde el siglo VI como de la “dormición”, del “tránsito”,
o de la “traslación”. Y sobre todo las homilías riquísimas de los grandes
predicadores bizantinos de los siglos VII-VIII, entre las que sobresalen las de
San Modesto, San Germán de Constantinopla, San Andrés de Creta, y
especialmente las de San Juan Damasceno ( predicadas junto al sepulcro que según
la tradición era el de María, cuando el Damasceno era “ya viejo”, y por
tanto a mitad del siglo VIII).Los puntos principales representantes de la teología
de la época :
1.
María murió verdaderamente.
Los autores
bizantinos no contradicen este hecho. Aunque afirman la incorruptibilidad de su
cuerpo. Consideran la muerte física como un fenómeno natural. Si hablan de la
dormición de María lo hacen en sentido bíblico : quien muere en la fe de
resucitar, la muerte es sólo un sueño.
En San Andrés de
Creta encontramos este pasaje: “Se sufre la tiranía de la muerte, es decir,
de la muerte propiamente dicha, cuando a aquellos que mueren no les es dado
retornar a la vida. En cambio cuando morimos y de nuevo de la muerte retornamos
a la vida, a una vida mejor, claro es que no se trata de muerte, sino de dormición”
[59]
2 .La corrupción
no disolvió su cuerpo, sino que éste resucitó como el de su Hijo. Las
razones que dan estos Padres son de diverso tipo :
a)
La maternidad divina. No
convenía que se corrompiese la carne que era la misma de Cristo.
b)
La maternidad virginal. Si
concibió sin corrupción convenía que no se corrompiese.
c) Semejanza con el
proceso salvífico de su Hijo. Ella existe para la misión de Jesús. Así
como él debe romper la muerte desde dentro para reparar la obra de Eva, Ella se
somete voluntariamente a la muerte como su Hijo. Solidarios por amor con los
hombres caídos.
d) María ha sido
redimida y por tanto su salvación se realiza según la economía de la
redención y no según la de Adán.
e) Es una economía
superior a la antigua. Los autores bizantinos tienen muy clara la idea de
que en María se cumplen las promesas del Antiguo testamento. Por eso no puede
regresar a Adán, una economía superada, sino que mira hacia Cristo.
f)
La resurrección de María es
gracia. La gracia prometida es la resurrección como término de la salvación
en Cristo
g)
María resucita como signo de la
Iglesia. Está indicado de múltiples maneras en los Padres bizantinos: se
habla de una presencia mística de todos los salvados en el misterio de la
asunción ( patriarcas, apóstoles de la iglesia primitiva, ángeles, santos.) Y
en ciertas expresiones más explícitas, como cuando le dice San Germán :
“...creemos verte en medio de nosotros como la compañera de viaje, aún después
que has partido con el cuerpo”[60]
h)
Asunta como su Hijo. Es de
siglos posteriores hablar de la diferencia entre el término de Jesús y el de
María diciendo que el primero es “Ascensión” porque subió por su propio
poder”, mientras que el de la segunda es “Asunción” porque fue llevada.
Ni la Escritura ni los Padres reconocerían una tal diferencia. La
palabra usada para ambos casos es la
misma: análepsis. En Hechos 1,2 dice claramente que el Señor fue “asumido”
por el Padre , como por el Padre había sido enviado.
He 1,2 : “Hasta el día en que, tras haber dado sus disposiciones a los
apóstoles que había elegido en el Espíritu Santo, fue asumido al cielo”.[61]
También los Padres hablan de la fiesta de la asunción (análepsis) del
Señor, por obra del Padre. Si alguna diferencia se encuentra en el Damasceno,
por ejemplo, es en afirmar que el Padre asumió al Hijo y el Hijo asunto asumió
a su Madre para presentarla al Padre.
Existe una
variedad de puntos de vista : entre los Padres latinos se piensa en la muerte de
María, y a veces se disputa si murió mártir o de muerte natural ; se oyen
algunas opiniones vagas de que la Virgen no murió. Entre los Padres griegos no
se habla sobre el término de la vida de María antes del siglo V. A partir de
este siglo se celebra las fiestas de la dormición ; se hace general la fe en la
asunción, aunque inicialmente se conociese en forma apócrifa. En la teología
oriental se establece, desde el siglo VI la doctrina de la asunción de María
como muerte y resurrección a semejanza de su Hijo y como signo del destino de
la Iglesia.
10.
PERSPECTIVA DESDE LA LITURGIA
11.1
- EL DOGMA DE LA ASUNCIÓN Y
SU REPERCUSIÓN EN LA LITURGIA
La proclamación
del dogma de la Asunción por Pío XII (1950) ha tenido como consecuencia la reestructuración de toda la liturgia de
esta solemnidad,[62]
que canta el misterio [63]
de la glorificación de María asunta ya al
cielo en cuerpo y alma; gracias a la reciente reforma se ha hecho una
nueva reelavoración. Esta solemnidad está dotada por excepción, de un
formulario para la misa vespertina
de la vigilia:
La antífona
siguiente precede la oración : “Qué pregón tan glorioso para tí, María!
Hoy has sido elevada por encima de los ángeles y con Cristo triunfas para siempre.” La oración de la Misa vespertina:
“Porque te has complacido, Señor, en la
humildad de tu sierva, la Virgen María, has querido elevarla a la
dignidad de Madre de tu Hijo y la has coronado en este día de gloria y
esplendor; por su intercesión, te pedimos que, a cuantos has salvado por el
misterio de la redención nos
concedas también el premio de tu gloria. Por Nuestro Señor.” [64]
10.2
- La Asunción de María en
la liturgia de la Misa
En la Misa del día
se proclama como primera lectura una perícopa del Apocalipsis (11,19; 12,1‑6.10), que recuerda a la mujer
vestida de sol (12,1) : “Apareció una
figura portentosa en el cielo: una mujer vestida del sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas”.
Es un contexto de difícil comprensión que
Juan Pablo II comenta a miles de jóvenes reunidos en la jornada
mundial de la juventud, durante la misa celebrada en Czestochowa
(Polonia) el 15 de agosto de
1991 [65]
La perícopa
evangélica de Lc. 1,39-56, que refiere al elogio de Isabel a María y la
proclamación del Magníficat,expresan bien la exaltación de la sierva humilde.
El nuevo prefacio, inspirado ampliamente en el texto de L.G. 68, ofrece una
bella síntesis del significado cristológico y celestial de la solemnidad. El
cap. 6 del Evangelio según San Marcos centra su sentido en la perfecta
configuración de María con Cristo resucitado.
10.2.1
-
En la Liturgia de las Horas
esta temática halla un claro desarrollo en la gozosa plegaria eclesial que
brota de la contemplación de la Virgen como icono escatológico de la Iglesia. [66]
María vivió sencillamente y fue Madre de Dios (Inmaculada). Por ser
Madre de Dios es luego Asunta al cielo en cuerpo y alma para dar cumplimiento
acabado a su maternidad. No se sabe por testimonios escritos certeros si murió
o fue asunta sin morir, mas la teología se inclina por lo primero, existiendo
razones para ello de órden filosófico, teológico y cristológico. Existió
una tradición oral (Tradición) que se aprecia en los apócrifos y una certeza
colectiva a partir del s. VI acerca de la Asunción; la liturgia corrobora la
veracidad de las conclusiones.
incluso en las
diferentes confesiones de fe celebran la Asunción. El movimiento asuncionista
se hace más notorio hasta que Pío XI declara en 1950 la Asunción como
dogma.La sólida certeza, los múltiples argumentos de la resurrección
anticipada brotan del fondo mismo de los misterios.
“El libro del Apocalipsis nos hace contemplar, además, la Asunción de
María como un signo grandioso : “una mujer vestida de sol, con la luna bajo
sus pies, y una corona de doce estrellas” (Ap. 12,1). Por tanto, éste es el
signo de ese cumplimiento, que alcanza las dimensiones de todo el cosmos. Las
criaturas, en la totalidad de su múltiple riqueza, retornan en este signo a
Dios, que es el Creador, o sea, el Comienzo absoluto de todo lo que existe.
“En este signo retorna a Dios el hombre, creado a imagen y semejanza de Dios.
Todos nosotros debemos retornar de la misma manera, si hemos recibido la filiación
adoptiva en el Hijo unigénito de Dios, quien por nuestra adopción se hizo Hijo
del hombre: hijo de María. “Sin embargo, ese retorno omnicomprensivo de los
hijos al Padre está unido a un drama particular a lo largo de toda la historia
del hombre en la tierra. La liturgia de hoy pone de relieve este drama con las
palabras de la carta de San Pablo a los Corintios: “Habiendo venido por un
hombre la muerte (...), en Adán mueren todos.[67]
Esta muerte tiene una dimensión más profunda que la meramente biológica.
Es una muerte que afecta al espíritu, privándolo de la vida que proviene de
Dios mismo. El pecado es la causa de esta muerte, pues es rebelión contra Dios.
El drama se remonta a los orígenes, cuando el hombre, tentado por el
Maligno, quiso alcanzar su propia realización de forma autónoma. “Seréis
como dioses, conocedores del bien y del mal”, fue la instigación de la
serpiente[68]
; este drama original encuentra su expresión
simbólica en el marco grandioso que nos presenta la liturgia de este día.
DELANTE DE LA
MUJER VESTIDA DE SOL, símbolo del cosmos transformado en el reino de Dios vivo,
aparece otro símbolo, el del MALIGNO del drama
original. En la Sagrada Escritura tiene diferentes nombres. Aquí está
representado por un DRAGÓN, que quiere devorar al niño que la mujer ha dado a
luz, el pastor de todas las naciones.[69]
El último libro del Nuevo Testamento confirma al primero, al Génesis:
“Enemistad pondré entre tí y la mujer,y entre su linaje y tu linaje”[70]
La historia
humana se presenta así como una serie de combates y de luchas entre el bien y
el mal, entre el Padre eterno y el “ padre de la mentira”, que es
“homicida desde el principio”.[71]
Lucha contra la
Mujer, que es la Madre virginal del Redentor del mundo, contra Aquella que es el
modelo sublime de la Iglesia.[72]
Ese signo se
refiere también a nosotros. Al clamar junto con Cristo “Abbá Padre”,
participamos como hijos adoptivos en la victoria pascual de la cruz y la
resurrección, en la que María participó antes que nadie: María elevada al
cielo ! [73]
------------------------------------------
Segundo Apéndice. Este segundo apéndice lo introducimos en 1997 (un año después de terminado este trabajo sobre la Asunción) , ante un sorpresivo pronunciamiento del Papa Juan Pablo II° en 1997, acerca de la controversia sobre la muerte de María. Presentamos este texto: de suma importancia, a continuación :
Segundo apéndice : ¿LA VIRGEN MARÍA MURIÓ O NO MURIÓ ? [1
Cuando el Papa Pío XII declaró el dogma de la Asunción de María hubo una gran expectativa entre los teólogos pues pensaron que aclararía también la cuestión de su muerte. Sin embargo en esa oportunidad el Pontífice dijo : “..terminado el curso de su vida terrena fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo”. Así dejó el problema sin resolver, pues no explicó si fue llevada después de morir o sin que hubiera muerto.
Fue finalmente Juan Pablo II°
quien, en 1997, en una de sus acostumbradas catequesis semanales, se pronunció
sobre esta controversia teológica manifestando que la Madre de Jesús sí murió,
y que por lo tanto debió experimentar en su propia carne el drama de la
muerte, como toda criatura humana.
El Papa justificó su afirmación por tres motivos.
El primero porque toda la tradición de la Iglesia ha sostenido siempre
que maría fue llevada al cielo después de morir. En efecto, desde los primeros
siglos cristianos encontramos a figuras de renombre como San Epifanio (+403),
San Ambrosio (+ 397), San Jerónimo
(+ 420), San Agustín (+
430) , San Juan Damasceno (+ 749), San Anselmo
(+ 1109), santo Tomás de
Aquino (+ 1274),
San Alberto magno (+ 1289) , San Bernardino de Siena (+
1444), y una larguísima lista de escritores eclesiásticos, que sostienen de
una manera clara y terminante la
muerte de la Virgen.
Sólo a partir del siglo XVII comienza a aparecer
la opinión de la inmortalidad
corporal de María. Por eso quienes sostienen que la Virgen no habría muerto se
oponen a la tradición de la Iglesia.
En segundo lugar porque pensar que la Virgen no murió es otorgarle un
privilegio que la colocaría por encima de su propio Hijo, ya que Jesucristo
tampoco tuvo pecado y sin embargo
murió. Cómo pues no va a morir María?
En tercer lugar, porque para resucitar es necesario antes morir. Sin la
muerte previa es imposible la resurrección. Ahora bien, si María no hubiese
muerto, cómo habría podido resucitar? Cómo
habría podido ir al encuentro de su Hijo y de todos los santos que primero
murieron y luego resucitaron?
Por
todo ello María de Nazaret, concluye el Papa, sí murió a pesar de no haber
tenido pecado.
La cuestión de la que derivó toda esta contienda: si Adan y Eva tampoco
hubieran pecado, al igual que María, ¿habrían sido en verdad inmortales? ¿en
el paraíso la humanidad vivía libre del drama de la muerte, antes del pecado
original?
Hoy los exegetas sostienen que no. Que la muerte hubiera existido de
todos modos, con pecado o sin pecado. Que aquella primera falta cometida por Adán
y Eva no alteró para nada la biología del reino vegetal, animal y humano Y que
toda esta creencia en la inmortalidad humana se debió a una interpretación
literalista , y por lo mismo errónea de los textos bíblicos mencionados
anteriormente.
En efecto, si ahora los analizamos cuidadosamente, veremos que en ningún
momento afirman semejante idea.
El primero estaba en el capítulo 3 del Génesis. Allí se relata cómo
cuando Dios creó a Adán y Eva los puso en el Paraíso terrenal con una
prohibición :no comer del árbol de la ciencia del bien
y del mal plantado en medio del jardín. Sin embargo, ellos tentados por
la serpiente desoyeron las órdenes de Dios y tomaron el fruto. Entonces Dios al
comprobar la desobediencia, les asignó una serie de castigos, empezando por la
serpiente, siguiendo por la mujer y terminando por el hombre. (Gén. 3, 1-19)
Si analizamos los castigos impuestos por Dios veremos que están todos
enunciados de la misma manera, es
decir : de forma imperativa, propia de quien imparte una orden.
Así, a la serpiente le dice : a) serás maldita entre los animales, b)
caminarás sobre tu vientre; c) comerás polvo; d) serás enemiga de la mujer (Gén.
3, 14-15)
A la mujer le dice : aumentaré tu sufrimiento en tus embarazos; b) con
dolor parirás los hijos; c) hacia tu marido irá tu apetencia; d) él te
dominará (Gén. 3,16).
Y al hombre le dice : a) maldita será la tierra por tu culpa; b) sacarás
de ella tu alimento con gran trabajo; c) el suelo te producirá espinas y
abrojos; d) comerás la hierba del campo; e) comerás el pan con el sudor de tu
frente (Gén. 3, 17-19)
Después de todo esto Dios añade al final : “hasta que vuelvas al
polvo de donde fuiste sacado, pues eres polvo y en polvo te convertirás”. Como podemos ver, esta frase
“hasta que vuelvas al polvo” no forma parte de los castigos
impuestos por Dios, es una . simple información que Dios le da a Adán sobre cuánto
tiempo tendrá que sufrir esos males : hasta que vuelva al polvo, es decir,
hasta que llegue la muerte, que se da por sobreentendida. Por lo tanto en Génesis
3 la muerte no es un castigo impuesto por Dios, sino que es algo que se
presupone. El autor sagrado, con
esta expresión, entiende que antes del pecado la muerte ya era el fin del
hombre, y que los nuevos castigos se deberán sufrir hasta que sobrevenga esa
muerte.
Si la frase “hasta que vuelvas al polvo”, fuera la condena de muerte a Adán -como piensan algunos – llegaríamos a una conclusión verdaderamente absurda. Porque como – en la mentalidad del autor – la lista de males corresponde a lo que le tocará vivir a cada uno de los castigos a partir de entonces, habría que concluir que sólo Adán tendría que haber muerto, mientras Eva tendría que haber permanecido inmortal, puesto que a ella no se le impuso la órden de volver al polvo. Lo cual es ridículo. Por lo que debemos concluir que en el relato, la muerte biológica se sobreentiende para los dos.
Pero, un segundo detalle nos demuestra que en el Génesis la muerte biológica no es un castigo provocado por el pecado. Cuando Dios le prohíbe a Adán comer el fruto le dice : “De cualquier árbol del jardín puedes comer, pero del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás porque el día que comas de él morirás sin remedio” (Gen 2,17) . Dios le advierte que el día que coma morirá. Pero Adán comió el fruto y no murió ese mismo día. Evidentemente para el autor del Génesis no era la muerte biológica la que habría de venir cuando Adán pecara.
El segundo texto que menciona
la muerte como consecuencia del pecado está en
el libro de la Sabiduría . “Dios creó al hombre
para la inmortalidad. Lo hizo a imagen de su propia naturaleza, pero por
envidia del diablo entró la muerte en el mundo y la experimentan los que le
pertenecen” (Sap. 2, 23-24)
La muerte que entró en el mundo por envidia del diablo no puede ser la muerte física. La experimentan los que le pertenecen ( al diablo) pero la muerte física la experimenta todo el mundo : santos y pecadores, buenos y malos, justos e injustos, por eso la muerte de la que habla el libro de la Sabiduría no es la corporal. ¿Cuál es la que entró por envidia del diablo?
La tercera vez que
encontramos esta idea es en las cartas de San Pablo :
“Por un solo hombre entró el pecado en el mundo. Y
por el pecado entró la muerte. Y así la muerte alcanzó a todos los
hombres porque todos pecaron” (Romanos
5,12)
“Y así como el
pecado de uno solo trajo la muerte, así también la justicia de
uno solo trajo a todos la justificación
que da la vida” (Rom 5,18)
Pablo compara a Adán con Cristo, quien vino a traer reparación a esa tragedia de la muerte trayendo el perdón y la nueva vida.
La nueva vida que trajo Cristo no es la biológica . Estas son las únicas veces que la Biblia sostiene que la muerte entró al mundo por el pecado y no dice que sea la muerte Biológica. Por eso ya no aceptan hoy día los biblistas la idea de la inmortalidad corporal antes del pecado original. Las otras veces que la Biblia habla de la muerte lo hace con naturalidad, sin que nadie se revele contra ella. “Todos se irán de este mundo sin posibilidades de regresar” (2 Samuel 12,23)
Vida y muerte aparecen formando parte del ciclo normal del destino humano. Por eso se la acepta siempre sin especular lo que hubiera sucedido si no hubiera existido pecado.
Los teólogos enseñan que se trata de la muerte sicológica la que entró en el mundo por el pecado. La muerte física no se experimentaba como algo terrorífico o desesperante sino como un viaje tras una despedida momentánea de parientes y amigos, con la seguridad de que pronto volveríamos a encontrarlos de un modo más pleno y perfecto. Pero a partir del pecado dejamos de ver la muerte como un paso dichoso hacia la vida con Dios y empezamos a verla como “verdadera muerte”, como algo pavoroso y traumático, que nos angustia y agobia, que nos acosa en cada momento de la vida, en donde se estrellan todas las esperanzas e ilusiones humanas, porque ya no sabemos bien qué nos espera al otro lado. Esa es la muerte sicológica, la que apareció con el pecado.
El poeta francés Charles Péguy lo dijo con genial intuición : “lo que fue la muerte a partir de ese día / antes no era más que una partida natural y tranquila”.
El nuevo rostro de la
muerte
Por no haber entendido esto hemos pensado que la Virgen María fue preservada de la muerte corporal. Como si ésta fuera un castigo o un mal de fábrica, cuando en realidad el mal está en cómo se la experimenta.
Con la venida de Cristo la muerte sicológica fue vencida. Perdió su carácter horroroso y trágico y volvió a recuperar su rostro anterior. Con Cristo el hombre recuperó la posibilidad de verla como al principio : un sereno encuentro de amigos íntimos.
Por ello san Pablo habla de ella como de un “dormirse en Cristo” (1 Cor. 15,18) ; dice que prefiere salir de esta vida para vivir con el Señor (2 Cor. 5,6) ; y que “para él a vida es Cristo y la muerte ganancia” (Flp. 1,21).
Desde entonces miles y miles de cristianos a lo largo de la historia han afrontado la muerte con tranquilidad y alegría. “Dichosos los que mueren en el Señor” (Apocalipsis 14,13).
Al hablar de dormición de María hablaríamos de ese dormirse en el Señor que dice San Pablo .,(1 Cor 15,18), que es morir en Cristo, en unión a su Hijo, sabiendo que María esperaba ese encuentro definitivo con él de un modo perfecto. Salir de esta vida para encontrarse con el Señor no fue para María un suceso traumático lleno de angustia sino un paso sereno y pleno de esperanza hacia la vida eterna. Al afirmar que María se durmió en el Señor afirmamos entonces que pasó de la muerte a la vida.
![]()
[1] Ariel Alvarez Valdés : La Virgen María murió o no murió?” La Biblia .(Revista Mensajero de San Antonio 10 de oct. 1999 pag 4-6)
1.‑ MISAL
DE LA COMUNIDAD II, (Ed. Regina, 1989. Pag. 648).
3.‑
CONCILIO VAT.II, (Constitución
“Lumen Gentium” N 57).
4.‑
COLLANTES J.,”Historia
Salutis, La fe de la Iglesia Católica, Serie de monografías de Teología dogmática”,(BAC,
Ed.tercera de la Ed. Católica S.A.,Madrid, 1983. Cfr.:ASUNCION DE MARIA:
“ Constitución Apostólica
Munificentíssimus Deus”, DS 3900‑3904: Texto ALAS 42 (1950)
767‑770.Cfr. cita 47 respec. Pags. 302‑304.)
6.‑ POZO
C.,”María
en la obra de la salvación” (Madrid 1974, pag 316‑320)
7.‑
GONZALEZ,C.,”María, evangelizada y
evangelizadora” (Ed.CELAM, 1989 Bogotá; pag. 314-373
8.‑ SANTOS
OTERO A.,”Los
Evangelios apócrifos edición crítica y bilingue” (Ed. BAC,1985; pag
575-640)
9.‑ DECIA
J.,”La
redención como hilo conductor de la teología” (Revista “Separata
de vida pastoral”, N 95 ; enero‑febrero 1983. Pag 243).
10.‑
SARTORE D.‑TRACA M.,”Nuevo
diccionario de Liturgia”; Ed. paulinas, Ed. segunda. 1989, pag. 2051.)
11.‑
L’OSSERVATORE ROMANO,Ed.semanal Vaticano en lengua española. Periódico
Nº 33, agosto 1991.(“Homilía del papa Juan Pablo II el 15 de agosto
de 1991 durante la Misa celebrada
en Czestochowa, en la sexta jornada mundial de la juventud, un nuevo pentecostés.”
Pags 3‑8.)
12.‑
LITURGIA DE LAS HORAS (Oficio divino reformado según Vaticano II, diurnal,
presentado el 15 de agosto de 1972 Arz. de Barcelona Arnau N.; Pags 1721‑
1728 :”La
Asunción de la Virgen María solemnidad”.)
13 . COTUGNO N.,
“Apuntes de Eclesiología”
del curso correspondiente a 1996 (Montevideo, CSTP, ITUMS)
14.
OTERO A., “Los Evangelios apócrifos”(Ed.
BAC,Madrid, 1985), pag 573-659. 15.
ROYO MARIN A.,”
La virgen María”(Ed.BAC 1968) Cap. 9,pag.203-214).
16.
POZO C.,”María
en la Escritura y en la fe de la Iglesia” (Ed. BAC, Ed, 3ª Madrid;
pag 140-146).
17.
ELIZAGA J.,”María a la luz de la Biblia y de
la historia”.
(Ed. Lémen
Buenos Aires 1992; pag. 109-125)
18.
SAURAS E.,”La
Asunción de la Santísima Virgen, estudio teológico de las dos verdades
fundamentales del privilegio mariano” (Ed. FEDA, BAC, Valencia, Vol.
XII, 1950)
19.
RAHNER K.,”Escritos
de teología I” (Ed. Taurus, 1963.Madrid; p.239-252)
20.
FRANKL V.,”Teoría
y terapia de las neurosis” (Ed. HERDER 1992;p.23)
21.
PLATON, “Diálogos,
Fedón o de la inmortalidad del alma”(Ed. AUSTRAL,17ª; p. 11 y 25)
22.
GALDONA J.,”Curso de teología moral social,
apuntes para uso de los estudiantes” (1994. Cap. Bien común , p.9)
1.
Presentación..............................................1
2.
Introducción
Importancia
del misterio de la Asunción...................2
3.
Introducción filosófica...................................2
1.
La muerte como misterio fundamental de la
existencia.
1.1.
La muerte como problema existencial..................3
1.2.
Naturaleza antropológica de la muerte................3
2.
La relación cuerpo-espíritu..........................4
3.
Una antropolgía con sentido..........................5
4.
perspectiva histórica.....................................6
4.1.
Reseña histórica de la vida de María.................6
4.2.
Reseña histórica de las tres solemnidades............7
4.2.1.
La Inmaculada Concepción...........................7
4.2.2.
María Madre de Dios................................8
4.2.3.
La Asunción de María...............................9
TERCERA
PARTE
5.
Perspectiva teológica
5.1.
El dogma de la Asunción..............................10
5.1.1.
Explicación teológica del dogma....................11
5.1.2.
La definición dogmática de la asunción. Desarrollo histórico..........................................12
5.1.3.
La definición dogmática de la Asunción.............12
5.1.4.
Principios y verdades más sobresalientes...........12
5.1.5.
En la Tradición y en el magisterio
5.1.6.
La asunción en las distintas Iglesias..............14
1.
En las Iglesias Orientales
1.1.
La iglesia asiria
1.2.
La Iglesia armenia
1.3.
La Iglesia copta de Egipto
1.4.
la Iglesia etiópica de Abisinia
1.5.
La Iglesia ortodoxa bizantina
2.
En la Iglesia anglicana
6.
Perspectiva escatológica....................................15
6.1.
La preservación de la corrupción.......................16
6.2.
La muerte de María.....................................17
6.2.1.
La muerte de María en la Tradición...................18
6.3.
La muerte de María en los Padres latinos...............19
6.4.
La muerte de María en los Padres griegos...............20
7.
Desde una perspectiva antropológica
7.1.
Argumentos antropológicos sobre la muerte..............21
7.2.
Argumentos antropológicos sobre la muerte en María.....22
7.3.
La muerte de María afirmada por la Tradición...........22
7.4.
La Asunción de María en los apócrifos..................23
a.
Valor histórico de los apócrifos
b.
Valor teológico de los apócrifos
8.
La Asunción de María en los Padres bizantinos...............25
9.
Conclusiones de la Patrística...............................28
QUINTA PARTE
10.
Perspectivas desde la Liturgia
10.1.
El dogma de la Asunción y su referencia en la
liturgia..............................................28
10.2.
La Asunción de María en la liturgia de la Misa........29
10.2.1.
La Asunción de María en la Lit. de las Horas........29
11.
Conclusiones
12.
Apéndice...................................................31
![]()
[1] Cfr.(*) SAURAS E.,
"La Asunción de la Santísima Virgen"
(Ed FEDA. Valencia.
Biblioteca de tomistas españolas. Vol.XII.1950:p.9-15)
[2]
"Si la resurrección es fruto de la Redención, en
María es un privilegio anticipado, así como su Concepción Inmaculada fue
efecto de una redención preventiva o preservativa, en virtud de la cual la
acción de la gracia se adelantó al pecado. Es en función de la Maternidad
que giran las demás prerrogativas personales de María; haciendo todas
ellas reclamar la Asunción corporal. (BOVER,"La Asunción de María"
p. 12)
[3]
"La Ascensión y la Asunción nos revelan el destino que Dios tiene
preparado a todo hombre que sea fiel a la vocación que su Palabra le marca
en la vida" : ASUNCION DE MARIA. Solemnidad.
15 de agosto. ("Misal de la comunidad II" Ed. Regina. 1989. pag.
648.)
[4]
En "Dialogos de Socrates" (PLATON,"Diálogos",
) dice que la convicción de Sócrates es que la esperanza de encontrar en
una vida mejor que la nuestra dioses buenos, basta para inclinar al sabio a
sonreir ante la muerte. la muerte aterra al hombre vulgar" (Argumento
de fedón, pag. 9)
[5]
"Lo que importa no es mi muerte ni la suya, sino la muerte
de las personas que amamos, el único problema esencial es
el que plantea el conflicto del amor y de la
muerte"(MARCEL G."Présence et inmortalité, París1959,182)
[6] También es un problema antropológico y religioso.
La historicidad de la vida humana implica una meta prefijada al devenir, de
modo que el hombre realice esa meta. La Escritura no da una explicaión de
la esencia de la muerte; describe el fenómeno (Gén. 3,19. 35,18).
[7] Cfr. TOMAS,STh 1, q.75, a.6; SAN JUSTINO, Diál.,5:PG 8, 488.,
reflexiones sobre la inmortaidad del alma.
[8] Cfr. GEVAERT J.,"El problema del hombre"
(Ed. Sígueme,Salamanca. 1993, p.295-354):Cap. 8 y 9,"La muerte como
misterio fundamental de la existencia. La muerte y perspectiva de esperanza.
[10]
PLATON, "Diálogos, Fedón, o de la inmortalidad del alma el banquete,
o del amor gorgias, o de la retórica " (Ed. XVII, Col. Austarl, Buenos
Aires, 1973; pag.25 : diálogo de Sócrates con Simias.
[11] O.cit.: Sócrates en diálogo con Simmias:
"por consiguiente purificar el alma, ¿no es como decíamos hace muy
poco, separarla del cuerpo y acostumbrarla a encerrarse
y a reconcentrarse en sí misma renunciando en todo lo
posible a dicho comercio, viviendo bien sea en esta vida o en la otra sola y
desprendida del cuerpo, como de una cadena? "
[13]
"El hombre es fundamentalmente social. nadie se
puede desarrollar solo ni a costa de otros" GALDONA J.,"Curso de
teología moral social, Bien común" 1995. Pag. 7
La socialidad
humana ubica el eschaton indicidualen el contexto cósmico. Indiciduo y
colectividad se entrelazan en la historia de la salvación. (Cfr.
FLICK-ALZEGHI "Antropol. teológ." N 306,p. 211
[14]
Cfr. FLICK M.-ALSZEGHY Z.,"Antropología teológica"(Ed.
Sígueme, 6ª ed.,Salamanca 1989. p. 93-197).
"Todos tenemos que
decir adiós a todo, lo que interesa es que tengamos algo a que decir adiós":
(FRANKL V.,"Teoría y terapia de las neurosis"Ed. Herder.
1992,p. 19-23-27)
[17]
El Protoevangelio de Santiago atribuye estos nombres a los padres de la
Virgen María. Su culto está unido a la devoción mariana. Ambos esposos,
en la tradición de la Iglesia, son prototipo de las bendiciones
divinas.(MISAL DE LA COMUN.II p. 629).
[21]
Maternidad de María: María es Madre de Dios (Cf. De
280.282.282.288.301.318.392.393.405.430). Por el poder del Espíritu Santo
concibió al Verbo de Dios hecho Hombre (Cf
274.277.284.318.332.335.393.395.1319). Concibió virginalmente
(274.284.285.287.296.301.332.342.394.401.404). Mantuvo su virginidad en el
parto (284.393.399.402.404)
A mediados del s XIX mientras se preparaba la definición
dogmática de la Inmaculada Concepción se inician dos corriente
asuncionistas, que convergen más tarde en la Teología de la Asunción : Sánchez
(1849) y Ma.Claret (1863) provocaron un plebiscito mundial a favor de la
Asunción corporal de María. En 1865 y 1866, Wright, en Londres y
Tischendorf en Leipzig publican las primeras ediciones científicas de los
apócrifos, de influencia para la Teología asuncionista. Nace la moderna
Mariología estrictamente científica. (Bover J., "La Asunción de María"
p.3)
[22]
Por eso no dudaron los Santos Padres en llamar Madre de Dios a la Santa
Virgen, porque de Ella se formó aquel sagrado cuerpo animado de un alma
racional y al que se unió personalmente el Logos que se dice engendrado según
la carne.
(Carta de San Cirilo a Nestorio, 22 de junio del 481)
[25]
"Al término de su vida terrestre, María Santísima, fue asunta en
cuerpo y alma a la gloria del cielo. Mientras a todos los otros santos les
glorifica Dios al término de su vida terrena únicamente en cuanto al alma
(mediante la visión beatífica), y deben esperar el fin del mundo para ser
glorificados también en cuanto al cuerpo, María fue glorificada, y
solamente Ella cuanto al cuerpo y cuanto al alma." (Cf. Roschini
"La Madre de Dios según la fé y la teología"(Madrid 1955) vol.
2. p.175).
[26]
...Pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que
la inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, terminado el curso de su
vida terrena fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial".("Munificentíssimus
Deus"Doc. mar. n 797)
[27] Munificentíssimus Deus N.797
Pío XII en su encíclica "Fulgene corona"
(8/9/53) insiste en esta relación Inmaculada-Asunción:"la Asunción
constituye como la corona y complemento del otro privilegio mariano".
[31]
Pío XII no hizo una argumentación meramente bíblica.
Presentó un argumento mixto de Escritura y Tradición, en la Bula
definitoria de la Asunción (Dz 2331): Cfr. POZO C.,"María en la
Escritura y la Tradición de la Iglesia";(BAC,Ed. 3ªMadrid, 1985, pag.
142-148 ).
[32]
En S. Agustín, la persuasión de la muerte de María salta varias veces a
la pluma : "Commendat Matrem discípulo;commendat Matrem prior Matre
moriturus et ante Matris mortem
resurrecturus"(In Io evangelium, Tr VIII, n 9)
Cf BOVER J.,O.cit. p. 23.
[35]
Cf. BOVER ,O.cit. Cap. III "El sentir de la Iglesia en el reciente movim.
asuncionista", p. 145 - 195).
[36]
Alocución del Romano Pontífice al Pueblo de Dios en la solemnidad de la
Asunción de María, el 15 de agosto de 1981
[37] Cfr. ELIZAGA
J.,"María a la luz de la Biblia y de la historia", (Ed. Lumen,
1992. Pag. 114-127).
[40]
Terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del
Cielo y elevada al trono por el Señor como Reina del universo
(LG 59: cf. DS 3903). Constituye una anticipación de la resurrección
de los demás cristianos: En tu parte has conservado la virginidad. en tu
dormición no has abandonado el mundo. oh Madre de Dios: tú te has reunido
con la fuente de la Vida, tú que concebiste al Dios vivo y que, con tus
oraciones, librarás nuestras almas de la muerte (Liturgia bizantina.
Tropario de la fiesta de la Dormición. 15 de agosto). Cf. "CATECISMO
DE LA IGLESIA CATOLICA. (Ed.
Lumen, 1992), pag 231, N 966).
Para
el desarrollo de la doctrina asuncionista: MARIA EN LA OBRA DE LA
SALVACION.(Madrid, 1974. Pag 316-320, con bibliografía muy escogida."
Cita N 47 de HISTORIA SALUTIS. La fe de la Iglesia Católica":COLLANTES
J..Ed.BAC. 1983, Asunción de María C.Apost., "Munifuntissmus
Deus" de Pío XII. -Vfr.:"La Virgen María en los Padres de la
Iglesia" y "Apócrifos del Nuevo Testamento", donde es habla
de la dormición de María.
Cf. ROYO MARTIN "La virgen María" p.204
[42]
Oc. "Timoteo de Jerusalén y S. Epifanio son excepciones frente a
tantos que afirman la muerte evidente. En la Edad Media se puso en duda el
traslado del cuerpo al cielo pero no la muerte." cf p. 33.
[43]
Cf. BOVER J.,"La Asunción de María" p 16-18 : JUGIE M.,"La
mort et l"Assomption de la Sainte Vierge"(Cittá del Vaticano,
1994, 8, 747 p.)
[44]
S.Agustín.IN Jo. ev.tr. 8,9 :CCL 36,88 : y un texto semejante se encuentra
en "De catech rad. 22, 40: PL 40, 339.
[49]
SAN EPIFANIO. Panarion (Adv. Haer. 78,11 y 24 :PG 42,716 y 737. Como se ve
por el primer texto, mientras ya se había afirmado la doctrina de la
perpetua virginidad. la de la asunción estaba en sus etapas iniciales,
apenas como pregunta.)
[50]
TIMOTEO DE JERUSALEN. in Sim.
et Annam: PG SS. 245. Según
D. B. CAPELLE se trata en realidad de "un bizantino del siglo VII
aproximadamente, en nada relacionado con Jerusalén. y de una mentalidad tan
extraña que carece de autoridad" : en "Le témoignage de la
Liturgie". (1949. P 36.)
[52]
Según E. COTHENET el evangelio apócrifo de Juan debería considerarse del
siglo IV o incluso anterior. "María dans les apocryphes", en Du
Manoir (ed.) María. v.,VVI.París,1961, p.118)
[53]
FERNANDEZ GUERRA ORBE, "Monumento Zaragozano del año 312 que
representa la Asunción de la Virgen" (Madrid, 1870)
[54]
BOVER J.,"La Asunción de María" (pag 171-178)
Un resumen de las narraciones coptas y siríacas puede
encontrarse en JAMES NT. p. 194-200. 219-227.
[56]
En el articulo publicado por el P. Noyon sj. sobre la Asunción en el
"Dictionnaire apologétique de la foi catholique" (3,277). Antes
de Noyon. Le Hir: "Au VI,VII et VIII siécles, les Eglises de
L"Orient et de l"Occident s"unissaient dane la persuasion que
la Mère du Sauveur ètait dèja glorifiès dana son corps comme dans son àme,
at que la mort n"avait été pourelle qu"un doux et léger sommeil
de quelques joure..."(Cf.BOVER "La Asunción de María" Lib
II. Testimonios de la tradición , p. 175.)
[57]
Es uno de los apócr. más difundido, en especial en el Oriente bizantino.
En Occidente se conserva una traducc. latina. Tischendorf refiere el texto
al s. IV o antes. No se menciona la fiesta de la As., cuya celebración quedó
fijada para el 15 de agosto por decreto del emperador Mauricio por estas
fechas. No es el apócrifo asuncionista más antiguo ni el primigenio. No
aparece el fenóm. de la Asunc.; hace saber que el cuerpo ha sido trasladado
al paraíso, al final del texto.
[58]
A. WENGER. "L assomption de la T.S. Vierge dans la tradition byzantine
du VI au X siécle" . Paris; 1955, n 35 y 47. p 233 y 241.
[59]
Oc. In dorm. I,2:PG 97,1049
En el N.T. encontramos una sola
vez la palabra koímesis ("dormición"). en Jn 11. 11-13: Lázaro
duerme en la tumba. El verbo koimáomai se encuentra 17 veces, en 13 de las
cuales significa el sueño de la muerte, con esperanza de resurrección. Cf
1 Tes 4, 13-15: 1 Cor 7,s9: 11.30: 15.6.18.20.51; he 7,60: 13,36; 2 Pe 3.4.
etc. Así también se expresa la liturgia en las plegarias eucarísticas I y
II: "Acuérdate también Señor de tus hijos que nos han precedido en
el signo de la fe y duermen el sueño de la paz": "Acuérdate
también de nuestros hermanos que durmieron con la esperanza de la
resurrección". Y es el origen linguístico de la palabra
"cementerio" (koimetérion, el lugar donde duermen los cristianos
en esperanza de resucitar) : cf SAN JUAN CRISOSTOMO. hom. eis tó ónoma tou
koimetér (sobre el nombre "cementerio"): PG 49, 393).
[62]
Solemnidad: es una festividad que se hace o celebra con gran ceremonia en
calidad de acto formal: el suceso se engrandece o se eleva de manera
especial en comparación a una festividad litúrgica común, denominadas
como fiestas o festividades. Dos acontecimientos de la vida de María se
celebran con el grado de fiesta : la Natividad (8 de setiembre) y la
Visitación (31 de mayo).
[63]
Misterio: es una realidad trascendente que se manifiesta al espíritu humano
como capacidad de aceptar lo incomprensible en cuanto tal, por el dato
revelado y por el conocimiento natural análogo: pero que siempre se quiere
dar a conocer como realidad experiencial en la persona de Cristo
("quien me ve a mí, ve al Padre").
[64]
El Oriente en general y nuestra comunidad maronita clebran con la mayor
pompa posible, desde las épocas más remotas, la fiesta de su gloriosa
Asunción...todas estas manifestaciones milenarias demuestran nuestra
creencia milenaria en la verdad de la Asunción de la santa Madre de
Dios" (Liturgia antioquena, maronita). Ibid.
BOVER,"La Asunción" p.326). Cfr.HENTRICH et RG DE MOSS,
"Petitiones de Assumptione corporea Mariae
in caelum, " 1942,T1, p. 772-779)
[66]
Cfr LIT. DE LAS HORAS : Antífonas
de vísperas. 1. Cristo ascendió a los cielos y prepearó un trono eterno a
su Madre Inmaculada. 2. Por Eva secerraron a los hombres las puertas del
paraíso y por María se han vuelto a abrir a todos. 3. La Virgen maría ha
sido elevada sobre el coro de los ángeles.( Lecturas bíblicas en la Lit.
de las Horas: Is. 61,10; Jud. 13,22;Ap. 12,1; 2 Cor.5,1.)
[72]
LG 53 : "La Virgen María es reconocida y honrada como verdadera Madre
de Dios y del Redentor... Madre de los miembros de Cristo".
[73]
L'OSSERVATORE ROMANO N 33 (16 de agosto de 1991). Homilía durante la misa
celebrada en Czestochowa en la Sexta Jornada Mundial de la Juventud".
(Pag 3-8 : "Un nuevo Pentecostés").
Cfr.
"NUEVO DICCIONARIO DE LITURGIA"
Sartore
D.- Triaca M. (Ed. paulinas. 2 Ed.,1989, pag 2051) Cfr.(*)
SAURAS E., "La Asunción de la Santísima Virgen"
(Ed FEDA. Valencia.
Biblioteca de tomistas españolas. Vol.XII.1950:p.9-15)
[73]
"Si la resurrección es
fruto de la Redención, en María es un privilegio anticipado, así como su
Concepción Inmaculada fue efecto de una redención preventiva o
preservativa, en virtud de la cual la acción de la gracia se adelantó al
pecado. Es en función de la Maternidad que giran las demás prerrogativas
personales de María; haciendo todas ellas reclamar la Asunción corporal.
(BOVER,"La Asunción de María" p. 12)
[73]
"La Ascensión y la Asunción nos revelan el destino que Dios tiene
preparado a todo hombre que sea fiel a la vocación que su Palabra le marca
en la vida" : ASUNCION DE MARIA. Solemnidad.
15 de agosto. ("Misal de la comunidad II" Ed. Regina. 1989. pag.
648.)
[73]
En "Dialogos de
Socrates" (PLATON,"Diálogos", ) dice que la convicción de Sócrates
es que la esperanza de encontrar en una vida mejor que la nuestra dioses
buenos, basta para inclinar al sabio a sonreir ante la muerte. la muerte
aterra al hombre vulgar" (Argumento de fedón, pag. 9)
[73]
"Lo que importa no es mi muerte ni
la suya, sino la muerte
de las personas que amamos, el único problema esencial es
el que plantea el conflicto del amor y de la
muerte"(MARCEL G."Présence et inmortalité, París1959,182)
[73] También es un problema antropológico
y religioso. La historicidad de la vida humana implica una meta prefijada al
devenir, de modo que el hombre realice esa meta. La Escritura no da una
explicaión de la esencia de la muerte; describe el fenómeno (Gén. 3,19.
35,18).
[73] Cfr.
TOMAS,STh 1, q.75, a.6; SAN JUSTINO, Diál.,5:PG 8, 488., reflexiones sobre
la inmortaidad del alma.
[73] Cfr. GEVAERT J.,"El problema
del hombre" (Ed. Sígueme,Salamanca. 1993, p.295-354):Cap. 8 y
9,"La muerte como misterio fundamental de la existencia. La muerte y
perspectiva de esperanza.
[73] BULTMANN
R., GLNT 3, 202
[73]
PLATON, "Diálogos, Fedón, o de la inmortalidad del alma el banquete,
o del amor gorgias, o de la retórica " (Ed. XVII, Col. Austarl, Buenos
Aires, 1973; pag.25 : diálogo de Sócrates con Simias.
[73] O.cit.: Sócrates en diálogo con
Simmias: "por consiguiente purificar el alma, ¿no es como decíamos
hace muy poco, separarla del cuerpo y acostumbrarla a encerrarse
y a reconcentrarse en sí misma
renunciando en todo lo posible a dicho comercio, viviendo bien sea en esta
vida o en la otra sola y desprendida del cuerpo, como de una cadena? "
[73]
Cfr.
Santo tomás,(SUMA TEOLOGICA, II).
[73]
"El hombre es
fundamentalmente social. nadie se puede desarrollar solo ni a costa de
otros" GALDONA J.,"Curso de teología moral social, Bien común"
1995. Pag. 7
La socialidad humana ubica el eschaton indicidualen el contexto cósmico.
Indiciduo y colectividad se entrelazan en la historia de la salvación.
(Cfr. FLICK-ALZEGHI "Antropol. teológ." N 306,p. 211
[73]
Cfr. FLICK M.-ALSZEGHY
Z.,"Antropología teológica"(Ed. Sígueme,
6ª ed.,Salamanca 1989. p. 93-197).
"Todos tenemos que
decir adiós a todo, lo que interesa es que tengamos algo a que decir adiós":
(FRANKL V.,"Teoría y terapia de las neurosis"Ed. Herder.
1992,p. 19-23-27)
[73]
Cfr. FLICK-ALSZEGHY,
"Antropología teológica" (Ed. Sígueme, p. 199)
[73]
Cfr. POZOC.,"Teología del más
allá" BAC. madrid, 1968. p.
209-213).
[73]
El Protoevangelio de Santiago atribuye estos nombres a los padres de la
Virgen María. Su culto está unido a la devoción mariana. Ambos esposos,
en la tradición de la Iglesia, son prototipo de las bendiciones
divinas.(MISAL DE LA COMUN.II p. 629).
[73]
Cfr. ELIZAGA J. "María a la
luz de la Biblia y de la historia" (Ed. Lúmen 1992 pag. 9-25
[73]
Cf. BUTLER A., "Vidas
de los santos"(1 de enero) ;T1.
[73]
Cf. DICC. LITURGIA, pag. 2050
[73]
Maternidad
de María: María es Madre de Dios (Cf. De
280.282.282.288.301.318.392.393.405.430). Por el poder del Espíritu Santo
concibió al Verbo de Dios hecho Hombre (Cf
274.277.284.318.332.335.393.395.1319). Concibió virginalmente
(274.284.285.287.296.301.332.342.394.401.404). Mantuvo su virginidad en el
parto (284.393.399.402.404)
A mediados del s XIX mientras se
preparaba la definición dogmática de la Inmaculada Concepción se inician
dos corriente asuncionistas, que convergen más tarde en la Teología de la
Asunción : Sánchez (1849) y Ma.Claret (1863) provocaron un plebiscito
mundial a favor de la Asunción corporal de María. En 1865 y 1866, Wright,
en Londres y Tischendorf en Leipzig publican las primeras ediciones científicas
de los apócrifos, de influencia para la Teología asuncionista. Nace la
moderna Mariología estrictamente científica. (Bover J., "La Asunción
de María" p.3)
[73]
Por eso no dudaron los Santos Padres en llamar Madre de Dios a la Santa
Virgen, porque de Ella se formó aquel sagrado cuerpo animado de un alma
racional y al que se unió personalmente el Logos que se dice engendrado según
la carne.
(Carta de San Cirilo a Nestorio,
22 de junio del 481)
[73]
Dz 111,a-113.6
[73]
Ds. 1407, N14
[73]
"Al término de su vida terrestre, María Santísima, fue asunta en
cuerpo y alma a la gloria del cielo. Mientras a todos los otros santos les
glorifica Dios al término de su vida terrena únicamente en cuanto al alma
(mediante la visión beatífica), y deben esperar el fin del mundo para ser
glorificados también en cuanto al cuerpo, María fue glorificada, y
solamente Ella cuanto al cuerpo y cuanto al alma." (Cf. Roschini
"La Madre de Dios según la fé y la teología"(Madrid 1955) vol.
2. p.175).
[73]
...Pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que
la inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, terminado el curso de su
vida terrena fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial".("Munificentíssimus
Deus"Doc. mar. n 797)
[73]
Munificentíssimus Deus N.797
Pío XII en su encíclica
"Fulgene corona" (8/9/53) insiste en esta relación
Inmaculada-Asunción:"la Asunción constituye como la corona y
complemento del otro privilegio mariano".
[73]
Cfr.: ROYO MARIN A., "La virgen María". (p. 210-213).
[73]
Cfr. : EMILIO SAURAS, "La Asunción de la Santísima Virgen" (p.
29-33)
[73]
Cf.: BOVER J., "La Asunción de María", p.1-3.
[73]
Pío XII no hizo una argumentación
meramente bíblica. Presentó un argumento mixto de Escritura y Tradición,
en la Bula definitoria de la Asunción (Dz 2331): Cfr. POZO C.,"María
en la Escritura y la Tradición de la Iglesia";(BAC,Ed. 3ªMadrid,
1985, pag. 142-148 ).
[73]
En S. Agustín, la persuasión de la muerte de María salta varias veces a
la pluma : "Commendat Matrem discípulo;commendat Matrem prior Matre
moriturus et ante Matris mortem
resurrecturus"(In Io evangelium, Tr VIII, n 9)
Cf BOVER J.,O.cit. p. 23.
[73]
Juguie, 89, ss, y 861 ss
[73]
Pseudo Melito, CI (Ed. Tischendorf, 125) Cf.O.cit. BOVER p. 33
[73]
Cf. BOVER ,O.cit. Cap. III "El sentir de la Iglesia en el reciente
movim. asuncionista", p. 145 - 195).
[73]
Alocución del Romano Pontífice al Pueblo de Dios en la solemnidad de la
Asunción de María, el 15 de agosto de 1981
[73] Cfr. ELIZAGA J.,"María a la
luz de la Biblia y de la historia", (Ed. Lumen, 1992. Pag. 114-127).
[73]
Cf. BUTLER, Vidas de los santos" T 3, pag 337.
[73]
Munificentíssimus Deus N 3902
[73]
Terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del
Cielo y elevada al trono por el Señor como Reina del universo (LG 59: cf. DS 3903). Constituye una anticipación de la
resurrección de los demás cristianos: En tu parte has conservado la
virginidad. en tu dormición no has abandonado el mundo. oh Madre de Dios: tú
te has reunido con la fuente de la Vida, tú que concebiste al Dios vivo y
que, con tus oraciones, librarás nuestras almas de la muerte (Liturgia
bizantina. Tropario de la fiesta de la Dormición. 15 de agosto). Cf.
"CATECISMO DE LA IGLESIA CATOLICA. (Ed. Lumen, 1992), pag 231, N 966).
Para
el desarrollo de la doctrina asuncionista: MARIA EN LA OBRA DE LA
SALVACION.(Madrid, 1974. Pag 316-320, con bibliografía muy escogida."
Cita N 47 de HISTORIA SALUTIS. La fe de la Iglesia Católica":COLLANTES
J..Ed.BAC. 1983, Asunción de María C.Apost., "Munifuntissmus
Deus" de Pío XII. -Vfr.:"La Virgen María en los Padres de la
Iglesia" y "Apócrifos del Nuevo Testamento", donde es habla
de la dormición de María.
Cf. ROYO MARTIN "La virgen
María" p.204
[73]
SAURAS E., "La Asunción de la Santísima Virgen". cap II: la
muerte de la Virgen. pag 42-51.
[73]
Oc. "Timoteo de Jerusalén y S. Epifanio son excepciones frente a
tantos que afirman la muerte evidente. En la Edad Media se puso en duda el
traslado del cuerpo al cielo pero no la muerte." cf p. 33.
[73]
Cf. BOVER J.,"La Asunción de María" p 16-18 : JUGIE M.,"La
mort et l"Assomption de la Sainte Vierge"(Cittá del Vaticano,
1994, 8, 747 p.)
[73]
S.Agustín.IN Jo. ev.tr. 8,9 :CCL 36,88 : y un texto semejante se encuentra
en "De catech rad. 22, 40: PL 40, 339.
[73]
S. AMBROSIO, Exp. ev. sec. Lc 2:61
Pl 15, 1574 s
[73]
que aún en el siglo VIII no habla de la Asunción : Llber de Locis sacris
2,5 CSEL 39, 309 s.
[73]
Carta 149, 33 en "Obras de San Agustín" T 11,Madrid, BAC, 1953, p
315.
[73]
San Efrén, Himno 15,2, en la ed. de G. Ricciotti, Inni alla Vergine p. 71
ss.
[73]
SAN EPIFANIO. Panarion (Adv. Haer. 78,11 y 24 :PG 42,716 y 737. Como se ve
por el primer texto, mientras ya se había afirmado la doctrina de la
perpetua virginidad. la de la asunción estaba en sus etapas iniciales,
apenas como pregunta.)
[73]
TIMOTEO DE JERUSALEN. in Sim.
et Annam: PG SS. 245. Según D. B. CAPELLE se trata en realidad de "un
bizantino del siglo VII aproximadamente, en nada relacionado con Jerusalén.
y de una mentalidad tan extraña que carece de autoridad" : en "Le
témoignage de la Liturgie". (1949. P 36.)
[73]
Cf. Oc. pag 64: SAURAS E., "La Asunción.."
[73]
Según E. COTHENET el evangelio apócrifo de Juan debería considerarse del
siglo IV o incluso anterior. "María dans les apocryphes", en Du
Manoir (ed.) María. v.,VVI.París,1961, p.118)
[73]
FERNANDEZ GUERRA ORBE, "Monumento Zaragozano del año 312 que
representa la Asunción de la Virgen" (Madrid, 1870)
[73]
BOVER J.,"La Asunción de María" (pag 171-178)
Un resumen de las narraciones
coptas y siríacas puede encontrarse en JAMES NT. p. 194-200. 219-227.
[73]
Patr.Or., 19,376.
[73]
En el articulo publicado por el P. Noyon sj. sobre la Asunción en el
"Dictionnaire apologétique de la foi catholique" (3,277). Antes
de Noyon. Le Hir: "Au VI,VII et VIII siécles, les Eglises de
L"Orient et de l"Occident s"unissaient dane la persuasion que
la Mère du Sauveur ètait dèja glorifiès dana son corps comme dans son àme,
at que la mort n"avait été pourelle qu"un doux et léger sommeil
de quelques joure..."(Cf.BOVER "La Asunción de María" Lib
II. Testimonios de la tradición , p. 175.)
[73]
Es uno de los apócr. más difundido, en especial en el Oriente bizantino.
En Occidente se conserva una traducc. latina. Tischendorf refiere el texto
al s. IV o antes. No se menciona la fiesta de la As., cuya celebración quedó
fijada para el 15 de agosto por decreto del emperador Mauricio por estas
fechas. No es el apócrifo asuncionista más antiguo ni el primigenio. No
aparece el fenóm. de la Asunc.; hace saber que el cuerpo ha sido trasladado
al paraíso, al final del texto.
[73]
A. WENGER. "L assomption de la T.S. Vierge dans la tradition byzantine
du VI au X siécle" . Paris; 1955, n 35 y 47. p 233 y 241.
[73]
Oc. In dorm. I,2:PG 97,1049
En el N.T. encontramos una sola
vez la palabra koímesis ("dormición"). en Jn 11. 11-13: Lázaro
duerme en la tumba. El verbo koimáomai se encuentra 17 veces, en 13 de las
cuales significa el sueño de la muerte, con esperanza de resurrección. Cf
1 Tes 4, 13-15: 1 Cor 7,s9: 11.30: 15.6.18.20.51; he 7,60: 13,36; 2 Pe 3.4.
etc. Así también se expresa la liturgia en las plegarias eucarísticas I y
II: "Acuérdate también Señor de tus hijos que nos han precedido en
el signo de la fe y duermen el sueño de la paz": "Acuérdate
también de nuestros hermanos que durmieron con la esperanza de la
resurrección". Y es el origen linguístico de la palabra
"cementerio" (koimetérion, el lugar donde duermen los cristianos
en esperanza de resucitar) : cf SAN JUAN CRISOSTOMO. hom. eis tó ónoma tou
koimetér (sobre el nombre "cementerio"): PG 49, 393).
[73]
SAN GERMAN DE CONSTANTINOPLA. In dorm. II: PG 98, 357.
[73]
1 Tim. 3,16.
[73]
Solemnidad: es una festividad que se hace o celebra con gran ceremonia en
calidad de acto formal: el suceso se engrandece o se eleva de manera
especial en comparación a una festividad litúrgica común, denominadas
como fiestas o festividades. Dos acontecimientos de la vida de María se
celebran con el grado de fiesta : la Natividad (8 de setiembre) y la
Visitación (31 de mayo).
[73]
Misterio: es una realidad trascendente que se manifiesta al espíritu humano
como capacidad de aceptar lo incomprensible en cuanto tal, por el dato
revelado y por el conocimiento natural análogo: pero que siempre se quiere
dar a conocer como realidad experiencial en la persona de Cristo
("quien me ve a mí, ve al Padre").
[73]
El Oriente en general y nuestra comunidad maronita clebran con la mayor
pompa posible, desde las épocas más remotas, la fiesta de su gloriosa
Asunción...todas estas manifestaciones milenarias demuestran nuestra
creencia milenaria en la verdad de la Asunción de la santa Madre de
Dios" (Liturgia antioquena, maronita). Ibid.
BOVER,"La Asunción" p.326). Cfr.HENTRICH et RG DE MOSS,
"Petitiones de Assumptione corporea Mariae in caelum, " 1942,T1, p. 772-779)
[73]
Cf. Apéndice
[73]
Cfr LIT. DE LAS HORAS : Antífonas
de vísperas. 1. Cristo ascendió a los cielos y prepearó un trono eterno a
su Madre Inmaculada. 2. Por Eva secerraron a los hombres las puertas del
paraíso y por María se han vuelto a abrir a todos. 3. La Virgen maría ha
sido elevada sobre el coro de los ángeles.( Lecturas bíblicas en la Lit.
de las Horas: Is. 61,10; Jud. 13,22;Ap. 12,1; 2 Cor.5,1.)
[73]
1 Cor 15, 21-22
[73]
Gén 3,5
[73]Cfr.
Ap. 12, 4-5
[73]
Gén. 3,15.
[73]
Cfr Jn 8,44
[73]
LG 53 : "La Virgen María es reconocida y honrada como verdadera Madre
de Dios y del Redentor... Madre de los miembros de Cristo".
[73]
L'OSSERVATORE ROMANO N 33 (16 de agosto de 1991). Homilía durante la misa
celebrada en Czestochowa en la Sexta Jornada Mundial de la Juventud".
(Pag 3-8 : "Un nuevo Pentecostés").
Cfr.
"NUEVO DICCIONARIO DE LITURGIA"
Sartore
D.- Triaca M. (Ed. paulinas. 2 Ed.,1989, pag 2051)