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Ciencias e historia

Origen del cosmos. Comentarios bíblicos.

 

Una respuesta filosófica y  teológica adecuada.

CLIMA 

Clima, efecto a largo plazo de la radiación solar sobre la superficie y la atmósfera de la Tierra en rotación. El modo más fácil de interpretarlo es en términos de medias anuales o estacionales de temperatura y precipitaciones.

Las áreas de tierra firme y las marinas, al ser tan variables, reaccionan de modos muy distintos ante la atmósfera, que circula constantemente en un estado de actividad dinámica. Las variaciones día a día en un área dada definen su climatología, mientras que el clima es la síntesis a largo plazo de esas variaciones (ambas pueden considerarse subdisciplinas de la Meteorología). El clima se mide por medio de termómetros, pluviómetros, barómetros y otros instrumentos, pero su estudio depende de las estadísticas. Hoy tales estadísticas son realizadas competentemente por ordenadores. Con todo, un resumen sencillo a largo plazo de los cambios climáticos no proporciona una representación exacta del clima. Para obtener ésta es necesario el análisis de los patrones diarios, mensuales y anuales. La investigación de los cambios climáticos en términos de tiempo geológico es el campo de estudio de la paleoclimatología, que requiere las herramientas y métodos de la investigación geológica.

La palabra clima viene del griego klima, que hace referencia a la inclinación del sol. Aparte de los efectos de la radiación solar y sus variaciones, el clima siempre está bajo la influencia de la compleja estructura y composición de la atmósfera y de los mecanismos por los que ésta y los océanos transportan el calor. Así pues, para cualquier área dada de la Tierra, debe considerarse no sólo su latitud (inclinación del Sol), sino también su altitud, el tipo de terreno, la distancia del océano, su relación con sistemas montañosos y lacustres, y otras influencias similares. Otra consideración a tener en cuenta es la escala: macroclima hace referencia a una región extensa, mesoclima a un distrito pequeño, y microclima a un área diminuta. Por ejemplo, puede especificarse que un buen microclima para cultivar plantas es el que hay al abrigo de grandes árboles de sombra.

El clima tiene una gran influencia en la vegetación y la vida animal, incluyendo a los humanos. Desempeña papeles estadísticamente significativos en muchos procesos fisiológicos, desde la concepción y el crecimiento hasta la salud y la enfermedad. El ser humano, por su parte, puede influir en el clima al cambiar su medio ambiente, tanto a través de la alteración de la superficie de la Tierra como por emisión de contaminantes y productos químicos, como el dióxido de carbono, a la atmósfera.

Zonas climáticas

Los climas se describen con arreglo a códigos previamente acordados o con términos descriptivos un tanto imprecisos en su definición que, no obstante, resultan útiles. A escala global se puede hablar del clima en términos de zonas, o cinturones, que pueden trazarse entre el ecuador y el polo en cada hemisferio. Para comprender éstas hay que tomar en consideración la circulación de la atmósfera superior, o estratosfera, así como la de la atmósfera inferior, o troposfera, zona donde se manifiesta el clima. Los fenómenos de la atmósfera superior no fueron conocidos hasta el desarrollo de tecnologías avanzadas, como los cohetes, los vuelos a gran altitud y los satélites.

En condiciones ideales, es posible suponer que el aire caliente asciende por convección a lo largo del ecuador y desciende cerca de los polos. Así pues, el cinturón ecuatorial tiende a ser una región de baja presión y períodos de calma interrumpidos por tormentas eléctricas, asociadas a enormes nubes llamadas cúmulos. Debido a los períodos de calma, este cinturón recibe el nombre de doldrums (estancamiento). Se desplaza ligeramente hacia el norte del ecuador durante el verano boreal y hacia el sur durante el meridional. Por contraste, el aire desciende en las regiones polares. Esto produce una elevada presión atmosférica y vientos secos y helados que tienden a radiar hacia el exterior desde los polos.

Para complicar este cuadro simplista, hay que tener en cuenta la rotación de la Tierra, que desvía los componentes norte y sur de la circulación atmosférica. Así, los vientos tropicales y polares tienden a ser del este (vientos procedentes del este), y se desarrollan dos cinturones intermedios en cada hemisferio. A unos 30° de latitud norte y sur hay una zona de alta presión, en la que el aire de las capas superiores desciende y se divide, enviando corrientes hacia el ecuador. En el hemisferio norte soplan vientos regulares del noreste, y del sudeste en el hemisferio sur. Estas zonas de alta presión producen áreas áridas en los continentes, pero hacen que el aire sea húmedo sobre los océanos debido a la evaporación. Si estos vientos regulares chocan con una isla o con la costa de un continente, el aire húmedo se eleva hasta zonas más frescas, con lo que pueden producirse fuertes lluvias.

Entre los 50° y los 60° de latitud norte y sur se encuentra un cinturón de baja presión caracterizado por los vientos dominantes del oeste, que son desviados al sudoeste en el hemisferio norte y al noroeste en el hemisferio sur. La precipitación se caracteriza por los frentes polares, en los que el aire frío de los vientos polares del este penetra por debajo del aire cálido y húmedo de los vientos del oeste que, al enfriarse, liberan la humedad que contienen. En invierno esta es la causa de la mayoría de las nevadas en los continentes.

Temperatura y escalas de precipitación

La temperatura es un aspecto importante del clima y puede emplearse para categorizar las zonas climáticas en una escala de uno a cinco: 1) Tropical, con medias anuales y mensuales por encima de los 20 °C; 2) Subtropical, con 4 a 11 meses por encima de los 20 °C, y una media general de entre 10 y 20 °C; 3) Templada, con 4 a 12 meses entre 10 y 20 °C, y el resto más frescos; 4) Fría, con 1 a 4 meses entre 10 y 20 °C, y el resto más frescos; y 5) Polar, con 12 meses por debajo de los 10 °C.

En términos de precipitación pueden identificarse ocho zonas climatológicas básicas en cada uno de los hemisferios: 1) Ecuatorial: lluvia en todas las estaciones; 2) Tropical: lluvia estival con inviernos fríos; 3) Semiárida tropical: ligeras lluvias en verano; 4) Árida: seca en todas las estaciones; 5) Mediterránea seca: ligeras lluvias en invierno; 6) Mediterránea: lluvias en invierno, verano seco; 7) Templada: precipitaciones en todas las estaciones; 8) Polar: precipitaciones escasas en todas las estaciones.

Clasificación de la vegetación

Los dos parámetros meteorológicos ya mencionados no son suficientes para satisfacer la necesidad de una descripción climática exacta y universal. La vegetación, por su parte, ofrece una referencia útil, particularmente en casos especiales, como el de la selva, o cinturón ecuatorial de bosque tropical húmedo, con lluvias tropicales cálidas durante gran parte del año; la sabana, cálida y con una marcada estacionalidad; y la tundra, fría y con una marcada estacionalidad. Es un sistema particularmente útil para quien quiera conocer la naturaleza de una zona y lo que representa vivir en ella. Dado que la temperatura está relacionada con las precipitaciones en términos de la evaporación potencial, una clasificación basada en ambas representa una referencia excelente, con cuatro divisiones fundamentales: cálido-seco (árido), frío-seco (polar o glacial), cálido-húmedo (selva), y moderadamente cálido a fresco-húmedo (templado).[1]

 

El clima y los biomas terrestres

Los climas regionales pueden describirse en términos de cinco tipos de biomas. Estos se caracterizan por una combinación de temperatura, humedad, vegetación y fauna asociada en un área dada. El mapa muestra la distribución de los grandes biomas: pluvisilva y sabana, bosque mixto y pradera, bosque mixto y de hoja acicular, estepa y desierto, y tundra y casquetes polares.

 

Mapa de Microsoft[2]

 


[1]"Clima", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 98 © 1993-1997 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

 

[2]"El clima y los biomas terrestres", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 98 © 1993-1997 Microsoft Corporation. Reservados todos los derechos.

 

 

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