Sin título LENGUAJE Y PENSAMIENTO
 
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    ¿Está la manera de pensar de una persona condiciona su lengua materna? ¿La lengua concreta que uno habla le hace a uno identificar mejor o peor ciertas categorías abstractas? 
    Los psicólogos han demostrado convincentemente que el que una lengua tenga o no una determinada palabra para designar una forma un color, influye de manera no despreciable en como se recuerdan las cosas. De alguna manera la manera en como se almacenan las imágenes y las palabras parece ser la misma ...  

    Algunos psicólogos y lingüistas defienden la llamada hipótesis Whorffiana según la cuál la lengua que uno  
    tiene determina su manera de pensar (Más abajo doy una pequeña reseña de las formulaciones fuerte y  
    débil de esa hipótesis y pongo algo de mi opinión). No todo el mundo comparte esa hipótesis pero de ninguna manera puede descartarse a la ligera.  

    Si fuera cierto, parece que cada lengua por su particular manera de encasillar las cosas del mundo a su  
    particular manera no es un pequeño tesoro que hay que conservar. No os parece que el inglés es muy adecuado para la comunicación entre europeos pero poco adaptado a la vida en otros entornos naturales? 

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Hipótesis Whorfiana (de Sapir-Whorf) 
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Esquema: 
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1. GESTACIÓN DE LA IDEA 

    Hacia 1930 el lingüista y antropólogo Edward Sapir inspirado por las exóticas estructuras semánticas que encontró en algunas lenguas indias de Norteamérica, empezó a especular sobre la forma en que el lenguaje que uno habla influye en sus hábitos de pensamiento, o como el mismo lo expresó: 
     
        Human beings do not live in the objective world alone ... but are very much at the mercy of the particular language which has become the medium of expression for their society ... The fact of the matter is that the "real world" is to la large extent unconsciously built up on the language habits of the group ... We see and hear and otherwise experience very largely as we do because the language habits of our community predispose certain choices of interpretation. 
La idea de que la lengua que hablamos determina o simplemente condiciona nuestro pensamiento fue desarrollada sobre todo un alumno de E. Sapir, Benjamin Lee Whorf y de ahí que se le conozca por hipótesis Whorfiana aunque en justicia yo creo deberíamos llamarla hipótesis Sapir-Whorf. 

2. ENUNCIDADO DE LA HIPÓTESIS 

    Las tesis de Whorf tal como él las formuló parecen demasiado restrictivas en la opinión de la mayoría de los lingüistas. De todas maneras existen débiles evidencias de que la lengua del hablante podría tener alguna influencia en la manera de concebir las cosas por partes del hablante, aunque como digo dichas evidencias (que presentaré de manera esquemática a continuación) no es ni mucho menos definitiva. De acuerdo con esto daré dos formulaciones de la hipótesis. 
    a) Hipótesis Whorfiana fuerte. La lengua de un hablante monolingüe determina completamente la forma en que este conceptualiza, memoriza y clasifica la "realidad" que le rodea (esto se da a nivel fundamentalmente semántico, aunque también influye en la manera de asumir las procesos de transformación y los estados de las cosas expresados por las acciones verbales). Es decir la lengua determina fuertemente el pensamiento del hablante. 

    b) Hipótesis Whorfiana débil. La lengua de un hablante tiene cierta influencia en la forma que el hablante conceptualiza y memoriza la "realidad" fundamentalmente a nivel fundamentalmente semántico. Esto significaría que a igualdad de todo lo demás pueden existir diferencias estadísticas significativas en la forma que dos hablantes de diferentes lenguas resuelven o enfocan ciertos problemas. 

    En mi opinión, los ejemplos que siguen sugieren que la hipótesis whorfiana débil o una versión muy parecida de la misma es apoyada por los experimentos, pero de ninguna manera la hipótesis whorfiana fuerte queda probada por los mismos.

3. PRUEBAS APORTADAS  POR WHORF Y LYONS 
    3.1. Ejemplos en la lengua Hopi 
    Whorf menciona por ejemplo la lengua Hopi (lengua de la familia Uto-Azteca, hablada cerca del gran Cañon, Arizona), en la cual las palabras que designan unidades de tiempo como por ejemplo 'día', 'mes', 'año' difieren de los otros nombres comunes en que no tienen plural. Es más la cantidad de estas unidades no puede expresarse mediante un cardinal ('dos días', 'tres días'...) sino mediante un ordinal ('al segundo día', 'en el tercer día' ...). Según eso Whorf concluye [seguramente muy apresuradamente] que la concepción del tiempo de un hablante Hopi es radicalmente diferente de la de un europeo, así un europeo concebiría la expresión 'diez días' como un agregado de unidades mientras que en Hopi al expresarse lo mismo como 'en el décimo día' se estaría concibiendo como el final de un ciclo. 
    O por ejemplo en Hopi no existe una palabra que signifique "verano" sino un verbo que significa "ser verano", así uno no puede decir cosas como "me gusta el verano" o "El verano es caluroso" sino cosas como "Estoy contento cuando es verano" o "En verano hace calor";  muchas veces en los cuentos europeos para niños el invierno, la primavera, el verano o el otoño aparecen antromorfizados o represtandos como personas conscientes, eso no sucede en Hopi ! 

    Whorf comenta en conexión con esto que eso explicaría ciertos rituales y ceremonias de los Hopi que involucran la preparación repetida diariamente de ciertos acontecimientos futuros. A mí eso me parece exagerado; en latín por ejemplo para decir 'en diez días te digo algo' se usa 'in decimo die tibi dicebo' tal como se expresaría en Hopi, pero no parece que los romanos tuvieran una concepción muy diferente de la nuestra!. Pero tal vez Whorf tenga razón. 

    Hay otro ejemplo que Whorf no menciona pero que a mí me parece mucho más interesante, en Hopi no hay una palabra que signifique 'agua' como se lo montan entonces? Sencillo tienen varias (dos que yo sepa) por un lado está "pahe" (agua en la naturaleza, en un río, en un lago, lloviendo?) y por otro está "keyi" (agua en un recipiente o embalsada articialmente). Aquí lo importante no es tanto la substancia (que es lo que nos parece importante a los europeos) sino la situación en la que esta se encuentra (libre y en estado natural/ en contenedor y artificialmente).  

    Otra cuestión es que el hecho de que en Hopi se acostumbre a nombrar así al agua tenga consecuencias efectivas sobre la manera en que se construyen argumentos. Probablemente esto sólo tenga que ver con la conceptualización del mundo (la manera arbitraria en que cada hablante divide y clasifica la realidad en categorías diferentes!). 

    3.2. Especialización del vocabulario 
    Hay otros muchos ejemplos de como la lengua y la visión del mundo se relacionan. En los dialectos de Vietnam no existe una palabra para designar el 'arroz' en forma genérica, sino que se cuenta con formas léxicas diferentes para cada clase de arroz. Los esquimales, por su parte, disponen de palabras diferentes para llamar a la nieve en sus diferentes estados (qana 'nieve que cae', pigsispog 'arrastrada por el viento', qimuqsug 'nieve acumulada', aput … etc.) pero no hay ninguna palabra para designar la 'nieve' genéricamente: hay tantos términos como estados significativos de la misma, que son sentidos tan distintos como para nosotros lo son el 'agua' y el 'hielo'. De la misma manera muchas lenguas australianas carecen de una palabra para 'arena', si no que tienen una palabra diferente para cada tipo de suelo arenoso; mientras algunos pueblos del Amazonas usan formas léxicas distintas para los más variados tipos de verde.  

    3.3. Evidencia aportada por Lyons: El experimento con los Zuni (Zuñi). 
    El interés de los psicólogos por la influencia del lenguaje en el pensamiento es anterior a la formulación  del pensamiento la formulación de la hipótesis de Sapir-Whorf como tal.  Desde hace tiempo se sabe que la memoria y la percepción psicológic se ven afectadas por la disponibilidad de las palabras y de las expresiones apropiadas (e.g. sustantivos de colores).  Los experimentos han mostrado que las memorias visuales tienden para ser distorsionadas de modo que con el tiempo los recuerdos visuales tienden a parecerse cada vez más a las  comúnmente usadas. 

    Se demostró, por ejemplo, que los hablantes monolingües de Zuni, una lengua amerindia hablada en New México, que no codifica diferencia "naranja" y "amarillo" en su vocabulario, experimentaban mayor dificultad que los Zuni que monolingües en inglés o los Zuni que también sabían inglés en reidentificar, después de cierto período del tiempo, objetos de un color que era fácilmente codificable y expresable en inglés, pero no en lengua Zuni (Zuñi). Sin  embargo, el efecto no era tal que los hablantes de Zuni fueran incapaces de percibir la diferencia entre un amarillo y un objeto anaranjado, si se les pedía que los compararan. 

    Estos experimentos (en los que se había mostrado uno cualquiera dos objetos iguales uno amarillo y otro anaranjado a  cada individuo y pasado el tiempo se le mostraban ambos objetos y se le preguntaba cuál de los dos fue el que se le había mosttrado la otra vez) parecen confirmar parcialmente la hipótesis de Sapir-Whorf, pero no proveen suficiente evidencia en favor de la formulación fuerte de la misma. 
    Parece razonable aceptar que el lenguaje que uno habla tiene influencia sobre la memoria y la manera en como se codifican en ella algunas cosas, tal como se ha dicho, pero es dudoso que el lenguaje sea en realidad el que provee todos los patrones de pensamiento del individuo (ciertos experimentos muestran la existencia de penamiento no verbal). 

    3.3. Dos evidencias en contra de la Hipótesis Worfiana fuerte 
    Lyons, señala que la ausencia palabras para designar a los numerales por encima de "4" en las lenguas australinas no supone la incapcidad de los hablantes de esas lenguas para manejar el concepto de número. Al contrario los aborígenes australianos que aprenden inglés no tienen ningún problemas con la aritmética cuando se expresan en inglés, con lo cual su lengua nativa no les restringe a la hora de razonar en aritmética. 

     Whorf proclama que los indios Hopi, cuya lengua carece de la categoría gramatical de tiempo, operan con un concepto del tiempo radicalmente diferente del que los hablantes de lenguas europeas tienen. Lyons critica esta postura y señala que no hay ninguna evidencia independiente y satisfactoria que justifique esa afirmación, ni se observa ninguna diferencia apreciable en los Hopi con respecto a como conciben el tiempo

4. CONCLUSIONES 
    Todo esto  sugiere que si bien parece haber ciertas diferencias menores en la manera de clasificar los 
    objetos en categorías según la lengua materna eso no significa que los hablantes con un poco de atención no puedan concebir las cosas de manera ligeramente diferente a como su lengua les sugiere. Eso parece descartar la hipótesis Whorfiana fuerte, el ejemplo de los aborígenes australianos que aprenden inglés aún de mayores y no tienen dificultades con la aritmética me parece muy revelador. 

    Por otra parte parece que la hipótesis Whorfiana débil si tiene visos de ser razonablemente correcta aunque los resultados no me parecen determinantes (existen otros ejemplos en su favor que no menciono como los locativos y direccionales en lenguas mayas, las predicaciones holofrásticas frente a sujetales en lenguas sudamericanas como el Andoque, porque aunque son sistemas muy interesantes que podrían arrojar luz, esta explicación se me habría hecho larguísisma y además que yo sepa nadie ha intentado ver en que manera difieren esos hablantes de nosotros). 

    Finalmente, porqué no plantearlo, qué pasa con pueblos con lenguas y culturas muy similares pero cuyas lenguas son muy diferentes, qué pasa entonces con el esquema mental que impone la lengua, es que eso no se refleja en la cultura? Eso en mi opinión también hace rehuir la hipótesis Whorfiana fuerte.