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Continuando
con este pequeño estudio de las diferentes capacidades condicionales
básicas para el desarrollo de condición física es ahora el
turno de la velocidad, ésta
se define como la capacidad de realizar acciones motrices en un
tiempo mínimo, estas acciones normalmente son de corta duración, no
producen fatiga y las resistencias o cargas utilizadas son de baja
magnitud.. Esta es una cualidad que tiene gran dependencia del
sistema nervioso central y debido a su rápida maduración es una de las
que se pueden trabajar desde edades muy tempranas.
Clasificaciones:
Se
han formulado e identificado muchos y variados tipos de velocidad en
función de diversos factores, unos autores se centran más en el
componente fuerza de la velocidad, otros en el componente resistencia,
la mayoría en aspectos externos, pero la más utilizada a nivel
deportivo es la que clasifica a la velocidad en tres tipos:
Velocidad
de reacción:
medible por el tiempo de reacción es la capacidad de respuesta motriz
en el menor tiempo posible tras la aparición de un estímulo, como por
ejemplo la salida de un nadador.
Velocidad
cíclica o de desplazamiento:
es la capacidad de recorrer una distancia corta en el menor tiempo
posible como una carrera de 100 metros lisos.
Velocidad
gestual o acíclica:
es la capacidad de realizar un movimiento de forma rápida como por
ejemplo un golpe de raqueta en tenis.
Factores
de influencia:
Existen
una serie de factores que influyen directa o indirectamente en esta
capacidad, algunos de ellos son modificables y por lo tanto entrenables
por lo que su mejora favorecerá el desarrollo de la velocidad como la
fuerza, potencia, capacidad aláctica, flexibilidad la técnica y
coordinación de movimientos, en cambio otros son genéticos y no pueden
ser variados como la disposición de las palancas corporales, de las
fibras o de la estructura del músculo, etc.
Desarrollo de la
velocidad:
El entrenamiento de la
velocidad puede iniciarse en edades tempranas, en especial la velocidad
de reacción. Los niveles de velocidad van en aumento llegando a
alcanzarse los valores máximos alrededor de los 19 a 24 años.
Existen
diversos métodos y medios de entrenamiento de las diferentes
velocidades, en resumen y de forma muy genérica podemos indicar algunos
ejemplos de ejercicios que nos ayudarán a mejorarla: repeticiones de
series cortas (hata 30 segundos) realizadas
a máxima intensidad, practicar salidas y puestas en acción
partiendo desde diferentes posiciones, carreras facilitadas
(cuesta abajo, con gomas, etc), entrenar la fuerza máxima y fuerza
explosiva, ejercicios de técnica, ejercicios pliométrios como los
multisaltos
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