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El
complejo mundo de las redes
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El
mundo es un pañuelo
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Por
Bartolo
Luque.- Todo
el mundo ha experimentado alguna vez la sorpresa de hablar con
un desconocido con quien comparte conocidos comunes. "El
mundo es un pañuelo", asentimos. O más bien una red,
como han descubierto los científicos, que han estudiado
incluso las relaciones sexuales interpersonales.
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Hace
unos años se puso de moda en Estados Unidos un entretenimiento
llamado el juego de Bacon. El solaz tenía como protagonista central
al actor Kevin Bacon. Un participante pensaba el nombre de un actor
o actriz cinematográfico. Si dicho sujeto había compartido reparto
con Bacon en alguna película, su número de Bacon era 1. Si nunca
había participado con Bacon en el mismo film, pero lo había hecho
con alguien que sí, se le asignaba número de Bacon 2. Y así
sucesivamente. El juego consistía en establecer la cadena más
corta, el número de Bacon más bajo posible para el personaje
cinematográfico propuesto.
En
el departamento de
Ciencias
de la Computación de la Universidad de Virginia, han llevado la idea del juego hasta su extremo. Gracias a
la base de datos de actores más grande del mundo,
Internet
Movie Database, compuesta por más de medio millón de nombres y unas
275.000 películas, el Oráculo de Virginia es capaz de determinar
instantáneamente el número de Bacon de cualquier actor o actriz.
Por ejemplo, introducimos Fernando Fernán Gómez y la respuesta del
Oráculo es: "Fernando Fernán Gómez actuó en Soldados de
Plomo (1983) con Assumpta Serna, que actuó en Chain of Desire
(1992) con Elias Koteas, que a su vez actuó en Novocaine (2001) con
Kavin Bacon. De modo que el número de Bacon de Fernando Fernán Gómez
es tres.
Encontrar
algún actor o actriz con un número de Bacon mayor que tres es
extremadamente difícil. De hecho nadie posee un número de Bacon
superior a once. Para calcular el número medio de pasos que separan
a un actor escogido al azar, los programadores Brett Tjaden y Glenn
Wasson computan el número de personas que se encuentra a un paso
(1.469 actores), a dos pasos (105.800 actores), etc. y calculan el
promedio. Para Bacon es de tan sólo 2,9.
¿Significa
esto que Kevin Bacon es el centro del universo cinematográfico?
Podemos tomar como protagonista del juego a cualquier otro
personaje. Por ejemplo, Sean Connery. El famoso actor irlandés
posee un número medio de intermediarios de 2,66, inferior al de
Bacon. Después de procesar la base de datos, los científicos han
descubierto que existen actualmente 912 personas que son mejores
centros que Bacon. |
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Tan
solo seis individuos separan en promedio a dos personas escogidas al
azar de entre la población norteamericana
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En
realidad estamos hablando de una tupida red donde los nudos son
actores enganchados entre sí mediante hilos que indican que
trabajaron juntos. Lo extraordinario del juego es que en un grupo de
medio millón de personas, unidos profesionalmente pero repartidos
por todo el planeta, la "distancia media" entre
cualesquiera de ellos es de tan solo 3,65 pasos. Es decir: en esa
red, para pasar de un nudo a otro a través de hilos, sólo tenemos
que dar un promedio de unos cuatro saltos. ¿Es ello debido a las
características particulares del séptimo arte? La respuesta es
negativa.
Mucha
gente ha experimentado la sorpresa, después de conversar con un
desconocido con quien compartía asiento en un largo viaje, al
comprobar que tenían conocidos comunes. "El mundo es un pañuelo",
asentimos. En los años 60, el psicólogo social S. Milgram, concluyó
un experimento pionero en redes sociales que intentaba concretar el
tamaño de ese pañuelo. Milgram seleccionó arbitrariamente
individuos en Nebraska. Se les pedía entonces que enviaran una
carta a través de una cadena de conocidos mutuos hasta un individuo
desconocido para ellos en Boston, a unos 2.500 km. Cada uno de los
iniciadores de la cadena enviaba entonces a un conocido la carta con
idénticas instrucciones. Siempre con la suposición razonable de
que la distancia al personaje objetivo disminuiría. Se trataba de
un esquema semejante al juego de Bacon.
Ahora,
en vez de actores tenemos ciudadanos corrientes y dos ciudadanos están
conectados entre sí, no porque hayan actuado juntos en una misma
película, sino simplemente porque se conocen. En 64 casos se
lograron establecer cadenas de conocidos de conocidos que llevaban
la carta desde el individuo inicial al individuo diana en Boston. ¿Qué
número de individuos, diría el lector, que separaban en promedio a
dos personas escogidas al azar de entre la población norteamericana
de unos 200 millones de individuos? La respuesta es: ¡tan solo
seis! Desde entonces este resultado se conoce como “seis grados de
libertad, la versión estadística del dicho popular: el mundo es un
pañuelo.
Recientemente,
los científicos
han empezado ha encontrar el fenómeno de seis
grados de libertad en la estructura de las redes más variopintas.
Nuestro mundo está lleno de redes. Algunas son obvias y visibles
como la red de distribución de energía eléctrica. En ella las
estaciones de producción o distribución hacen de nudos y los
cables eléctricos son los hilos físicos de la red. Para la red de
distribución de electricidad del sur de California formada por casi
5.000 nudos el número medio de pasos entre dos de ellos escogidos
al azar es tan solo de 18,7.
Otras
redes son menos obvias. Por ejemplo, imagine el lector que hace el
seguimiento de todas las llamadas que se reciben o mandan interna o
externamente en una ciudad como Madrid en un día. Los nudos de su
red serán números de teléfono y dos números estarán conectados
si ha existido una llamada entre ellos. En recientes trabajos se
muestra que la estructura de esta red es tal que el fenómeno de
seis grados de libertad está presente.
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Los
científicos estiman que tan sólo son necesarios un promedio de 16
clicks para viajar entre dos páginas escogidas al azar en Internet
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Otras
redes vale más que no sean de dominio público, como ocurre con las
relaciones sexuales. En un estudio de este mismo año, se construyó
la red de relaciones sexuales de 2.810 individuos basada en estadísticas
realizadas en Suecia. Se analizaba la distribución de parejas a lo
largo de un solo año. Los nudos de esta red eran los sujetos y los
hilos estaban presentes entre individuos que habían mantenido
relaciones sexuales al menos una vez a lo largo del año de estudio.
La red mostraba el fenómeno de seis grados de libertad, un rasgo de
extremado interés para desarrollar estrategias contra enfermedades
por contagio sexual.
Sin
embargo, los ejemplos que analizan los científicos no pertenecen sólo
al área de la tecnología o relaciones humanas. Por ejemplo, ahora
disponemos del mapa completo del sistema nervioso del gusano C.
elegans. Es una red donde cada célula nerviosa o neurona, de las de
alrededor de 300 que este gusano posee, está conectada con otras.
El número medio de pasos de una neurona a otra es tan solo de 2,65.
Y un fenómeno parecido se observa en las redes ecológicas o en las
redes metabólicas.
La
disponibilidad de todos estos datos y su análisis han sido posibles
actualmente y no antes, gracias a los ordenadores y a la red de
redes: Internet. Incluso esta red no ha escapado a la inquisición
de los investigadores. Internet ha crecido, como si de un organismo
se tratara, sin ningún control central, de manera emergente. Se
estima que existen en estos momentos más de 500 millones de
ordenadores conectados físicamente entre sí. El número medio de máquinas
por las que pasará un mensaje electrónico enviado por un usuario
de Internet se estima que es de entre 8 y 12.
El
término WWW (World Wide Web) se confunde habitualmente con el de
Internet. Pero en realidad hace referencia, no a la red física de
ordenadores y cables, sino a la red virtual que forman los
documentos o páginas web como nudos y los links o enlaces como
hilos que las conectan. Se estima que en estos momentos existen unos
2.000 millones de páginas web. Una red de relaciones gigantesca
donde las páginas aparecen y desaparecen a un ritmo vertiginoso.
Los científicos estiman que tan sólo son necesarios un promedio de
16 clicks de ratón para viajar entre dos páginas escogidas al azar
en ese mar de información: la red es un pañuelo virtual.
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