Raul Scalabrini Ortíz
Raul Scalabrini Ortíz
 

 
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Raul Scalabrini Ortíz
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Los trabajadores y el Pensamiento Nacional
El 1º Bicentenario
"En búsqueda de la identidad nacional"
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Discurso del Lic. Pablo Vázquez en el Homenaje al 46ª Aniversario de su fallecimiento el 30 de mayo de 2005 en el Museo Evita, Bs. As, Argentina
¡Creer! He ahí toda la magia de la vida.
Así empieza Scalabrini su libro “El hombre que está solo y espera” – el 1º libro que leí de él siendo chico – y allí expone en su ensayo no solo la descripción del tipo porteño de los primeros años del Siglo XX sino que busca rescatar “el espíritu de la tierra” – como él afirma – esto es, el reencuentro de las fuerzas vitales constituyentes de nuestra nacionalidad que nos definen de donde partimos y hacia donde vamos.
Allí plantea formas heterodoxas de pensar frente al positivismo científico imperante como forma de colonialismo pedagógico en Argentina como subcolonia británica.
El dirá: “Dogmas: No señores, nada de dogmas ni de teorías importadas ¿Qué es eso de librecambio o de proteccionismo? ¿Se piensa sacrificar la posible solución de un problema a una palabra?
Señala como mal el “no te metás” porteño – sí, ya desde esa época!- el no involucrarse, el sentir que todo es igual, no tener un proyecto colectivo, y tantas otras categorías que aún a principios del Siglo XXI padecemos.
El 2ª libro de Scalabrini al que accedí – por decisión propia ya que ni en el primario, el secundario o la universidad lo tuve como lectura - fue “Política Británica en el Río de la Plata” y allí pase a la adhesión plena de su ideario.
Develaba una realidad distinta. Su pasión por lo nacional, su denuncia del dominio inglés y la corrupción de los gobiernos argentinos, todo pasaba entre frases duras y conceptos lapidarios que proponían su análisis punto por punto y que aún me conmueven como cualquier texto de Perón o discurso de Evita. Allí sentí que estaba marcado un camino difícil al que yo estaba obligado transitar.
En dicha obra Scalabrini marca la importancia del análisis económico como base para conocer la realidad de una nación y saber sus falencias y potencialidades. “La economía es un método de auscultación de los pueblos. Ella nos da palabras específicas, experiencias anteriores resumidas, normas de orientación y procedimientos para palpar los órganos de esa entidad viva que se llama sociedad humana”.
Luego nos descubre los parámetros de pensamiento colonial impuesto en nuestra América por Europa los cuales debemos superar – en una de las frases más demoledoras de sofismas de nuestro acervo – sosteniendo que: “todo lo que nos rodea es falso o irreal. Es falsa la historia que nos enseñaron. Falsas las perspectivas mundiales que nos presentan y las disyuntivas políticas que nos ofrecen. Irreales las libertades que los textos aseguran…volver a la realidad es un imperativo inexcusable. Para ello es preciso exigirse una virginidad mental a toda costa y una resolución inquebrantable de querer saber exactamente como somos”.
Análisis económico, pensamiento nacional, soluciones políticas. Planteos lógicos en busca de soluciones en un país ilógico dominado por mentes de afuera y manos de adentro que condenan a Raúl Scalabrini Ortiz al destierro civil y la negación y difusión de sus ideas.
Su acción con FORJA, su influencia en el pensamiento nacionalista e industrialista del GOU que pasaría al programa revolucionario de Peronismo, su alegría por ver al pueblo trabajador – el subsuelo de la Patria sublevado del 17 de octubre de 1945 - ver conseguir su propio destino, el acompañamiento moral en la nacionalización de los servicios públicos – en especial los ferrocarriles -, su influencia en el decisivo artículo 40 de la Constitución Nacional de 1949, su adhesión doctrinal al esfuerzo de la Resistencia Peronista, su genuino intención de apoyar a Frondizi en un intento por conjugar a la burguesía con un proyecto popular que – contratos petroleros mediante – ante dicho fracaso lo llevarían a una gran pena que se conjugaría con su mortal enfermedad.
A los jóvenes nos dedicó su pensamiento y sus esperanzas para sanear este país, frente a la subestimación y la desidia con que las generaciones colaboracionistas del bloque hegemónico de poder colonial tienen siempre con los que deseamos cambiar nuestra realidad nacional. El nos dirá que:“No nos amilanemos por las calificaciones que nuestra acción vaya levantando en nuestro entorno. Ante bien, enorgullezcámonos. Sepamos que se nos dice jóvenes, nada más por que no mercamos nuestras ideas ni nuestro conocimiento en la feria franca en que los mercaderes extranjeros adquieren a vil precio las conciencias de los hombres dirigentes del país”
Su acción personal, elevado como Tribuno, rodeada de ascetismo, limpieza y coraje, su negativa a ocupar cargos públicos que condicionen su sentir, su muerte silenciada – rodeada con el peligro del remate de su casa de Olivos y su padecimiento de cáncer - le valen el reconocimiento de quienes creemos que se puede cambiar la realidad desde la política como entrega en base a un sentir mítico y místico de conjugar el sentir de un pueblo con su destino de grandeza.
Quizás hoy – a la luz de hechos políticos recientes donde se juzgan purezas e impurezas desde la oscuridad – tenga más validez que nunca una de sus frases en el editorial de cierre de su periódico Reconquista por no querer transar y ser fiel a su misión.
“Para hilar de nuevo hay que deshilachar lo que está mal trenzado. La tarea queda trunca, pero no desesperemos por eso. Confiamos en la inteligencia de la juventud. Es posible que los maduros y provectos hayan rechazado tanto más airados nuestra prédica cuanto más insinceros han sido en su acción política. Pero ellos ya no tienen importancia. Mandan sobre lo definitivamente muerto”.