El 1º Bicentenario
El 1º Bicentenario
 

 
Fundamentos
Presentación
Las Veinte Verdades Peronistas
Marchas Partidarias
Doctrina Peronista
Conceptos Doctrinarios
Doctrina en Acción
Verdades Vitales
Conceptos de Organización
Unidad, Solidaridad y Organización
Modelo Argentino
Código Moral Justicialista
Biografía Eva Perón
Raul Scalabrini Ortíz
Jose Ignacio Rucci
Enlaces
Los trabajadores y el Pensamiento Nacional
El 1º Bicentenario
"En búsqueda de la identidad nacional"
Imagen
Lic. Pablo A. Vázquez
Los círculos intelectuales establecidos y los medios de comunicación tradicionales van planificando, junto a la difusión y puesta en la agenda nacional de temas a adherir como inevitables para toda la población, la conmemoración y festejos por el Bicentenario del 25 de Mayo de 1810.
Publicaciones de autores bienpensantes liberales y progresistas, artículos explicativos de la trascendencia del hecho junto a la exaltación de figuras como Moreno, Echeverría o Alberdi como legado de un país primero pensado que construido, la revaloración de la Generación del ‘37 y cierta revisión de la Generación del ’80 nos plantea desentrañar motivos y objetivos de dichas acciones.
El progresismo, hijo aventajado – por no decir ventajero! - del liberalismo y el comunismo, es investido como forma única de pensamiento políticamente correcto, sostenedor de racionalidad política, preocupación social y capitalismo humanizado. Sostenedor de un plexo axiológico que amalgama las mejores intenciones de la socialdemocracia con el respeto por los postulados neoliberales rige de forma casi soberana en todo planteo de pensar nuestro desarrollo como argentinos desde hace años.
Casi cien años atrás el régimen conservador utilizó como hito justificador de su existencia la reivindicación del 25 de mayo de 1810 como iniciador de la construcción de un país, cuyo desarrollo se cimentó el 3 de febrero de 1852 tras la derrota nacional sufrida ante las tropas brasileñas y del “ejército grande” urquizista que lleva a estructurar un sistema dependiente, impulsando desde lo cultural la Línea Mayo-Caseros, vital para su hegemonía política. El momento culminante del sistema fue justamente los festejos y el boato del Centenario – Infanta de Borbón mediante – donde una visión de Nación Factoría con ansias europeas y lujos asiáticos prevalecía en el imaginario cultural mundial – la 6º y 8º potencia mundial? - mientras la mayoría del pueblo seguía excluido sin tener voz ni voto en las decisiones del país.
Entonces al mito fundacional se le unía la eliminación de toda tradición aborigen tapada por la Conquista del Desierto – y repartija de tierras mediante -, la pausterización de la tradición hispánica – en cuanto eliminación de la heredad ibérica como carga de valores cristianos y potenciación del aspecto patriarcal como forma de dominación de las elítes - , la mimetización cultural e ideológica de las capas elevadas con Europa y la creación de un legado heróico-romántico del hombre providencial o del grupo capacitado para gobernar vacío de contenido nacional y pletórico de invención mitrista para justificar nuestra dependencia.
Ahora se plantea un recordatorio centrado en el legado liberal positivista argentino con ciertas mea culpas del papel jugado por las elites nacionales a fin de ser consecuentes y condescendientes con el progresismo.
A partir de ahora metros de papel en diarios (74?), decenas de páginas web y opinadores profesionales por TV y publicaciones oficiales conformaran el caldo de cultivo para anidad no sólo las acciones para fortificar dicho Bicentenario sino que impulsarán debates, charlas y jornadas concientizadoras sobre dicho hecho.
Así veremos como actualizan al Moreno jacobino oponente de Saavedra y no al Moreno impulsor de un plan nacional; al Echeverría conspirador montevideano antirosista y no aquel ensayista que intento buscar una posición distinta y superadora entre unitarios y federales; y a un Alberdi apegado al formalismo constitucional yanqui y no al defensor de la integridad paraguaya durante la Guerra de la Triple Alianza.
Y me detengo en Esteban Echevería pues nuestro primer progresista argentino – y si no fue debería serlo – reúne todas las condiciones para que desee Página 12 a La Nación, desde la UBA a la Academia Nacional de Historia por igual se desgarren las vestiduras llorando al malogrado escritor.
Más allá de méritos literarios nuestro Echeverría – cual Guevara de la Serna sin fusíl y sin compromiso social real - afrancesado, alocado, gustoso de “amoríos de sangre escandalosos” reúne los condimentos para ser figura inquieta en cuanto homenaje, debate o café literario de prendas negras y líneas blancas se precie en la Capital post Cromañon.
Mientras tanto el 1º Bicentenario es ignorado, el de la Reconquista de Bs As expulsando a los ingleses en 1806 (nuestras primeras invasuiones inglesas). Olvidadas pues a la larga parace sewr que triunfaron por el comercio y la sangre europea incorporada en la cabaza de nuestra oligarquía, diseminandola a los progresistas con aires del Che y gustos de lord inglés.
mientras el recuerdo de la lucha, la victoria y la entrega de esos patriotas d eantaño aún marca a las generaciones que no quieren verse postradas como Factoría, mantenida por el bloque hegemónico que nculca desde su pedagogía colonialista nuestra postración.
Por algo Perón deja su mensaje a los jóvenes del 2000 para que sea leido en este bicentenario heroico y que nos sirva de guía eterna.